Playa quemada

La flor azteca

Los monstruos del Riachuelo

El amor enfermo

Marvin

Auschwitz

Adiós, Bob

Playa quemada

La fe ciega

Auschwitz


viernes, marzo 30, 2007

EL HORROR EN DIRECTO / PLAYA QUEMADA POR JUAN JOSÉ BECERRA

"Los relatos de “Playa Quemada”, primer libro de Gustavo Nielsen, tienen en común una atmósfera de horror que los envuelve. Ese envoltorio cubre las revelaciones que se filtran entre la superficie lisa y llana de un estilo, y finalmente aparece quebrado por la aspereza de una diferencia mínima situada al nivel de la trama.
El incesto y la ceguera (el crimen de Edipo y su castigo), el movimiento inesperado de un cuerpo estático (un cataléptico, un vivo-muerto, como el revés del zombi que campea algunos relatos de Poe, Henry James y Hoffmann), un incendio en el que las víctimas se calcinan adoptando posturas de resignación o valor (como cuando Pompeya ardió bajo el Vesubio), entre otros elementos, circulan por los siete cuentos de “Playa quemada”, narrados por primeras personas que se regodean en la displicencia, la confesión delatora y el detalle macabro.
Los personajes de Nielsen son quienes planifican los relatos, los gobiernan y les dan valor. Sólo se accede a esas historias a través de una mirada privada que destituye de antemano a cualquier tercero que pudiera organizarla, clausurando la posibilidad de intervención de un narrador presentable (aquel que observa el suceso del cual ha sido excluído) que pueda establecer su condición de traductor y su afán de convertir la realidad de una historia en el artificio de un relato.
Ese ojo directo que en los textos de Nielsen mira y narra a unmismo tiempo (incluso hay dos relatos que transcurren en un tiempo presente, menos tributario de la literatura que del cine o, más bien, de su proyección) es lo que sacrifica la escritura de sus cuentos y en su lugar instala la idea de lo simultáneo, ese instante en el que el lenguaje sólo acompaña a los hechos como un ejercicio balbuceante y preliterario. Nielsen trabaja con neutralidad y precisión –conceptos científicos- el registro de sus relatos secos y duros –adjetivos que suelen referirse a la lengua de otro-, consigna lo suficiente para que no se diga más de lo que su doble economía permite: el detalle y la atmósfera, y en el medio casi nada más. "

PÁGINA 12, año 1994.


jueves, marzo 29, 2007

NOCHE DE LIBROS




miércoles, marzo 28, 2007

MALBA / MILANESA DE LITERATURA


Jornadas de literatura, crítica y periodismo
La literatura argentina desde las revistas literarias y el periodismo
Miércoles 28 de marzo
Auditorio. Entrada libre y gratuita.

malba.literatura presenta las Jornadas de literatura, crítica y periodismo, donde destacados críticos y escritores debatirán “La literatura argentina desde las revistas literarias y el periodismo”, a partir de un repaso histórico y desde la perspectiva actual.
Hace diez años, en 1997, Saúl Sosnowski organizó en la Biblioteca Nacional el encuentro “La cultura de un siglo. América Latina en sus revistas”. Sin pretender tomar esa posta, porque otros son los propósitos y seguramente otros serán los enfoques, no puede dejar de evocarse aquel evento en el décimo aniversario.

18:00. Hipermedia. De los suplementos al blog
Presentación: Mariana Enríquez, Guillermo Piro, Pedro Mairal y Gustavo Nielsen. Coordina: Maximiliano Tomas.

20:00. De la literatura a otros discursos: tendencia de las nuevas revistas
Presentación: Beatriz Sarlo, Graciela Speranza, Nicolás Casullo, Daniel Samoilovich y María Pía López. Coordina: Rafael Cippolini.


AMANCIO / TRES MIRADAS URBANAS



martes, marzo 27, 2007

ONS / NATURE II







lunes, marzo 26, 2007

LE CORBUSIER / CASA CURUCHET


Escuché hablar por primera vez del doctor Pedro Curuchet en Lobería, su ciudad natal, más precisamente en el consultorio del doctor Sorhanet. Curuchet le había encargado una casa a Le Corbusier por carta, para edificar en un pequeño lote que el médico tenía en La Plata, en el año 1948. Curuchet era un cirujano moderno e innovador. Había inventado una técnica para operar el corazón humano, que se realizaba desde la espalda. La técnica había dado un resultado parcialmente bueno en las primeras intervenciones, y se vislumbraba como una revolución en la cirugía. Curuchet era un hombre imaginativo, de buen pulso y enérgico en sus actuaciones. Un personaje de esa ciudad bonaerense, que decayó cuando algunos de sus intervenidos empezaron a morir. La revolución quedó detenida por la ética médica. Quién sabe qué hubiera pasado si seguía un poco más. Tal vez ahora todas las operaciones de corazón serían desde la espalda, con los intervenidos acostados boca abajo en la camilla.
“La higiene y la salud moral dependen del trazado de las ciudades. Sin higiene ni salud moral la célula social se atrofia. Un país sólo es válido por el vigor de su raza”. El apasionamiento del discurso de Le Corbusier en L’espirit nouveau (1922), si lo extrapolamos del contexto de su tiempo arquitectónico, podría recordarnos vagamente a Hitler. Sin embargo, la fuerza de las ideas morales en urbanismo aspiró a una arquitectura higiénica, asoleada, ventilada, racional y con proporción humana. Una hermosa arquitectura. Toda esa idea moderna que en el doctor Curuchet se topó con la moral de la medicina, en Le Corbusier fue imposible de parar. No me extraña que, en su mejor momento, el innovador cirujano le haya pedido una casa al maestro: se debía sentir su hermano espiritual.
Todos los signos de la nueva arquitectura están en esta casa de La Plata, hoy sede central del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires. Los pilotis, la terraza jardín, la planta libre, la ventana longitudinal y la fachada autónoma. La separación entre habitar, trabajar y recrearse. Todo el Modulor está ahí. La joya de La Plata es más que la Ville Saboye en Poussy: es un compendio de unos Le Corbusier y Pierre Jeanneret de entreguerras, apretado entre medianeras. Es un manual de arquitectura racionalista precioso, que entra ajustadamente en la biblioteca de la ciudad.
Como dijera el Corbu: “La edad de los arquitectos está llegando”…


viernes, marzo 23, 2007

CUENTOS DEL LADO OSCURO DEL HOMBRE / PLAYA QUEMADA POR LUIS NUÑEZ

Tensos, escritos al borde mismo de la enajenación o del derrumbe, estos cuentos revelan el lado oscuro del hombre.
Gustavo Nielsen no ahorra espantos al lector al hurgar sin piedad en zonas prohibidas, pocas veces exploradas con tanta crudeza: pero, al mismo tiempo, abordadas sin estridencias, sin que el mal gusto desborde sus límites y sin regodeos enmascarados. El horror que surge del mero relato es suficiente para empujarnos a una dimensión escatológica no imaginada ni deseada.
¿Qué palabra más necesita para suscitar el horror la sola referencia a la refinada perversión erótica que un padre somete a su hija down, en “Magalí”?¿Qué adjetivación más poderosa que la fiel pintura –en “Adentro y afuera”- del despertar de un hombre de su estado cataléptico, para encontrarse que está siendo sometido, en un hospital o en una morgue, a un baño de purificación o aliño, y del terror de quien lo baña?
En “Tatuaje de cartón” un hombre encuentra representada en un rompecabezas que le regala a su hijito detalladas escenas de una aventura amorosa que tuvo con una china en un burdel de pesadilla.
“Alucinantes caracoles”, por su parte, narra la disputa por su prima de dos hermanos adolescentes, mientras coleccionan caracoles en una playa marítima. También junto al mar transcurre “Playa quemada”, la alucinada narración de un balneario arrasado por la lava de un volcán. Pero el mar que pinta Nielsen no es metáfora de vida: acecha, brilla espectral y, casi sólido, puede cerrarse como una lápida.
Otra virtud de las ficciones de Nielsen es la de poder instalar el ánimo del lector en la incomodidad y el desasosiego, e instaurar una curiosidad renuente, sin embargo, a descubrir más espantos. Pues el lector adivina, tiene la certeza, de que esos espantos son posibles y, lo que es peor, que nadie está exento de ser víctima o vehículo de ellos.

LA NACIÓN, 26 de junio de 1994.


jueves, marzo 22, 2007

MARINA SERRANO / ENFERMEDAD DE CHARCOT

Decían que era el suegro del director,
alguien acomodado,
por eso, lo atendíamos todos los días
a las ocho y media de la mañana.

El diagnóstico, obtenido por descarte,
describía una original forma de presentación;
no clásica, no bulbar,
no piramidal, ni seudopolineurítica.

La estructura de su pecho
se abría al hígado.
El hombro sin carne
era un anexo deprimiéndose
deslizándose
por el volumen troncocónico.

Terminaban los brazos
en manos simianas,
como cintas sensibles.
El dolor llegaba al piso.

Lo atendíamos de a dos,
había que moverlo por completo;
dedos, pelo, diafragma,
palpar, presionar
la epidermis postergada de los cuerpos inmóviles.

Aumentaron las fibrilaciones
la hiperrefléxia,
y nos callamos
sabíamos que empeoraba.

Un día fue a la municipalidad
donde antes trabajaba,
alguien lo empujó, como nos empujan a todos
todos los días, en todas partes,
y cayó de las escaleras como alguien
que no tiene brazos.


MARINA SERRANO / SAGRADA FAMILIA

El padre se inclina,
pasa el dedo por la frente
acomoda el mechón,
abraza a la madre, a su bebé,
no los aprieta,
unidos, irradian algo,
no sé qué.
Una placa al trasluz, izada
concluye su vibración tormentosa,
en los espacios blancos
cosas que decimos que hay
son signos objetivos y penosos;
lugares deshabitados, inexistentes,
un corazón desplazado.

Hay que resistir
el asalto interior del pronóstico,
los casos similares, la tela
cubriendo los restos.
Resistir, no cambiar la cara.

Ellos confían, abrazados entregan el cuerpo,
lo recibimos
y nuestro objetivo es la demora.


miércoles, marzo 21, 2007

NICK HORNBY / 31 SONGS

“Éste, pues, es el mundo musical contemporáneo –un mundo en
el que nadie toca ni canta una nota, pero en el que de todas maneras se crea, sin disputa ni ambigüedad, música nueva-. Yo supuse una vez que nada bueno –nada grande, en todo caso- podía salir del mezclar y encajar y rascar y cortar y pegar, y esto fue cierto mientras el enfoque de cortadores y pegadores siguió siendo fundamentalmente de plagio: la contribución que, digamos, Eric B & Rakim hicieron a su versión de “I Know You Got Soul” fue mínima, es el bajo de Bobby Byrd y el ritmo lo que define la pista. Y cualquier respuesta musical que puedas tener ante Puff Daddy y su “I’ll Be Missing You” es realmente una respuesta al bonito riff de The Police. Puedes admirar su gusto y su descaro, pero no la creatividad: crear música –crear cualquier arte- es sin duda sacar algo del puro aire, producir algo donde previamente no había nada.

Pero ahora los de cortar y pegar han subido la apuesta inicial. The Avalanches usan tantos samplers, muestras de aquí y allá para crear algo tan indiscutiblemente suyo que no tiene sentido acusarles de plagiarios: puedes montar la misma acusación contra un escritor cuyos libros contengan palabras que ya han usado antes otros escritores. The Fugges copian grandes trozos de Marley y Roberta Flack en sus cuadernos, y sus logros son muy pequeños por eso mismo: la música es demasiado conocida, y en cualquier caso no hacen nada nuevo con ella ni en ella, ni alteran su sabor ni su forma melódica, ni sutilmente ni de otra forma, para hacer que se convierta en algo distinto. De modo similar, cuando la cantante de R&B Angie Stone toma prestado el riff de “Back Stabbers” para su canción “Wish I Didn’t Miss You”, lo que más me sorprende es esa admisión de bancarrota creadora y la vaga esperanza de que el genio de otro –y que lo reconozcamos- puedan hacerla llegar al final de ese tema. Hemos conseguido convencernos de alguna manera de que eso es lo que pasa ahora, simplemente, como si esperar a que un cantautor escriba una nueva melodía de tres jodidos minutos fuera cosa de estrechos.”


martes, marzo 20, 2007

ONS / NATURE







lunes, marzo 19, 2007

INTERTEXTUALIDAD

Una vez le escuché decir a Abelardo Castillo que sentía que podía llegar a escribirse una versión mejorada del célebre cuento de Augusto Monterroso, “El dinosaurio”, cambiándole solamente una palabra. La versión original del autor guatemalteco, muy breve y conocida por todos, es:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”

Castillo propone cambiar dinosaurio por unicornio, con lo que quedaría un cuento total y absolutamente fantástico, mientras que el de Monterroso puede llegar a interpretarse como un cuento “de época” o “histórico” ( prehistórico). Con el cambio, el nuevo cuento de Castillo-Monterroso debería quedar:

“Cuando despertó, el unicornio todavía estaba allí.”

Castillo propone la idea como un ejercicio simple, para hacernos dar cuenta hasta dónde se pueden llevar las cosas cambiando una sola palabra. La palabra cambiada, sin embargo, es una palabra importante: a Castillo jamás se le hubiera ocurrido cambiar un detalle para no cambiar nada. Habría sido absurdo leer, por ejemplo:

"Al despertar, el dinosaurio todavía estaba allí."

O:

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba a su lado."

¿Con qué motivo hubiera hecho este tipo de cambios? ¿Para qué apoderarse del cuento de Monterroso así como así, inclusive citándolo? No tiene ningún sentido, a menos que Castillo hubiera querido ganar dinero en algún concurso literario de cuento brevísimo con jurados altamente despistados. A menos que Castillo hubiera querido engañarnos. Y Castillo jamás haría eso, porque es un escritor. Un capo.

Otra versión distinta de este cuento la dio hace un año el joven dueño del blog Sostiene Tomasa, linkeado en Milanesa. Tituló su invención “Convivencia”, y el cambio que logró es muy gracioso:

“Cuando despertó, ella todavía estaba allí.”

Cuando la intertextualidad está bien hecha, da envidia por lo ingeniosa, y a nadie de este mundo se le ocurriría hablar de plagio.


viernes, marzo 16, 2007

ELSA DRUCAROFF AL PODER

“Así como le envié personalmente mi texto a la profesora Ludmer, se lo envié al profesor Jorge Panesi. Afortunadamente, su respuesta no sólo fue amable sino diferente. Me agradeció mucho el envío y dijo que le parecía muy interesante mi propuesta porque, obviamente, no acordaba con los alcances y la interpretación de robos y plagios.

Abro la posibilidad de que las declaraciones que aparecen en Veintitrés y yo ataco se presten a confusiones por la brevedad que impone el periodismo.
Ojalá podamos pensar entre todos, sincerarnos, responder mejor a los problemas graves que tiene nuestra sociedad, con nuestras reflexiones y conductas académicas. Tenemos alumnos, jóvenes que año a año nos escuchan, muchos con admiración, y quieren aprender de nosotros. Nos creen, y cuando nos ven desplegar sofismos, correr el cuerpo, justificar cualquier cosa, desdecirnos, aprenden, Si algo se ve en los blogs, a raíz de este debate, es cuánta necesidad de justificar lo que dijeron los maestros hay en estos jóvenes.

Voy a decir algo terrible, que entendí leyéndolos: aprendieron de nosotros una versión sofisticada del “por algo será”. “Por algo será” que los que tienen el poder en la academia opinan así, ellos que son tan revolucionarios, tan revulsivos, que hablan contra la heterosexualidad obligatoria, el sistema social, la propiedad privada, las certezas fascistas, el ahogo de los diálogos, de la significación, que leyeron tantos filósofos franceses que vuelan la cabeza, ellos deben tener alguna razón para hacer lo que hacen. Por algo será y estará en alguna fotocopia, sólo que es la que no había que leer para el parcial, la que quedó afuera del apunte.”

El texto completo en Nación Apache.


jueves, marzo 15, 2007

YAVI CHICO / CASITA


miércoles, marzo 14, 2007

YAVI / CASAS




martes, marzo 13, 2007

LOS ASESINOS TÍMIDOS

Invitan, este martes, a la presentación del número seis de la revista del mismo nombre. La cita es en Bartolomeo; Bartolomé Mitre 1525, a las 20:45.
Aprovechando la fecha terrorífica (martes 13), voy a leer allí un cuento de terror. Los asesinos tímidos también prometen un número musical horripilante (que espero no sea conmigo: bailo y canto muy mal). Todos aquellos que sufran de enfermedades cardíacas o sean adictos a los ataques de pánico y a las brujas, por favor asistir con certificado médico de profesional comprobable.


lunes, marzo 12, 2007

YO TAMBIÉN ROBÉ

Tiene razón el profesor Panesi cuando dice que todos los escritores roban. “Arrésteme, sargento, y póngame cadenas”. Fue durante la entrega del premio de literatura La Nación de este año. Allí cuando Tomás Eloy Martínez, desde una pantalla gigante, comentaba las bondades de Bolivia construcciones y decía algo así como que él ya vislumbraba esa novela en el mar riguroso de la literatura universal, me chafé el primer “tenemel” en el bolsillo del saco. Y después, cuando llegó el pulpo a la gallega y todos -incluyendo a Luis Chitarroni, que me estaba contando cómo lo había cautivado Bolivia construcciones, una novela que parecía hecha de sucesos aislados, inconexos y, de golpe, en cuarenta páginas hechas de la mejor literatura del mundo, subía al Parnaso de los grandes libros- digo, cuando todos se fueron hacia ese pulpo, me rapiñé el segundo “tenemel” en el otro bolsillo. Y salí de la fiesta sudando, angustiado por que Saavedra o Pauls me hubieran visto, esperando la denuncia atroz a mis espaldas… El artefacto es útil y bonito, de fina baquelita color ámbar; fue irresistible. Lo uso para cuando quiero morfarme unos fideos y tomar champán de dorapa en el 60.

A continuación, y con objeto de probar fehacientemente esta confesión, las fotos. La primera con la marca del Hotel en un primerísimo primer plano; la siguiente, los dos objetos currados sobre la mesa de mi casa; la última, el utensilio en plena acción: “Tenemel-Tinto”.





viernes, marzo 09, 2007

CHICANA

Las dos mejores notas que leí sobre el caso Di Nucci están en la web. Una es del arquitecto Tino Hargén, del blog Hargentina; la otra, de la profesora Elsa Drucaroff, en Nación Apache.

Mi pregunta es: si a Daniel Azetti, en el Premio de Cuento de La Nación del año 1997, por plagiar y por alegar intertextualidad le revocaron el premio, tuvo que devolver los 15.000 pesos que había ganado, recibió el escarnio de la academia y de todos los escritores y hasta lo echaron del trabajo (trabajaba en SADAIC, ni más ni menos)... ¿por qué a Di Nucci, que también plagió alegando intertextualidad, solamente le han revocado el premio, no devolvió ni donó los 100.000 pesos ganados, su libro no ha sido retirado aún de librerías, recibe la felicitación del director de la Carrera de Letras y sigue en su trabajo lo más campante (trabaja también en la Carrera de Letras de la UBA... ¡enseñando cómo escribir a los más jóvenes!)?

Milanesa con papas vota por Elsa como nueva directora de la Carrera de Letras de nuestra queridísima Universidad de Buenos Aires.


jueves, marzo 08, 2007

MARINA SERRANO / LA MUJER DE LOS PERROS

Muere.
Cinco horas muerta.
Hombres que trabajan de eso
la resucitan,
el chofer conduce,
las consecuencias quizá sean analizadas
mas adelante.

Está dañada. Nadie la reclama

Un olor profundo impregna
las paredes de su casa,
las cosas llevan ya
demasiado tiempo quietas.
¿Morirán sus perros encerrados?

La intuban
¿Para qué?

la cubren
con telas azules, ligeramente celestes,
la sangre estalla en la incisión,
apenas se apoya el filo
se abre el anillo traqueal,
anexos la nariz, la boca,
la garganta
acumulan saliva inútil.

Mantienen el orificio abierto
con la pinza mosquito,
introducen el tubo
¿Para qué?

y las paredes de la terapia
se borronean.

Camino al corredor
llego ciega a las manos de una enfermera vieja.
Me acomoda en una silla y me pregunta:
¿Desayunaste, nena?


MARINA SERRANO / JUANA

Un día entré en la sala y sentí que la muerte
(si es que existe una entidad llamada muerte
y ocupa un espacio o un volumen)
estaba ahí. Me acerqué tranquila.

La voz finita, agrietada llama al hijo, eso dicen
porque nunca hay nadie con Juana,
le hablo y no escucha, pero no importa
inclina la cabeza, mueve
el tembloroso hueso adelgazado de la mandíbula,
la piel la cubre disimuladamente, y revolea
los ojos opacos y celestes de perro enfermo
hacia donde estoy.

Observo
el momento que precede a la muerte, lo huelo,
tomo su mano, acomodo las sábanas.
Me pregunto si sirve de algo
estar ahí.

Me obligan a irme.
El hospital conserva
la conducta atávica y animal
de esconder sus cachorros del predador.


miércoles, marzo 07, 2007

LAS COSAS DE LOS OTROS / REVISTA LIVING

Yo, el arquitecto, quería una de las dos cosas que le sobraban a Mirta: la cama. Era un sommier de cinco mil dólares, y estaba en una de las habitaciones que teníamos que reformar. Mirta, la clienta, quería deshacerse de las dos: una mesa de luz que le hacía recordar a su chihuahua muerto, y el sommier que su marido le había regalado (y que a ella le había encantado, hasta el día en que supo que había sido utilizado por la ex del tipo durante los últimos días de estadía en esa casa).
La mesa de luz sólo empezó a interesarme después de que la revisé. Era un Chippendale legítimo, lustrado a muñeca, con una oblea metálica con el año y la firma de estilo. La tasé por teléfono con una amiga anticuaria: me daba 350 dólares sin chistar. Hasta ahí, todo claro. Las cosas de los otros pasan de mano cuando molestan, y los nuevos dueños, con suerte, hacen negocios con ellas o mejoran sus vidas. El problema empieza cuando aparecen más interesados.
El marido de Mirta era ingeniero. Nunca me llevé bien con los ingenieros. La mañana que me vio cargando la cama y la mesita en un flete, armó un escándalo. Me costó convencerlo de la verdad: su mujer era quien me las había regalado. Discutieron aparte, mientras con el fletero esperábamos la decisión final a pleno sol, en la calle. El Chippendale iba a parar a la tienda de mi amiga; la cama, directo a mi departamento, para mi propia diversión y la de mis chicas.
Pero hubo que bajar todo. El ingeniero quería que yo pagara algo por el sommier. Decía que sólo había sido usado unos días. Y no me podía llevar la mesa de luz: la había pedido antes su mucamo, el peruano que le limpiaba los baños. “Ah, cierto”, se acordó Mirta.
A la semana hice otro intento. El negocio era muy bueno para dejarlo ir, y las cosas seguían en medio de la obra, estropeándose con el polvo y la cal. Hablé con ella: no me importaba cómo, pero para continuar con la construcción, esos muebles debían desaparecer del medio. Mirta se puso a llorar: su marido no iba a soltar la cama por menos de 500 dólares. Y la mesita, definitivamente, era para el mucamo, que la quería para regalársela a su hija por su cumpleaños.
Tuve un plan, claro. Le di 50 pesos a un obrero a cambio de que le comprara la mesita al peruano, como cosa de él. Si la conseguía a menos de 50, se podía quedar con el vuelto. El peruano no aceptó. La oferta creció hasta 150 dólares, pero ya para entonces él sintió que algo extraño pasaba y se llevó la mesita a su habitación. “Cagamos”, pensé. “Minga de cumpleaños: este ya sabe lo que vale”. Mirta, mientras tanto, seguía desesperada: la cama donde la otra había dormido la ponía de los pelos.
Hubo casi final feliz. Mirta me dio, en secreto, 500 dólares para que le comprara la cama al marido. Noté que el tipo se ponía contento con la transacción. Adoro cuernear a un ingeniero; mantener el secreto de su mujer fue una forma de engaño sutil, casi sexual. En el medio de la felicidad apareció el peruano, arrepentido, queriendo venderme la mesita. “Ya no vale lo mismo”, dije. Bajamos el precio hasta cien pesos. “Le alcanza para dos Barbies”, dije. Él supuso que estaba bien: a su hija dos Barbies le iban a gustar más que una mesa de luz chueca. Fuimos a su cuarto a cargar el mueble, también secretamente. Casi me muero: lo había pintado con esmalte sintético. “Tres manos”, dijo.
Fucsia fosforescente.


martes, marzo 06, 2007

ARENA





lunes, marzo 05, 2007

DOS MILANESAS DE HORMIGÓN / LA PLAZA DE MAYO

No me gustaron mucho los premios que se dieron para el concurso del nuevo diseño de la Plaza de Mayo. Tenía ganas de escribir alguna nota que no fuera directamente al grano, sino que entrara en tema dando un rodeo. Además, parte de mí opinaba en la discusión como si fuera de derecha, y la otra parte como progre, en un modelo de Vizconde Demediado que me llenó de asombro y amargura. Suelo tener una sola opinión sobre las cosas. ¿Se puede ser de derecha y de izquierda al mismo tiempo? Creo que no. Sin embargo, decidí hacer el experimento. Lo llamé DOS NACIONES, porque al final hice dos notas. En LA NACIÓN saqué una mitad de mi opinión, y en NACIÓN APACHE colgué la otra mitad. Adivinen la inclinación político social de cada una.

¿Falso? No: ambidiestro.


viernes, marzo 02, 2007

LAS CASAS DE MI VERANO





jueves, marzo 01, 2007

ESTOY ACÁ

¡Qué revuelo de bloggers por Bolivia! Con comentarios serios o truchos, defensores de la colectividad y la academia, atacantes a cabeza descubierta o fraguados en la oscuridad de Internet y unos cuantos mails llenos de puteadas... Bueno, muchachos, no era para tanto. Soy autor de algunos de esos comentarios que aparecen con mi nombre, y de otros, no. Si no hubiera pasado por la experiencia de haberle hecho juicio a Planeta (por el cual recibí una verdadera persecusión mediática), o por haber publicado Auschwitz (por la cual recibí agresiones de gente verdaderamente peligrosa), ustedes me darían miedo. Pero me dan risa, qué quieren que les diga.

Este medio me encanta, y lo extrañé. También extrañé la casa de Ed, ese palacio masculino del mes de enero, donde se consume alcohol, plantas y carnes hasta renunciar al mundo natural, donde corren los naipes afilados y las siestas con pileta, donde la parrilla es incandescente. Por eso va este pedido angustiante para el año que viene: ¡No nos vuelvas a hacer esto, Gunzález Amer! Ni con la excusa de otra filmación. Pensá que dejás una lista de niños expósitos sin intoxicar, y eso no se hace...

Por lo demás, estuve bien acompañado en lugares muy plácidos: Mar Azul y Cariló. Mañana publicaré las casas de mi verano. Gracias a Diego Golombek por mandarme su libro "Sexo, drogas y biología", que fue leído en la playa: está super. Gracias a Inés Marini de Living por la publicación de una contratapa (y por los trámites con las Publirevistas) y a Mariana Rolandi por habilitarme el Vip NEC en el balneario Hemigway. Salvadoras esas cervezas en sillones, con lectura de diarios y web a mitad de un agobiante día de sol.

Y empieza el tercer año de Milanesa...

Gustavo Nielsen nació en Buenos Aires, en 1962. Es arquitecto y escritor. Ha publicado “Playa quemada” (cuentos, Alfaguara), “La flor azteca” (novela, Planeta), “El amor enfermo” (novela, Alfaguara), “Marvin”, (cuentos, Alfaguara), "Auschwitz" (novela, Alfaguara), “Adiós, Bob” (cuentos, Klizkowsky Publisher) , “Playa quemada” (cuentos, Interzona) y “La fe ciega” (cuentos, Páginas de Espuma, Madrid).

gesnil@gmail.com

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