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2.10.13
1.10.13
CON JAVIER CHIABRANDO / CULTURA MAR DEL PLATA
28.9.13
27.9.13
ENCANDILADO POR EL REFLECTOR / ENCUENTROS CERCANOS EN MARDEL
Será bajo el formato de entrevista pública, coordinada por Javier Chiabrando, este viernes a las 19.30 en la Biblioteca Marechal y el sábado a las 11.30 en Plaza del Agua. Gracias a la Muni playera y al Festi Azabache.
4.6.13
30.5.13
MAR DEL PLATA VESTIDA DE NEGRO / GABI CABEZÓN CÁMARA
"Acá Yiya Murano y Pepita la Pistolera son más estrella que Messi: estamos en el Festival Azabache en Negro y Blanco. Se habla de detectives, de víctimas, de victimarios, de violencia y también, de política, pero nada de la contempóranea. Tal vez porque nadie quiere pelearse. O tal vez porque esto es un encuentro de escritores y en la literatura, al contrario que en el periodismo, los fenómenos aparecen unos años después. También hay quien no dice nada: es el caso de Alberto Laiseca, el escritor de culto, autor de Los Sorias, el que contaba cuentos de terror en I-Sat. Laiseca pasó el viernes por la noche por el Festival: se presentaba Ilusorias, el libro que editó Muerde Muertos y que consiste en 165 dibujos, uno por cada capítulo de la monumental Los Sorias, hechos por artistas y escritores. Ahí está, por ejemplo, una de las últimas obras de Clorindo Testa. Ahí un dibujo del escritor Gustavo Nielsen, del ilustrador Iñaki Echeverría, de la artista Silvana Lacarra. Laiseca, entonces, no dijo nada: se tomó pausadamente un whisky y empezó a narrar La caída de la casa de Usher, ese clásico del terror que escribió Poe. Lo escucharon, en profundo silencio, unas doscientas personas. Es que a los marplatenses les encanta su festival y acuden en masa: hubo casi cien actividades en diversas sedes y en todas los lectores no sólo asistieron, si no que participaron activamente."
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Mar-Plata-vistio-negro_0_922708028.html
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Mar-Plata-vistio-negro_0_922708028.html
29.5.13
23.5.13
21.5.13
21.12.12
14.6.12
EL AZABACHE VISTO POR ENZO MAQUEIRA
"Para los parámetros del arte, todavía somos jóvenes. Además, escribimos novelas que ensayan formas contemporáneas de ejercer la violencia. Cualquier podría pensar que nuestro fin de semana en Mar del Plata es una excusa para el delito. También nosotros."
En Tiempo Argentino.
En Tiempo Argentino.
13.6.12
EL AZABACHE EN ANFIBIA
"¡Yon!, ¡Yon!, ¡Yon!, ¡Yon!, ¡Yon!” : el coro, con aplausos y zapateos, llevó al tipo más alto de la fiesta, el rubio visible desde cualquier perspectiva, mientras tomaba un whisky alto también, por lo largo digo, acodado en la barra del bar marplatense La Guagua, a levantar el codo, apoyar el vaso y dar un paso de gigante para meterse en la ronda, a bailar a los saltos con un estilo que mezclaba tijeras de cosaco con nostalgias de ska. Antes, “Yon”, Jon Lee Anderson, el cronista de tantas guerras, el maestro de cronistas, el que contó como nadie lo que casi nadie, esa noche del sábado 12 de mayo, había estado charlando con muchos de los otros invitados del Festival Azabache de Mar del Plata y se había fascinado con las ilustraciones de Iñaki Echeverría: hubo intercambio de tarjetas ahí.
Y si empiezo a contar por acá, por el baile, es porque en el centro de cualquier festival, incluso adentro de la palabra misma, hay una fiesta. En el caso del Azabache, el festival de literatura negra y policial que, entre el 10 y el 13 de mayo, unió en su segunda edición a casi sesenta escritores, cronistas, periodistas y editores en un clima eufórico, cálido y feliz, casi como de viaje de egresados, más."
De mi hermosísima hermana postiza, Gabi Cabezón Cámara. Maravillosa crónica anfibia.
Y si empiezo a contar por acá, por el baile, es porque en el centro de cualquier festival, incluso adentro de la palabra misma, hay una fiesta. En el caso del Azabache, el festival de literatura negra y policial que, entre el 10 y el 13 de mayo, unió en su segunda edición a casi sesenta escritores, cronistas, periodistas y editores en un clima eufórico, cálido y feliz, casi como de viaje de egresados, más."
De mi hermosísima hermana postiza, Gabi Cabezón Cámara. Maravillosa crónica anfibia.
12.6.12
11.6.12
ITALPARK
Yo llegaba de Retiro, cuando venía de las casas;
no era por hacerme el vivo que me iba al Italpark.
Bajaba del colectivo, caminaba aquellas cuadras,
dejaba la valijita y empezaba a garufear.
A girar la vuelta al mundo sin salir de la Argentina,
entrar en el tren fantasma, ni siquiera pestañar.
Como dijo aquel morocho, oriundo de Lobería:
el comunismo a la rusa le da gas pa´funcionar.
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
Iba en esos cochecitos que eran una maravilla,
manejar esos autitos, flipando velocidá.
Y chocar a los de Almagro o Esteban Echeverría,
yo que soy de Olavarría, no se puede comparar.
El super ocho y el samba, qué gran deleite del alma.
La calesita que rota sin perder integridá.
Y las sillas voladoras, y la piragua que flota,
no vale ni hacer la cuenta, pucha que bronca que da...
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
Para quién es ese parque en las orillas del Tigre
-¿qué quieren que haga, que emigre, para poder ir allá?-
Con entradas pa´bacanes y boletos de cien pesos
¿quién va a ir, dígame eso? Me dan ganas de llorar.
Itapark, quiero saberlo: el motivo de tu raje
de aquel predio tan gomía que fue pura sensación.
Ahora vamos a Retiro y directo pal trabajo
sin un gusto, sin la fiesta, para los del interior.
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
(letra: Gustavo Nielsen, música: Darío Landi)
no era por hacerme el vivo que me iba al Italpark.
Bajaba del colectivo, caminaba aquellas cuadras,
dejaba la valijita y empezaba a garufear.
A girar la vuelta al mundo sin salir de la Argentina,
entrar en el tren fantasma, ni siquiera pestañar.
Como dijo aquel morocho, oriundo de Lobería:
el comunismo a la rusa le da gas pa´funcionar.
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
Iba en esos cochecitos que eran una maravilla,
manejar esos autitos, flipando velocidá.
Y chocar a los de Almagro o Esteban Echeverría,
yo que soy de Olavarría, no se puede comparar.
El super ocho y el samba, qué gran deleite del alma.
La calesita que rota sin perder integridá.
Y las sillas voladoras, y la piragua que flota,
no vale ni hacer la cuenta, pucha que bronca que da...
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
Para quién es ese parque en las orillas del Tigre
-¿qué quieren que haga, que emigre, para poder ir allá?-
Con entradas pa´bacanes y boletos de cien pesos
¿quién va a ir, dígame eso? Me dan ganas de llorar.
Itapark, quiero saberlo: el motivo de tu raje
de aquel predio tan gomía que fue pura sensación.
Ahora vamos a Retiro y directo pal trabajo
sin un gusto, sin la fiesta, para los del interior.
Me decías payuca, me decías pajuera,
pero te pasié en cisne por un mundo mejor.
Y el pájaro de plástico en el que ibas sentada
fue el testigo inocente de nuestro gran amor.
(letra: Gustavo Nielsen, música: Darío Landi)
9.6.12
EL OLOR DEL NAPALM EN LAS MAÑANAS
Gustavo Nielsen, Kike Ferrari, Carlos Marcos y Sebastián Hacher contra
Fernando del Rio, Ruben Palacios, Ricardo Romero y Carpincho en una sangrienta batalla.
Dirigido por el Niño Carpincho.
8.6.12
EL CRONISTA IMPARCIAL
Salimos a
ganar, esa es la pura verdad. En el equipo blanco había uno peinado con gel que
quería jugar y filmar al mismo tiempo, y el comandante era un soldado alto que se
hacía el macho pero se lo veía muy metrosexual, con el pelo recogido en un
rodete. La novia lo seguía a dos pasos de distancia para sacarle fotos a su
amor. Había otro rival con barba candado… ¿qué soldier se deja una barba candado? En mi propio estudio de
arquitectura no toleramos hombres ni con Crocs, ni con barba candado, con eso
les digo todo. Menos que menos en una guerra… Uno solo tenía actitud, el de
rulos con cara Universidad de Palermo, y nada más porque gritaba un poco. Mi
plan inmediato, antes de conocer el resto de las consignas, fue barrerlo para
demolerles la moral.
Nosotros
los azules, en cambio, winners: nos
untamos la cara con caca de rotwailler antes de entrar al campo. Carlos
disparaba fumando Parisién sin filtro. Sebas te volteaba nomás con el olor a
chivo. Y Kike, bué. A Kike los rivales lo vieron mientras se ponía
el overol: tiene tatuajes tumberos por
todo el cuerpo. Tiene el dado. La espadita. La araña pollito. La v de Nike (pero
no la cheronca, sino la de verdad). Shasduit
jevi.
Yo comandé.
Los destrozamos sin esfuerzo ni compasión. Y después nos tomamos todos los tragos
que les ganamos. Al pibín de la orga paintbol le dieron lástima y decidió
otorgarles un pequeño triunfo al honor… ¡Honor! ¡A ese grupo de bailarinas!
Debe ser porque eran los que pagaban. También tenemos ese trofeúcho, aunque es
bien pedorrón, de güevo Kinder. Lo robó Carlos de la mochila del comandante de
los blancos cuando se distrajo para escuchar la conferencia de Lee Anderson.
Somos los
peores, la resaca de la humanidad. Malolientes, sanguinarios, valientes. Azules como el cielo de mi patria amada,
defendida en Viecnan.
Azules como Viagras.
7.6.12
6.6.12
5.6.12
4.6.12
MIS DIBUJOS EN EL FESTIVAL AZABACHE / RADAR
"Los dibujos
salen o no salen. Con los cuentos también pasa, pero los cuentos se pueden ir
arreglando. Los cuentos se pueden corregir. El dibujo no. El dibujo es un golpe
rápido de efecto, al menos en la modalidad de croquis con la que yo trabajo.
Los instrumentos son los mismos que los de la escritura: un estilógrafo 0,8,
descartable, y una libreta de apuntes. El objetivo es mucho menos ambicioso que
el literario; apenas si gustar.
Puedo
croquizar un edificio y darle un poco más de onda de la que naturalmente tiene,
como pasa con el dibujo de la Plaza del Agua de Mardel, que es una construcción
muy simplona con aire de caricatura. En cambio, los edificios de Bustillo que
hacen de telón a la playa, son complejos en su aparente austeridad. Al
dibujarlos los tuve que simplificar un montón. Estábamos comiendo pescados y
mariscos con Cristian Alarcón y
Sebastián Hacher en el Muelle de Pescadores; ellos se pusieron a conversar de
Anfibia, su nuevo site, y yo agarré
un mejillón y lo froté sobre el papel. Así hice el rojo del Hotel Provincial y
el Casino, con una mancha pareja de salsa. Después dibujé el resto. Para el
croquis de la Villa Victoria estuve más ortodoxo: hacía frío, pero adentro de
la casona me esperaba un riquísimo desayuno en la mesa de Josefina Licitra.
Apenas dibujé la estructura de la fachada; adentro, al calor, completé los
detalles del ornamento y la pinté. La torta galesa estaba para chuparse los
dedos.
Sobre todo
salen o no salen las caras de la gente. De acá reconozco que me salieron muy bien
retratados Leopoldo Brizuela, amigo de mi infancia, y Juan Sasturain, que es
súper fácil de dibujar. A Leo Oyola lo tenía del Azabache anterior, pero esta
vez su cara no me funcionaba: le tuve que pedir un detalle al que agarrarme,
una especie de cofia negra que le había visto usar para atraparse el pelo. Otro
detalle capilar salva el retrato de Gabi Cabezón Cámara, mi hermana
marplatense: su diabólico peinado. Visualicé este croquis junto al arbolito al
principio de las jornadas, durante la conferencia de Jon Lee Anderson, pero lo
hice casi al final porque la Cabezón no se dejaba dibujar. Le tuve que prestar
mi computadora para que posara unos instantes. A los periodistas de policiales
los retraté en su propia mesa redonda, mientras Rodolfo Palacios, autor del
excelente libro “Adorables criaturas”, decía la frase “ser periodista de página
policial y no estar en la calle es como ser bombero y apagar incendios por
Internet”.
Para el
cierre del Festival, Balmaceda me pidió que cantara un tango. Yo la hice más
difícil; inventé uno, “Italpark”. El maestro Darío Landi le puso la música y lo
tocó en su guitarra. Lo habíamos estado practicando quince minutos antes y
salía bien, pero ahí al frente de todos los escritores la cosa se malogró.
Digamos la verdad: desafiné, que es casi decir no me salió. Las canciones, como
los dibujos o los cuentos, parece que también tienen eso de ser o no ser. Con dibujos pienso volver
a trabajar, aunque fracase. Cuentos también, es donde mejor me siento. Cantar,
eso si que no. Nunca jamás. Promesa."
Tinta negra para ilustrar la nota del Festival firmada por el gran Angel Berlanga
Tinta negra para ilustrar la nota del Festival firmada por el gran Angel Berlanga
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