23.10.18

NUESTRO HABER / CAROLINA SANÍN

"Haber es un verbo que parece varios. Uno de ellos se usa como auxiliar para formar los tiempos del perfecto (“Nunca lo he dicho”, “Ellos ya se habían cansado de oírlo”) y se conjuga en todas las personas, en singular y plural. Hay otro haber que no es auxiliar, que significa existencia y solo se conjuga en la tercera persona del singular: “Hubo una confusión”, “Había muchos malentendidos”. Es un verbo impersonal, como el verbo llover. Que sea impersonal significa que no tiene sujeto; no hay nadie que realice la acción que el verbo señala. En la oración “Hay tiempo”, no solo el tiempo no está haciendo nada, ni siendo nada, sino que tampoco se está diciendo nada de él. No se está afirmando que él mismo exista, aunque se esté diciendo que él es lo que hay. En el uso del verbo haber que indica existencia, oímos que la existencia no es una acción ni un atributo ni un predicado de lo existente; que lo existente no es lo que existe, sino el complemento del existir (el objeto sobre el que recae la acción del verbo). En el uso siempre singular del verbo haber, podemos quizás observar, además, que la presentación de lo múltiple se resuelve en la existencia singular de lo único. Toda oración que se forma con el verbo haber se disuelve ante nuestros ojos si prestamos la suficiente atención. Nos deja ante la pregunta de qué es existir. Nos deja ante un misterioso ser. Nos deja ante el misterio del ser, por así decirlo. Nos deja en la oscuridad, conscientes de nuestra ignorancia.
Hay otro rasgo intrigante de ese verbo de nuestra lengua: haber es sinónimo de tener. En el papel de auxiliar, el verbo "haber" se usa con tal sentido; por ejemplo, decir que he percibido algo es decir que lo tengo percibido. Eso puede hacernos pensar que toda acción en el tiempo (es decir, toda acción, pues no hay acción fuera del tiempo) pasa a ser posesión. Y quizás también la existencia sea siempre un estado de posesión, en tanto que el verbo haber impersonal, que no es auxiliar, conlleva así mismo ese significado de tenencia. Si se observa a mediana distancia, la oración "Hay tiempo" parece equivalente a "Tenemos tiempo" (aunque si se observa de cerca, vemos que ni siquiera se le parece; que significa casi lo contrario de su aparente equivalente, pues nos excluye a todos los sujetos como poseedores). En el ámbito del verbo haber, la existencia es una tenencia por parte de otro indeterminado. Las cosas existentes en el universo son una hacienda —un tesoro, un haber— cuyo dueño no nombramos, o bien, cuyo dueño no existe. Existir es ser tenido, aunque por nadie. O es tenerse.
Cuando alguien corrige a una política o a un niño o a un escritor o a su madre, y le dice la frase antipática de: "No se dice 'Habían frutos de todos los colores', sino 'Había frutos de todos los colores'", está hablando de todo lo anterior. Aunque la corrección resulte desagradable, y aunque parezca que se hace por descalificar, y aunque el corrector no se haya percatado de lo que implica y significa su corrección, y aunque algún literato diga que la gramática es un pasatiempo burgués y un pedante escrúpulo de otros literatos, el conocimiento gramatical entraña una defensa del pensamiento y la salvaguarda de un espacio productor de preguntas. No insistimos en el uso gramatical porque así lo mande Dios o porque sea la ley o porque sea la heteronormatividad falogocéntrica del sujeto de enunciación hegemónico, etcétera, sino porque las leyes gramaticales son oportunidades para reflexionar sobre la realidad. Al hablar sin pensar en la lengua que hablamos, rechazamos —con el solo propósito de defender nuestra desidia— el conocimiento que la lengua propone y las preguntas que nosotros mismos (hombres y mujeres) nos hemos formulado en esa lengua a través de los siglos.
Cuando alguien me dice: "Se dice 'hubo', no hubieron", me da efectivamente una noticia de algo que ha ocurrido en mi lengua y de un problema que en ella se ha planteado. Me informa de una idea sobre el ser que en mi lengua se ha hecho decible, audible y corriente. Su recomendación no constriñe, sino que describe una manera como el pensamiento se ha explicado a sí mismo en español. En otras palabras, describe qué ha planteado, en español, la existencia sobre sí misma. La advertencia gramatical no me limita, sino que me recuerda que yo estoy en la lengua, y me da movilidad dentro de ella. Me recuerda que la lengua es mía y que no es solo mía. Me recuerda mi primera vinculación consciente con los otros, que es la vinculación entre hablantes. Y me recuerda que el vínculo es el vehículo compartido.
Algunos literatos hacen eco de la idea de que el interés en la gramática es antidemocrático y dicen que desdeña la expresividad y la creatividad renovadora de los individuos. Contra la gramática aducen, entre otras, la circunstancia de que algunos notables gramáticos nacionales fueran también políticos conservadores. Les parece escandalosamente retrógrado que alguien discuta sobre un punto gramatical, puesto que lo mismo hicieron los gobernantes del siglo diecinueve. Creen que su ataque contra la curiosidad gramatical rebosa de progresismo e igualitarismo; que el rechazo a la gramática redunda en un voto por la justicia social. No se dan cuenta de que el interés por la gramática trasunta el interés por la conservación del espacio público. Quien mira la gramática y la explora —y entonces decide si viola sus leyes o las doblega o las cumple o asume su promulgación— mira un espacio fundamental que es de todos y que todos tienen derecho de habitar y conocer —y que todos pueden también, venturosamente, vandalizar (como se hace en esta línea con el anglicismo)—.
Cuando protestamos porque un gobernante (como es el caso de nuestro presidente actual) no se interesa en conocer su lengua y en hablarla de la manera como la lengua sabe hablarse, denunciamos el desdén del gobernante frente a la nación, frente a la experiencia de los vivos y los muertos de la tierra, y frente a los haberes del país. Cuando insistimos en que nuestro gobernante debe conocer la gramática de nuestra lengua, consideramos que el gobernante debe someterse a la ley de todos. Cuando decimos que los jóvenes deben aprender la gramática de su lengua, sugerimos que los jóvenes deben conocer las leyes que rigen sus intercambios, no solo para cumplirlas, sino para sospechar de ellas y criticarlas. Quien aspira a "dominar la lengua" realmente aspira a darse cuenta de que la lengua sobrecogedoramente lo posee. Y, lejos de satisfacerse en la arrogancia, aspira a tener un vislumbre de la inmensidad de su ignorancia.
Educar en la lengua es educar en la razón. Es cierto que el conjunto de lo concebible —y obviamente el conjunto de lo real— excede la lengua, pero no es cierto que lo pensable la exceda. Todo lo que el logos puede armar y ver está, con sus infinitas variantes, dentro de la lengua, y solo puede conocerse en ella, que es su encarnación y su vida. Puede concebirse lo que no puede decirse —en ese caso, no se dice—; pero pensar que lo que se dice con torpeza supera el saber de la lengua no parece mucho más que una justificación grandilocuente de la frivolidad y el egoísmo. El conocimiento de la lengua no tiene que derivar en la normalización o en la uniformización; antes bien, es el error consuetudinario lo que tiende a convertirse en uniforme. Con argumentos supuestamente igualitarios contra la enseñanza de la gramática, se priva a todo el mundo de un instrumento crítico y de un instrumento de resistencia efectiva frente al poder. Al decir que la escritura gramatical es para ricos o para burgueses o para hombres heterosexuales blancos o para conservadores librescos se excluye a todo el mundo del conocimiento de su herramienta más básica y de su lugar propio. Y eso parece muy despótico."

19.10.18

HEBE UHART / DE LO NUESTRO CON HUMOR

"En 1886 había cuatro diarios italianos, dos franceses, dos españoles y uno alemán. En el interesante “Buenos Aires desde 70 años atrás” de José Wilde,  se muestra cómo ha cambiado todo. Cambiaron los mendigos, que iban a caballo por el cuentero del tío, los cocheros que eran criollos, son italianos o extranjeros y afeitados y con patillas a la moda de París. El palacio de Congreso era una carnicería, las pulperías se mudan a los arrabales, aparecen las barberías, la bicicleta. A partir del 80 hay luz eléctrica. Los  frigoríficos suplantan a los saladeros y se exporta mucho más. El arreglo de la casa y de las personas cambia: de la austeridad  en que usaban el gato para calentarse los pies, pasan a arreglar los cuartos como si fueran bazares y los cuerpos son objetos de exhibición en Palermo o en el Colón. Esta proteica sociedad da mucha tela para cortar a Fray Mocho y a Eduardo Wilde, dos de los escritores a tratar. El otro escritor es Mansilla  y los tres tienen rasgos comunes: Los tres escriben con chispa, utilizan el castellano de modo casi actual. Mansilla es famoso en su tiempo por escribir como habla, Fray Mocho tiene prácticamente un oído absoluto para registrar el habla callejera. Mansilla dice: “La mayor parte de los escritores argentinos  aspiran a escribir no como yo o como Fray Mocho, sino como Larra o Cervantes”. En los tres hay una total seguridad de que cada uno tiene el derecho de escribir y pensar como quiere, sin modelos. Wilde dice del discurso de Sarmiento que es acusado de tropicalismo y excesos: “En cada párrafo tiene una idea y en cuanto al estilo, es como una joven audaz que desprecia la moda y es capaz, llegado el caso, de salir en cuerpo a la calle”. De Fray Mocho dice Gálvez: “Realizó la paradoja de ser un gran escritor que escribía mal”. Pero hay diferencias entre ellos propias de sus respectivos temperamentos: Mansilla es vehemente, digresivo y charlatán. Llevado por su vanidad puede hablar hasta de que no sabe; se perdona alegremente sus divagaciones. Wilde es sintético, punzante y zumbón. Y lo mejor de Fray Mocho está en sus diálogos, en la pintura de personajes urbanos o casi. Si bien son contemporáneos, no son coetáneos. Mansilla nace en 1831.Wilde en 1844 y Fray Mocho en 1858. Si bien Mansilla y Wilde pertenecen  a las misma clase social, las aspiraciones constantes del primero para ocupar cargos políticos se ven obstruídas por ser sobrino de Rosas (estamos en pleno liberalismo) y por su propia excentricidad. 
Fray Mocho venía de Gualeguaychú y salvo un paso por la policía como oficial de investigaciones, se dedicó siempre al periodismo y a la literatura. ¿Qué relación existía entre los tres? Wilde y Mansilla decían: “El malogrado Fray Mocho” (muere joven). Y Wilde dice de Mansilla: “El que inventó los ranqueles”. Comencemos por Wilde. Médico, ministro de Instrucción pública, la que defendió en el gran debate del Congreso Pedagógico. Tiene relatos de infancia, de viajes, y crónicas en las que registra costumbres porteñas: el viaje a Europa, la carta de recomendación como pasaporte para conseguir empleo, el absurdo de los duelos. El ingenio de Wilde aparece en su capacidad de contrastar elementos disímiles: en su crónica “Vida Moderna” dice: “Me encuentro solo con mi cocinera, una señora cuadrada de este pueblo muy entendida en política y en pasteles criollos”. Otro ejemplo: “Una señora de 90 años a hora temprana me contaba con esa impertinencia con que cuentan los viejos la historia de un catarro crónico, con detalles biográficos que ligaban íntimamente su bronquitis con la guerra de la independencia”.Y en el cuento “El coronel Estompa” había un viejo que había sido comandante, erudito y hombre de consejo que tanto describía una batalla de Julio César como componía un acróstico con el nombre de la hija del juez de paz. Y hablando de los duelos de las cofradías de estudiantes alemanes: “Un individuo sin tajo es un ser casi despreciable y en relación a las mujeres el más estropeado es para ellas el más valiente”. En la extensa polémica con Pedro Goyena cuyo título es “Tiempo perdido” se revela su veta chispeante y provocadora. Goyena endiosa a la poesía y a los grandes autores españoles; cita testimonios de éstos. Wilde contesta “No me pongas nombres como Napoleón, Espronceda, tengo el derecho de pensar como se me da la gana”.Y para picarlo, Wilde niega el valor de la poesía y dice: “Un buey que ara es superior a un poema” y añade, para divertirse: “La utilidad de la poesía es semejante a la de las pulgas, mosquitos y demás sabandijas”. Y “Los poetas son malos maridos, están obligados a ser infieles para escribir, sería ridículo ensalzar a la propia señora”. Indignado Goyena contesta entre otras cosas: “Un ranquel transportado de la pampa para contemplar las bellezas del arte las miraría con desdén”. Wilde le dice: “Yo pasaría muy bien la vida en los toldos sin haber visto los cuadros de Rafael”. Cuanto más escandalizado Goyena, más se divierte Wilde. Cita a su amigo Guido Spano, que dice: “Cuando me oigo llamar poeta me da vergüenza”. 

18.10.18

SÉPTIMA REUNIÓN DE LA CLÍNICA DE CUENTOS / SEXTA TEMPORADA

Le hicimos un pequeño homenaje a Hebe Uhart, que se marchó de este mundo la semana pasada. Fernando fue alumno de ella y estuvo hablándonos de sus clases, del humor de Hebe y de lo bien que los trataba. Leímos “El budín esponjoso” y partes de “Camilo asciende” que nos hicieron morir de la risa. Fernando trajo además las antologías en donde publicó, porque ella se lo había sugerido, y no llegó a poder mostrárselas. Así que las vimos nosotros. Fer es un participante compulsivo: sus cuentos fueron galardonados en un montón de concursos del interior del país, México y España. De hecho, el mismo día de la muerte de Hebe, estaba ganando un segundo premio en SADE filial Norte con “El ferroviario”, uno de fantasmas. A ella le hubiera gustado. Brindamos por nuestra escritora feliz. Invito por este medio a un par de sus alumnos, que alguna vez mostraron interés por la Clínica, a que vengan a participar de la próxima clase. El Galpón Estudio es un lugar amable. Lo peor que puede pasar es que no alcance la comida. Sillas y espacio hay de sobra. Para finalizar con el tema quiero incluir una partecita de un reportaje que Ángel Berlanga le hizo a Hebe para RADAR, aunque más adelante tal vez lo postee entero acá en Milanesa:

“Con respecto a las observaciones sobre la lengua, ¿está a la pesca, atenta, o absorbe terminología y construcciones de la oralidad más bien inconscientemente?
  –Hay cosas que van quedando incorporadas, vocablos, que después yo uso y transmito. Me interesan las voces más marginales; una vez, hace como treinta años, me fui en micro a Corrientes, al precarnaval. Me tocó asiento al lado de un señor gaucho, todo vestido de gaucho. Una suerte, muy interesante, yo le preguntaba  por el chamamé, por cómo eran las cosas allá. Me dijo: “Hija, allá hay una crotera…” (se ríe) Y yo lo adopté, lo incorporé. Y después, durante años, venía a trabajar a casa Leonor, que tenía un lenguaje propio de su clase social, con particularidades de ella misma, porque hay gente que usa de una manera muy especial su lenguaje. 
¿Es la mujer del cuento que se llama así, “Leonor”?
  –Sí. Ella, por ejemplo, decía pordelantear, por llevarse por delante a alguien. Me interesa cómo es vista una realidad de los sectores medios desde otro sector. De donde también saco mucho es de las notas de viaje que hago para el suplemento de cultura de El país de Montevideo. Ahora estoy indagando en el lenguaje de campo; me fui a Pergamino y busqué ir a los bordes, donde está la población más campesina, más criolla. Y saqué cosas extraordinarias. Cuentos mitológicos, como el de la tapera que se convierte en mansión, o el del caballo “que se queda con las arriendas”; en vez de riendas, “las arriendas”. “Ahí puesto se queda el caballo, pero las arriendas son invisibles”. Es divino. Que el lobizón tiene tres lunares: me contaban todos los detalles. Y cuando me veían cara de incredulidad, decían: “Y, dicen que ha sido así”. Entonces queda en el aire. En una casa vecina aprendí para qué sirven los cuzcos: para despertar a los perros grandes, “que tienen el sueño pesado”, decían. Tenían como diez. “¿Cómo se llama este?”, pregunté. “No, esta es perra: se llama Shakira”. Interesante, ¿no? “Y esta es la Barbie”. “¿Y estos?” “Esos son Romeo y Julieta”. Lo juro, textual. Ahí, en los márgenes, pueden encontrarse cosas nuevas que provienen de muy diversos lugares. Respetando a la gente, por supuesto, porque no me voy a reír de ellos por eso. Y sí, busco, estoy atenta. Mi mamá me contaba muchísimas cosas, insólitas para mi generación: ella me tuvo de grande, yo era la menor entre unos cuantos hermanos.
¿Acerca de qué le contaba?
  –Era directora de una escuela rural en Paso del Rey, cuando era todo quintas: ahora hay diez secundarios, diez bancos. Tenía muchísimo sentido del humor y una gran capacidad, le hubiera gustado hacer unas cuantas cosas, pero no había podido estudiar más que para maestra. Ella me contó que mi abuelo, uno de los primeros habitantes de Paso del Rey, le dijo a mi abuela, que vivía en Buenos Aires, que decidiera si quería casarse con él “porque el pasaje para andar yendo y viniendo es caro” (se ríe). No se casaban por amor, no estaba esa cosa del amor. Esas historias sobre ese mundo me dieron apertura para ver cómo ha sido la gente en otros momentos; tengo el anecdotario del pueblo donde nací. Ahí todos se conocían. Transmisión materna tengo mucha: era de familia de italianos, que cuentan todo. De parte de mi papá no, porque los vascos son más reticentes a contar. “


Lili se pasó: trajo una cena de “cachitos venezolanos” rellenos de jamón ahumado que eran una delicia. El vino lo puso Eleonora. Parece que la semana que viene Ele y Pablo nos deleitarán con una cena de salado y dulce, con vinos traídos por Fabián y Fernando. Me alegra cuando espontáneamente me resuelven el problema de la comida, aunque me guste cocinar. Vamos a ver si les preparo unos matambres para sanguchitos en la fecha del miércoles 31, en la que nos visitará el capo de Mariano Quirós, reciente premio Tusquets de Novela. Tenemos para leer varios cuentos de “La luz mala dentro de mí”, primer premio Fondo Nacional de las Artes 2014, publicado por Factotum, y Mariano prometió traer un cuento inédito. Le vamos a preguntar un montón de cosas: además de cuentista y novelista da talleres, y tiene una interesante editorial: Mulita.
Leímos a Lucas, que corrigió su versión anterior de “Pastelera” y le quedó más pareja; a Fabián que se mandó un cuentazo, “Mar de Lem”; y a Pablo, que está escribiendo muchísimo mejor que cuando empezó a venir. Lo felicitamos desde acá porque un cuento suyo acaba de entrar a la antología "Por el camino de Puan". Un buen ejercicio: porno para ser publicado en una revista de domingo.Estoy orgulloso de estas mejoras y triunfos. La Clínica sirve.
Sería buenísimo para este año poder traer a Claudia Piñeiro (vamos a empezar a leer su nuevo libro editado por Alfaguara, “Quién no”) y a Guillermo Martínez, de quien leímos ayer “El I Ching y el hombre de los papeles”, del libro “Una felicidad repulsiva”. Si logramos uno solo de esos dos objetivos adicionales estamos hechos para toda la cosecha, como dicen en el campo. También voy a dar una clase sobre cómo escribir una novela, a partir de los borradores de la novela que estoy escribiendo en estos días. Y voy a exponer el plan y los planos, textos y dibujos. Lo que hago cada vez que escribo novelas. Estoy preparando la clase; la pidió Lili y a todos les pareció bien.
Como ven, estamos a mitad de la Clínica, y lo que queda es prometedor. 
 ¡Que sigan los éxitos!

17.10.18

EL PARADOR ARISTON EN CLARÍN

"El año pasado, un grupo de profesionales preocupados por el estado ruinoso del edificio, emprendió una operación para su rescate. Entre ellos, además de los citados Nielsen y Kliczkowski, los arquitectos Enrique Madia, Carlos Saravia, Fernanda Lisso; el doctor Fernando Velardoccio, la asesora Carolina Vidal, entre muchos otros.
El pedido de protección como Monumento Histórico fue realizado en change.org con el apoyo de 13.670 firmas y ahora consiguió la aprobación por parte de la Cámara de Senadores. El paso siguiente, será obtener la anuencia de Diputados.
Gustavo Nielsen habla de la iniciativa:
-¿Cómo surgió la moción para recuperarlo?
-La preocupación comenzó cuando, en 1990, vimos las horribles reformas que le hizo la parrilla Perico, cambiaron la idea original de que el trébol de 4 hojas flotante quedara aislado de los servicios. En el proyecto original, el área pública se separaba de los servicios por un nexo en forma de pasillo techado.

-¿Qué cambia si se declara Monumento Histórico?
-Para empezar, se evita su demolición. Es una joya del movimiento moderno y hay que preservarla. En segundo lugar, el Estado, idealmente, debería ocuparse de que el edificio vuelva a su estructura original, diseñada por Breuer. Se deben buscar los planos originales y reconstruir el edificio en base a esos planos.", argumenta el arquitecto.
-Y, una vez realizado esto, ¿qué se hará allí? 
-Nos gustaría que funcionara un Centro Cultural pero todavía no hay planes concretos.

-¿Por qué es importante que, finalmente, se sancione la ley de protección al Parador Ariston?

-Porque es el modo de tener un pedacito de la Bauhaus en la Argentina. Como la Casa Curutchet de Le Corbusier, en La Plata. Imposible de reemplazar con nada: pura historia viva de arquitectura."

¡Gracias Patricia Kolesnikov Gordon y Adriana Muscillo!

16.10.18

EL PARADOR ARISTON COMO OBSESIÓN

Ayer se aprobó en el Senado de la Nación declarar Monumento Histórico Nacional al Parador Ariston, única obra del arquitecto Marcel Breuer, de la Bauhaus, en Argentina. El proyecto fue presentado por la senadora nacional Marta Varela.
Art 1
Declárese Monumento Histórico Nacional de la ley 12.665 el edificio Parador Ariston ubicado en el barrio de La Serena de la ciudad de Mar del Plata, partido de General Pueyrredón .
Pasa a la Cámara de diputados para que sea Ley y se declare Monumento Histórico Nacional.
Han colaborado el dr. Fernando Velardoccio, la arq. Fernanda Lisso, el arq. Gustavo Nielsen, el arq. Enrique Madia, el arq Carlos Saravia y la asesora Carolina Vidal entre muchos otros.
El pedido de protección como Monumento Historico fue realizado en change.org con el apoyo de 13.670 firmas.
El proyecto que se armó esta inspirado en el texto del arquitecto Hugo A Kliczkowski Juritz.