7.9.26

VIAJE A CÓRDOBA


Como Bura se mudó definitivamente a Mina Clavero decidí ir a visitarlo y de paso ver si podía ordenar una novela que me tiene a mal traer; debe ser corta, de no más de cien páginas, pero me fui con unas trescientas escritas y volví con casi quinientas. Así que tengo muchas páginas para quemar desde hoy.

Alquilé una cabaña sobre el camino de los artesanos –“Casa de Campo, de Mónica Ponce” – por un mes. Hice veintidós fuegos, caminé unos setenta kilómetros, gané en el Casino, estuve para el cumple de Bura, anduvimos en auto por Cura Brochero y Villa Dolores, vi partecitas del eclipse y al otro día salir la luna llena. Junté cuarzo, feldespato y mica. En las veces que me vi con el pelado nos tomamos tres botellas de whisky y una de coñac bien falopa, más doce de vino tirando a bueno, seis de cerveza IPA de distintas marcas y comimos unos diez kilos de carnes rojas, otros diez choris, tres pollos, dos pizzas y dos milangas. Engordé dos kilos (maldito seas duende Scardale). Dibujé un cuaderno entero, saqué doscientas cincuenta fotos, dormí como un lirón.

Los pueblos no me gustaron mucho, los alfajores menos (son muy dulces), pero las sierritas y los arroyos estuvieron espectaculares. La cabaña me sirvió bastante. Da para repetir para un próximo escrito de largo aliento. Me pude salir un rato de la Capi; me compré un santito en brochelandia, cuatro aceites de oliva virgen extra en Olium y dos vasijas individuales de cerámica negra en un puesto local. Leí tres libros: “La separación”, “Los suicidas del fin del mundo” y “La vida al final”. Releí, para la escritura, la “Botánica” de Do Santos Lara, “La poética del espacio” de Bachelard y la “Historia del Jardín Botánico” de Diego del Pino.

Hablamos con Bura de mujeres, de viajes, de arquitectura. 

28.8.26

BERNHARD SCHILINK / LA BELLA DURMIENTE

 “Dicen que el amor nos ciega. No nos impide ver cómo es el otro, sino cómo llegará a ser. El que ama ciegamente ve que el otro, al que le es indiferente, no se interesa por él, ve en el irresponsable a una persona que no es de fiar, ve en quien lo rechaza a alguien que no le presta atención. Pero cree que el interés, la formalidad, la atención y el cariño llegarán si se esfuerza por conquistar al otro y si le abre los ojos para que vea que él, que ama, es la persona idónea. ¡El ciego quiere enseñar a ver!

De ahí que piense que podría despertar al otro con un beso, como en La Bella Durmiente. La princesa lo es todo, y tiene todo lo que soñamos; pero permanece oculta, inalcanzable, debajo de unas gruesas zarzas. Los príncipes aspiran a llegar a la Bella Durmiente y lo intentan más de una vez, pero al final no pueden librarse del zarzal… no son los idóneos para ella. Y luego llega el que sí lo es y las zarzas lo dejan pasar; después encuentra la torre y la cámara en la que la Bella duerme, la ve, la besa, y ella abre los ojos y lo mira. La Bella Durmiente es suya, viven felices y comen perdices.

Durante mucho tiempo pensé que el cuento nos promete que, si no nos asustamos al ver las espinas, si estamos dispuestos a dejarnos desgreñar y arañar en el camino que lleva al corazón de la amada, tendremos nuestra recompensa. La encontraremos y, cuando la veamos y la besemos, despertará y será nuestra. Pero el cuento es más sabio. La Bella Durmiente no despierta por el beso: despierta porque ya han pasado cien años desde que el malvado mago la sumió en un profundo sueño. El príncipe tiene suerte: es el esperado porque llega, la ve y la besa en el momento oportuno.”

27.8.26

BERNHARD SCHLINK / LA VIDA AL FINAL

“En mi casa, cuando era pequeño, leíamos la Biblia; más tarde volví a leerla, y te diré que el Dios de la Biblia no me gusta. ¿Por qué crea el mundo si después no se preocupa por él y lo deja a su suerte? ¿Porque está aburrido y piensa que los seres humanos van a entretenerlo? Si quiere liberar a la humanidad del peso de sus pecados, una idea bonita, ¿por qué no lo hace más sencillo, por qué para ello se necesita que Jesús muera y resucite? ¿Qué aporta la promesa de un juicio cuando llegue el fin del mundo si lo que necesitamos es justicia ahora, cuando el mundo aún existe, no cuando se acabe? No te quiero decepcionar hablándote así del Dios de la Biblia, pero no me gusta y tampoco he conocido a otro que me guste. (…)

Y no me vengas con el amor que siente Dios por la humanidad. A los que uno quiere no se los trata como Dios nos trata a nosotros.”