19.6.26

REUNIÓN DÉCIMO PRIMERA EN LA VIGILIA DE BICHO URDANETA / CLÍNICA DE CUENTOS DEL GALPÓN ESTUDIO

Preparándonos para la visita de Bernatek del miércoles que viene saboreamos y discutimos Turdera, Invasores, La señora Filstein, La carne, Larga noche con enanos, Animales sueltos en Roma, La banquina, El terraplén, Una mirada profana, Cielo de fin de año, El fin de la noche, Aves de paraíso, Fondo oscuro de río y Manuscrito de Eliseo Fulgin. Es un autor de doble corriente: Arlt y Borges al mismo tiempo. Más porteño no se puede, jajá. Por suerte en sus novelas se inclina siempre por el decano de las Aguafuertes, entendemos que Boedo le va mejor que Florida cuando yo recomiendo ´Ta loco aquel que quiera tu corazón, o Alberto agrega La noche litoral de la Trilogía de Santa Fe. Dos joyas, vamos a releer y/o leer por primera vez la que salió publicada por el FCE y lo sentirás positivamente en tus regalías, oh Gran Carlitos.

Santa Fe 10

Coronda 63

Rosario 162

Seguimos con Alberto, que no solo aportó una tarta integral de bróccoli y queso exquisita, sino que además vino con un cuentazo y medio se ofendió cuando le dijimos que era teatral. Enseguida claudicó. Díganme si en estos diálogos no se parece a Puig (Manuel, no Arturo):

 

— Decime, Tita, ¿vos fuiste a mi velorio?

— No pude ir, estaba resfriada. Deme esas fotos, que las está rompiendo

— Dejame esta, la de la Nélida. Y está otra, de mi papá.

— ¿Ese era su papá? Qué buen mozo.

— ¿Mi papá ya se murió, Nélida?

— No soy Nélida, soy Tita. Tome ese té, que se le enfría.

— ¿A qué hora lo entierran? No quiero ir al velorio, quiero quedarme acá, comiendo bombones.

 

— (…) no le pegue a los perros cuando pasan, vamos. Deje quieto ese bastón.

— Vos me zarandeás la silla de ruedas a propósito. Querés que me caiga, así me internan y después, a mi edad, ya voy derechito a la tumba.

— No se haga la loca, que ya estamos llegando a la plaza.

—No me gusta esta plaza, está llena de fantasmas. Son todos negros y ordinarios, como vos.

— Déjeme acomodarle la bufanda y descanse un rato. Tiene que tomar sol.

— Hace mucho frío. Quiero volver a mi cajón. Mañana viene mi novio de visita. Tengo que prepararme.

— ¿Qué novio? ¿Desde cuándo tiene novio?

— El que cuida el cementerio. Noventa y siete tiene. Pero todavía come solo.

 

— Qué gente fea que hay en este lugar, Tita. Mirá esa gorda mal vestida.

— No hable así. Si no le gusta lo que ve, cierre los ojos.

— ¿Por qué hay gente tan fea en este mundo, me querés decir? Con lo poco que cuesta ponerse linda, es tener un poco de voluntad nomás. La gente fea es así porque es dejada. Si una se deja estar, termina hecha un espantapájaros.

— No señale con el dedo, queda feo.

— Si la señalo a la gorda, nada más. Para que veas qué horrible es la ropa que tiene puesta. Y está maquillada como un payaso. Igual que mi hermana.

 

El cuento se llama La prepotencia de las cosas vivas, y casi no tiene errores. Técnicamente entraría en la categoría Cuento Salchichón, de esos que pueden tener un largo infinito, y nos vemos obligados a cortarlos en cualquier rodaja. Sucede en el Diálogo de Choli con Mita, 1941, de La traición de Rita Hayworth (Manuel Puig, no Arturo). La categoría habrá que agregarla a la lista de patrones que me publicó Pablo Por el camino de Puán. Puede leerse aquí.



Amo el descontrol, pero es cierto lo que opina Lili sobre que se desperdicie comida. El de anoche fue un picnic manejable: pudimos con los triángulos de Coca y los triangulitos de Fabiana, mis tortillas de papa, la tarta ya nominada al Oscar, las pepas de Jonatan, los ferreros de Fabián, los vinos de Pablo y los medallones mundialistas de Lili. 

Atracón, lobizón.

16.6.26

OSVALDO MAZAL / DARWIN, BÉSAME MUCHO

 


“Víktor dijo: Mirá, mirá, quiero que escuches algo, se levantó de un salto, eligió varios discos y comenzó a hacerlos girar. Lo primero que sonó fue Bésame mucho en la versión original de Emilio Tuero, que Elsa no conocía. Viktor, que en su juventud era reacio a aprender otros idiomas, se había convertido con los años en un empedernido lector de El Quijote en castellano, así que tradujo la letra del bolero. Después vino Nat King Cole cantando el mismo tema en castellano, con ese acento que hacía pensar en un yanqui en bermudas floreadas tomándose un Martini bien seco mientras dice la letra como al descuido. Tené un poquito de paciencia, dijo Víktor, y puso la versión de Oscar Alemán, que era una verdadera parodia, con un ritmito acelerado a lo Django Reinhardt, y coros burlones y comentarios al margen, y ruidos de besos y repeticiones del mucho mucho mucho por ese coro carnavalesco, y el guitarrista cantando muy agudo como si fuera un peluquero enamorado, y por supuesto un scat. Ahora empieza la cuestión, mirá, dijo Viktor con una sonrisa mientras cambiaba el disco y anunciaba: Schumman, Concierto para piano en la menor, Opus 54. Se escucharon los primeros diez segundos y enseguida apareció el tema, primero anunciado por los vientos y luego confirmado por el piano: era bésame mucho. Ocho notas: re – re – re / re – mi – fa – la – sol, una frase musical que se repetía, que todo el tiempo repetía sin decirlo bésame, bésame mucho. Era el tema central del concierto de Schumman, alrededor del cual empezaban a sonar las variaciones.”

15.6.26

OSVALDO MAZAL / DARWIN POETA

 

“Lo cierto es que las musas son mujeres que cantan lindo, pero uno nunca sabe bien de qué lado están, si del de Apolo el armónico o del de Dionisios el excesivo. Son más hábiles y peligrosas que las sirenas, a las que según el mito han derrotado y arrancado las alas. Lo que estas problemáticas mujeres brindan a los usuarios con sus susurros al oído no es precisamente la claridad de la luz, sino la complejidad y las contradicciones de la vida; en sus palabras incomprensibles puede atisbar, el que sea capaz de llegar hasta las últimas consecuencias, la ambigua semioscuridad del mundo en la que cada uno escarba como puede para arrancar algún centelleo, una epifanía, eso que podríamos llamar arte. O sea que a lo que incitan estas mujeres solamente es a continuar, a insistir a pesar de que uno lo haga a ciegas porque, además, no hay otra forma de hacerlo.”

12.6.26

DÉCIMA SESIÓN DEL PARTIDO EN EL AUDITORIO DE LA ACADEMIA LENIN DE CUENTOS DE LA U.R.S.S., ESQUINA CHACARITA


Queso ruso. Olga Sudorova, vodka de Chernobil
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El Míster tuvo su altarcito en el Galpón, porque lo queremos, lo quisimos y lo vamos a seguir escuchando. Todo sucedió de regreso a Oktubre. El samovar, las chicas soviéticas del semen-up. Sin un estandarte de nuestra parte, pero con café frío y auténticos redonditos de ricota para cenar. Y torta Suevia también de ricota que trajo el Indio Pablo, para postre. ¡Pobre la Olga, crepó!



Continuamos con Sklovski en selva oscura I: el infierno, del tovarich posadeño Osvaldo Mazal. Es un extraño capítulo moscovita de su buen libro Darwin poeta, con el que ganó dos veces: mientras estaba inédito, el premio de novela 2014 del Fondo Nacional de las Artes; ya publicado por Aurelia Rivera en 2016, el primer premio municipal Ricardo Rojas de hace menos años. Un Vladimir Vladimiróvich Mayakovski de camisa amarilla nos animó la revolución de la mano de Víktor y de Yuri. ¡Si Engels viviera, probablemente vestiría una camisa amarilla! Le creemos a Mazal cuando jura que Darwin, influenciado por Marx, escribió en uno de sus cuadernos de notas una interpretación sesuda sobre el proceso de autocopulación entre orquídeas que carecen de néctar, por lo que atraen a los insectos machirulos desde sus formas redondeadas como culos pulposos. Los más turbados andan revoloteando por ahí entre margaritas y crisantemos, entonces descubren el culo y la ponen. Le creemos porque lo jura por Stalin. Así le hace decir a Don Charles:

Yo sembré el mundo de burgueses ingleses con forma de orquídea, y de proletarios disfrazados de insectos, e inventé con ellos vistosos dispositivos que permitían visualizar su interacción; yo hice ver en cada acontecimiento de la historia natural una forma de lucha, y en cada muerte una forma de selección como la que la sociedad humana opera a cada instante separando a los favorecidos de los otros, a engañadores de engañados; yo pude dejar entrever en mi obra el engaño constitutivo de todos los sistemas, ya sean animales o humanos, que hacen trabajar y esforzarse a la mayoría de la sociedad, la que como un inocente insecto cree que está haciendo el amor con su pareja, y resulta que en realidad no se coge a nadie sino que se lo están cogiendo a él porque esa hembra no es una hembra sino una flor con forma de hembra, y él es un pobre idiota cuyo rol se reduce a colaborar en la circulación del polen, esa mercancía que permite la reproducción infinita del sistema…

Dínamo versus Spartak, en el Estadio Central de la barriada de Luzhniki, 1948. De esa dualidad académica surge el cuento que escribió Fabián, con rojos bolcheviques de la ciencia por un lado y visitantes enfriados por el otro. Dos mundos, dos biologías. Se fue al carajo, se fue al carajo, grita el público. Caramba: la política sigue igual de mierdosa, y hoy en la derecha se cometen los mismo horrores del Politburó que dicen odiar. O más.

No podía cantarse de mejor manera que la entonada por el camarada Solari:

Esto es efímero, ahora efímero; ¡Cómo corre el tiempo!

Ñanfifrufifalifrú (un adjetivo de toda la vida).