21.8.26

CAMINO A CASA / LEILA GUERRIERO

“— No haga caso a lo que le digan. Acá el único problema es el petróleo. El trabajo en el petróleo lo hace bruto a uno. Uno estuvo todo el día a la intemperie con lluvia, con nieve, con viento, con frío, rodeado de tipos que están igual que usted, todos embrutecidos. Llega a su casa y quiere dormir, comer y chau. Si su hijo no fue a la escuela o si su esposa tiene problemas, no le interesa. Todo lo que pasa acá es por eso. Es culpa del petróleo.

La maldición de la belleza, pensé, y subí a mi cuarto.

Había escuchado tantas teorías para explicarlo todo.

Porque sí, porque no había nada para hacer, porque estaban aburridos, porque  no se llevaban bien con sus padres, porque no tenían padres o porque tenían demasiados, porque les pegaban, porque los hacían abortar, porque tomaban tanto alcohol y tantas drogas, porque les habían hecho un daño, porque salían de noche, porque robaban, porque salían con mujeres, porque salían con mujeres de la noche, porque tenían traumas de infancia, traumas de adolescencia, traumas de primera juventud, porque hubieran querido nacer en otro lado, porque no los dejaban ver al padre, porque la madre los había abandonado, porque hubieran preferido que la madre los hubiera abandonado, porque los habían violado, porque eran solteros, porque tenían amores pero desgraciados, porque habían dejado de ir a misa, porque eran católicos, satánicos, evangelistas, aficionados al dibujo, punks, sentimentales, raros, estudiosos, coquetos, vagos, petroleros, porque tenían problemas, porque no los tenían en absoluto.

Teorías. Y las cosas que se empeñaban en no tener respuesta.”

20.8.26

TERMINA UN DÍA EXCEPCIONAL / LEILA GUERRIERO

“— (…) dicen que había una secta y yo no sé por qué las autoridades no investigan, dice que había unos jóvenes que se juntaban en la plaza y una lista que decía que tal día tal joven se iba a quitar la vida en tal fecha y que después de esa fecha nunca más iba a pasar nada, y el último fue mi hijo.

— ¿Esa fecha de la que hablaban era la fecha de la muerte de tu hijo?

— No, no sé.

— ¿Qué hacían en la plaza esas personas?

— No sé. Decía que se reunían, ponían velas. Asunto de secta satánica. Y en ese tiempo había una lista que se descubrió cuando se quitó la vida la hermanita de Alberto Vargas.

— ¿Quién encontró la lista?

— No sé.

— ¿Y quién la dejó?

— No sé. Se decía en el pueblo. Y yo dije dónde está la justicia. Si sabían que había una lista por qué no la buscaban y llamaban a los padres de esas personas y los ponían al tanto de lo que iban a hacer sus hijos.

— A lo mejor no había ninguna lista.”

18.8.26

LEILA GUERRIERO / LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

“- ¿Usted cree que lo que pasó con su hija fue por algo que les hicieron?

- Sí, sí -dijo José, compacto, convencido-. Daño de afuera. Daño como que llevaron a mi hija a destruirse. Porque ella era una chica buena, no se metía con nadie, no iba a los bailes. Era una chica muy educadita. Si le hablaba, le contestaba, y si no le hablaba, no le contestaba.

- ¿Usted sabe si tenía algún problema?

- No. Yo le preguntaba si iba bien en el colegio, y decía que sí. Pero lo que le pasó es que era muy rockera. Se ponía aros en la nariz, la ropa toda la rompía. Ella nos decía compra tal casete y tal película y nosotros le comprábamos sin saber las cosas de esa música, cómo se llama… esa música… la diabólica… ¿cómo se llama esa música?

- ¿Rock?

- Eso. Eso. El rock. Es un decir, ¿no? Diabólico para nosotros, los evangélicos, quiere decir toda la música que es como satánica, rock and roll, eso. Se ve que ella hacía pactos. Hacía pactos con el diablo. Tenía pactos con el diablo. Nosotros no maliciamos nunca gente mala acá. El que venía era bien atendido. Pero después de lo que pasó con mi hija yo le tomé odio a la maldad. Yo doy gracias a Dios de que pudimos levantarnos de vuelta. Tanta injusticia nos hicieron. Nos querían separar a nosotros. Y ahora no tenemos ningún problema.

- Ahora somos de lo más feliz -dijo Nélida.”