15.4.19

MIS DOS PELÍCULAS DE ARQUITECTURA

"Desde hace un año cubro el Bafici en las películas relacionadas con arquitectura y ciudad, para La Agenda. El año pasado fue fácil porque había una sección específica que venía con cuatro ya seleccionadas de antemano: la belga “Rabot”, la boliviana “Cholet” y dos maravillas, una japonesa -“Moriyama-san”- que, de tan buena la volvimos a dar en el Ciclo del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, y finalmente “Tudo é projeto”, el documental brasileño en que Joana Mendes da Rocha graba a su padre Paulo visitando sus últimas obras en San Pablo. Este año no hubo una sección, y tuve que ir a muchas funciones para poder hacer el informe que aquí va (mi vida es sacrificada, lo hago por ustedes).
Si bien todas las películas nos pasean por ciudades, pudiendo estar en la Lisboa de los 60 en “Los verdes años”, hacer “La vuelta al mundo cuando tenías treinta” con el japonés Koreyzky o andar por la Buenos Aires actual subidos al bus turístico porteño de la mano de “Margen de error”, tengo que separar las específicas de mi carrera, las que podríamos pasar en ciclos de la Sociedad Central de Arquitectos o en el mismísimo CPAU. Y encontré dos. Mis colegas me van a recriminar que tampoco son representativas de la profesión. Una de ellas habla de un arquitecto que no es reconocido por la Matrícula como uno de los grandes, porque es alguien que ha hecho una obra silenciosa, además de inventar un método simpático y útil aplicado a reformas de tipo doméstico. La otra película habla de un artista que envuelve edificios en lugar de construirlos. Livingston y Christo respectivamente. Vamos por ellos."
¡Gracias Pablo Perantuono!

5.4.19

TEATRO / JORGE ACCAME

Mi querido amigo,
lo vimos todos.
Estuvimos allí. Es inútil hacernos los tontos.
Fuimos por las planificadas calles,
entre los faroles dispuestos cada cinco metros.
Charlamos sobre nuestro día,
las chicas rieron.
Llegamos al teatro iluminado,
buscamos las entradas reservadas en boletería,
y tomamos un café en el bar.
Cada cosa fue tal cual la habíamos previsto.
Dieron sala y entramos,
nos sentamos en la platea de terciopelo rojo.
¡Una noche perfecta!
Bajaron las luces, tomé la mano de mi chica
y se extinguieron las voces y las risas del público
como si hubieran caído desde un acantilado.
Por unos segundos el silencio fue un corazón
palpitando en la oscuridad.
Entonces sucedió:
El actor entró. Pisó el escenario,
las tablas crujieron.
Y cambió de golpe la arquitectura de nuestra sangre,
el metabolismo del cosmos.
Y el orden ya nunca fue el mismo.

3.4.19

MARÍA TERESA ANDRUETTO EN LA GACETA

"- Quería empezar por ciertos movimientos sociales que se han dado en el mundo, y particularmente en la Argentina, como es el Niunamenos, los derechos y el empoderamiento de la mujer, el aborto legal, seguro y gratuito, y las nuevas sexualidades. ¿Cómo te parece que todo esto puede reflejarse en la literatura? ¿Le podemos exigir a la literatura que asimile estos procesos sociales al tiempo que van sucediendo?
- Creo que uno escribe con todo lo que es, y eso inevitablemente aparece. Lo que uno es, está compuesto de muchas cosas. La propia identidad es como una cebolla, capa sobre capa. Yo podría decir: soy argentina, soy provinciana, soy mujer, soy descendiente de inmigrantes pobres, soy clase media, soy sexagenaria. Una cantidad de cosas que van mezclándose, y no sé si la palabra es exigir, pero uno, al escribir -si es verdadero el camino de la escritura que uno recorre-, mira hacia el fondo de sí. Y ese lugar, dentro de uno, no es un lugar individual. Porque aunque es la propia cosa, lo más propio de uno, ese lugar interno es un lugar donde refractan los otros, la sociedad donde uno vive y las experiencias que uno ha ido teniendo. Lo que sucede es que a veces las problemáticas sociales entran de manera muy misteriosa en lo que uno escribe. No por una decisión meramente consciente, sino de manera sesgada. Por eso a mí me interesa mucho el trabajo de las formas. Porque, ocupada en las formas, lo otro aparece de modo más sugerente. Hay una expresión, que no se si la voy a poder mencionar de manera textual, que me dijo en una conversación la actriz Cristina Banegas: al final se trata de hacer un vacío para que el inconsciente te tire un hueso. Y es un poco eso: cómo hace uno a la hora de escribir para vaciarse de ciertas certezas, de ciertos preconceptos –esa es una de las cosas más difíciles de la escritura–, cómo entrar en una zona en la que no se juzgue a los personajes, no explicarlos, sino mirarlos ser. Y eso que está en el inconsciente es un lugar propio y a la vez extremadamente social. Porque en ese lugar propio pregnan, rebotan, impactan los problemas de este mundo a los que el escritor está abierto en su subjetividad."

29.3.19

KURT VONNEGUT / LA SENCILLEZ DEL LENGUAJE

"En cuanto al uso del lenguaje: recuerda que dos grandes maestros del lenguaje, William Shakespeare y James Joyce, escribían frases que parecían casi infantiles cuando sus temas eran los más profundos. “¿Ser o no ser?”, pregunta el Hamlet de Shakespeare. La palabra más larga tiene tres letras. Joyce, cuando se sentía juguetón, podía enhebrar una frase tan intrincada y deslumbrante como un collar para Cleopatra, pero mi frase favorita de su cuento “Eveline” es esta: “Estaba cansada”. Alcanzado ese punto en el relato, ninguna otra palabra podría partir el corazón del lector tal como lo hacen esas dos.
La sencillez del lenguaje no es sólo respetable, sino quizás incluso sagrada. La Biblia se abre con una frase propia de las habilidades de un enérgico muchacho de catorce años: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”.