Durante siete semanas de mi vida fui un hombre rico.
Con las ganancias de una obra de teatro adquirí
una casa en medio de un parque. La contemplé
más tiempo del que viví en ella. A diferentes horas del día
y de la noche solía pasar por delante, para ver cómo se alzaban
los viejos árboles sobre el césped en los amaneceres
y el estanque con sus carpas musgosas de mañana, bajo la lluvia;
o mirar las enredaderas a pleno sol del mediodía
y los rododendros blancos al atardecer, después de las campanadas vespertinas.
Luego me instalé en ella con mis amigos. Mi auto
quedaba estacionado bajo los pinos. Miramos a nuestro alrededor:
por ningún lado
veíamos los límites de ese jardín; todo, las lomas de césped
y los grupos de árboles impedían ver las cercas.
También la casa era hermosa. La escalera de madera fina trabajada
con pericia,
los escalones bajos y la baranda armónica. Los cuartos blancos
con pizarra de madera en los cielorrasos. Poderosas estufas
de delicado diseño lucían imágenes en relieve: campesinos.
Puertas sólidas conducían a galerías frescas
con bancos y mesas de roble. Los picaportes de hierro
no habían sido elegidos porque sí, y las baldosas de piedra que rodeaban la edificación
se veían pulidas y hundidas por las pisadas de habitantes anteriores.
¡Cuántas medidas armoniosas! ¡Cada ambiente distinto,
uno mejor que el otro! ¡Y qué cambiantes eran a diferentes
horas del día!
Las transformaciones con las estaciones del año, sin duda deliciosas, no llegamos a experimentarlas porque
después de siete semanas de auténtica riqueza, abandonamos la propiedad.
Muy pronto también pasamos la frontera, huyendo.
30.11.05
28.11.05
INTERZONA
Cerré trato por dos libros con Interzona, una editorial que está publicando lo mejor de la Argentina y México. El primero es una reedición: “Playa quemada”. Así que mis cuentos de los veinte años volverán a estar en las librerías. Para festejarlo, va uno de los que considero mejores: “Adentro y afuera”, el de los bobis, en Mandarina. Mi cuento más gore.
El otro libro puede ser un conjunto de noventa y nueve cuentos cortísimos titulado “Cien”, una nouvelle que estoy haciendo titulada “Jardín botánico” o el libro memoria del juicio: “COMO GANAR EL PREMIO PLANET@”.
Brindaremos en diciembre, bloggers. Palabra del Taller Místico.
El otro libro puede ser un conjunto de noventa y nueve cuentos cortísimos titulado “Cien”, una nouvelle que estoy haciendo titulada “Jardín botánico” o el libro memoria del juicio: “COMO GANAR EL PREMIO PLANET@”.
Brindaremos en diciembre, bloggers. Palabra del Taller Místico.
25.11.05
24.11.05
BRECHT / ¿QUÉ MÁS SE ESPERA DE MÍ?
¿Qué más se espera de mí?
Ya jugué todos los solitarios, vomité toda la ginebra
metí todos los libros en el incinerador
amé a todas las mujeres, hasta a las que apestaban como el leviatán.
Ya soy un gran santo, mi oreja está tan podrida que no tardará
en desprenderse.
¿Por qué entonces no llega la calma? ¿Por qué la gente sigue parada en el patio, como tachos de basura… esperando que se les siga echando algo adentro?
Ya he dado a entender que no tiene sentido seguir esperando de mí
el canto supremo.
A los compradores les mandé la policía.
No sé a quién andarán buscando, pero no es a mí.
Soy el más práctico de todos mis hermanos
¡y sin embargo mi cabeza es pionera!
Mis hermanos fueron crueles, yo fui mucho más cruel
¡y sin embargo soy el que llora por las noches!
Al quebrarse las tablas de la ley se quebraron los pecados.
A esta altura dormir con la hermana no da verdadero placer.
Asesinar, a muchos les resulta demasiado cansador.
Hacer poesía está muy difundido.
En vista de la inseguridad de todas las situaciones
muchos prefieren decir la verdad
por desconocimiento del peligro.
Las cortesanas adoban carne para el invierno
y el diablo ya no pasa a retirar su mejor gente.
Ya jugué todos los solitarios, vomité toda la ginebra
metí todos los libros en el incinerador
amé a todas las mujeres, hasta a las que apestaban como el leviatán.
Ya soy un gran santo, mi oreja está tan podrida que no tardará
en desprenderse.
¿Por qué entonces no llega la calma? ¿Por qué la gente sigue parada en el patio, como tachos de basura… esperando que se les siga echando algo adentro?
Ya he dado a entender que no tiene sentido seguir esperando de mí
el canto supremo.
A los compradores les mandé la policía.
No sé a quién andarán buscando, pero no es a mí.
Soy el más práctico de todos mis hermanos
¡y sin embargo mi cabeza es pionera!
Mis hermanos fueron crueles, yo fui mucho más cruel
¡y sin embargo soy el que llora por las noches!
Al quebrarse las tablas de la ley se quebraron los pecados.
A esta altura dormir con la hermana no da verdadero placer.
Asesinar, a muchos les resulta demasiado cansador.
Hacer poesía está muy difundido.
En vista de la inseguridad de todas las situaciones
muchos prefieren decir la verdad
por desconocimiento del peligro.
Las cortesanas adoban carne para el invierno
y el diablo ya no pasa a retirar su mejor gente.
23.11.05
HUGO KLICZKOWSKI / ASSPAN
Me contrataron en España un Minilibro de tres cuentos para vender en todo el mundo. La modalidad es libro de bolsillo; los puestos de venta: supermercados, kioscos y aeropuertos de Europa, Latinoamérica y… ¡Estados Unidos! Lo digo con este énfasis porque el mercado hispanohablante de USA es el más dificil de entrar para un escritor argentino. Se venderán a dos euros. Aquí serán distribuidos por Riverside Litexa. La tirada mínima es de… ¡10.000 ejemplares! Jamás me había pasado. Tienen el visto bueno del Instituto Cervantes y de Barnes & Nobles. Mis compañeros de colección son: Mario Benedetti, Federico García Lorca, Alejandro Jodorowsky, Elvira Lindo, Julio Llamazares, Javier Marías, Ángeles Mastretta, Marina Mayoral, Juan José Millás, Manuel Mujica Laínez, Antonio Muñoz Molina, Arturo Pérez Reverte, Carmen Posadas, Soledad Puértolas, Mercedes Rodoreda, Maruja Torres, y Juan Villoro. Serán oficialmente presentados en la Feria de Guadalajara y en la de Frankfurt.
Aguante Milanesa.
Aguante Milanesa.
22.11.05
INTERNATIONAL COMPETITION
De palíndromos. Eso que tanto le gustaba hacer al viejo Filloy.
21.11.05
18.11.05
17.11.05
ANDRÉS NEUMAN / EL ÚLTIMO MINUTO
“Escribir un cuento es como viajar. Empezar una novela, como mudarse de casa. En el cuento, uno se marcha ligero de equipaje para regresar más o menos pronto, exhausto pero satisfecho. En la novela uno va y viene, cargándose de objetos: una vez completado el traslado, se ha de permanecer en la nueva vivienda durante largo tiempo.
El cuentista es un sprinter. El novelista, un corredor de fondo. Es decir, intensidad y técnica minuciosa (un mal movimiento nos haría llegar tarde a la meta) frente a largo aliento y perseverancia (no morir de brillantez por el camino).
Algunas novelas son como un insistente manoseo que no llegase al clímax. Los buenos cuentos se parecen al orgasmo. La narrativa breve es el punto G de la literatura.
Decía Bioy Casares que un cuento es nítido y limitado como un objeto. Una novela sería, entonces, difusa y amplia como todo un paisaje.
La novela es la luz del día (o de la luna llena). El cuento breve es sólo un breve golpe de linterna, una fugaz cerilla encendida en nuestro dormitorio a oscuras.
Escribir una novela es como pilotar un avión, con su envergadura imponente, su poderosa estructura y su complejo instrumental. Escribir un cuento, en cambio, es como tirarse en paracaídas: la sensación de velocidad es mayor, el vértigo nos acecha y, hasta tocar tierra, uno nunca está seguro de si el maldito mecanismo ha funcionado.
(Narrar, en cualquier caso, es el arte de volar).”
El cuentista es un sprinter. El novelista, un corredor de fondo. Es decir, intensidad y técnica minuciosa (un mal movimiento nos haría llegar tarde a la meta) frente a largo aliento y perseverancia (no morir de brillantez por el camino).
Algunas novelas son como un insistente manoseo que no llegase al clímax. Los buenos cuentos se parecen al orgasmo. La narrativa breve es el punto G de la literatura.
Decía Bioy Casares que un cuento es nítido y limitado como un objeto. Una novela sería, entonces, difusa y amplia como todo un paisaje.
La novela es la luz del día (o de la luna llena). El cuento breve es sólo un breve golpe de linterna, una fugaz cerilla encendida en nuestro dormitorio a oscuras.
Escribir una novela es como pilotar un avión, con su envergadura imponente, su poderosa estructura y su complejo instrumental. Escribir un cuento, en cambio, es como tirarse en paracaídas: la sensación de velocidad es mayor, el vértigo nos acecha y, hasta tocar tierra, uno nunca está seguro de si el maldito mecanismo ha funcionado.
(Narrar, en cualquier caso, es el arte de volar).”
16.11.05
15.11.05
ESTE CARACOL
Fue seleccionado junto a otros once dibujos de profesionales o estudiantes para integrar el calendario 2006 de la Sociedad Central de Arquitectos.
¿Qué mes le tocará?
¿Qué mes le tocará?
14.11.05
EL TALLER MÍSTICO SE RENUEVA
Tras la triste ida del Maestro Bucay, nos renovamos con dos nuevos genios en el plantel. Todo, siempre, para poder hacer más y mejores milagros literarios.
La primera incorporación es… (chachán, chachán): ¡Deepak Chopra! Un tipo fino, vestido en Modart, elegante al hablar (no como Osho que usa expresiones del tipo “verga” y “chabón”). Además, durante siete años fue cajero del Banco Provincia que queda en Plaza Italia y los tres años siguientes trabajó en el mostrador del correo de la calle Serrano, en atención al público. Lo que necesitábamos en esta banda de salvajes.
El otro es… ¡el ghostwriter del Buky! Se nos pegó. Es igualito: tiene su misma panza, la barba candado, usa tintura Colibrí para el pelo y pulóveres marrones de Chemea. La montura de los anteojos también es casi la misma. Ni van a notar la diferencia. Además:
1) En la adolescencia tuvo un Fiat 600 y lo arreglaba él mismo, con lo que Claudio María Domínguez está chocho: basta de taller mecánico para su catramina.
2) Tiene un parri pollo habilitado en Ituzaingó y otro trucho en Padua.
3) Le gustan las Barbies.
4) El año pasado completó el album de Bob Esponja.
5) Hace milagros de multiplicación de texto.
Osho dijo de él: “es un copado”.
La primera incorporación es… (chachán, chachán): ¡Deepak Chopra! Un tipo fino, vestido en Modart, elegante al hablar (no como Osho que usa expresiones del tipo “verga” y “chabón”). Además, durante siete años fue cajero del Banco Provincia que queda en Plaza Italia y los tres años siguientes trabajó en el mostrador del correo de la calle Serrano, en atención al público. Lo que necesitábamos en esta banda de salvajes.
El otro es… ¡el ghostwriter del Buky! Se nos pegó. Es igualito: tiene su misma panza, la barba candado, usa tintura Colibrí para el pelo y pulóveres marrones de Chemea. La montura de los anteojos también es casi la misma. Ni van a notar la diferencia. Además:
1) En la adolescencia tuvo un Fiat 600 y lo arreglaba él mismo, con lo que Claudio María Domínguez está chocho: basta de taller mecánico para su catramina.
2) Tiene un parri pollo habilitado en Ituzaingó y otro trucho en Padua.
3) Le gustan las Barbies.
4) El año pasado completó el album de Bob Esponja.
5) Hace milagros de multiplicación de texto.
Osho dijo de él: “es un copado”.
12.11.05
TOMÁS ELOY MARTÍNEZ / SI SOS UN TRUCHO, BANCATELÁ, RICARDO.
A mí qué me culpás.
11.11.05
BAUDELAIRE / EL APARECIDO
Como un ángel de fieros ojos
Me apareceré en tu alcoba
Deslizándome en silencio
Con las sombras de la noche.
Y allí te daré, bruna mía,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Que en una fosa se arrastra.
Cuando llegue la lívida mañana,
Mi hueco vacío encontrarás
Y helado seguirá hasta la noche.
Como otros por la ternura,
Sobre tu juventud y tu vida,
Yo quiero reinar por el miedo.
Me apareceré en tu alcoba
Deslizándome en silencio
Con las sombras de la noche.
Y allí te daré, bruna mía,
Besos fríos como la luna
Y caricias de serpiente
Que en una fosa se arrastra.
Cuando llegue la lívida mañana,
Mi hueco vacío encontrarás
Y helado seguirá hasta la noche.
Como otros por la ternura,
Sobre tu juventud y tu vida,
Yo quiero reinar por el miedo.
10.11.05
9.11.05
8.11.05
BIGAMIA
A sacar la basura con Mori Ponsowy; a juntar caracoles con Diana Laurencich.
7.11.05
MILANESA DE HORMIGÓN
Aquí, la primera de una serie de notas sobre arquitectura comentada a los legos. Espero que les guste.
4.11.05
3.11.05
BAYER / CAMBIO DE MAILS
----- Original Message -----
From: Gus Nielsen
To: osvaldobayer
Sent: Monday, March 28, 2005 1:02 PM
Subject: Hola
Soy Gustavo Nielsen. Lo he seguido en su carrera, usted sabe que lo admiro. Sin embargo, su firma en la solicitada de "defensa" de Piglia organizada (solapadamente) desde la agencia Schavetzon me ha dado frío en la espalda. Verdaderamente, lo esperaba de Gandini, de Pauls, de Link (hasta por ahí nomás) y de otros firmantes cercanos a Planeta o a Willy. Pero nunca de usted. Creo que ha tomado frívolamente el caso. Piglia se ha incluido solo en el juicio que tuve que hacer por el premio Planeta 1997, al ver vulnerados mis derechos. Y fue un juicio particularmente desigual. Y lo gané. La Cámara de Apelaciones en lo Civil condenó al trío por algo así como formar una asociación para "arreglar" ese concurso. Ya está. Todos los términos están en Internet; toda la información, que si quiere puedo enviársela. O la puede ver en el weblog de Link. La verdad, estoy un poquito defraudado. No entendí su nombre entre nombres indeseables, o cercanos al negocio editorial. Me puse un poco triste, por eso me tomé el atrevimiento de escribirle. No hay ninguna campaña contra Piglia, y sí la hay contra mí, solamente por hacer las cosas bien en Argentina. Un abrazo, Gus.
---------------------------
From: osvaldobayer
To: Gus Nielsen
Sent: Thursday, March 29, 2005 5:02 PM
Subject: Hola
Gus: mucho me duele tu carta. Me da mucha pena entrar en una discusión que conozco poco. Si firmé lo hice por mi amigo Ricardo Piglia, de quien siempre tuve muestras de una buena amistad. Firmé porque me da tristeza que tal vez por una equivocación de él o por una falta de él se ponga su nombre como mala palabra y se lo trate como un delincuente. Como digo, si cometió falta, sepamos superar eso. Muchas veces los intelectuales caen en manejos editoriales de los que no tienen conocimiento. No estoy en contra de tu derecho pero te pediría que trates de no hacerle más daño a Ricardo, creo que no se lo merece. No se, yo veo la cosa así y tal vez me equivoque, pero lo hago por un amigo. Y aclaro, con esto no lo estoy tratando de culpable porque no seguí los detalles del juicio. No me gustaría que te enojaras conmigo. Si me equivoqué fue en aras de la amistad. No te amargues y sigue escribiendo que lo haces muy bien. Un abrazo, Osvaldo Bayer
From: Gus Nielsen
To: osvaldobayer
Sent: Monday, March 28, 2005 1:02 PM
Subject: Hola
Soy Gustavo Nielsen. Lo he seguido en su carrera, usted sabe que lo admiro. Sin embargo, su firma en la solicitada de "defensa" de Piglia organizada (solapadamente) desde la agencia Schavetzon me ha dado frío en la espalda. Verdaderamente, lo esperaba de Gandini, de Pauls, de Link (hasta por ahí nomás) y de otros firmantes cercanos a Planeta o a Willy. Pero nunca de usted. Creo que ha tomado frívolamente el caso. Piglia se ha incluido solo en el juicio que tuve que hacer por el premio Planeta 1997, al ver vulnerados mis derechos. Y fue un juicio particularmente desigual. Y lo gané. La Cámara de Apelaciones en lo Civil condenó al trío por algo así como formar una asociación para "arreglar" ese concurso. Ya está. Todos los términos están en Internet; toda la información, que si quiere puedo enviársela. O la puede ver en el weblog de Link. La verdad, estoy un poquito defraudado. No entendí su nombre entre nombres indeseables, o cercanos al negocio editorial. Me puse un poco triste, por eso me tomé el atrevimiento de escribirle. No hay ninguna campaña contra Piglia, y sí la hay contra mí, solamente por hacer las cosas bien en Argentina. Un abrazo, Gus.
---------------------------
From: osvaldobayer
To: Gus Nielsen
Sent: Thursday, March 29, 2005 5:02 PM
Subject: Hola
Gus: mucho me duele tu carta. Me da mucha pena entrar en una discusión que conozco poco. Si firmé lo hice por mi amigo Ricardo Piglia, de quien siempre tuve muestras de una buena amistad. Firmé porque me da tristeza que tal vez por una equivocación de él o por una falta de él se ponga su nombre como mala palabra y se lo trate como un delincuente. Como digo, si cometió falta, sepamos superar eso. Muchas veces los intelectuales caen en manejos editoriales de los que no tienen conocimiento. No estoy en contra de tu derecho pero te pediría que trates de no hacerle más daño a Ricardo, creo que no se lo merece. No se, yo veo la cosa así y tal vez me equivoque, pero lo hago por un amigo. Y aclaro, con esto no lo estoy tratando de culpable porque no seguí los detalles del juicio. No me gustaría que te enojaras conmigo. Si me equivoqué fue en aras de la amistad. No te amargues y sigue escribiendo que lo haces muy bien. Un abrazo, Osvaldo Bayer
2.11.05
TELAM / PIGLIA DICE QUE NO SABE POR QUE LA JUSTICIA LO CONDENO
México, 2 de noviembre (Télam-SNI).- El escritor Ricardo
Piglia, que se encuentra de visita en México, aseguró que no sabe
de qué se lo acusa en el fallo por el cual fue condenado a pagar
una indemnización al narrador Gustavo Nielsen y sostuvo que "la
literatura no necesita del mercado".
El autor de "Respiración artificial" llegó a México para
participar del "Coloquio Internacional Literatura Argentina
Contemporánea. Entre ficción y Reflexión: Juan José Saer y Ricardo
Piglia", que se llevará a cabo entre mañana y el viernes en El
Colegio de México (Colmex).
En una entrevista concedida al diario La Jornada, el autor de
"Respiración artificial" (1980) indicó que no entiende el fallo
por el cual la Corte Suprema de Justicia lo condenó el pasado 3 de
octubre a pagar una indemnización -junto con el sello Planeta- a
otro novelista por la "manipulación" del Premio Planeta en su
edición 1997, que ganó con su obra "Plata quemada".
"Es un reflejo muy nítido de lo que pasa actualmente en la
literatura. Antes los escritores eran llevados a los tribunales
por obscenos o subversivos, ahora por cuestiones relacionadas con
el mercado, como si fuéramos responsables de la existencia de esa
industria", indicó.
"Sé que fui condenado, y con sinceridad digo que no sé de qué
se me acusa. Quienes tienen que ser cuestionados por ese asunto
son los jurados o los organizadores, no yo", opinó el escritor.
El premio fue impugnado por el escritor Gustavo Nielsen, quien
acusó que este galardón ya estaba decidido en favor de Piglia y
decidió llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia, que falló a
su favor.
Para Piglia este caso sólo puede entenderse desde un punto de
vista kafkiano: "Lo que me parece más extraño es que si el alegato
era poner en duda la legitimidad de un premio, sigo sin entender
por qué fui puesto en esta situación. Nunca supe de qué me
acusaron", señaló.
Para el autor de "La ciudad ausente", el hecho de que este
caso haya sido llevado a los tribunales le parece algo que debe
mirarse con cuidado: "Convertir discusiones literarias en
cuestiones judiciales me parece un antecedente complicado. Llevar
la literatura a la lógica del escándalo nos debe mover a mantener
la cautela", analizó.
A lo largo de la entrevista, el escritor aseguró también que
"la literatura ocupa un sitio relevante en el mundo moderno porque
es el lugar de la incertidumbre" y definió las características del
oficio de "contador de historias" que eligió para dedicarle toda
la vida, como manera de conjurar dudas y construir certezas.
"Tanto los jóvenes de ahora como los que vivieron en la época
de William Shakespeare o de Fedor Dostoievski enfrentan nudos
parecidos; hay ciertas preguntas e inquietudes que persisten, para
las cuales la literatura es una de tantas respuestas, quizá la más
benéfica", indicó Piglia.
"Cuando leemos novelas hacemos la experiencia de la vida a
veces más intensa, o más perfecta o más dramática -aseguró-. La
literatura, a diferencia de la pintura o la música, tiene la
particularidad de no requerir una lengua distinta, es decir, un
escritor hace su arte con los materiales más cotidianos".
Piglia sostuvo que no cree que la validación de una literatura
se encuentre en el mercado ni que un escritor valga por lo que
vende: "La literatura no necesita de la industria editorial. Esto
es al revés", añadió.
"Si la literatura no existiera, esta época no la habría
inventado. Es una práctica muy improductiva, artesanal, aislada.
Un individuo que no necesita otra cosa que un lápiz y un papel
para escribir lo que quiere, no forma parte de la lógica económica
de la sociedad. De hecho como ya existía la literatura, ahora
sigue funcionando", precisó el autor. (Télam-SNI).
Piglia, que se encuentra de visita en México, aseguró que no sabe
de qué se lo acusa en el fallo por el cual fue condenado a pagar
una indemnización al narrador Gustavo Nielsen y sostuvo que "la
literatura no necesita del mercado".
El autor de "Respiración artificial" llegó a México para
participar del "Coloquio Internacional Literatura Argentina
Contemporánea. Entre ficción y Reflexión: Juan José Saer y Ricardo
Piglia", que se llevará a cabo entre mañana y el viernes en El
Colegio de México (Colmex).
En una entrevista concedida al diario La Jornada, el autor de
"Respiración artificial" (1980) indicó que no entiende el fallo
por el cual la Corte Suprema de Justicia lo condenó el pasado 3 de
octubre a pagar una indemnización -junto con el sello Planeta- a
otro novelista por la "manipulación" del Premio Planeta en su
edición 1997, que ganó con su obra "Plata quemada".
"Es un reflejo muy nítido de lo que pasa actualmente en la
literatura. Antes los escritores eran llevados a los tribunales
por obscenos o subversivos, ahora por cuestiones relacionadas con
el mercado, como si fuéramos responsables de la existencia de esa
industria", indicó.
"Sé que fui condenado, y con sinceridad digo que no sé de qué
se me acusa. Quienes tienen que ser cuestionados por ese asunto
son los jurados o los organizadores, no yo", opinó el escritor.
El premio fue impugnado por el escritor Gustavo Nielsen, quien
acusó que este galardón ya estaba decidido en favor de Piglia y
decidió llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia, que falló a
su favor.
Para Piglia este caso sólo puede entenderse desde un punto de
vista kafkiano: "Lo que me parece más extraño es que si el alegato
era poner en duda la legitimidad de un premio, sigo sin entender
por qué fui puesto en esta situación. Nunca supe de qué me
acusaron", señaló.
Para el autor de "La ciudad ausente", el hecho de que este
caso haya sido llevado a los tribunales le parece algo que debe
mirarse con cuidado: "Convertir discusiones literarias en
cuestiones judiciales me parece un antecedente complicado. Llevar
la literatura a la lógica del escándalo nos debe mover a mantener
la cautela", analizó.
A lo largo de la entrevista, el escritor aseguró también que
"la literatura ocupa un sitio relevante en el mundo moderno porque
es el lugar de la incertidumbre" y definió las características del
oficio de "contador de historias" que eligió para dedicarle toda
la vida, como manera de conjurar dudas y construir certezas.
"Tanto los jóvenes de ahora como los que vivieron en la época
de William Shakespeare o de Fedor Dostoievski enfrentan nudos
parecidos; hay ciertas preguntas e inquietudes que persisten, para
las cuales la literatura es una de tantas respuestas, quizá la más
benéfica", indicó Piglia.
"Cuando leemos novelas hacemos la experiencia de la vida a
veces más intensa, o más perfecta o más dramática -aseguró-. La
literatura, a diferencia de la pintura o la música, tiene la
particularidad de no requerir una lengua distinta, es decir, un
escritor hace su arte con los materiales más cotidianos".
Piglia sostuvo que no cree que la validación de una literatura
se encuentre en el mercado ni que un escritor valga por lo que
vende: "La literatura no necesita de la industria editorial. Esto
es al revés", añadió.
"Si la literatura no existiera, esta época no la habría
inventado. Es una práctica muy improductiva, artesanal, aislada.
Un individuo que no necesita otra cosa que un lápiz y un papel
para escribir lo que quiere, no forma parte de la lógica económica
de la sociedad. De hecho como ya existía la literatura, ahora
sigue funcionando", precisó el autor. (Télam-SNI).
AUDEN / EL POZO DE NARCISO
“Espiar es siempre un acto poco amistoso, la sustracción de un conocimiento. Todos lo sabemos, y no podemos espiar sin sentirnos culpables. Como compensación, exigimos que lo que espiamos sea sorprendente. Si espío por la cerradura del estudio de un obispo y lo descubro rezando, se revela de inmediato el carácter ‘ocioso’ de mi curiosidad; pero si lo descubro haciendo el amor con la camarera logro persuadirme de que mi curiosidad ha logrado lo que buscaba.
De la misma manera, para satisfacer al público, los papeles privados de un autor deben ser el doble de insólitos e impactantes que sus libros.
Las cartas íntimas, los diarios, etcétera, pueden ser de dos clases: aquellos donde el escritor es dueño de la situación –escribe sobre lo que ha elegido escribir-, y aquellos donde la situación le dicta lo que va a escribir. Aquí los términos personal e impersonal son ambiguos: la primera clase es impersonal en la medida en que el escritor se ve a sí mismo en el mundo como si fuera una tercera persona; pero también es personal, ya que es personal observar ‘de esa manera’: firma la carta y es responsable por su contenido. Viceversa: la segunda clase es personal en cuanto el escritor se identifica con lo que escribe, pero impersonal ya que es la situación, no la persona, lo que genera esa identidad.
La segunda clase corresponde al género que los periodistas denominan ‘testimonio’, y cuya publicación -en el caso de que fuera necesaria- debería ser anónima.”
De la misma manera, para satisfacer al público, los papeles privados de un autor deben ser el doble de insólitos e impactantes que sus libros.
Las cartas íntimas, los diarios, etcétera, pueden ser de dos clases: aquellos donde el escritor es dueño de la situación –escribe sobre lo que ha elegido escribir-, y aquellos donde la situación le dicta lo que va a escribir. Aquí los términos personal e impersonal son ambiguos: la primera clase es impersonal en la medida en que el escritor se ve a sí mismo en el mundo como si fuera una tercera persona; pero también es personal, ya que es personal observar ‘de esa manera’: firma la carta y es responsable por su contenido. Viceversa: la segunda clase es personal en cuanto el escritor se identifica con lo que escribe, pero impersonal ya que es la situación, no la persona, lo que genera esa identidad.
La segunda clase corresponde al género que los periodistas denominan ‘testimonio’, y cuya publicación -en el caso de que fuera necesaria- debería ser anónima.”
1.11.05
MIS MARTES EN LA SCA
Todos los martes tengo un almuerzo de trabajo en la Sociedad Central de Arquitectos, Montevideo 944. Es una reunión distendida y alegre. Participan los arquitectos Mauro Romero, Matías Gigli y Darío López. Si bien el restó está en planta baja, las reuniones son en la sala del primer piso. Eventualmente hay algún invitado, casi siempre importante. Discutimos sobre los Concursos de la SCA, preparamos las bases, nos conectamos con empresas de la construcción para que difundan sus materiales y marcas a través de eventos a la Matrícula. Nos atiende una moza que se llama Josefina. Generalmente bebemos agua, cuando hay que festejar algo ponemos un vinito (últimamente venimos festejando bastante).
La comida es exquisita. Siempre comemos lo mismo, los platos de las fotos. “Salmon Rushdie” o “Barbie rellena”.

La comida es exquisita. Siempre comemos lo mismo, los platos de las fotos. “Salmon Rushdie” o “Barbie rellena”.

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