Playa quemada

La flor azteca

Los monstruos del Riachuelo

El amor enfermo

Marvin

Auschwitz

Adiós, Bob

Playa quemada

La fe ciega

Auschwitz


jueves, agosto 31, 2006

ENCUENTRO DE ARQUITECTURA / AE 06


AE Internacional / ARQA + SCALAE, la Sociedad Central de Arquitectos, la Carrera de Arquitectura de la Universidad Blas Pascal y el Colegio de Arquitectos de Córdoba, invitan a participar de las Conferencias Magistrales que, en el marco de los Encuentros de Arquitectura AE 06, van a dar los destacados arquitectos españoles Juan Herreros (Abalos & Herreros. Madrid) y Josep Llinás Carmona (Barcelona).

Las conferencias se darán el día 5 de Septiembre-de 16 a 21hs.- en el Auditorio del MALBA, Buenos Aires- y el 7 de Septiembre -de 16 a 21hs.- en el Auditorio Complejo Hotel de La Cañada, Córdoba. El acceso es gratuito y estará sujeto a la capacidad de las Salas.

Aquí la preacreditación y el informe completo.


miércoles, agosto 30, 2006

CÁCERES / ATARDECER MEDIEVAL






martes, agosto 29, 2006

SECCIÓN JUGATE CONMIGO / SANDRA RUSSO EN LA CONTRATAPA DE PÁGINA DEL VIERNES PASADO

Dedicado a los dinosaurios de siempre. Acá.


lunes, agosto 28, 2006

DIEGO MUZZIO / ACCIDIA

Ya no pienso en moverme de este cuarto
repleto de libros que no volveré a leer:
un pedazo de pan y un tazón de leche me bastan
para paliar las necesidades del día, y luego
me dejo estar bajo las mantas de mi cama
como uno que sabe que se hundió y simplemente yace.
Aquí no hay espejos, ni retratos, ni símbolos
que perpetúen el recuerdo de un tormento innecesario.
Las mujeres que me amaron han desistido
de llamar a mi puerta, el teléfono no suena
y mis antiguos amigos saben que cercené
mis tendones, mis terminales nerviosas,
que me encuentro sumergido en lo profundo
de un espacio complaciente con la inutilidad
de cualquier acto o pensamiento:
labrar, escribir, asear mi cuerpo, mi morada,
concurrir a banquetes donde todos beben y bailan
en manadas que ignoran la cercana senectud,
la putrefacción de la carne, la eterna caída
hacia un pozo oscurísimo y sin fondo.


viernes, agosto 25, 2006

VERA FOGWILL / VOCES GRAVES SE HACEN FUMANDO

¿Las mujeres que no hacen nada no tendrán la razón total? ¿No serán las poseedoras de la verdad? No hablo de las que se ocultan en rezar, de las monjas, que tampoco hacen nada pero que nadie critica porque supuestamente se sacrifican por la humanidad. He pensado en ser monja muchas veces, no por la humanidad, por mí simplemente. Tantos problemas resolvería en definir mi celibato y durmiéndome y acostándome a la misma hora, con ayunos dietéticos y con la misma ropa todos los días. Nada más que el hábito. El tiempo que pierdo en combinar el jean con las zapatillas, o los tacos. O la remera de manga corta, o larga. De escote en V o redondo. ¿Con escote o mejor con botones?. Sexy. No, con cierre. ¿Estampada o lisa?... ¿Y una vincha? ¿y del mismo color que la remera? ¿o quizás mejor sin vincha y una camisa?... ¿Un par de aros? ¿cuáles? ¿colgantes o chiquititos? ¿en una oreja sola o el par?¿de color o de plata? ¡Pero estoy demasiado cargada de cosas para la mañana!... Simplemente me ato el pelo y me pongo una extensión de cola de caballo larga. No, pelo suelto. Perdón... ¿Adónde voy?... A ninguna parte. Una mini. Hace frío, también unas cancán. ¡Cuáles! ¿Negras con pintitas? ¿rosas? ¿de lana?... Pero entonces no me pongo los tacos. Las medias.... Mejor me las saco. Me voy a poner el saco de feria americana porque quizás haga frío. ¿Y por qué no voy en jogging?... Los tacos quedan mal con el jogging. Entonces una mochila porque... ¿la cartera y el jogging? Genial, yo-guin (de yo-ga) con cartera de leopardo de cuero y tacos de punta. Modernidad, desinterés total en lo que me pongo luego de perder el día entero pensando qué me pongo. Todo es posible. Tal vez me quede en pijama, se me hizo muy tarde. Al final salgo, casi en bolas.

Todo esto es inmoral. Mi conciencia me lo repite. Hay gente que se muere de hambre, gente que no tiene qué comer. La angustia es tal que regalo toda mi ropa y salgo en busca de un nuevo pantalón que me haga sentir renovada. Y lo mas desdichado es que me siento renovada. Ese día me dicen “rejuveneciste”. No, retardado mental, es sólo el pantalón nuevo. Sé que soy una idiota sin remedio, por eso me como algo rico y pienso nuevamente que hay gente que se muere de hambre y por qué me voy a privar de comer algo ya que puedo hacerlo. Conciencia social.

¿Por qué no nací en una villa? ¿Por qué no soy analfabeta? No lo comprendo. ¿Una suerte o un castigo? Las luchas reales cotidianas de la mayoría de nosotras son luchas inútiles, por causas infames.

¿Las mujeres que no hacen nada no tendrán la razón total?

¿No serán las poseedoras de la verdad?

Hablo de las que no hacen nada, nada de nada. Mujeres que vegetan en conversaciones banales, que tienen empleada, paseador de perro, que hacen las compras por Internet, con babysitter (dos o tres), plata, marido, amante y fanáticas de por ejemplo un actor que jamás conocerán. Que gritan sin motivo, que lloran por idioteces, que se creen muy ocupadas.

Mujeres vacías.

Esas mujeres tienen la verdad. Tienen la razón.

Hay un hilo dental que nos une a todas…

(Extracto del libro “No somos perfectas”, ediciones Del Nuevo Extremo, batido por la Parapsicóloga Morisca: 18 minas bajo hipnosis vomitándonos la verdad y nada menos que la verdad más repugnante en 229 páginas por solamente treinta y pico de pesitos)


jueves, agosto 24, 2006

PRESENTACIÓN SUMMA+ 81

Solo para arquitectos...


miércoles, agosto 23, 2006

DAS SITZMÖBEL / ADOLF LOOS

¿Son bellos los sillones de la habitación Wagner? Para mi, no, porque en ellos me siento mal. Así le debe ocurrir también a toda la otra gente. Sin embargo, es muy posible que Otto Wagner pueda descansar muy bien en esos sillones. Para su dormitorio, o sea el espacio en el que no se reciben visitas, son bellos, suponiendo que él se sienta cómodo. Son como sillas griegas. Aunque en el curso de los milenios, la técnica de sentarse y descansar ha sufrido considerables cambios. El proceso nunca se ha detenido. En cada pueblo y en cada tiempo es diferente. Posturas que, para nosotros, serían muy fatigosas, pensemos por un momento en los orientales, a otras personas pueden servirles para descansar.
Actualmente, no solo se exige de un sillón que pueda descansarse bien en él, sino que pueda descansarse “deprisa”. “Time is money”. Por eso, el descansar se tenía que especializar. Después de un trabajo intelectual habrá que descansar en posición distinta que después de un movimiento al aire libre. Después de hacer gimnasia, de otro modo que después de andar a caballo, después de ir en bicicleta, de manera distinta que después de remar. Incluso cada grado de fatiga requiere una técnica distinta de descanso. Sucederá que, para acelerar el descanso mediante variedad de asientos, se usarán uno tras otro, con diferentes posturas del cuerpo. ¿No ha sentido nunca la necesidad, especialmente al estar muy cansado, de colgar un pie sobre el brazo del sillón? En realidad, es una posición incómoda pero, a veces, un verdadero alivio. En América uno puede conseguir siempre este alivio, ya que allí ninguna persona considera poco fino sentarse cómodamente, o sea el descanso rápido. Allí también puede uno descansar sus pies incluso encima de una mesa, si ésta no es para comer. Pero aquí en Viena, la comodidad del prójimo se encuentra algo ofensiva. Todavía hay personas que pueden irritarse cuando uno pone los pies sobre el asiento de enfrente en un compartimento de tren, o se acuesta en él.
Los ingleses y americanos, que están libres de pensamientos tan ínfimos, son por eso unos verdaderos virtuosos del descanso. En el transcurso de este siglo han encontrado más tipos de sillón que todo el mundo, incluidos todos los pueblos desde su existencia. De acuerdo con el principio de que cada tipo de cansancio exige un sillón diferente, la habitación inglesa jamás muestra un mismo tipo de sillón. Toda clase de asientos está representada en la misma habitación. Cada cual puede elegir el asiento que más le convenga. Una excepción la constituyen los espacios que se utilizan solo de cuando en cuando y por toda la gente para un mismo fin: el salón de baile y el comedor. Sin embargo, el estudio de arquitectura, nuestro salón, de conformidad con su función presenta sillones ligeros, es decir, fácilmente transportables. Tampoco con estos para el descanso, sino para ofrecer asiento en una conversación ligera y animada. En sillones pequeños y caprichosos se charla mejor que sentado en el sillón del abuelo. Por esto, también tales sillones –que pudieron verse el año pasado en la exposición de Navidad que organizó von Scala en el Museo Austríaco- están construidos por los ingleses. Los vieneses, que desconocían su función o quizás tenían echado el ojo a un sillón patentado para todas las eventualidades del sentarse, lo denominaron no-práctico.
En general, hay que andarse con cuidado con la palabra no-práctico.

(Extractado del Neue Freie Presse, del 19 de junio de 1898, en ocasión de comentar la exposición de Interieurs en la Rotonda, una especie de Casa Foa europea, para el suplemento de moda de la época)


martes, agosto 22, 2006

SALIÓ SCALAE EDICIÓN ARGENTINA


Esta vez, con el arquitecto Urgell como protagonista. En España la hace Félix Arranz; aquí, Alberto Gorbatt, de www.arqa.com.

Se presentó el miércoles pasado en la SCA con un impecable lunch de María, la chef del restorán. Imperdibles los pinchos de huevos de codorniz. También hubo una charla de Autodesk, pero me la perdí porque llegué tarde.

Números anteriores, aquí.


lunes, agosto 21, 2006

NIL SE VENDE EN ESPAÑA



Publicado por Alf.


viernes, agosto 18, 2006

SANDRA RUSSO / EL NOMBRE DE LA COSA

“Cuando todo empezó, él estaba casado y no conmigo. Así que fuimos amantes. Yo nunca había tenido amante. De verdad. Había tenido muchas parejas y novios, algunos casi de pasada, pero eso no es un amante. Hasta con los que estuve de pasada había ido al cine. Esa temporada frenética que duró mucho más allá de lo agradable (las esposas deberían saber que las amantes suelen pasarla muchísimo peor que ellas, que con un poco de suerte no se enteran de nada), la relación tenía una sola escenografía: los telos. Yo había frecuentado alguno que otro en mi más tierna juventud, y el reingreso a ese universo de cuerina roja y espejos en el techo me alteró considerablemente. Cada vez que escucho a alguien decir que los telos son vulgares me río. ¡Obvio! El súper yo es el de diseño, el inconsciente flota en un magma chancho y fétido, ¿o qué se imaginaban? ¿Que lo reprimido tiene el ruedo bien cosido y terminaciones de encaje de Bruselas? La clandestinidad, ese tono de voz muy baja con el que se pide “una común” (éramos gente grande, no íbamos a estar alquilando la suite egipcia), la complicidad con la que el camarero dejaba los whiskies en la puerta y se retiraba antes de que se abriera, la música funcional con hits románticos, en fin, todo era grasa y hot.
Quien haya salido con un casado me comprende. La adrenalina es mucha, igual que la lucha. Y es cruel. En esa época yo me analizaba. Y también frecuentaba a una pareja amiga que me invitaba a comer asados los domingos. Ellos encarnaban para mí la dulzura hogareña. Un día me sirvieron champiñones a la parrilla. Quién sabe por qué –acaso porque ese día se trataron con más cariño que de costumbre, porque ella se sentó a upa de él o porque él le dio de comer un champiñón a ella en la boca –, desde ese día yo le decía a mi analista:
-Estoy harta de ser mujer pantera. Me quiero champiñonizar.
Ella, que me conocía, observaba:
-Te sale mejor la mujer pantera. Disfrutá.
Pero yo rompía con los champiñones. Y eso que en esa etapa viví algunas de las sensaciones más maravillosas de mi vida. La pasión en bruto, el deseo en seco, los preparativos nerviosos y titilantes de cada encuentro. ¿Cuándo, antes o después, me entretuve tanto mirando vidrieras de lencería? Acopié decenas de bombachitas y corpiños de todos los formatos y colores. Hice gimnasia, levanté pesas, me hice limpieza de cutis, me depilé a conciencia, me cuidé el pelo, me limé las uñas, me compré una peluca rubia, en fin, tenía toda la semana libre para llegar a la cita lo más perfecta posible. Y esos combates. Ah, qué delicia. Combates amorosos de tres o cuatro horas de tiempo suspendido. Nadie sabía dónde estábamos y nadie podía venir a interrumpirnos. Era un vitro, claro, un amor de probeta congelado en el fuego que había entre nosotros. Aun así, yo rompía con los champiñones. ¿Puede ser? Yo quería untar tostadas, hacer sopa, mirar tele, tener noni, en fin, quería cositas simples pero las quería con la ilusión infantil de toda enamorada: protagonizada por él y por mí, esa película de menudencias cotidianas sería sublime, ligeramente sofisticada, porque eso vinieron a representar los champiñones: un entrecasa con charme. Lo cual equivale a decir que pretendía (¡Mi Dios, las cosas que una pretende!) ponerme las pantuflas y sentirme sexy.

Después se separó. Mamita. Y tuvo el descaro de decirme que se había separado por mí. Eso fue jugar sucio. Ahí empezaron los problemas. Qué por mí. Les firmo donde quieran que se hubiese separado por cualquier otra. Pero yo estaba ahí. Y él ya tenía un departamento recién alquilado al que yo iba a visitarlo. Casa de recién separado. Muebles rejuntados y mucha melancolía. Me dan pena los hombres separados, aunque digan que lo hicieron por mí. Las mujeres seguimos viviendo en la misma casa y despertándonos en la misma cama y los chicos desayunan a la misma hora y falta alguien, claro, y duele, pero la vida exterior no nos recuerda a cada segundo que quemamos las naves. Los hombres son los que se van. ¿Leyeron “Intimidad”, de Hanif Kureishi? Se los recomiendo. Es la radiografía más pura que he visto del alma masculina en trance de separación. Demoledora. Es un tipo que solamente está por separarse pero todo el tiempo uno aspira la angustia de quien está por viajar a otro continente. Y es exactamente lo que le pasa a un hombre cuando se separa. Cambia de continente. Tiene que reconstruirse en un nuevo lugar, tiene que aprender otros ruidos, oler otros olores, saludar a otro portero, hacer las compras en otro supermercado, despertarse solo, extrañar aquellos otros ritos, preguntarse inevitablemente si valió la pena, reconsiderar una y mil veces si fue valiente o torpe. Me dan pena los hombres que se separan. Él me daba pena. Y con la pena, entramos a otra etapa en la que pasé de la pena a la indignación. “Ya me separé. Haceme feliz”. ¿Alguna vez creyeron escuchar algo tan tremendo como eso, aun en silencio, aun con gestos delicados, aun con miradas perdidas en el balcón de enfrente? Si creyeron escuchar algo así, conocerán la forma deforme que toma la palabra “felicidad” cuando en lugar de brotar como una flor silvestre necesita excavaciones industriales dignas de una empresa petrolera. En esas condiciones, la “felicidad” no fluye: se extrae, como una muela.”

(Extracto del libro “No somos perfectas”, 18 mujeres al borde de un ataque de nervios, ideado por Mori Ponsowy, editorial “Del Nuevo Extremo”)


jueves, agosto 17, 2006

DIEGO SOLSONA / GALERÍA DE ARTE AMANCIO


miércoles, agosto 16, 2006

ANDREA PALLADIO / TEATRO OLÍMPICO



martes, agosto 15, 2006

NACIÓN APACHE / TADEYS

Omar Genovese se compró una Lamborghini.


lunes, agosto 14, 2006

CÓMO HACER CINE / ALEJANDRO JODOROWSKY

PRIMERA LECCIÓN
Sentarse desde que amanece hasta que anochece frente a un árbol sintiendo la luz. Volver siete días seguidos y hacer lo mismo.

SEGUNDA LECCIÓN
Volver en la noche con una linterna e iluminar el árbol desde infinitos puntos.

TERCERA LECCIÓN
Colocarse a un kilómetro del árbol. Mirarlo fijamente y avanzar centímetro por centímetro hacia él hasta que después de algunas horas se tope la corteza con la nariz. (Las dos primeras lecciones sirven para desarrollar el sentido de la luz. La tercera para desarrollar el sentido de la distancia.)

CUARTA LECCIÓN
Colocarse en un interior o paisaje y moverse pensando que el propio pecho fotografía, luego que la cara fotografía, luego el sexo, luego las manos.

QUINTA LECCIÓN
Ponte en un lugar y siente que eres el centro de él. Luego siente que estás siempre en la superficie alrededor del lugar. Al final rompe la idea de centro y superficie. Estás ahí, todo está en ti y fuera de ti al mismo tiempo. Eres aparte del lugar. Existe el lugar. ¡Tú has desaparecido!

SEXTA LECCIÓN
Busca el color en lo que no tiene color. Toma una página blanca y ve sus colores. Toma una página negra y ve sus colores. Ve los colores de un vidrio transparente. Descubre el arco iris en un pedazo de tierra, en un escupo, en una hoja seca. Expresa el color con materiales sin color. En verdad te pregunto, ¿sabes cuántos colores tiene la piel de tu cara?

SÉPTIMA LECCIÓN
Siente las yemas de tus dedos como si fueran la punta de tu lengua. Apoya las yemas en los objetos del mundo pensando que son frágiles, que la menor presión los puede quebrar. Pídeles permiso antes de tocarlos. Antes de apoyar los dedos en su superficie, siente cómo penetras en su atmósfera. Aprende a sentir y a acariciar con respeto. Cualquier acción que hagas en el mundo con tus manos o tu cuerpo puede ser una caricia.

OCTAVA LECCIÓN
Piensa que los actores viven dentro de un cuerpo como centro de una caverna. Pídeles que no griten con su boca, sino dentro de su boca. Que no expresen con la cara, sino que sientan debajo de la cara. cuando me desespero, desde adentro, doy puñetazos dentro de mi pecho que está inmóvil frente a la cámara. No me expreso con movimientos, sino con vibraciones. Vivo debajo de la superficie. La superficie del río no se mueve, pero tú sabes que lleva corrientes profundas.

NOVENA LECCIÓN
No importan los movimientos de la cámara. Ella debe moverse sólo cuando no se puede quedar quieta. Tú llevas el alimento en la mano. La cámara es un perro. Hazla que con hambre siga al alimento. El hambre hace que el animal se borre. No hay perro, hay hambre, no hay cámara. Hay acontecimientos. Nunca te puedes comer la manzana entera en el mismo instante. Tienes que dar mordiscos. Mientras comes tienes una parte. Debes saber que el trozo que mascas no es la manzana entera. Nunca puedes tener la manzana entera en la boca porque por muy grande que sea tu boca, no puede caber en ella el fruto que es parte del árbol ni el árbol que es parte de la tierra. La pantalla es tu boca. Allí entran pedazos. Partes del accidente. No intentes trabajar con tomas absolutas. No creas que existe la toma mejor. A la manzana la puedes morder en cualquier sitio. Si la manzana es dulce, no importa por dónde empieces a comerla. Preocúpate de la manzana, no de tu boca. ¡Cineasta! Antología de fragmentos, tú también un fragmento; tu película inconclusa, eres parte, eres continuación. No hay cierres. Mata la palabra fin. Empezarás una película el día en que te des cuenta que simplemente continúas. No busques el prestigio. Desdeña los efectos. No adornes. No pienses lo que la imagen va a producir. No la busques. Recibe las imágenes. La caza está prohibida. La pesca permitida.

DÉCIMA LECCIÓN
Nunca trabajes en el papel tus movimientos de cámara. Llega a los sitios pensando que no vas a mover la cámara, que no vas a iluminar, que no vas a inventar. Llega vacío, sin la menor intención. Echa a andar el motor de la cámara y vive. No crees escenas, crea accidentes. Esos accidentes no los crees en dirección a la cámara. Tú no estás haciendo una película, estás metido en un accidente. Parte del accidente son tus movimientos de la cámara.

DÉCIMOPRIMERA LECCIÓN
Y de pronto el gran placer. Una toma pensada con la cámara opinando con luz artificial, con "Actuaciones" (¡un verdadero postre!).
En verdad te digo, por este camino puedes llegar a hacer películas de Hollywood de los años 40. si quieres ser un gran cineasta de vanguardia, vuelve a filmar "Lo que el viento se llevó", exactamente igual, con actores de cuerpos gemelos a los de Clarck Gable y Vivien Leigh. Si logras que tu películas no pueda distinguirse de la original, has pasado a la historia


viernes, agosto 11, 2006

ROMA / FORO





jueves, agosto 10, 2006

EUGENIO RAMÍREZ / ARQUITECTO Y PINTOR

Un vez hice un concurso de arquitectura con Eugenio Ramírez. Fue para remodelar el campus de la Ciudad Universitaria, que finalmente ganó Varas. Lo empezamos a hacer cinco arquitectos que nos conocíamos solamente de jugar al pinpón. Uno a uno, por distintas razones, fueron abandonando. Lo terminamos solamente Eugenio y yo. Debo decir que me encantó su tenacidad a prueba de balas y su espíritu totalmente democrático. Garra pura, la misma que le había visto poner en los partidos de pinpón y en el modo prolijo de llevar el mítico Bar El Taller, del que es dueño y responsable.
Además, resultó ser un tipo súper creativo.
Cuando estábamos pasando en limpio la entrega, surgió un conflicto que a mí me pareció absurdo, y fue la única cosa que le reproché después. Las bases pedían que la planta general fuera colocada en la lámina con el río apuntando para arriba, y que para evitar confusiones el río fuera pintado de celeste. Era simplemente un código de color para que todos los ríos quedaran iguales, y fuera más fácil de entender a los señores del jurado. Pero Eugenio no estaba de acuerdo. El color celeste le daba al río un tono Billiken que era inadecuado. Porque el Río de la Plata es marrón caca. La discusión duró
toda la noche, y al final terminamos dándole una pequeña capa de aerografiado marrón sobre el celeste. Llegamos a entregar a las diez y media de la mañana a la Facultad, después de tres días sin dormir.
Como dije antes, perdimos. Pero igual nos exhibieron, junto a una buena mayoría de trabajos correctos. El único que tenía el río de otro color era el nuestro. El arquitecto Net, que había sido uno de los curadores, me encontró en el brindis y me preguntó por qué lo habíamos pintado de marrón si las bases eran tan exactas. Corrimos el riesgo de ser descalificados, aclaró. Le contesté que mi socio opinaba que la realidad del río superaba todo código, y que después de tres días sin dormir yo lo había acompañado en la decisión del marrón con lealtad, aunque opinara lo contrario. Aunque la decisión me pareciera absurda. Y que me gustaba, ahora que veía todas las láminas colgadas, que fuéramos distintos. Como modo de aclarar el concepto dije: Mi socio Eugenio no es real, es "más que real".

Hoy me encontré con que Eugenio Ramírez está pintando cuadros en acrílico, con una técnica excepcional. Sus trabajos pueden visitarse aquí. Son magníficos.

Son hiperrealistas.


miércoles, agosto 09, 2006

GEORGES PEREC / ¿APROXIMACIÓN A QUÉ?

Siempre nos habla el acontecimiento, lo insólito, lo extraordinario: cinco columnas en la tapa, grandes titulares. Los trenes solo empiezan a existir cuando descarrilan, y cuantos más viajeros muertos, más existen los trenes; los aviones solo acceden a la existencia cuando son desviados; los autos tienen por único destino chocar contra los plátanos: cincuenta y dos fines de semana por año, cincuenta y dos balances: ¡tantos muertos y tanto mejor para la información si las cifras no cesan de aumentar! Es necesario que detrás de un acontecimiento haya un escándalo, una fisura, un peligro, como si la vida solamente debiera revelarse a través de lo espectacular; como si lo significativo fuera siempre lo anormal: cataclismos naturales o conmociones históricas, conflictos sociales, escándalos políticos.
En nuestra precipitación por medir lo histórico, lo significativo, lo revelador, dejamos de lado lo esencial: el escándalo no es el grisú, sino el trabajo en las minas. Los “malestares sociales” no son “preocupantes” en períodos de huelga, son intolerables veinticuatro horas por día, trescientos sesenta y cinco días al año.
Los maremotos, las erupciones volcánicas, las torres que se derrumban, los incendios forestales, los túneles que se desmoronan… ¡Terrible! ¡Monstruoso! ¡Escandaloso! Pero… ¿adónde está el verdadero escándalo?

Los diarios hablan de todo, salvo de lo diario. Lo que pasa realmente, lo que vivimos, el resto… ¿Cómo dar cuenta de lo que ocurre y vuelve a ocurrir cada día, lo banal, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, el ruido de fondo, lo habitual? ¿Cómo indagar en eso? ¿Cómo describirlo?

Interrogar lo habitual. Justamente, estamos habituados a eso. No lo interrogamos, no nos interroga, no parece constituir un problema; vivimos sin pensar en ello, como si no transmitiera preguntas o respuestas, como si no fuera portador de ninguna información. Ni siquiera es condicionamiento, es anestesia. Dormimos nuestra vida con un sueño sin sueños. ¿Adónde está nuestra vida, nuestro cuerpo, nuestro espacio?
Cómo hablar de esas “cosas comunes”. Más bien cómo acorralarlas, cómo hacerlas salir, arrancándolas de la corriente en la que permanecen sumergidas; cómo darles un sentido, una lengua, para que hablen finalmente de lo que existe y somos.
Quizás se trate de fundar finalmente nuestra propia antropología: la que va a hablar de nosotros, la que va a buscar en nosotros lo que durante tanto tiempo nosotros saqueamos en los demás. Ya no lo exótico, sino lo endótico.
Interrogar lo que parece tan normal, que ya hemos olvidado su origen. Volver a encontrar algo de la sorpresa que podía experimentar Julio Verne o sus lectores frente a un aparato capaz de reproducir y transportar sonidos. Porque tanto esa como otras sorpresas han existido, y fueron las que nos modelaron.

Lo que se trata es de indagar en el ladrillo, el hormigón, el vidrio, nuestros modales en la mesa, nuestros utensilios, nuestros horarios, nuestros ritmos. Interrogar lo que para siempre parece haber cesado de sorprendernos. Claro que vivimos, claro que respiramos; caminamos, abrimos puertas, bajamos escaleras, nos sentamos a una mesa para comer, nos acostamos en una cama para dormir. ¿Cómo, dónde, cuándo, por qué?

Describa su calle. Describa otra. Compare.
Haga el inventario de sus bolsillos, de su bolso. Interróguese acerca del origen, el uso y el futuro de los objetos que saca de ahí.
Interrogue a sus cucharitas.
¿Qué hay debajo de su empapelado?
¿Cuántos gestos son necesarios para marcar un número telefónico?
¿Por qué no se venden cigarrillos en los almacenes? ¿Por qué no?
Poco me importa que estas preguntas sean, aquí, fragmentarias, apenas indicativas de un método, a lo sumo un proyecto. Me importa mucho más que parezcan triviales y fútiles: eso es lo que, precisamente, las vuelve tanto más esenciales que otras a través de las cuales hemos intentado vanamente captar la verdad.

(Por haber leído esta nota en una revista, Elvio Gandolfo escribió un libro: “Ómnibus”, recientemente publicado por Interzona).


martes, agosto 08, 2006

SALIÓ HACIENDO CINE


Con todos los detalles de Mondovino, el documental madurado por Jonathan Nossiter,
de fuerte sabor polémico y aroma globalifóbico.


lunes, agosto 07, 2006

JULIO CORTÁZAR / RAYUELA

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


viernes, agosto 04, 2006

ROMA / SOLADO DE IGLESIA





jueves, agosto 03, 2006

LAS CHICHIS


miércoles, agosto 02, 2006

DIARIO DE UNA MADRE / MARÍA FASCE

"Las mujeres que más quiero tienen cáncer. Juan tiene una teoría al respecto, como al respecto de casi todo: el cáncer se produce cuando las células enloquecen porque han olvidado su función. Cáncer de ovarios y de mamas: madres que pierden su sexualidad, mujeres que pierden el momento de ser madres.
Tengo que decirle que va a ser fácil y maravilloso y que le va a gustar. La vida será distinta, es cierto. No escribiremos ni viajaremos por mucho tiempo, pero quién quiere de vuelta la vida anterior. Quiero que mi hijo sea como él: bueno y sabio.
Me untan la panza con gel y una pequeña cámara de televisión me atraviesa la piel. Mi hijo es un corazón a punto de estallar y después una cáscara de nuez en la pantalla. Salgo con el golpeteo de su corazón en mis oídos como una canción que nunca voy a olvidar.
Vivo en una burbuja, rodeada de líquido amniótico: todo lo feo y lo malo del mundo, toda la tristeza rebota contra las paredes de la burbuja y me deja pura, aislada y feliz. Liviana. Paseo por esta ciudad desconocida que poco a poco se vuelve familiar, como mi nuevo cuerpo. Voy hasta el mar y me tiendo en la arena y siento que el agua de mi panza se mueve al ritmo de las olas. En el bar con paredes de piedra donde tomo café descafeinado ponen música de Ella Fitzgerald. A veces voy a otro donde venden marihuana, y a otro atendido por gays. Llevo las revistas de moda a mi mesa pero no las leo. Miro sin mirar, con la mano siempre sobre mi panza.
Es varón, naturalmente. Sueño con distintas caras para Pedro (así va a llamarse: Pedro, piedra). Me despierto con mucha sed y vuelvo a dormir y a soñar. Sólo sus pies esta vez, blancos y redondeados, de dedos pequeños. Juan también sueña: estamos en la cocina y yo le digo “Ya no te quiero. Sí, te quiero, pero ya no es lo mismo. Además, ya no te voy a querer siempre.”
Salimos a caminar y a mirar mujeres. Ellas me miran a mí, luego a él, luego a mí. “Es curioso que las mujeres se sacrifiquen haciendo dietas y gimnasia y trabajen tanto el cuerpo sólo para perderlo: todo lo que quieren es conseguir un hombre que les haga un hijo”, dice Juan. Ahora las ve a todas como embarazadas en potencia. “Ni te acerques: las tocás y les hacés un bebé”.
Y sin embargo, cada mañana me miro fascinada en el espejo. Es la primera vez que me gusto en mi vida."

Extracto del libro “No somos perfectas”; editorial Del Nuevo Extremo. “El sexo, el trabajo, la soledad, los hijos, el matrimonio, la infidelidad. Relatos de vida de 18 mujeres”. Editado por Mori Ponsowy.


martes, agosto 01, 2006

MONDO VINO / JONATHAN NOSSITER

Gracias a Haciendo Cine y al Malba, ayer pude ver Mondovino, el documental de Nossiter. Trata sobre la globalización de la industria del vino. En la película hay un catador multimillonario llamado Rolland que va diciendo, entre carcajada y carcajada, cómo tiene que ser el gusto del vino en todo el mundo. Homogeiniza y pasteuriza, para vender más, acabando con la diversidad. Es algo así como un crítico de cine importante al que sólo le gustaran las películas de Swarzeneger. Y trabaja para la Hollywood del tinto: una familia de empresarios americanos que se ha emperrado en comprar todas las cepas de la Tierra. Los vinos, desde que tipos como Rolland han tomado el comando del marketing y las ventas en sus revistas especializadas, no sólo son todos iguales: además, valen el triple. Eso sí, tienen mejores etiquetas.

Rolland es un personaje extraño, propio de estos tiempos. Es francés, pero parece norteamericano. Los únicos vinos que existen son los que él decide. Se pasa la película microxigenando cubas florentinas del año mil, sin ningún respeto. Muchas veces da las órdenes directamente por teléfono. Tiene una risa horrible, imbécil. Y le gusta más la guita que chupar; lo dicen sus amigos.

Me hizo acordar a Willi.

Gustavo Nielsen nació en Buenos Aires, en 1962. Es arquitecto y escritor. Ha publicado “Playa quemada” (cuentos, Alfaguara), “La flor azteca” (novela, Planeta), “El amor enfermo” (novela, Alfaguara), “Marvin”, (cuentos, Alfaguara), "Auschwitz" (novela, Alfaguara), “Adiós, Bob” (cuentos, Klizkowsky Publisher) , “Playa quemada” (cuentos, Interzona) y “La fe ciega” (cuentos, Páginas de Espuma, Madrid).

gesnil@gmail.com

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