“En Steering the craft incluí ejercicios de escritura al final de cada capítulo. Castidad fue uno que inventé cuando tenía catorce años. Me di cuenta de que mis primeros esbozos de escritura no es que fuesen floridos, pero sí tenían demasiadas palabras, demasiados adjetivos y adverbios. Así que intenté escribir una página entera de prosa sin adjetivos ni adverbios. Es complicado, porque hasta palabras tan básicas como solo o entonces son adverbiales, así que a veces no es posible eliminar todas. Pero seguro que puedes quitar todos los adverbios terminados en mente y los adjetivos pomposos. Al final el resultado es un texto en prosa muy casto y muy llano. Y como has puesto todas tus energías en los verbos y los sustantivos, es más fuerte y más rico. Castidad es un ejercicio que he usado en casi todos los talleres que impartí. ¡Y la gente lo odia! Pero no tanto como al último ejercicio, Una tarea terrible, en el que te toca reducir a la mitad un texto tuyo; decir lo mismo pero con la mitad de las palabras.”

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