Pablo trajo la propuesta: hacer la ensalada de papaya que
sale en el cuento “Randy Travis” de la laosiano-canadiense Souvankham Thammavongsa.
Amoroso su libro “Cómo pronunciar cuchillo”. Le ofrecí resolver el arroz
glutinoso y agregarle bocados de pollo teriyaki. Entonces él fue al
barrio chino a conseguir sus ingredientes especiales: habas sakanashi, salsa de
pescado thai, repollo encurtido. Lo mío fue más fácil, porque en la
heladera tenía salsa de soja espesa, mirin y vinagre de arroz; utilizo esos
líquidos habitualmente en mis woks. Sembré mi acompañamiento con semillas de sésamo
tostadas y adorné con hojas de menta.
La ensalada de Souvan se llama padaeck. Se la prepara el padre a la autora en ese cuento. Es increíblemente fresca, y lleva un potente picante que el frescor atenúa. Me pareció extraordinaria: va mi agradecimiento con esta foto, Pablet:
La otra foto, la que inaugura el posteo, es del altarcito oriental que Lili y Coca armaron para la ocasión. Terminamos la jornada degustando chocolates Choi y Vong con forma de ferreros y rafaelos, traídos por Fabián, y galletitas Jay especialmente horneadas por un Jonatan de ojos rasgados. Hubo además unas monedas de chocolate Dang, riquísimas tostadas Keth y vinos de Nong Khai que fueron bendecidos en el altar. Gracias Fabiana, Alberto y Mariano. ¡Dulcetuco!
Hubo hasta una rifa: Coca regaló un ejemplar de su libro nuevo para disfrute cliniquero. Al parecer era un hábito de Hebe Uhart cada vez que publicaba algo. Va el flyer porque se presenta hoy en el Centro de la Cooperación. Seguramente estaremos acompañando el evento. El diseño del libro es exquisito.
Aplicamos el nuevo sistema de corrección para el cuento de Jonatan y
salió muy bien. Este tipo de ejercicio solamente se podrá realizar cuando los
cuentos vengan bastante logrados; es el caso de “La persona que te enseñó a
andar en bici”. Aprovecho la ocasión para repetirles que la Clínica de cuentos
del Galpón Estudio, como su nombre lo indica, es una clínica y no un taller. En
un taller suelen hacerse ejercicios, no quiero ir por ahí. Prefiero enseñar a
corregir, y para eso deben traer cuentos. Digo, nomás.
También leímos el que les debía de Sonia Budassi, escritora que tendremos de visita en la próxima jornada. “Perfecta”. Lili cree que es el título de una canción de Miranda que Sonia comenta, sin nombrar, en el texto. Sonia es una gran rematadora: sus finales son extraordinarios. A la vieja escuela y sin ambages. El miércoles que viene habrá empanadas de carne, expectativas varias y ganas de conocerte, querida Budassi. Beso.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario