“Amo a mis perros Bello y Mortal y a mis gatas Bela y Atenea; aún así, cuando llegaban adhesiones de quienes decían llevarse mejor con sus mascotas que con los seres humanos (a veces decían, también: “Los animales no hacen la guerra”) pensaba: no es el mismo grado de complejidad, la relación es asimétrica, el animal no te discute, no se conflictúa, no tiene demandas extrañas. Explicarlo me pareció banal; luego, un argumento teñido de nazismo. ¿Acaso me estaba volviendo una defensora de la raza superior? ¿Cuál es el límite de la igualdad?"

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