Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte. "
31.5.13
30.5.13
MAR DEL PLATA VESTIDA DE NEGRO / GABI CABEZÓN CÁMARA
"Acá Yiya Murano y Pepita la Pistolera son más estrella que Messi: estamos en el Festival Azabache en Negro y Blanco. Se habla de detectives, de víctimas, de victimarios, de violencia y también, de política, pero nada de la contempóranea. Tal vez porque nadie quiere pelearse. O tal vez porque esto es un encuentro de escritores y en la literatura, al contrario que en el periodismo, los fenómenos aparecen unos años después. También hay quien no dice nada: es el caso de Alberto Laiseca, el escritor de culto, autor de Los Sorias, el que contaba cuentos de terror en I-Sat. Laiseca pasó el viernes por la noche por el Festival: se presentaba Ilusorias, el libro que editó Muerde Muertos y que consiste en 165 dibujos, uno por cada capítulo de la monumental Los Sorias, hechos por artistas y escritores. Ahí está, por ejemplo, una de las últimas obras de Clorindo Testa. Ahí un dibujo del escritor Gustavo Nielsen, del ilustrador Iñaki Echeverría, de la artista Silvana Lacarra. Laiseca, entonces, no dijo nada: se tomó pausadamente un whisky y empezó a narrar La caída de la casa de Usher, ese clásico del terror que escribió Poe. Lo escucharon, en profundo silencio, unas doscientas personas. Es que a los marplatenses les encanta su festival y acuden en masa: hubo casi cien actividades en diversas sedes y en todas los lectores no sólo asistieron, si no que participaron activamente."
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Mar-Plata-vistio-negro_0_922708028.html
http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Mar-Plata-vistio-negro_0_922708028.html
29.5.13
28.5.13
RARA BARAJA LEGIBLE
La semana pasada conté un recuerdo bueno de un amor que tuve
en una cripta. La próxima voy a contarles sobre una revista que leía de niño, y
por la que soy arquitecto. Son mis recuerdos constructivos. Nadie quiere borrar
nunca un recuerdo bueno, ¿no? Los buenos recuerdos nos hacen felices. Pero
¿cómo borrar aquellos que nos atormentan? En una de las películas de la
trilogía de Gus Van Sant, Paranoid Park, hay un adolescente que cometió una
muerte involuntaria, y el recuerdo y la culpa le minan la personalidad. El
chico deambula con su tabla de skate por su ciudad buscando una respuesta. No
le puede contar a nadie lo que hizo: los adultos que vemos no parecen estar
dispuestos a perdonarlo. Tampoco puede guardarse la historia adentro, es
demasiado para él. Una amiga del colegio le indicará qué hacer. “Tenés que
escribirlo”, le dice. “Escribilo y después quemálo”.
Los escritores hacemos eso todo el tiempo: sacamos el miedo
de adentro en páginas que a veces vendemos, a veces regalamos y en ocasiones,
también, quemamos. Ponerle una ficha a la
rara baraja de la memoria, según Julio Cortázar. La que se mezcla para dar
de nuevo, la que tiene siempre las mismas cartas dispuestas en un orden
diferente.
Todo se hace más difícil cuando el recuerdo que hay que
barajar es colectivo, y tiene la marca indeleble del trauma. La sociedad se ve
dispuesta o forzada a recordarlo, para mantener viva la memoria. Me refiero a
los recuerdos de una guerra o un genocidio, esos que no hay que olvidar para
que no se repitan. Las ciudades, los ministerios, suelen darle un punto y
aparte al asunto haciendo un monumento. A los caídos, a los desaparecidos, al
horror de una batalla. Esos monumentos nos duelen y sirven al principio. Pero
parece que con el tiempo producen lo contrario, suelen hacer que la gente se
olvide del asunto. La estatua de la madre sosteniendo el cadáver de su hijo en
brazos o el soldado con el pecho abierto parecen decirnos “no te atormentes
más, ciudadano. De ahora en adelante, tu recuerdo será nuestro trabajo”.
Hay un artista plástico alemán que asegura que los Estados
hacen monumentos para que las sociedades se olviden del asunto. Se llama Jochen
Gerz.
Lo vi cuando vino al Malba, en el año 2004. Contó que le
habían hecho un encargo para la ciudad de Hamburgo, un monumento contra el
fascismo, para el que diseñó una torre
prismática de doce metros de altura, por un metro cuadrado de base.
Estaba recubierta por una lámina de plomo adonde se había invitado a la gente a
escribir lo que quisiera. El día de la inauguración, munida de punzones, la
vecindad de Hamburgo dejó sus mensajes de paz. Algunos se fueron con escaleras.
No todos los pensamientos fueron en contra de la guerra: un militar, en la
noche, le estampó nueve tiros.
Lo cierto es que después la gente se olvidó, metida en sus
asuntos cotidianos. Y un día notaron que los mensajes iban desapareciendo bajo
la tierra. El monumento de Gerz se los había tragado. La Municipalidad salió
a dar la explicación: el destino del obelisco era desaparecer. Con las frases
escritas, y el impacto de los nueve tiros. El monumento tenía un mecanismo para
hundirse un metro por año.
Un viejito al que le habían matado a toda su familia
prometió reescribir su frase antibélica todas las veces que hiciera falta. Pero
también preguntó: “¿qué pasará después de 12 años?”. “Habrá una tapa en el
suelo”, contestó Gerz. “¿Y los mensajes?”. “Habrá que decirlos”. El monumento
de Gerz nos habla con las mismas palabras que los recuerdos, con el cuento.
Las imágenes son tautológicas, la palabra es analítica. La
misma torre sola, alta, el obelisco como monumento, puede significar la condena
a la guerra o su glorificación. Una imagen vale más que mil palabras, pero
también vale las mil palabras. Y mil palabras dichas juntas es una confusión.
Recuperamos el recuerdo del olvido siempre mediante la
palabra. Para mantener vivo el recuerdo de un genocidio o de una guerra no hay
ni habrá como el relato trasmitido de generación en generación, con nietos
escuchando sentados en las rodillas de sus abuelos. Contar sirve para
olvidarse, pero también y fundamentalmente para recordar.
Siempre y siempre: contar para vivir.
27.5.13
24.5.13
(J)ODA AL CAPITALISMO / JAVIER CHIABRANDO
"Ayer, como buen hombre comprometido, me levanté odiando al capitalismo. Anduve medio zombi todo el día. Compartí esta idea en las redes, donde cualquier pensamiento, por salame que sea, tendrá seguidores, pero no me sentí mejor. Eso sí, casi todos mi amigos, la mayoría desconocidos, me dieron la razón. Sabrán de lo que hablo si digo que me aquejaba esa sensación de querer rajarme a una isla desierta a comenzar de nuevo, cual Robinson Crusoe, olvidando traiciones, imbecilidades y cierto tufillo a país ingrato.
A la noche escuché a Julian Velard en mi MP3, surfeé páginas porno gratuitas en mi PC All in One, me tomé dos tragos del Johnnie Walker que me trajo Papá Noel, y odiar el capitalismo me pareció odiar el aire mismo. Después de todo el capitalismo nos permite ser la basura que somos. Mejor dicho, el capitalismo nos permite ser lo que somos como civilización, incluidas bajezas y algunos méritos. Compartí este pensamiento, completamente opuesto al de la mañana, en las redes, y batí el récord de puteadas.
Creo que cierta subespecie de hombre de esta época (el que desea sonar políticamente correcto), ha descubierto que una personalidad ya no es inevitablemente producto de los sobresaltos de la niñez ni de la identificación sexual, sino que también cuenta una religión urbana formada por leyes menores: no bromear sobre el género femenino, cuidarse de llamar judío a un judío o negro a un negro; y hablar mal de la televisión y del capitalismo.
La mayoría de los que se despachan contra el capitalismo con la misma precisión científica con la que odian a su suegra, deberían recordar que a rey muerto, rey puesto. Y sabemos qué rey queremos matar, pero no cómo remplazarlo. La opción comunismo a la rusa desapareció en los alcantarillas de la historia. Y el comunismo a la china no vale ni tenerlo en cuenta porque es comunismo capitalista; para entenderlo habría que ser chino, y eso es más difícil que amar el capitalismo y a la suegra juntos.
Yo diría que somos el resultado mismo del capitalismo; sus creaciones. Criticar el capitalismo es criticar el mundo tal cual se lo conoce. El único que se conoce. Lo que nos rodea, los hábitos en los que estamos sumergidos son productos del capitalismo que nos acompaña de día, y de noche se traslada a nuestra cama. En la cama usaremos Viagra, preservativos o adminículos recreativos según marcas y hábitos que el capitalismo dicta. Hasta la marca del whisky del estribo cuenta, tanto que si alguien se levanta a una señorita de fojas importantes, y luego se despacha saboreando un Criadores al grito de "qué bueno", será abandonado por el franelita que le cuida el auto."
23.5.13
22.5.13
PIRO Y KOHAN EN MENDEL
Ediciones Godot presenta:
Qué cómico resultaba cuando era un muñeco,
de Guillermo Piro
Siempre nos alegra presentar un libro porque nos encontramos con los lectores. Y si hay vino, tanto mejor. ¿O no?
En fin, la cita es hoy miércoles 22 de mayo, a las 19 horas en la Librería Mendel, Paraguay 5163, entre Fitz Roy y Humboldt. Va a hablar sobre el libro Martín Kohan. habrá importantes descuentos y, vino para brindar.
CREO SOLAMENTE EN LOS FESTIVALES DE LITERATURA EN LOS QUE SE BAILA
El Azabache es el Festival más amable de todos los que conozco, el que tiene la gente más copada, en el que me divierto más. Ojalá nunca dejen de invitarme. Gracias, Fernando del Río y Javi Chiabrando, son dos capos. Me encanta estar en Mardel con ustedes.
21.5.13
20.5.13
HEBE UHART VA A LA PELU
"La peluquería me parece un lugar tan separado del mundo exterior, tan distante como el cine, por ejemplo. Tan distante que cuando estoy aburrida dentro de ella pienso en el bar que está en la esquina al que voy siempre, y con el pelo lleno de esa brea que ponen para teñir, pienso: “Quiero ir ahora mismo a tomar un café, con la bata negra puesta y los pelos untados”. Por suerte para mi reputación imagino después al café tan lejano e imposible como un viaje a Chascomús. Con el pelo teñido me miro al espejo, no es como el de mi casa, en casa me veo mejor. En el espejo de la peluquería veo todas mis imperfecciones: ojos cansados que me dan una expresión de atontada; llevé un pulóver viejo para que no se manchara y con la luz de ese espejo veo que está realmente viejo; no lo veo como en casa. Ya que parezco tan mal, debo ser simpática para compensar, debo demostrar que soy una persona razonable, sensata, y de ningún modo decir lo que pienso: “quiero ir al bar de la esquina, al cajero, a comprar peras”. Entonces charlo con el peluquero (dice que se llama Gustavo). Y le pregunto si trabaja muchas horas, cuándo viene menos gente y si atienden chicos. Yo me sé todas las respuestas y si no las supiera me importan un pito. La conversación con el peluquero me hace pensar en todo el esfuerzo y el tiempo que gastamos en hablar pavadas y el pensamiento de ese esfuerzo me trae cansancio y resentimiento; pienso que si yo estuviera más linda, él me atendería mejor. Si yo fuera linda podría ser exigente y aguantaría que me pusieran matizador, yo quisiera ser como una de esas mujeres que vuelven locos a los peluqueros diciendo: “Más arriba, más corto, no, del otro lado, no, más hacia el centro”. Pero aunque fuera linda, lamentablemente no tendría paciencia para todas esas exigencias; yo soy más bien como un taximetrero con el que hablamos de dientes y dentistas una vez y me dijo que él pidió a su dentista:
–Mire, yo no tengo tiempo para sacarme los dientes de a uno, sáqueme todos juntos.
Eran seis.
Con la cabeza llena de tintura (la cabeza se enfría) me voy a hacer los pies y ahí me siento mejor. Me atiende en un cubículo oculto porque la cabeza se muestra en público, los pies, no. Las pedicuras son dos, Violeta y María. (A los peluqueros siempre los cambian.) Violeta es ucraniana y quiero saber cosas de su país, pero nunca la saco de (“Oh, un poco diferente, pero todo como acá”. Yo no sé si encierra algún misterio o no le importa nada de nada, porque es muy bonita y nadie se percata de ello, anda como una sombra, se desliza como si no tuviera cuerpo; no, no le importa tampoco ser bonita. Por eso cuando está María, la correntina, prefiero ir con ella; inmediatamente se acuerda de todos los animales que tenía su papá en el campo en Corrientes, el tatú, la yegüita alimentada a biberón y el pájaro carpintero. Y ese cubículo blanco y frío, mezquino, se llena inmediatamente de animalitos del campo y del bosque. Ya no quiero ir al bar de la esquina, ni me acuerdo del cajero y de las peras: quiero ir a Corrientes para ver al pájaro carpintero. Me va entrando cierto bienestar porque el emplasto de la cabeza se va secando mientras me hacen otra cosa. No aguantaría un tiempo muerto sin hacer nada ni que me hagan nada, porque me parece que el mundo está en acción, como cuando hiervo verduras y controlo al mismo tiempo un partido de futbol o tenés por TV cuando juega Argentina, hago todo junto.
Así, en mi epitafio van a poner, como le pusieron a una mujer romana: “Fecit lenam” (tejió, era trabajadora)."
Así, en mi epitafio van a poner, como le pusieron a una mujer romana: “Fecit lenam” (tejió, era trabajadora)."
Sigue en Ñ...
17.5.13
16.5.13
MACHO
- Si usted es tan macho- le dijo al poeta -búsquese algo que rime con enchufe.
15.5.13
14.5.13
NOTA EN VIVA DEL ÚLTIMO DOMINGO / ERA MEJOR PERSONA CUANDO ESTABA POSEÍDO
Íbamos a La
Cripta , con Lorena, a morirnos un poco.
Vuelvo a empezar. Con Lore íbamos a La Cripta a morirnos de miedo.
Otro error. Lo y
yo íbamos a La Cripta
a morirnos de la risa.
Lo exacto debería haber sido: bajábamos a La Cripta. A las criptas
del horror se baja. Y nunca nos morimos ahí. Bajábamos a La Cripta , con Loli, a mirar
las peores películas de horror de la historia del cine. La Cripta fue un cineclub. La
entrada valía un peso.
Quedaba en un sótano de Bulnes y Guardia Vieja. Dos
personajes elegían las películas y redactaban las gacetillas: Peter Punk y Caligari.
El operador se llamaba Julio, y era marino mercante. La proyección se hacía en 16 mm , con cambio de rollo a
la mitad. El material lo aportaba la Filmoteca Buenos
Aires. El público era un tercio gay, otro tercio moderno y el último tercio de
drogones y comerciantes. Hasta había un cartonero que apestaba en verano. Quince
o veinte personas. Los más raros, de todas maneras, creo que éramos nosotros. Ella
con sus labios carnívoros y su mirada destellante. Yo, profesional
independiente. Dos frikeados.
Las películas se vinculaban por ciclos: “Llegaron del
espacio”, “Totalmente bizarro”, “La tumba de Poe”. Entre los actores nunca faltaban Boris Karloff,
Christopher Lee y Vincent Price. Los nombres de las películas iban desde “Dr.
Death” hasta “Zontar, el monstruo de Venus”. La más disparatada que vimos fue
proyectada más o menos a la mitad de la vida del cine. “Psychomanía”, de Don
Sharp. Una de motoqueros zombis.
Recuerdo el primer día que fuimos: pedí si no podían dejar
de fumar marihuana durante la función, y Caligari dijo que a él también le
parecía que había que dejar. Uno preguntó por qué un recién llegado ponía
reglas. Era una especie de mohicano vestido de negro. Interfiere con la proyección, dije. Las sombras del humo salían
en la pantalla. Peter encendió la luz para darme la razón. Al final siempre hacían un sorteo; ese día lo
gané con el número 63. La moto de He-man, en escala. Lore y yo nos prometimos
regresar al sótano todos los martes a las 22. De la mano, para asegurarnos la
eternidad de nuestro amor.
A ella se le ocurrió lo de las tortas. Para el cumple de 100
espectadores llevamos la primera: un ataúd de bebé. Fabriqué el molde en
hojalata, modificando uno rectangular para que diera la forma del doble
trapecio. Le pusimos dulce de leche por adentro y cobertura blanca por afuera.
Las manijas eran aros de chocolate. La cruz, cubanitos. Encendimos velas para
que pareciera el velorio de un ángel. La torta duró dos minutos y medio, lo
cronometré.
La segunda la hice yo solo, y no salió tan bien. Fue una
cabeza humana servida en una bandeja. Tenía nariz y orejas de bizcochuelo, ojos
de pelotas de pimpón. Pelo de cobertura negra. Sangre de mermelada en la
bandeja. Ya no nos veíamos tanto con Lore, y las películas que pasaban
empezaban a tener buenos actores. Por ejemplo: “Anniversary”, con Bette Davis.
¿Quién quería ver semejante bodrio? No nos convencía Peter Sellers en el “Quinteto
de la Muerte ”.
Queríamos los vampiros de la
Hammer y los fantasmas de cartulina de Corman. Ligeia
sonriente, inmaterial pero putrefacta. O la torta era grande, o había menos
público. Nos costó terminarla. Lore ya se sentaba sola, por atrás. La distinguí
por el tentáculo enrollado en la pata de su butaca (¿o era una pierna encogida
hacia dentro?).
Una noche de enero en lugar de juguetes o libros de Stephen
King sortearon un champú, jabón, desodorante, crema de afeitar, maquinita y
colonia. El cartonero ganó el kit. Estaba chocho. A la función siguiente vino
limpio, lo más que pudo.
Los monstruos
empezaron a fallar cuando se fue el operador. Le habían dado un viaje de
ultramar, iba a faltar seis meses. Cambiamos el fílmico por DVD. Porque uno siempre confía en los monstruos.
Porque los monstruos, al final, son la familia de uno. Nada fue igual.
Mi yo fetichista quiso tener el ticket del último día. Lo
compré para eso, aunque ya me dejaban pasar gratis porque me habían adoptado
para la orga. Lorena no estuvo en la despedida. Nunca más la vi. En la
oscuridad de la emisión final, lloré.
Cuando me abracé para siempre con Peter y Caligari, les
dije que me sentía mejor persona desde que estaba poseído por la Clase B. Que había
aprendido algo con el fraguado del sorteo para el cartonero. Humanidad, dije. O: humildad (no me acuerdo bien). Peter subió los hombros. Siempre los fraguamos, dijo. ¿O te creíste que tenés mi motito de He-Man
porque sos un tipo de suerte?
13.5.13
CONGRESO EN MARDEL / ARQUITECTURA MODERNA Y PATRIMONIO
Primer Congreso Mercosur sobre
Patrimonio del siglo XX: Presente y Futuro
Patrimonio del siglo XX: Presente y Futuro
El legado patrimonial del siglo XX constituye un recurso cultural, económico, social aún no suficientemente conocido, estudiado y protegido. Dentro de este legado se halla el correspondiente a la arquitectura y el urbanismo modernos, comprendiendo en él, al conjunto de corrientes o estilos que se han desarrollado a lo largo del siglo pasado, dejando un legado de paisajes y obras de indudable valor.
Desde el Art Decó al Estilo Internacional, del Racionalismo al Brutalismo, del Monumentalismo a los Formalismos, de la arquitectura industrial a las expresiones populares, el siglo XX fue rico y variado. También están los componentes indisolublemente ligados a la arquitectura, del mueble al
artefacto de luz, del objeto artístico a las herramientas. El horizonte se extiende a los jardines y al paisaje portuario, al equipamiento de una calle o a la infraestructura de un conjunto habitacional, comprende tanto los entornos urbanos como los rurales. Todos ellos han hecho un aporte sustancial
a la Modernidad; todas estas tendencias forman parte de nuestro entorno cotidiano, y quizás por habituales, no reconocemos suficientemente sus valores.
Debemos considerar que estas expresiones del siglo XX han incorporado técnicas y materiales nuevos, han aportado sistemas y prácticas constructivas, algunos apenas probados o de carácter experimental. Han surgido productos efímeros y extremadamente frágiles pero innovadores.
El paisaje urbano contemporáneo ha aportado particulares características expresivas y funcionales muchas veces subestimadas. También cambia la forma de diseñar y usar los espacios públicos, y surgen nuevas maneras de entender a los espacios privados.
Los mismos enfoques proyectuales, las teorías de la arquitectura y el urbanismo, y la misma enseñanza se han tenido que adaptar a imponderables que antes no eran considerados.
Estos y otros hechos han llevado a que la conservación de este patrimonio demande estudios específicos y enfoques renovados.
Comprender que las actividades humanas y las necesidades contemporáneas, así como los espacios para la vida, constituyen requisitos importantes a la hora de rescatar y gestionar ese rico patrimonio.
Desde la misma disciplina han surgido en las últimas décadas enfoques variados, al entender que la salvaguarda del patrimonio no sólo atañe a los objetos, partes o edificios, sino también a sus jardines y a sus entornos.
Enfoques como el de las Rutas y los Paisajes Culturales, las Series Patrimoniales, los territorios culturales, los Paisajes Históricos Urbanos, promovidos por la UNESCO, no hacen sino afirmar el amplio y extenso panorama que se abre en el presente y se proyecta hacia el futuro.
La arquitectura y las expresiones urbanas del siglo XX, siguen teniendo una presencia escasa en los inventarios, catálogos o listados patrimoniales.
Por todo ello, es necesario profundizar en el estudio de ese período; las consideraciones de orden conceptual respecto a estos productos y expresiones, requieren del aporte de los estudiosos, de los institutos especializados y de las universidades.
Se hace cada vez más necesaria la mirada y el aporte desde distintas disciplinas: la arqueología, el turismo, la ingeniería, la geografía, el derecho, la arquitectura, la sociología, la museología, la antropología.
La conservación y la restauración del legado moderno necesitan de la definición de criterios y técnicas sustentables y requiere nuevos recursos proyectuales.
Hacer posible la adaptación, la rehabilitación y la puesta en valor para seguir enriqueciéndonos material y espiritualmente, requiere de teorías flexibles y claras, de posturas que reconozcan el legado histórico pero también las necesidades actuales. El rescate de la arquitectura y el urbanismo modernos abren múltiples posibilidades, y requieren de alternativas críticas, que este Congreso pretende promover.
El objetivo primordial del rescate será siempre el de optimizar la calidad de vida, hacerla más grata y más completa. Arriesguemos nuestra mirada, emprendamos el camino, el sólo hecho de caminar será fructífero.
OBJETIVOS
El Primer Congreso sobre Patrimonio del siglo XX: Presente y Futuro tiene entre sus objetivos:
*Reconocer el legado de la arquitectura y del urbanismo del siglo XX. De sus componentes muebles y artísticos, de sus paisajes e infraestructura.
*Tomar conocimiento de la diversidad y la riqueza patrimonial que presentan las distintas realidades locales.
*Abarcar distintas escalas: conjuntos rurales, pueblos, ciudades, paisajes, y entender a este patrimonio como base cierta de una historia común, que es única e irrepetible, en la que los objetos físicos constituyen el mejor sostén para el reconocimiento de sus identidades.
*Promover la conservación de los archivos y la documentación relacionados al patrimonio de la modernidad.
*Impulsar las acciones de registro e inventario.
*Conocer y apoyar acciones de defensa, de gestión, de promoción turística y de protección legal.
*Conocer distintas experiencias de restauración, rehabilitación y puesta en valor en este tipo de patrimonio, incluyendo sus componentes, es decir, desde una mirada integral.
*Poner de relieve los aspectos comunes y las diferencias en cuanto a métodos, enfoques y prácticas.
*Evaluar las fortalezas y debilidades en las políticas culturales y acciones de conservación y difusión.
*Encarar un análisis crítico respecto a los límites y posibilidades reales, respecto a la conservación y la adaptación a nuevos usos de este patrimonio
TEMARIO
El Congreso abarcará los siguientes temas:
*Conocimiento. Registro e Inventario. Legislación y Normas de Protección,
*Proyectos y obras de restauración, rehabilitación, puesta en valor y otro tipo de intervenciones.
*El Patrimonio del siglo XX en Series, Rutas e itinerarios culturales y Paisajes culturales
*Planes y Experiencias de Gestión y Manejo del Patrimonio Arquitectónico y Urbano del siglo XX.
*Propuestas de difusión. Programas y acciones relacionadas al turismo cultural.
*Materiales y Técnicas. Aspectos constructivos y estructurales.
ASISTENTES
La convocatoria, de alcance regional, está abierta a todas aquellas personas que tengan inquietudes respecto a este patrimonio arquitectónico y urbano del siglo XX.
El Congreso Patrimonio del siglo XX: Presente y Futuro congregará a especialistas en la temática, estudios privados, organizaciones civiles, universidades; organismos nacionales e internacionales, gubernamentales y no gubernamentales, de modo tal de lograr un fecundo intercambio que permita ajustar mecanismos y optimizar recursos humanos y técnicos, en el conocimiento, la valoración y la puesta en valor de este patrimonio.
10.5.13
OVILLEJO DEL QUIJOTE / MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA
¿Quién mejorará mi suerte?
¡La muerte!
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
¡Mudanza!
Y sus males, ¿quién los cura?
¡Locura!
Dese modo no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
9.5.13
8.5.13
NOCTURNO / ALEJANDRO NORES MARTÍNEZ
Vencidos por los hachazos
de una chinche macanuda,
sobre la tierra boluda
se cae el cielo a pedazos.
La luna que es en mis trazos,
morfinómana desnuda,
sobre una cúpula aguda
se está dando de pinchazos.
Los fantasmas con la noche
fornican a troche y moche.
Y, para cerrar el frente
de este cuadro que relaja,
el río se hace la paja
bajo los arcos del puente.
7.5.13
UNA NOVIA / ALEJANDRO NORES MARTÍNEZ
Por el antoxo de ver
las cosas del otro sexo,
voy con mi novia y la dexo
xunto a un charco, por xoder.
Su secreto de muxer
en el agua se reflexa
y mi pixa genuflexa
xode baxo mi xubón...
¡Caraxo, qué metexón
tengo con esa pendexa!
6.5.13
LA DISFUNCIÓN DE LOS ESCRITORES / MUSEO CASTAGNINO DE ROSARIO
El Club del Dibujo y el Club Editorial Río Paraná, en feliz sociedad, tenemos el gusto de invitarlos a la inauguración de la muestra
La disfunción de los escritores 1Ensayo moderno sobre cierta entrañable relación entre el dibujo y la escritura
seguido de
La disfunción de los escritores 1 es la reunión de un número de piezas visuales de autores cuya tarea central ha sido o es la escritura, y que han encontrado en la imagen un oasis, una doméstica relación con la materialidad. El puente con la artesanía o el regalo.
Una pesquisa de varios años a través del boca a boca da como resultado provisorio un grupo de figuras de varias ciudades y generaciones, abarcando desde mediados del siglo XX a la actualidad.
Roberto Aguirre Molina, Guillermo Bacchini, Emilia Bertolé, Sergio Bizzio, Fernando Callero, Arturo Carrera, Copi, Dick El Demasiado, Marosa Di Giorgio, Hugo Diz, Tamara Domenech, Celia Fontán, Francisco Garamona, Homs, Roberto Jacoby, Kiwi, Fernanda Laguna, Mario Levrero, Alejandro López, Manuel Mujica Lainez, Gustavo Nielsen, Silvina Ocampo, Juan L. Ortiz, Hugo Padeletti, Cecilia Pavón, Nicolás Peyceré, Damián Ríos, Julio Rodríguez Labrador, Dani Umpi, Beatriz Vallejos, Beatriz Vignoli, Agustín Zapata Gollán.
Obras originales, reproducciones y libros componen este ensayo.
Leo Gambartes. Cartones, Dibujos, Viñetas y Ex libris es una sección de piezas en homenaje a Leónidas Gambartes, quien con sus cartones, dibujos, viñetas y ex libris cultivara una entusiasta relación con proyectos editoriales.
3.5.13
2.5.13
1.5.13
QUÉ CÓMICO RESULTABA CUANDO ERA UN MUÑECO / GUILLERMO PIRO
“Los personajes de fábulas no existen, pero son necesarios. Necesitamos tanto de los que intervienen diariamente en nuestra vida como de aquellos que no tienen nada que ver con nosotros. Aunque no hicieran absolutamente nada, las hadas servirían para reprimir nuestra implacable desnaturalización de la naturaleza. Pero en realidad hacen mucho más que eso. Las fábulas nos cuentan sobre los seres humanos, sobre la sorpresa elemental del hombre ante el mundo, sobre sus temores, sus misterios, sus pérdidas, sus cambios. Temo que la gente que se aburre con las fábulas no leerá “Las aventuras de Pinocho”, lo que para ellos será tan prudente como la decisión, por parte de los que desaprueban el asesinato, de pasarse por alto “Crimen y castigo”.
Ediciones Godot, Colección Crítica, 2012.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
















