"Ya está. Ya terminé mi última casa para un
country. ¡Casa en un country! ¡Que me hubiera dicho yo a mí, sí a los
veintitrés años me escuchara hablar así! A los veintitrés, en la facu, en el
glorioso Pabellón III de Ciudad Universitaria. Corrían los ochenta. Ingresé en
dictadura y viví la transición democrática dentro de la UBA. Al espíritu combativo
protodemocrático se sumaba al consumo irrestricto de ideas de vanguardia.
Empecé por la dualidad Le Corbusier-Wright (tipo Beatles-Stones) y seguí con Alvar Aalto, Philip
Johnson, Mies Van Der Rohe, Alvar Alto, Alvaro Siza, Stirling, Koolhaas… matizado con las nociones de una arquitectura
nac&pop.
La arquitectura como arte. La arquitectura como
herramienta para cambiar la sociedad. La arquitectura como medio de
transformación y de belleza.
Eso en los ochenta… estoy en el 2012 y terminé la
casa en el country. “Terminé” quiere decir que terminé la obra número treinta y
cuatro de casas en countries. Ahora viene la movida de prensa. Las fotos en las
publicaciones especializadas (unas en
arquitectura, otras en countries).
Recuerdo la primera vez que me publicaron una
casa. La conmoción fue verme
publicado como “vanguardista”.
Mis casas vanguardistas. De repente, el Vanguardismo es
un estilo que se consume en los barrios cerrados.
-¿Qué estilo es?
- Es vanguardista.
- ¿Volúmenes puros?
- sip
-¿Espalda a la calle y
gran ventanal abre hacia lo más lindo del country?
- sip
Básicamente se trata de casas donde enfatizo la
superposición de volúmenes puros.
En cuanto a la toma de terreno siempre gusta que den la espalda a la calle y se abran al fondo. Hacia la calle,
materiales contundentes: puede ser hormigón, aunque mejor madera o piedra que
da ecologista. Después vidrio y metales.
La otra fachada va vidriada de piso a techo, como
la planta alta. Columnas de planta
circular de veinte centímetros de diámetro despegadas de muros y ventanales.
Funcionalmente lo lógico: planta baja para áreas
comunes. La cochera, la cocina y el estar. Lo más grande posible. Mínimo
cuarenta metros cuadrados. Planta alta para los dormitorios… Uno en suite.
Hidromasaje. Deck. Venecita. Microcemento alisado.
Las casas son parecidas, porque los terrenos son
parecidos, el entorno es parecido
y los clientes son iguales. Les gusta la arquitectura tributo. Soy el Danger
Four de Le Corbu. Los cinco puntos son mi recetario infalible. Mis clientes son
nuevos ricos. O peor: hijos de nuevos ricos. Una extraña mutación social: gente
de gustos exigentes, con ínfulas de refinados y poca cultura general.
Fácilmente influenciables por medios, modas y tendencias. ¿Cómo no me van a
pedir una casa de volúmenes puros si es lo que publican las revistas que ellos
leen?
Todo es como en las revistas. La misma pulcritud.
Ninguno tiene un espacio sucio,
un tallercito, un cuarto oscuro.
Esta vanguardia no
permite experimentar nada. Le dicen así para diferenciarla de la arquitectura de repostería:
columnas, frontis, arcos con clave resaltada. Elementos clásicos con terminación
Disney.
Tengo sobre el escritorio varias revistas con
obras mías publicadas. Me leo en distintas entrevistas:
“La toma de partido fue
cerrar la casa hacia la calle y abrirla hacia la laguna...”, “Tomé el
partido de dar la espalda a la calle y abrirme hacia el golf...”…
Veo una nota de otro estudio mostrado su obra: “La idea central es
negar la calle y mirar hacia la
pileta…”. Todo vanguardia. Todo igual.
Una casa mía, en febrero: “La casa está formada por tres volúmenes: Uno de una sola planta, que es
que toma el borde de la calle, que tiene el garaje y el área de servicio. Otro
de dos plantas: el que está entre el acceso-patio y el garaje con los
dormitorios y las áreas públicas. Y finalmente el volumen que se contrapone a
estos, donde está la cocina, muy aventanada.”
Una en el número de junio: “Básicamente son tres volúmenes puros: el público, en planta
baja, sobre la calle, con la entrada para el auto y los servicios. El otro
tiene dos plantas: el volumen que sobresale de transición entre estos dos, que
es la cocina que mira hacia el patio, el acceso principal de la casa, y la zona pública:
un amplio espacio dedicado a estar comedor, todo mirando hacia la laguna.”
Pienso en cómo describir la casa nueva sin que se
parezca a todas las demás. El mayor desafío de un buen arquitecto sigue siendo
saber escribir la memoria descriptiva.
Tengo que acordarme de decir que el vidrio es el
material que unifica todo, utilizado
como una piel. También dedicar unas líneas a la escalera. “Por una
escalera revestida en algarrobo se accede a la planta alta.”
Ya está. Ya terminé mi última casa para un
country. La última en serio. Me
compré un terreno en el Bolsón. Me voy a hacer una casa autosuficiente.
Autosustentable. Con adobe y deshechos, una casa trash.
Eso es vanguardia.
Aunque no creo que la publiquen."
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