Por entregas, en un sistema llamado Melmanga, que se distribuye desde Tokyo por Internet para todo el territorio ponja. Antes de sacar el libro en papel, los japoneses lo quieren chequear para saber si conviene. No sé si finalmente saldrá, pero verlo así es super simpático. Va la presentación al Melmanga y la introducción del libro.
Lo tradujo mi amigo Gerardo Yamamasu. En Mandarina.
31.3.06
30.3.06
29.3.06
BISTURÍ
Un chacarero de nombre Sosa dijo que los injertos eran una especie de cirugía, y que por eso se hacían en el invierno, cuando los árboles están anestesiados. ¿A qué médico se le ocurriría operar a una persona despierta?
A la semana salió en los diarios.
Le había cortado la garganta a su mujer, en julio, mientras dormía.
A la semana salió en los diarios.
Le había cortado la garganta a su mujer, en julio, mientras dormía.
28.3.06
27.3.06
MANUALIDADES Ñ / ESTUPENDA MÁSCARA DE ESCRITOR PARA RECORTAR Y ARMAR
MATERIALES
Tapa de Ñ del último sábado, cartulina, plasticola, tijera, cutter, perforadora, piolines y personas.
INSTRUCCIONES
Arranque la tapa de Ñ y péguela sobre la cartulina. Recorte la cabeza del escritor. Cale los ojos y el contorno de la nariz. Perfore las orejas, como si estuviera haciéndole unos piercings. Ate dos piolines y… ¡ya está! ¡Todos podemos ser Fogwill!




Tapa de Ñ del último sábado, cartulina, plasticola, tijera, cutter, perforadora, piolines y personas.
INSTRUCCIONES
Arranque la tapa de Ñ y péguela sobre la cartulina. Recorte la cabeza del escritor. Cale los ojos y el contorno de la nariz. Perfore las orejas, como si estuviera haciéndole unos piercings. Ate dos piolines y… ¡ya está! ¡Todos podemos ser Fogwill!




24.3.06
22.3.06
SENILIDAD
La gente asaba pechos en parrillas; costillares enteros. Llegué al sector de las mesas para incorporarme a una familia. No eran conocidos, pero me recibieron bien. Conseguí asiento al lado de un viejo que traía una cosa envuelta en un repasador celeste. Le dije que me dejara ver. Desenvolvió el paquete. Era un oso de juguete embebido en vinagre. Comprendí que era su comida. El olor de la carne asada nos llegaba desde todos los vientos.
- Ah, un peluche en escabeche – dije. La gente se rió.
El viejo se puso a llorar. Juntó las manos sobre su pantalón. Se había meado. Intenté levantarlo. Dos niños con cara de murciélago comenzaron a roer el peluche.
- Ah, un peluche en escabeche – dije. La gente se rió.
El viejo se puso a llorar. Juntó las manos sobre su pantalón. Se había meado. Intenté levantarlo. Dos niños con cara de murciélago comenzaron a roer el peluche.
21.3.06
20.3.06
EXPOSICIONES FADU / ARQUITECTO BALIERO
“El tema que más me interesa, por encima de muchos otros, es el de lograr la correcta relación de escala en todos los órdenes –aquel juego dialéctico entre la visión próxima y la visión lejana-, que es lo que ocurre precisamente en la arquitectura.
De ahí mi interés por los cuadros de Rubens del Museo del Prado de Madrid, pintados con una escoba, con manchas y colores y luego perfilados en trazos que terminan de armar las figuras y la composición. En ello se clarifica el problema de las diversas visiones –próxima y lejana- para que el cuadro sea totalmente apreciado.
Si todos aquellos elementos que están allí por estricta necesidad –por ejemplo, la ventana que protege del frío- no son pensados dialécticamente en esos términos, si no se descubre qué características tienen que guardar para una cierta obra en particular, y para la determinada relación que uno quiere establecer entre el espacio interior y exterior, nuestra ventana será la ventana de otro, difícilmente la ventana de nuestro proyecto”.
Horacio Baliero nació en Buenos Aires en 1927. Fue, desde niño, un gran acuarelista. Se convirtió en arquitecto cuando la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires ocupaba el edificio de la calle Perú. Fue fundador del grupo OAM (Organización de la Arquitectura Moderna) y de la revista Nueva Visión. Diseñó y construyó decenas de casas y edificios de departamentos en Buenos Aires y todo el país. Es el autor del Pabellón Argentino en la Ciudad Universitaria de Madrid, del Cementerio Parque de Mar del Plata y del reordenamiento paisajístico de Laguna de los Padres. Fue docente de la carrera hasta su muerte, ocurrida en el año 2004. A dos años de ese momento trágico, sus pares le hacemos un homenaje con una exposición, un libro de obras y memorias y el bautismo de una de las salas de exposiciones de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo con el nombre de Sala Baliero.
La exposición podrá visitarse hasta fin de mes y el libro se consigue en la Ciudad Universitaria y en librerías especializadas.
De ahí mi interés por los cuadros de Rubens del Museo del Prado de Madrid, pintados con una escoba, con manchas y colores y luego perfilados en trazos que terminan de armar las figuras y la composición. En ello se clarifica el problema de las diversas visiones –próxima y lejana- para que el cuadro sea totalmente apreciado.
Si todos aquellos elementos que están allí por estricta necesidad –por ejemplo, la ventana que protege del frío- no son pensados dialécticamente en esos términos, si no se descubre qué características tienen que guardar para una cierta obra en particular, y para la determinada relación que uno quiere establecer entre el espacio interior y exterior, nuestra ventana será la ventana de otro, difícilmente la ventana de nuestro proyecto”.
Horacio Baliero nació en Buenos Aires en 1927. Fue, desde niño, un gran acuarelista. Se convirtió en arquitecto cuando la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires ocupaba el edificio de la calle Perú. Fue fundador del grupo OAM (Organización de la Arquitectura Moderna) y de la revista Nueva Visión. Diseñó y construyó decenas de casas y edificios de departamentos en Buenos Aires y todo el país. Es el autor del Pabellón Argentino en la Ciudad Universitaria de Madrid, del Cementerio Parque de Mar del Plata y del reordenamiento paisajístico de Laguna de los Padres. Fue docente de la carrera hasta su muerte, ocurrida en el año 2004. A dos años de ese momento trágico, sus pares le hacemos un homenaje con una exposición, un libro de obras y memorias y el bautismo de una de las salas de exposiciones de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo con el nombre de Sala Baliero.
La exposición podrá visitarse hasta fin de mes y el libro se consigue en la Ciudad Universitaria y en librerías especializadas.
17.3.06
MILANESA DE HORMIGÓN / LA PLAZA DE LA DISCORDIA
Nota de enero, muy levantada por la gente de Internet. La Sociedad Central de Arquitectos la puso en su boletín oficial, y la postearon sociedades de arquitectos de Ecuador, República Dominicana y unos cuantos medios profesionales. Además, en una o dos semanas empezarán las obras de los jóvenes arquitectos ganadas por concurso (las que yo defiendo en la nota), por lo que en esta puja han perdido la mano retro de algunos historicistas y los familiares de Thays que querían perpetuar su negocito.
Éxito total.
Felicitaciones a la Municipalidad, a Radar, al estudio Gigli – Nieves, a la SCA y a todos los que contribuyeron para que se hiciera justicia.
Éxito total.
Felicitaciones a la Municipalidad, a Radar, al estudio Gigli – Nieves, a la SCA y a todos los que contribuyeron para que se hiciera justicia.
16.3.06
15.3.06
14.3.06
Y EN FEBRERO, SALIÓ ESTE OTRO
De la editorial de Omar Genovese, donde cuento TODOS los pormenores del Juicio en el edificio de Justicia de Inmigrantes. En el fantasma
13.3.06
10.3.06
CAMBIO DE CARA
¿No me quedó re-chiribinchi? Mandarina también.
El diseño es de Luc, chica de gran paciencia y pericia, altamente recomendable. La foto es de Lorena Boldt, de hace algunos años. La mano es mía: la uso para saludar a los niños y para escribir cuentos de horror.
El diseño es de Luc, chica de gran paciencia y pericia, altamente recomendable. La foto es de Lorena Boldt, de hace algunos años. La mano es mía: la uso para saludar a los niños y para escribir cuentos de horror.
9.3.06
6.3.06
LA CONFESIÓN
Es el guión de la película que filmaremos este año con Luis Campos. Ya se los había anticipado en el último post del año 2005, con la publicación del cuento de las viejitas (“Debajo de la almohada”). “La confesión” es ese cuento hecho largometraje. Acá nomás, en Mandarina,las primeras escenas completas.
3.3.06
2.3.06
QUÉ HICE EN MIS VACACIONES
Empezaron en enero, con el cumpleaños de Osho. Le regalamos una tortuguita (shhh), con todo el Taller Mìstico, menos Bucay que estaba en Mardel veraneando con su nena. Con Piro, Luis Campos, Horacio, Federico, Jack y del Marmol nos dedicamos a jugar al póker duro y parejo, en una quinta que en realidad es la casa de mi amigo Edgardo. Pileta de agua templada, parrilla, fondazo y cine. Para colmo tuvimos visitas de varios chefs: Diego, experto en centolla y Omar Genovese, gran parrillero. De uno aprendí a deshuesar el pollo; del otro a encender una fogata con una caja de cartón corrugado. Gracias, Ed: tu casa se re portó.
Fue un enero muy masculino. Gané todos los partidos de pinpón (y eso que había un jugador de lujo: Matías, de Perfil); y unos cuantos a las cartas. Me debo haber metido unas cien veces a la pileta, a pesar de que no hizo un tiempo demasiado bueno. Tomamos veintisiete botellas de whisky Teachers, dos de Blenders y dos de Old Smugler; unas ochenta botellas de vino; tres de Ginebra Bols; nos fumamos unas veinte mazorcas y comimos unos setenta kilos de carne. La parrilla recibió el fuego eterno de los griegos, por lo que estuvo incandescente. Vi otra vez Twin Peaks, otra vez la primera temporada de Los Sopranos, Seinfield surtidos, la saga completa de El Padrino, unas quince mierdas jolivudenses y una joya: HUSBANDS, de Cassavetes. Cerré contrato por los derechos de El amor enfermo para cine por cinco años y tres cuentos para el Minilibro de Klizcowski, del que no van a hacer diez mil, sino… ¡QUINCE MIL EJEMPLARES! Hice varias notas; salieron unos cuentitos en Perfil que republicaré por aquí la semana que viene, y hubo más Milanesa de Hormigón para Página 12.
En febrero estuve la primera mitad en Punta del Diablo, Uruguay. Una paz… La segunda mitad en Garín (otra paz…)
Leí un montón de cosas, pero voy a recomendar unas pocas: el Manifiesto SCUM de la Organización para el Exterminio del Hombre, de la feminista Valerie Solanas (se consigue en la librería de Perfil, no tiene desperdicio); Cómo ser buenos, de Nick Hornby (recomendado por Fernando, de la Boutique del Libro de San Isidro); Expiación, de Ian Mc Ewan (recomendado y regalado por Mori Ponsowy) y De amor y de hambre, de Julian Mclaren Ross (recomendado por Guillermo Piro). Cuatro joyitas. También conseguí un Tesoro de la Juventud de 1930 en perfecto estado de salud por doscientos mangos.
En cds compré Traje, de la Pequeña Orquesta Reincidentes, Real Gone, de Tom Waits y Pequeños Mundos, de Jorge Fandermole, que es una MARAVILLA. Escuchen, sobre todo, el tema nueve, Junio, que narra la muerte de Kosteki y Santillán. Un gran homenaje y una gran poesía.
En casa, al volver, además de la pila de cuentas me esperaban los siguientes regalos: El matador de hormigas, de Germán Coiro (Beatriz Viterbo Editora); Siete & el Tigre Harapiento, de Leonardo A. Oyola (Gárgola); Moderno Post Moderno, de Jorge Glusberg (Emecé) y las revistas Karavan, de Suecia, donde salió mi cuento Marvin; Oliverio (porque participé de una encuesta sobre literatura argentina), El Anartista (porque me la mandan siempre) y la Revista de la SCA (porque soy socio). A todos ellos, gracias.
Gracias también a la gente de Arq, el suplemento de arquitectura de Clarín por la hermosa contratapa que me dedicaron: una nota super bien hecha.
Las dos únicas veces que fui al cine vi una peli malísima, Munich (ojalá hubiera leído a tiempo la excelente crítica de Rolangarrós) y una genial: Las cosechadoras y la cosechadora, de Agnés Varda, la chica de la Nouvelle Vague. Un documental exquisito sobre la basura. Y gratis, en el Rojas.
Un punto alto de mis reuniones masculinas fue una mesa de póker en el Tigre, en pleno diluvio, casi bajo el agua, el día de cumpleaños de Luis del Mármol, con las velas tapadas para que no se nos apagaran, a las cuatro de la mañana, en medio de una inundación con corte de luz. Los únicos que no pudimos cortar fuimos nosotros.
Otro punto alto fueron las noches sin viento y con farolitos en la terraza de la casa que daba a la playa en Uruguay, junto a Mori y a Mati, preparándonos para comer chupín de raya.
Les debo todas esas notas que nombré, linkeadas o escaneadas, la letra de Junio (y, si me avivo cómo, tal vez el tema completo en MP3), las fotos de los tres lugares adonde fui, algunas tapitas o contratapitas y la receta del chupín.
También le debo una cena a Fog y otra a Gandolfo, que nunca pudimos coordinar.
Ya iremos viendo cómo sale todo. A postear, que se acaba el mundo.
Fue un enero muy masculino. Gané todos los partidos de pinpón (y eso que había un jugador de lujo: Matías, de Perfil); y unos cuantos a las cartas. Me debo haber metido unas cien veces a la pileta, a pesar de que no hizo un tiempo demasiado bueno. Tomamos veintisiete botellas de whisky Teachers, dos de Blenders y dos de Old Smugler; unas ochenta botellas de vino; tres de Ginebra Bols; nos fumamos unas veinte mazorcas y comimos unos setenta kilos de carne. La parrilla recibió el fuego eterno de los griegos, por lo que estuvo incandescente. Vi otra vez Twin Peaks, otra vez la primera temporada de Los Sopranos, Seinfield surtidos, la saga completa de El Padrino, unas quince mierdas jolivudenses y una joya: HUSBANDS, de Cassavetes. Cerré contrato por los derechos de El amor enfermo para cine por cinco años y tres cuentos para el Minilibro de Klizcowski, del que no van a hacer diez mil, sino… ¡QUINCE MIL EJEMPLARES! Hice varias notas; salieron unos cuentitos en Perfil que republicaré por aquí la semana que viene, y hubo más Milanesa de Hormigón para Página 12.
En febrero estuve la primera mitad en Punta del Diablo, Uruguay. Una paz… La segunda mitad en Garín (otra paz…)
Leí un montón de cosas, pero voy a recomendar unas pocas: el Manifiesto SCUM de la Organización para el Exterminio del Hombre, de la feminista Valerie Solanas (se consigue en la librería de Perfil, no tiene desperdicio); Cómo ser buenos, de Nick Hornby (recomendado por Fernando, de la Boutique del Libro de San Isidro); Expiación, de Ian Mc Ewan (recomendado y regalado por Mori Ponsowy) y De amor y de hambre, de Julian Mclaren Ross (recomendado por Guillermo Piro). Cuatro joyitas. También conseguí un Tesoro de la Juventud de 1930 en perfecto estado de salud por doscientos mangos.
En cds compré Traje, de la Pequeña Orquesta Reincidentes, Real Gone, de Tom Waits y Pequeños Mundos, de Jorge Fandermole, que es una MARAVILLA. Escuchen, sobre todo, el tema nueve, Junio, que narra la muerte de Kosteki y Santillán. Un gran homenaje y una gran poesía.
En casa, al volver, además de la pila de cuentas me esperaban los siguientes regalos: El matador de hormigas, de Germán Coiro (Beatriz Viterbo Editora); Siete & el Tigre Harapiento, de Leonardo A. Oyola (Gárgola); Moderno Post Moderno, de Jorge Glusberg (Emecé) y las revistas Karavan, de Suecia, donde salió mi cuento Marvin; Oliverio (porque participé de una encuesta sobre literatura argentina), El Anartista (porque me la mandan siempre) y la Revista de la SCA (porque soy socio). A todos ellos, gracias.
Gracias también a la gente de Arq, el suplemento de arquitectura de Clarín por la hermosa contratapa que me dedicaron: una nota super bien hecha.
Las dos únicas veces que fui al cine vi una peli malísima, Munich (ojalá hubiera leído a tiempo la excelente crítica de Rolangarrós) y una genial: Las cosechadoras y la cosechadora, de Agnés Varda, la chica de la Nouvelle Vague. Un documental exquisito sobre la basura. Y gratis, en el Rojas.
Un punto alto de mis reuniones masculinas fue una mesa de póker en el Tigre, en pleno diluvio, casi bajo el agua, el día de cumpleaños de Luis del Mármol, con las velas tapadas para que no se nos apagaran, a las cuatro de la mañana, en medio de una inundación con corte de luz. Los únicos que no pudimos cortar fuimos nosotros.
Otro punto alto fueron las noches sin viento y con farolitos en la terraza de la casa que daba a la playa en Uruguay, junto a Mori y a Mati, preparándonos para comer chupín de raya.
Les debo todas esas notas que nombré, linkeadas o escaneadas, la letra de Junio (y, si me avivo cómo, tal vez el tema completo en MP3), las fotos de los tres lugares adonde fui, algunas tapitas o contratapitas y la receta del chupín.
También le debo una cena a Fog y otra a Gandolfo, que nunca pudimos coordinar.
Ya iremos viendo cómo sale todo. A postear, que se acaba el mundo.
1.3.06
NIELSEN VUELVE
Y, si la resacada se anima, tendremos vidriera nueva.
Salud.
Salud.
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