11.9.26

PRIMERA JORNADA DESPUÉS DEL RECESO / CLÍNICA DE CUENTOS DEL GALPÓN ESTUDIO


 “Tiene que haber algo dinámico en la literatura. No sirve de nada simplemente escribir sobre un paseo por el bosque. Tiene que haber contradicciones en un tema. Si vas a crear un cuento que tenga emoción a algún nivel, no sirve contar una historia de color rosa. Todo arte debe ser algo que hurgue en la gente. Tiene que haber algo que les aguijonee, algo que tal vez les dé un poco de miedo. Ese es en mi opinión el cometido del arte. No cantarles nanas para que se duerman. No contar historias bonitas. Al fin y al cabo las historias feas pueden resultar muy bonitas, porque pueden hacer que la gente se dé cuenta de que lo que ven en ellos mismos -y que se resisten a mostrar a los demás- también lo pueden encontrar en la gente normal de mis cuentos.”

La cita pertenece al escritor noruego Kjell Askildsen, que asegura que construye sus textos como si estuviera levantando edificios.

“Pongo piedra sobre piedra, y a veces no sé cómo concluir. Cuando me encuentro a la mitad no sé más que el lector. Mi problema es que tengo que continuar el relato, poner nuevas piedras, armar el tejado. Esto exige concentración. Con el tiempo soy más consciente de que lo que estoy haciendo es crear arte”.

Me estoy amigando con el arquitecto Askildsen, que tanto me recomendaba Fogwill en sus últimos días, y me negué a leer. Es genial. Perdón Fog por no haberte hecho caso a tiempo: estabas demasiado entusiasmado con este vikingo, capaz que hasta me dieron celos. El miércoles a la noche inauguramos la segunda etapa del tercer módulo de la Clínica, post receso escolar, con una genialidad titulada “No soy así, no soy así”. Gracias, Fog, donde quiera que estés. Creo que es lo más hemingwaiano después de Hemingway que recuerde haber disfrutado como lectura.

Lili leyó su cuento mientras comíamos las empanadas de bienvenida y tomábamos ricos vinitos. “La lengua de los gatos” armó una discusión de la buena, que hasta la impulsó a ella, que siempre está muy sentadita, a pararse enérgicamente y agarrar el marcador para explicarnos significados lingüísticos, hablarnos de sistemas fonéticos y doble articulación en el lenguaje humano. La foto no me deja mentir.


 
Para ampliar la cuestión leímos “Yzur”, de Leopoldo Lugones. Yo no me acordaba dónde lo tenía; seguramente será un cuento de “Las fuerzas extrañas”. Finalmente lo encontramos en el celular, a la usanza moderna (ya no se leen libros sino teléfonos) y Alberto lo repasó enterito en voz alta, para rescatarle ideas y resoluciones. Gran gran gran cuento de terror. El final te pone la piel de gallina degollada (cuac).


Hablando de Alberto, acaba de publicar un libro de ucronías, distopías y otras pócimas retóricas, muy bien editado por Paradiso. Y entra a formar parte de la colección de libros de los que vinieron o vienen a la Clínica, junto con “El canto rodado”, “Corazones en fuga” o “Theremin”. ¡Felicitaciones, queridos amigos! Me encanta que publiquen mucho y bien. Próximamente subiremos en la Milanga algún textito de “Aparatos absurdos”, a modo de primicia.

Finalizamos con algunas microficciones que nos mandó Raúl Brasca para ir calentando motores: lo tendremos de visita el 23 de septiembre, si su médico clínico no lo secuestra. Por el momento va el discurso que dio en Chile sobre los pequeños brotes que cultiva, al igual que Ani Shua, desde hace mucho en el jardín de las bellezas literarias. Acá: Silencio y microficción.

Otra lectura para afilar el cuento de Lili: se le ocurrió a Mariano, y es tan buena la recomendación que voy a utilizarla como arranque en la próxima jornada. Está en una antología del norteamericano Spencer Holst titulada “El idioma de los gatos”. Creo que el cuento se llama igual. Y todo eso pasará si encuentro el ejemplar en mi despelotadísima bliblioteca. Muejeje.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario