“— (…) dicen que había una secta y yo no sé por qué las autoridades no investigan, dice que había unos jóvenes que se juntaban en la plaza y una lista que decía que tal día tal joven se iba a quitar la vida en tal fecha y que después de esa fecha nunca más iba a pasar nada, y el último fue mi hijo.
— ¿Esa fecha de la que hablaban era la fecha de la muerte de
tu hijo?
— No, no sé.
— ¿Qué hacían en la plaza esas personas?
— No sé. Decía que se reunían, ponían velas. Asunto de secta
satánica. Y en ese tiempo había una lista que se descubrió cuando se quitó la
vida la hermanita de Alberto Vargas.
— ¿Quién encontró la lista?
— No sé.
— ¿Y quién la dejó?
— No sé. Se decía en el pueblo. Y yo dije dónde está la
justicia. Si sabían que había una lista por qué no la buscaban y llamaban a los
padres de esas personas y los ponían al tanto de lo que iban a hacer sus hijos.
— A lo mejor no había ninguna lista.”
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