18.8.26

LEILA GUERRIERO / LOS SUICIDAS DEL FIN DEL MUNDO

“- ¿Usted cree que lo que pasó con su hija fue por algo que les hicieron?

- Sí, sí -dijo José, compacto, convencido-. Daño de afuera. Daño como que llevaron a mi hija a destruirse. Porque ella era una chica buena, no se metía con nadie, no iba a los bailes. Era una chica muy educadita. Si le hablaba, le contestaba, y si no le hablaba, no le contestaba.

- ¿Usted sabe si tenía algún problema?

- No. Yo le preguntaba si iba bien en el colegio, y decía que sí. Pero lo que le pasó es que era muy rockera. Se ponía aros en la nariz, la ropa toda la rompía. Ella nos decía compra tal casete y tal película y nosotros le comprábamos sin saber las cosas de esa música, cómo se llama… esa música… la diabólica… ¿cómo se llama esa música?

- ¿Rock?

- Eso. Eso. El rock. Es un decir, ¿no? Diabólico para nosotros, los evangélicos, quiere decir toda la música que es como satánica, rock and roll, eso. Se ve que ella hacía pactos. Hacía pactos con el diablo. Tenía pactos con el diablo. Nosotros no maliciamos nunca gente mala acá. El que venía era bien atendido. Pero después de lo que pasó con mi hija yo le tomé odio a la maldad. Yo doy gracias a Dios de que pudimos levantarnos de vuelta. Tanta injusticia nos hicieron. Nos querían separar a nosotros. Y ahora no tenemos ningún problema.

- Ahora somos de lo más feliz -dijo Nélida.”

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