16.6.26

OSVALDO MAZAL / DARWIN, BÉSAME MUCHO

 


“Víktor dijo: Mirá, mirá, quiero que escuches algo, se levantó de un salto, eligió varios discos y comenzó a hacerlos girar. Lo primero que sonó fue Bésame mucho en la versión original de Emilio Tuero, que Elsa no conocía. Viktor, que en su juventud era reacio a aprender otros idiomas, se había convertido con los años en un empedernido lector de El Quijote en castellano, así que tradujo la letra del bolero. Después vino Nat King Cole cantando el mismo tema en castellano, con ese acento que hacía pensar en un yanqui en bermudas floreadas tomándose un Martini bien seco mientras dice la letra como al descuido. Tené un poquito de paciencia, dijo Víktor, y puso la versión de Oscar Alemán, que era una verdadera parodia, con un ritmito acelerado a lo Django Reinhardt, y coros burlones y comentarios al margen, y ruidos de besos y repeticiones del mucho mucho mucho por ese coro carnavalesco, y el guitarrista cantando muy agudo como si fuera un peluquero enamorado, y por supuesto un scat. Ahora empieza la cuestión, mirá, dijo Viktor con una sonrisa mientras cambiaba el disco y anunciaba: Schumman, Concierto para piano en la menor, Opus 54. Se escucharon los primeros diez segundos y enseguida apareció el tema, primero anunciado por los vientos y luego confirmado por el piano: era bésame mucho. Ocho notas: re – re – re / re – mi – fa – la – sol, una frase musical que se repetía, que todo el tiempo repetía sin decirlo bésame, bésame mucho. Era el tema central del concierto de Schumman, alrededor del cual empezaban a sonar las variaciones.”

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