1.5.26

CUARTA JORNADA DE LA TERCERA TEMPORADA / CLÍNICA DE CUENTOS DEL GALPÓN ESTUDIO 2026












¡Estrenamos cine en el Galpón! Hicimos sala grande porque vino una gran directora cordobesa a pasarnos su documental literario “Un hombre que escribe”, con Abelardo Castillo contestando y María Moreno haciéndole las preguntas. Liliana Paolinelli es escritora y directora de cine. Este año hubo una retrospectiva de una docena de sus primeros cortos y mediometrajes en el Bafici, más una charla de lujo en el Teatro General San Martín. Pude ver varios: “Verdad o consecuencia”, “Ella”, el desopilante “Ateneo”, el maravilloso “La cadena” (variación divertida, digo yo, de “Extraños en un tren” de Highsmith y Hitchcock), “Tener o no tener” y “Los días de la regla”. “Un hombre que escribe” es un largometraje minimalista de una hora de duración, con un Abelardo de lengua suelta y separadores de papel entre tema y tema. Liliana dice que todavía puede encontrarse “Margen de error” en Cine.ar, mientras dure la aplicación, que anda medio fundibiela como todo en este país gobernado por el príncipe idiota. Los films de Liliana Paolinelli tienen un humor exquisito que espero volver a encontrar en los cuentos del libro que me regaló.

Antes y después, comimos. Hice mis empanadas que cada vez me salen mejores -ya no tengo abuelas, así que puedo jactarme a mis anchas- y liquidamos los ferreros, rafaelos y danish cookies que sobraron del otro miércoles, más una exquisita colección de chocolatines Havanna que aportó la directora. Fabiana, Mariano, Pablo y Belén (que desde anoche quedó internada en la Clínica de cuentos del Galpón con pronóstico reservado) trajeron los vinos. 

Para terminar, van tres perlitas soltadas por Castillo en el documental:

“Yo no veo imágenes como ve un cineasta, sino como ve un escritor, que es de otra manera. Lorca dice en su “Romancero gitano” Thamar estaba soñando pájaros en la garganta. Cuando leí ese verso me retiré de la poesía; sentí que Lorca era un poeta y yo no. Soñar pájaros en la garganta por cantar es una imagen poderosa y mágica. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien semejante cosa? En mí produjo una especie de catástrofe interior. Es una metáfora que no remite a las imágenes reales: tener un chorlito o un pinzón en la garganta, algo muy incómodo y antipoético. ¿Por qué lo sentimos bello? Porque la frase no está basada en imágenes reales, sino verbales.

En cambio, el cineasta ve en imágenes reales. En la pantalla, una mano que toca a otra es mucho más importante que una docena de palabras en las que uno le dice a otro que lo quiere."











“Hay dos clases de escritores. Los que pueden explicar aquello que hacen, y los que no. Edgar Poe sería el ejemplo eminente de los primeros. Fue un gran cuentista, un gran poeta y pudo hacer una teoría del cuento y del poema, fundando la crítica contemporánea. Yo pertenezco también a ese gremio, porque soy consciente en la parte formal de lo que hago. No en el sentido, tal vez. Ningún escritor es totalmente consciente de su hacer.”










“En la enseñanza no hay que saber qué es la literatura, sino adónde va la literatura que ese alumno quiere hacer. Eso es todo lo que sé acerca de enseñar. A veces me sale, a veces no. Yo no creo en la enseñanza, sino en el aprendizaje. Enseño a leer. Cuáles son los libros que un escritor debe leer, y cuáles son los que ese escritor en particular debe leer. En eso consiste el secreto de mi taller desde hace treinta años.”

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