28.3.11

APRENDÍ INGLÉS LEYENDO A MICKEY MOUSE / ENTREVISTA A DAVID PALEO


Dice que se vistió de negro hasta los 16 años por Giger, el de Alien, la primera película que alquiló en su vida. Pero también le imitaba el flequillo a Alan Alda en Mash. Aún con ese detalle, para los 80 era dark. La banda de sonido de sus cómics sería Jello Biafra tocando con la banda de Archies, el personaje de los 50 que hacía “sugar-honey” (Paleo está convencido de que si la banda de Archies hubiera estado compuesta por terroristas maoístas del ejército de liberación como los que secuestraron a Patty Hearst, hubiera sonado como mínimo como los Dead Kennedys). En la zona del Ground Zero los yanquis armaron un mostrador de venta de recuerdos del 11 de setiembre. Piedras, torrecitas. Paleo publicó un comic en el que vendían un Ken de George Bush con una piola que cuando la tirabas George decía frases patrióticas. Después de un mes puso el noticiero y vio que los yanquis estaban vendiendo el muñeco de su historieta. “Los Estados Unidos son un hervidero de demencia. El subte se llena de personas que gritan y deliran. En la época de Reagan cerraron los manicomios y los locos se fueron a vivir abajo. Los mejores marginales están ahí. En San Francisco los protegen, en Texas los electrocutan”, opina. Una vez se subió atrás en la moto de un amigo que se ofreció a llevarlo porque no llegaba para entregar un trabajo. Iba con traje y zapatos con suela de goma. Apoyó los pies sobre lo que creyó que eran unos soportes, pero el derecho era el escape y llegó con un zapato derretido. “La fealdad es una belleza que uno no tiene la capacidad de percibir. La fealdad es nuestra incapacidad de percibir otras bellezas. La fealdad es un tipo de belleza imposible”. Después de comernos una parrillada de achuras con tres botellas de vino, tratamos de saber por qué nos gustan tanto las cosas feas, lo que hay adentro de los cuerpos, la corrupción de los tejidos muertos que dibuja Paleo. Se los presento así: un Crumb argentino de 30 años, pluma de exportación.

EL TRABAJO QUE DAN LOS COMICS

- Todos los libros de comics que me interesaban de los 80 estaban en inglés, y yo no entendía un pomo. Gary Panter, Charles Burns, Mark Beyer –cuenta Paleo-. También compraba “El Víbora”. La primera revista de comics que hice fue “Agujero negro”, junto a Pancho Sastre, Alejandro Taliano y Gardel Machi. Después estuve en “Squonk”, en la “Cerdos y peces”, hice dos o tres trabajos para Hispamérica como ilustrador y finalmente comencé a vincularme por Internet, exiliado en Lanús, que es casi como vivir en el exterior (en el espacio exterior).

- ¿Y trabajabas de eso? - ¡Nunca! Tuve un montón de trabajos miserables. Una de las primeras personas que me ayudó a publicar afuera fue Kim Deitch, un dibujante under de los 60. Un tipo primitivo y alucinante, que tiene unos cuantos libros: Boulevard of Broken Dreams, Alias the cat. Son unas historias increíbles con personajes que llevan décadas actuando. El gato Waldo, por ejemplo, que es la reencarnación de Judas y se le aparece solamente a dibujantes de historietas que son alcohólicos o tienen problemas mentales. Lo primero que le dije a Kim Deitch en un mail es “veo a Waldo”.

- Era una señal - Me contestó como a un lunático, como si yo lo estuviera viendo de veras. Finalmente me conectó con Danny Hellman, que es un genio loser que empezó a sacar sus libros para pagar los abogados de unos problemas legales que tuvo. Y también me contactó con Gary Groth, el dueño de Fantagraphics, una de las editoriales más importantes de comics en el mundo. Editan a Schulz (el de Charly Brown) y a desconocidos como yo.

- ¿El under sigue siendo el de los ochenta? - Sí, claro. Lo hacen pibes de 20 años que son nuevos hippies. Los libritos se llaman fanzines, y conectan con Crumb, Deitch, el hermano de Kim que siempre pensó en under pero no podía dibujar ni media línea en los 60, se tantas drogas que tragó. Imprimen su fanzine, lo distribuyen, y a veces pagan. En Estados Unidos y en Europa hay a montones. Y siguen saliendo en papel. A los fanzines no les interesa demasiado la web. Las revistas alternativas siguen siendo localistas y aprendieron de la web solamente a comunicarse.

- ¿Y la poética contracultural, por llamarla de alguna manera, sigue siendo la misma? - Zap Comix en los 60 quebró todos los tabúes y la pasaron bárbaro. Había un montón de gente extraña que hacía cosas. Tipos que venían de La pequeña Lulú, como Crumb, y otros que venían del arte. Pura anfetas y tinta.

- ¿Cuáles serían los tabúes hoy? - No debería haber ninguno, sin embargo sigue siendo muy fácil ofender. Hoy prácticamente no se podría publicar nada de lo que Zap sacaba en los 60, tan grande es la corrección política actual. S. Clay Wilson, que hacía comics de piratas con penes gigantes que peleaban contra motoqueras lesbianas, hoy en día es odiado. Y fue un prócer.

- ¿Vos decís que la gente se ofende más ahora que en los años 60? - Se ofende igual, pero cambian las razones. La gente hoy se censura más a sí misma. Antes la censura era social: vos no querías que te descubrieran leyendo esas cosas. Ahora no querés encontrarte pensando en esas cosas. Hay, al menos en USA, también un intento de convertir al under en algo cultural, y para eso tienen que llegar a todos. Y la contradicción es que casi siempre el humor está cerca de la obscenidad y lo macabro. ¿Qué te hace reír? No aquello de lo que decimos “esto es gracioso”. La carcajada, digo. En el banquete del respeto cultural, el comic siempre fue un cuzco sarnoso y desdentado que regurgitaba las pocas sobras que le tiraban. Ahora lo domesticaron con maquillaje, ropa de seda de alguna mona y lo sentaron a la mesa. Globalizar el under culturizándolo para poder vendérselo a todos es cagarla.

- ¿Y qué se vende ahora? - Fundamentalmente las novelas gráficas, muchas historias íntimas con personajes suspirando y viñetas donde cae una hoja, porque siempre es otoño. Es como en la literatura, adonde los libros de cuentos no venden y las novelas sí. Crumb acaba de novelar el Génesis. Lo hojeé y me pareció aburrido. Lo prefiero arriba de la pierna de una gorda que degustando la manzana prohibida.

VERSE IMPRESO

- ¿Qué pasó la primera vez que te viste publicado en una de esas revistas que admirás? - Me mamé. Dibujo desde que me acuerdo y salir en The Comics Journal Special, la mejor revista de comics del mundo fue suspender por un instante mi período de oscuridad bonaerense.

- ¿Te sicoanalizás? - Me llevaron a la sicóloga en séptimo grado. La señorita Lidia de sexto me adoraba, pero cuando pasé a séptimo apareció la nueva que me odiaba. Entonces un día la puteé, y me mandaron al sicoanalista. Le dieron mis dibujos de gente decapitada, y parece que quedó preocupado. A mí me había gustado la idea de ir, me hacía especial. Pero llegamos y me encontré con que el doctor era una mujer idéntica a mi maestra mala. ¡Los mismos lentes, el mismo peinado! Y no hablé ni media palabra, por lo que me ligué decenas de cachetadas en la cabeza hasta que no fuimos más.

- ¿Qué te asustaba de chico y qué te asusta ahora? - Le temo a los monstruos como cualquiera, pero también me identifico con ellos. La empatía con el horror existe en el núcleo del humor. Mostrar el lado humano, cotidiano de los monstruos es uno de los recursos básicos de lo negro, y una de las principales razones por que la gente se altera con este tipo de humor. Los monstruos, el mal, siempre son los otros, siempre residen afuera y la risa puede ser como un relámpago que revela que tu altillo también esta lleno de alimañas. El absurdo es hacer que lo imposible luzca normal.

- ¿Cuál es el público? - Tipos de 20 años para arriba. A veces se cruza con los que compran Manga o Superhéroes, o los que buscan “fine art”. Pero es una subcultura. Son fanáticos, a veces se odian entre sí, a veces son nerds más comprensivos que ven la alternativa. En Estados Unidos, aún la gente que habita en los bordes del sistema está obsesionada con el status y no quiere que se los confunda con los que siguen a Superman y el Rayo Verde. Acá no hay diferencias, cuando era chico leía Savarese en El Toni, como todos.

- ¿Qué te divierte? - Hay tan pocas cosas interesantes para reírse hoy… Verdaderamente creo que en la empatía con lo horripilante está en el origen del humor verdadero. Gustavo Sala es probablemente el dibujante más gracioso que he visto acá, y me encanta como dibuja Langer. También me gusta Lucas Nine –ni que hablar del padre- y soy socio de Alejandro Alvarez, con el cual estamos creando un sitio de historietas, Cascarudocomics.com En humor es muy fácil parecer interesante sin contar nada. Si dibujás bien, hacés comics con nada. Antoni Calonge dibujaba en El Víbora tipos cruzando la calle. Dibujaba un montón de autos fascinantes y personas en las que había una historia por cara. Si no estás contando una historia interesante tenés que tener un dibujo muy efectivo o muchos chascarrillos.

- ¿Qué herramientas usás? - Lápices y tinta china para lo que se puede ver en el blog monsterwithoutacause.blogspot.com. Minas que van de 2 B a 9 B, pinceles y estilógrafos La idea es contar qué le pasa al personaje con pocos trazos. Hacer una historieta, sin embargo, es un trabajo enorme. Tenés que conseguir que los personajes actúen con todo el cuerpo. Un personaje triste no sólo pone cara de triste, tiene también el cuerpo entristecido. Al mismo tiempo estás dibujando el lugar en el que está, que también reacciona a la tristeza como si fuera otro personaje más. Aunque sea un croquis de pocos trazos, esos trazos tienen que conformar una realidad única. La viñeta debe tener correlato con la que venía antes y continuidad con la que viene después. La viñeta tiene que funcionar dentro de la página y tiene que funcionar la historieta misma como un todo. Y además, y lo más importante, es que luzca como que no dio trabajo. Que parezca fácil. Si parece difícil se volverá pesada para el que la lea. Me gustan los comics que van ligero, esos que uno quiere volver a releer y que te divierten como la primera vez.

Más Paleo Monster

24.3.11

DIA NACIONAL DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

TOVARICH MARVIN EN LA MANDA

Acá, la revista on line (ayer la postié en papel, es un librito re lindo). Es el número 10 de Иностранная литература. Marvin está en el ítem 4, adonde se puede leer muy claramente Густаво Ньельсен. Марвин. O sea, mi nombre y apellido y el título del cuento. Gracias a
Alena Mamardashvili y a "Inostrannaya Literatura" de Moscow, Russia.

Más claro, echale agua.

22.3.11

UNO A PARTIR DE LOS DEMÁS / "LA OTRA PLAYA" POR SEBASTIÁN SACCO

"Como si quisiera materializar aquello que luego será el símbolo de una epifanía alucinada, La otra playa comienza con una proyección literal de la otredad. Dos matrimonios observan en un viaje de descanso las diapositivas de otro viaje, el de una pareja desconocida cuya existencia se vivifica a partir de esos fragmentos visuales.

El dispositivo, hallado en una feria de Pompeya, tiene algo de esos objetos que, desempolvados por el azar y la literatura fantástica, develaban anhelos de una vida distinta. Así, si la piel de zapa balzaciana o la diabólica botella de Stevenson abrían las puertas de lo extraordinario detrás del soñado cambio de vida, en una lectura menos encantadora, también eran objetos hacedores de otros objetos, productores de bienes y riquezas que venían a compensar una pobre realidad. Dentro de La otra playa, la intuición de un giro existencial permanece, pero la insatisfacción y el deseo no surgen de carencias concretas o materiales, ni los objetos guardan la virtud de la creación fantástica; alcanzará solo con repetir un gesto verosímil y, al mismo tiempo, alienante: reunirse en una casa apartada y proyectar retazos de vivencias ajenas hasta sentir la propia existencia como extraña."

La nota completa en Bazar Americano.

21.3.11

"LA OTRA PLAYA" EN TUCUMÁN / ELISA COHEN DE CHERVONAGURA

"El título del libro de Barthes no es caprichoso. Recordemos que una cámara lúcida era un dispositivo óptico usado como una herramienta para dibujar, patentado en 1806 por William Hyde Wollast, que permitía realizar una superposición óptica tanto del tema que se estaba viendo como de la superficie en la que el artista está dibujando; es decir que se pueden ver dos escenas superpuestas como si se tratara de una fotografía expuesta dos veces. Así, quien tiene la cámara, entra en la fascinación de sentirse un mágico y poderoso demiurgo porque puede organizar el caos del mundo y conformar una suerte de Aleph en el que incluye objetos intrascendentes, detalles de una calle, los ojos sorprendidos de una joven, el sol de una mañana de verano. Somos cuando alguien nos ve y por eso la fotografía, al fijar esa mirada, pasa a ser el vehículo de la eternidad. ¿Pero qué pasaría si en vez de tratarse de objetos se tratara de individuos que además sobreponen sus trayectorias al punto de que no sea fácil distinguir cuál es la imagen genuina y cuál la superpuesta?
Parte de las respuestas a estas cuestiones están en la novela de Gustavo Nielsen, organizada como una filigrana semiótica en la que la prosa minuciosa del autor se desplaza desde el plano de una inocente cotidianeidad hasta las dimensiones fantasmagóricas que nos llevan los recuerdos y los afectos, para concluir con un final sorprendente."

Sigue en la Gaceta de Tucumán

17.3.11

REPORTAJE A "LA OTRA PLAYA" EN LA GACETA / HERNÁN CARBONEL

"¿En qué géneros incluirías tu novela? ¿Ciencia ficción, realismo mágico, espiritualidad? (Mi opinión es que tiene un poco de cada uno, pero bueno... es sólo mi opinión)
Pregunta difícil de responder, porque no es un libro que se adapte a un género dado. Los géneros tienen reglas estrictas que yo aprendí a evitar. Prefiero pensar que es una novela de Nielsen, a secas. Lo que yo puedo dar en este momento. A lo que arribé después de La flor azteca, El amor enfermo, Auschwitz, El corazón de Doli, mis cuentos. Es un camino que estoy transitando en el que los géneros son como los carteles urbanos con los nombres de las calles, las direcciones de tránsito y la numeración: a veces los miro, a veces no. A veces me pierdo, a veces sé adónde voy."

La entrevista completa, en Tucumán.

16.3.11

DISECCIONES / PABLO GALLO

Un nuevo proyecto del dibujante español Pablo Gallo. Cien escritores de habla castellana tienen que elegir su cita favorita de otros cien escritores muertos.

Ya participamos: Enrique Vila-Matas, Andrés Ibáñez, Esther García Llovet, Fernando Aramburu, Manuel Vilas, Javier Calvo, Ricardo Menéndez Salmón, Claudia Apablaza, Alejandro Zambra, Eloy Fernández Porta, Agustín Fernández Mallo, Álvaro Colomer, Lolita Bosch, Jon Bilbao, Flavia Company, Román Piña, Alberto Olmos, Óscar Esquivias, Vicente Luis Mora, Lara Moreno, Antón Castro, Juan Francisco Ferré, Estíbaliz Espinosa, Sofía Rhei, Juan Carlos Márquez, Antonio Ortuño, Salvador Gutiérrez Solís, Patricia Esteban Erlés, Pedro Ugarte, David Refoyo, Mario Cuenca Sandoval, Pablo Muñoz, Hernán Migoya, Fernando Clemot, Mercedes Cebrián, Eloy Tizón, Fernanda García Lao, Alejandro Cuevas, Roberto Valencia, Leonardo Valencia, Álex Nortub, Juan Bas, Daniel Sánchez Pardos, Luna Miguel, José Ángel Barrueco, Care Santos, Julián Rodríguez, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Javier Avilés, Jordi Carrión, Vicente Muñoz Álvarez, Sofía Castañón, José Gutiérrez Román, Elvira Navarro, Roxana Popelka, Javier Moreno, Sergi Bellver, Francisco Javier Irazoki, Eva Puyó, Patricia de Souza, Paola Tinoco y un servidor.

Mi cita es de Tristán Tzara, de los SIETE MANIFIESTOS DADÁ, y dice:

"He aquí el gran secreto: El pensamiento se hace en la boca."

15.3.11

REFLEXIONES A DIEZ DÍAS DE UN ESTRENO / EDGARDO GONZÁLEZ AMER

"A diez días del estreno la ansiedad te carcome; no importa cuánto te digas que diste lo mejor que tenías para dar, no importa que digas que las críticas no te afectan, no importa saber que la unanimidad no puede existir porque para alcanzar la unanimidad hay que tener genio y uno apenar araña un poco de talento; no importa nada de todo eso porque todo es mentira y en el crucial momento que se acerca uno ansía gustarle a todos tanto como ansía que mucho público se acerque a ver la película. Pero esto también es mentira, porque no deja de ser un instante fugaz que se atraviesa en camino para llegar a otra instancia, a otro lugar que uno no sabe bien cuál es pero lo que sí sabe, es que se trata de un lugar habitado sólo por uno mismo. Imaginen un universo de una sola persona.

En Internet ya salieron algunas críticas, las hay elogiosas y las hay de las otras, por ahora todas son respetuosas y con ninguna podría confrontar para decir ¨ No, esto no es cierto ¨ (de todos modos jamás lo haría) , pero el respeto a esta altura de la partida cuenta, y mucho, porque aún cometiendo errores o empujado por algunas circunstancias de producción la intención de Familia Para Armar tanto como lo fue la de El Infinito Sin estrellas y de todos mis libros fue y será acercarme a una verdad artística que siempre se dará de bruces contra el límite que implica el alcance de mi propio talento, entendiendo por talento la habilidad que un artista tiene para manejar adecuadamente las herramientas de su oficio que es a la vez su locura.
La subjetividad, a mi entender, es el motor que impulsa tanto la historia de las guerras como la historia de las artes, la historia del amor y la historia de la ciencia, la Historia de la humanidad es subjetividad pura, y yo mismo en mi blog y en mi fcbk reniego de productos cinematográficos o literarios que vienen dados como ¨ buenos ¨. Sin subjetividad seríamos esclavos de un cerebro unánime, pero el artista ¨ sufre ¨ la instancia inevitable del disenso porque para su alma tiene sólo un cuerpo y quisiera expresarse para todos más allá del límite que el universo nos impone.
Filmé y estrené El Infinito sin estrellas en el 2007. Después del estreno escribí Familia Para Armar, y antes de estrenarla tengo escrita la película que espero poder filmar en septiembre de este año. Mientras tanto espero respuesta de algunas editoriales para volver a publicar y transformo en novela policial el Diario de Rodaje que muchos de ustedes fueron siguiendo. ¿Qué más puedo pedir? Estos diez días de ansiedad e incertidumbre quedarán atrás con todos los ¨ me gusta ¨ y todos los ¨ no me gusta ¨ porque hay una verdad en mi que no puedo soslayar: En palabras de Abelardo Castillo :

- EGA es de esos artistas que escriben para no terminar en la cárcel. "

Ed en Familia para armar.

14.3.11

INVITACIÓN / EDGARDO GONZÁLEZ AMER

Bueno, algo falló. Aquí estamos con el flyer de Ed, pero quedan poquísimas entradas de las 780 que había disponibles para invitar. Éxito total. Si alguno quiere ir, que me mande un mail antes de mediodía y nos comprometemos con el director a ver si entra en la premiére o le conseguimos alguna entrada para el estreno comercial del jueves. Pero para este lunes parece que está dificilísimo. Perdón, chicos, y gracias por entender.

8.3.11

COLUM MC CANN / PERROS QUE CANTAN

"Si quieres ser feliz durante una hora, emborráchate; si quieres ser feliz durante un día, mata a un cerdo; si quieres ser feliz durante una semana, cásate; si quieres ser feliz toda la vida, ve a pescar."

7.3.11

DIBUJAR / Ñ

“Un ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a venir a pasar la noche en casa. Su esposa había muerto. De modo que estaba visitando a los parientes de ella en Connecticut. Llamó a mi mujer desde lo de sus suegros. Se pusieron de acuerdo. Vendría en tren; tras cinco horas de viaje, mi mujer lo recibiría en la estación. Ella no lo había visto desde hacía diez años. Igualmente habían estado en comunicación. Grababan cintas magnetofónicas y se las enviaban. Su visita no me entusiasmaba. Yo no lo conocía. Y me inquietaba el hecho de que fuera ciego.…”

Así empieza “Catedral”, mi cuento preferido de Carver. El ciego finalmente llega a la casa en el pico de la discusión entre el marido y su mujer. El marido está fastidiado. Durante la visita ignora al ciego lo más que puede; su mujer lleva todo el trabajo de atenderlo. Llega la noche y los tres se ubican delante de la tele encendida a beber y a fumar marihuana. Ella está muy cansada; decide ponerse el piyama y finalmente irse a la cama. Los deja solos. El ciego, después de un silencio incómodo, pregunta qué hay en la pantalla. El marido responde: una Catedral. Como el ciego no sabe qué es y el marido tampoco sabe explicarle, decide dibujársela en un papel. El ciego le sostiene la mano con la lapicera, en un intento por comprender los trazos.

El marido dibuja arbotantes, pináculos, vitraux. Dibuja arcos góticos, terminados en punta. Dibuja el altar, a la gente congregada. Dibuja todo cuanto puede para poder explicar una Catedral. El ciego ha seguido los movimientos aferrado a su mano. El contacto lo hizo saber. Ha podido fabricarse una catedral propia en su cabeza. Y no es el único que cambió. Como un buen docente, el marido también aprendió algo de su alumno. El cuento deja en claro el éxtasis de la comunicación. Al final, el ciego dice:

“- Creo que ya está. Me parece que lo conseguiste. Echale una mirada. ¿Cómo quedó?
Pero yo tenía los ojos cerrados. Pensé mantenerlos así un poco más. Creí que era algo que debía hacer.
- ¿Y bien? –preguntó-. ¿Estás mirándolo?
Yo seguía con los ojos cerrados. Estaba en mi casa. Lo sabía. Pero no tenía la impresión de estar dentro de nada.
- Es verdaderamente extraordinario –dije.”

DIBUJAR ES LO VERDADERAMENTE EXTRAORDINARIO
Desde que existe, la arquitectura se la pasa preguntándose si es una de las bellas artes. La mejor definición al respecto se la escuché al arquitecto Lelé, de Curitiba: “La diferencia entre arquitectura y arte reside en que la arquitectura está para simplificarnos la vida, y el arte para complicarla”. La utilidad manifiesta del dibujo de arquitectura reduce su valor artístico, dicen los galeristas. Para mí lo ennoblece.

La mitad del tiempo trabajo con palabras, la mitad con imágenes. Siempre empiezo las tareas de arquitecto a mano. Con la escritura me pasa igual: escribo sin compu. Y siempre espero que las frases y dibujos de un inicio me manipulen, me deformen, me alteren desde su inexactitud de mamarrachos.

Mis borradores proyectuales son entusiastas. Hago modelos en plastilina, en telgopor. Cuanto más imperfectos, mejor. Normalmente diseño con plumines, pinceles o crayones. Otros pasan mis garabatos en Autocad y yo termino corrigiendo en pantalla. La tecnología me interesa solamente aplicada a esta práctica chancha. Con los libros me pasa igual: las primeras líneas son unos rayones casi ilegibles a los que parecen poder caberles otras historias, otros formatos.

Prefiero los híbridos a las exactitudes. Normalmente me alineo con procesos más que con resultados, elijo croquis a renders, maquetas de estudio a maquetas de presentación. Me gusta el cartón corrugado, el papel craft, el calco de cuarenta gramos y los tableros de MDF. Me gusta dibujar con lápices de mina blanda y aplicar pintura acrílica directamente con los dedos.

En el campo de las ideas prefiero comunicar con indefinición, aunque sepa lo que quiero, porque todos ven más en algo indefinido y salvaje. Yo veo más. Me encanta ese momento de la creación adonde nada está asegurado. Un borrador nunca tiene miedo, y sin embargo convive con el miedo del que mira. Un borrador puede ser el mismo miedo. La imaginación está ahí.

UTILIDAD VERSUS INUTILIDAD
La arquitectura es una profesión útil, que le soluciona problemas reales a la gente. La literatura también soluciona problemas, pero imaginarios. Y los tiene que inventar primero. En eso consiste su inutilidad. Suelo surfear entre la profesión y el oficio, lo mejor que puedo para no ahogarme. El dibujo es la tabla sobre la que siempre me paro.

En “La República”, Platón consideraba que la música era el campo por excelencia para educar a la gente, porque hacía que los seres humanos participaran sin saberlo de la matemática y del orden del cosmos. El dibujo, para Platón, era una de las artes más dudosas por la imprecisión y por la sumisión del trazado a los valores subjetivos del dibujante. ¡Pero qué mejor que esa duda subjetiva al servicio de la creación! El dibujo no servirá para fabricar un héroe, pero sí para fabricar otras cosas.

Con el lápiz medimos distancias, tomamos proporciones. Le damos forma a conceptos. Nos divertimos. Contamos qué vemos en nuestros viajes hacia adentro, y qué vemos de la realidad. Elaboramos planos para no perdernos. Diseñamos cosas que sirven y a veces que no sirven. Nos manejamos en la utilidad y perdemos el tiempo. Mostramos lo que dibujamos o lo guardamos para poder pensarlo en soledad.

Del dibujo salen ciudades, edificios, diagramas, cuadros, ilustraciones. Del dibujo salen las tapas de los libros pero también, muchas veces, los libros. Dibujar me sirve tanto para describir un despiece como para contar una historia.

En un acto de magia se dice que la mano es más rápida que la vista. Si pudiéramos congelar cada momento del acto en un dibujo, nadie nos podría engañar jamás. Y así con cada situación de nuestra vida. Dibujar es entender qué hay y qué falta, toda la realidad y toda la ficción. Dibujar es la alegría de estar continuamente atento a lo que nos rodea, a lo que somos y a lo que podemos ser.

(Sin los subtítulos, en Opinión de Ñ)

2.3.11

EL DIA QUE CONOCÍ A CHARLY GARCÍA

Las cosas se dieron así. Mi hermano tenía un grupo de rock. El grupo tenía como cien fans, entre ellos una chica preciosa que yo había visto varias veces en bluyins, llamada Flor. Tocaban por el Oeste. Haedo, Morón, Ramos Mejía. La chica vivía en Padua.
Todas las letras de los temas hablaban de la droga, y no se terminaba de entender si a favor o en contra. En una oportunidad encarcelaron al guitarrista por tenencia, así que me inclino a creer que estaban a favor.
Flor era una incondicional del grupo y también había leído Playa quemada , y le había gustado un poco. Recuerdo que un día me dijo que iba a venir a visitarme a mi departamento del centro para que se lo firmara.
Se me hizo agua la boca. Yo tenía casi cuarenta años y ella parecía de veinte. Cuando la vi parada en el hall de mi edificio llevaba una pollerita tableada, camisa blanca, corbatita, medias tres cuartos y guillerminas. También mi libro. Se había rateado del colegio para venir a verme. Me sentí un abuelo, le firmé, le di un reto barato y la insté a que se volviera rápido en el Sarmiento, por temor a la tentación.
Flor era lo más parecido a Popotitos que hubiera en el planeta. Charly se debe haber enamorado por eso. El tema es que cuando Flor cumplió la mayoría de edad (al año siguiente al episodio de la firma), fue a festejar a un boliche de Palermo adonde él a veces aparecía a tocar el piano. Dijo que Charly la eligió: extendió su brazo largo por entre la gente que bailaba. “Vos”. La señaló con su índice. Y ella fue. Me quise morir.
Del noviazgo se ocuparon los medios, como pudieron. Lo único que voy a agregar al respecto es que ese fue el episodio inaugural, y para cerrarlo está el de Charly tirándose a una pileta desde el piso más alto de un hotel. Y en la mitad este que les voy a contar ahora.
El recital de mi hermano estaba por suceder en los fondos de un chalet de Castelar que queda en Carlos Casares, a tres cuadras de Arias. Habían improvisado una barra con un tablón sobre caballetes, y vendían solamente cerveza o Coca.
Flor me saludó y me dijo que tenía una sorpresa. Que tratara de ubicarme adelante. Yo me fui a comer una pizza y regresé cuando ya estaban tocando. La letra hablaba de unos chicos que se reunían en la esquina para tirar el viejo metal. No era que la entendiera adentro de ese sonido distorsionado y agresivo, la sabía de antes.
Me acerqué hasta donde estaba Flor. El metal que los chicos tiraban podían ser las latas vacías de cerveza, me dije. Pero las latas son de aluminio, que es un metal joven. ¿Qué había de viejo en el aluminio? Bueno, el rock barrial se podía permitir esas confusiones. Además es mi hermano, qué joder. Flor me abrazó. Estaba singularmente linda y contenta. Me apreté contra ella, emocionado. Entonces entró la tromba.
Fue así: dos personas, una tapada por una manta, abriéndose paso entre la (pequeña) multitud. Por menos que fueran, había allí unos cuarenta chicos y chicas gritando y saltando, me había costado llegar hasta el borde del escenario. El tapado me golpeó en un hombro cuando se trepó a las tablas. Se sacó la manta de la cabeza. Era Charly García, el ídolo de mi secundaria.

1.3.11

SE VIENE "FAMILIA PARA ARMAR" / EDGARDO GONZÁLEZ AMER


Y el 14 de este mes lo vamos a estar acompañando en el estreno privado en Buenos Aires (el 17 del cartel es la fecha del estreno comercial). Es un lunes, la mano viene con entrada gratuita para todos los lectores de Milanesa. La info completa por aquí ese mismo lunes desde bien tempranito.

Mucha merde, Ed!