29.5.15

SHARON OLDS / PARA MI HIJA

Llegará esa noche. En algún lugar alguien te estará
penetrando, su cuerpo irá a caballo 
sobre tu cuerpo blanco, separando
tu sangre de tu piel, tus ojos oscuros, vidriosos,
abiertos o cerrados, tu sedoso pelo
que se suelta grácil
como el agua cae en la noche, los delicados 
hilos entre tus piernas, arrugados 
como suturas rotas. El centro de tu cuerpo
se desgarrará, como una mujer se rasga la 
falda para correr. Ocurrirá,
y cuando ocurra aquí estaré
en la cama con tu padre, como cuando aprendías a leer,
te escapabas y leías en tu habitación
mientras yo lo hacía en la mía, versiones de la historia
que cambia con la narración, la historia del río.

26.5.15

SHARON OLDS / LOS SENOS DE MI PADRE

La tersa superficie, el sedoso lustre de su pelo
cayendo delicadamente por ellos como
el agua. Apoyé la mejilla -una vez,
quizá- sobre su firme contorno,
mi oído contra el peso
negro de su corazón oculto. A lo sumo
una vez -sin embargo, cuando pienso en mi padre
pienso en sus senos, con mi cabeza reposando
en su pecho fragante, como si hubiese pasado
horas, años, en ese olor a pimienta negra y
tierra removida.

25.5.15

SHARON OLDS / LAS VÍCTIMAS

Cuando mi madre se divorció de vos nos alegramos. Aguantó y
aguantó, en silencio, todos esos años y entonces
te echó, de repente, y sus
hijos lo aplaudieron. Luego te despidieron, y
nos reímos pícaramente, igual que la gente se sonreía cuando
el helicóptero de Nixon despegó de la Pradera
Sur por última vez. Sentimos un cosquilleo
al pensar cómo te quitarían la oficina,
también a tus secretarias,
tus almuerzos con tres whiskys dobles,
los lápices, tus resmas de papel. ¿Recobrarían
también los trajes, aquellos esqueletos
oscuros colgando en tu armario, y las puntas
negras de tus zapatos con sus anchas hebillas?
Ella nos había enseñado a aceptarlo, a odiarte y aceptarlo
hasta que removimos su conciencia para
aniquilarte, padre. Ahora me
cruzo con vagabundos en las puertas, cuerpos
como babosas blancas que resplandecen a través de los jirones de
sus trajes de légamo compacto, las aletas
inmundas de sus manos, el fuego sumergido
de sus ojos, barcos hundidos con sus
faroles encendidos, y me pregunto quién les aguantó y
aguantó en silencio hasta que lo habían
cedido todo y nada les
quedó ya sino esto.

18.5.15

DDUM 242 / JUEVES DE GRABACIÓN EN EL MONUMENTO

Estuve con el director Fernando Díaz, la productora Andrea Kluger y equipo en la plaza  de la Shoá. Ellos necesitaban hacer una escena. Fue una locura: después de meses de que a nadie le importe el Monumento confluyeron dos actos, en el mismo lugar y a la misma hora. Uno fue, justamente, la filmación: teníamos permiso otorgado por Cultura de la Nación. El otro, de los jóvenes de la DAIA, "Antorchas por la Shoá", tenía permiso del GCBA. O sea: dos correcciones encimadas, ja ja. Por suerte primó el diálogo y salimos adelante.
Las tomas fueron realizadas con un dron, en HD, y salieron magníficas. La actriz principal fue Lea, sobreviviente de Auschwitz. También nos acompañó Leonardo Damon, un sobreviviente de campos de concentración yugoeslavos con una historia alucinante: para escaparse se tuvo que ir convirtiendo a diferentes religiones y cambiando de nombre según el país en el que amanecía. Fue judío, católico, mahometano y de nuevo judío. Se llamó Yuddas, Ramón, Omar, Leonardo.
Lo del dron fue otro flash. Fer ya está creyendo que para la peli hasta podría prescindir de la inauguración oficial, así que es otro que se suma al club. Que los de Nación la hagan cuando quieran: si estamos en Buenos Aires y nos invitan, iremos. Si no, ¡salud igual!

8.5.15

DDUM 236 / EL OTRO OBJETO DEL SIGLO

Geránd Wajcman, como dijimos por ahí, escribió un libro al que adherimos titulado "El objeto del siglo". Se trata del siglo XX. Después de sesudos pensamientos Wajcman llega a la conclusión de que dicho objeto no puede ser otra cosa que la película Shoá, de Lanzmann. Lo cierto es que hace poquito me tomé el trabajo de verla entera y, la verdad, me resultó un plomazo. Había visto partes, me parece una película necesaria, nunca me había tomado el trabajo de verla completa. Creo que me podría servir para hacer un mapping de no más de una hora sobre el monumento, utilizándolo de pantalla y agregándole significado con ciertos testimonios interesantes del film. Sería un buen happening para realizar, y en ese caso voy a esperar al próximo viaje de mi amigo Martín Sosa, que vive en Londres y fue al que se le ocurrió la idea del posible mapeo sobre las piedras. Yo agregué lo de la peli Shoá: me la compré y por primera vez me senté a verla enterísima. Descubrí así que se repite, y cansa,
Después de eso volví a ver la hipersádica "Saló o los 120 días de Sodoma" y se me dio por pensar que tal vez esa sea la película del siglo XX. Pier Paolo Passolini fue asesinado al acabarla, y la peli fue prohibida en Italia y en Francia. Si bien no es un testimonio de nada, porque es esencialmente ficción, se ubica en el final de la segunda guerra mundial para contar un episodio digno del peor campo de concentración, un verdadero infierno. La película se vuelve insoportable por momentos, y es una aventura muy difícil de mantener  sin desviar la mirada de la pantalla. Passolini hizo una obra tan extraordinaria como repulsiva. Hoy, con la estupidez de la corrección política instalada en el mundo, su Saló sería imposible de filmar.
Digo: es más potente que "Shoá" porque los recursos nos llegan no como material de la Historia para estudiar, y por lo tanto siempre un poco aburridos, sino como pura historieta descarnada y actual. Passolini releyó al Marqués de Sade y lo trajo a 1944. En el momento en que fue asesinado, por París desfilaban neonazis en la calle. Era 1975, y la derecha de entonces (que sigue expresándose en Francia de la mano de los Le Pen) se mostraba sin miramientos. De eso se acuerda la actriz rubia encargada de contar las historias del Marqués, en un documental del 2002 que se adjunta a Saló como material extra.
"Saló o los 120 días de Sodoma" es, definitivamente, mi objeto del Siglo XX. Y me gustaría poder pensar que he aprendido de Passolini al diseñar este monumento.

7.5.15

HIJO / SHARON OLDS

De vuelta a casa desde el bar sólo para mujeres,
entro en el cuarto de mi hijo.
Duerme -bella cara con pecas
echada hacia atrás, el perfil escarlata de su boca
ensombrecido y aromático, sus pequeños dientes
con un brillo mate y lácteo en la oscuridad,
sus opalinos párpados temblando
como alas de insecto, las manos cerradas
en mitad de la noche.

                                               Hágase suficiente
espacio para esta vida: la cabeza, los labios,
la garganta, las muñecas, las caderas, el pene,
las rodillas, los pies. Que no quede ninguna parte
sin alabanza. En todo nuevo mundo en el que nos adentremos,
llevemos a este hombre con nosotros.

                               

6.5.15

UN HOGAR, CASI / EKATERINA YÓSIFOVA

Cuando me pregunte: ¿qué has hecho hoy?,
le contestaré: todo el día
he estado pensando en un poema. No he hecho nada más,
no he preparado la comida, no he planchado, sólo he cosido tu botón,
he pensado en un poema sobre un botón y he reído.
Ha sido un día bonito.
Preguntará: ¿y qué has pensado?
E incluso: ¿y qué has escrito?
Por supuesto que lo va a preguntar: es
parte de la intimidad.
Entrará, se quitará los zapatos y la chaqueta.
Se lavará las manos. Preguntará: ¿qué has hecho hoy?
Nada, contestaré.
Nada.