5.5.16

NOVENA ENTREGA DE LA CLÍNICA LITERARIA / SPRINT FINAL

Pequeña crónica de ayer. Leí "El nadador", de John Cheever, con un muy buen prefacio de Rodrigo Fresán en el libro que él mismo tradujo, compiló y prologó para Emecé. Cito:

"...recuerda a estas tramas -  "Incidente en el puente del Búho" de Ambrose Bierce quizás sea el ejemplo paradigmático de esto- que logran concentrar una vida entera en apenas un día o un instante, y lo que en principio parece una despiadada y realista fotografía comienza a revelarse como un paisaje que termina bordeando lo fantástico."

Después arrancó leyendo su cuento de rompecabezas, aún sin título, Mariana. Y siguió con uno mejor: "Aniversario". Esta chica escribe muy muy bien. Tiene una voz, en la línea de Lorrie Moore o, por citar a excelentes cuentistas locales, María Fasce y Alejandra Laurencich. Para ejemplificar de qué se trata esto de la voz femenina leí un comienzo de María y un cuento entero de Alejandra: "Felicidad", el de la peladita que grita en la habitación 425 del Hospital de Niños. Desolador.
Con el objeto de terminar de explicar el tema del cuento de rompecabezas leí también mi "Tatuaje de cartón", de Playa quemada", y acabamos la velada hablando sobre las diferencias entre la primera persona, la tercera subjetiva y la tercera ominsciente respondiendo a una pregunta de Iván.
Los libros que cito de las chicas son: "La felicidad de las mujeres" (Fasce, Destino) y "Coronadas de Gloria" (Laurencich, Alfaguara).
Comimos una deliciosa tarta de jamón y queso que hizo Fernando, con Coca Light y café.

28.4.16

OCTAVA ENTREGA DE LA CLÍNICA LITERARIA / COMPLETADO EL SEGUNDO MES

Con el frío faltaron tres personas: Mariana, Mariano e Iván. Para comenzar leí el Gran cuento de Nick Hornby " Mi hijo nunca será una estrella", que Casciari publicó en el número uno de Orsai con traducción de Xtian Rodríguez. Maravilla del autor de "Alta fidelidad" y "Cómo ser buenos". Emocionante y divertido.
Después leyó Fernando dos cuentos seguidos de su autoría, en los que pudimos discutir el problema relacionado con el narrador en primera persona que muere al final. Para encontrar opciones leímos y discutimos dos cuentos más, uno del colombiano José Félix Fuenmayor, "La muerte en la calle" y "Las hormigas", del multifacético Boris Vian.
Cito a García Márquez en el prólogo al libro de Fuenmayor publicado por Alfaguara:
"José Félix llevó el original al café para que lo publicáramos en un semanario aventurado que dirigía su hijo Alfonso, y del cual yo era jefe de redacción. Estaba narrado en primera persona por un protagonista que sin duda iba a morir al final, y desde el título era evidente que tenía una falla estructural insalvable: el narrador no pudo tener bastante tiempo para escribir el cuento que estaba contando. Se lo hice notar a José Félix, con la pedantería propia de un principiante intoxicado por la teoría, y él se encogió de hombros y me dio una lección feliz: Lo escribió después de muerto."
Hablamos también de "El nadador" de Cheever, cuento con el que comenzaremos la próxima jornada.
Comimos budín de pan de mi autoría, con café.