28.1.14

SIETE OPINIONES MÁS, Y OTRO FUNERAL

Milanesaconpapas

(en relación al artículo de póstumos; http://dm.splinder.com/ - disculpen, aun no aprendí a linkear cosas; como dijo el paracaidista: “recién caigo”.)

I
Voy a dar mi opinión acerca de editoriales y editores. Tuve la suerte de publicar en dos casas grandes, Alfaguara y Planeta, seis libros. Nunca gasté un peso de mi bolsillo para publicar, es cierto, pero la verdad es que no he ganado dinero. Y mis libros se vendieron; moderadamente, pero se vendieron. Playa quemada es inconseguible y El amor enfermo está agotado. No se vendieron como ellos quieren que se vendan: en dos meses. Si no vendés un libro en dos meses, para la editorial sos apenas una promesa. “Existir apenas levemente”. Sos parte de un staff en espera de un milagro.

II
El mercado editorial no empuja al coche que no anda, por más que reconozca que merece andar. El mercado editorial es un círculo de espera. ¿Y qué esperan? El milagro del auto arranque. Esperan a que uno salga solo, por una casualidad, a todo pique. Y esperan colgarse del paragolpes para que los lleven, o salir chupados detrás del bólido. Cuando hablo del mercado editorial, además de las editoriales involucro a los agentes literarios y al periodismo cultural- comercial, especialmente a Ñ.

III
El milagro del que hablo es el de la venta de libros. La literatura existe igual, sin ventas. Pero a las grandes editoriales, que son a las que me estoy refiriendo, no les basta con la literatura: quieren vender. Ni que hablar de los agentes: cualquier otra cosa que no sea Ventas (así, con mayúsculas) les importa un carajo. Son como las inmobiliarias en arquitectura: INTEMEDIARIOS. Pero con un problema adicional: OPINAN SOBRE LITERATURA. Y, últimamente, lamentablemente, MARCAN QUÉ DEBE SER LO LITERARIO, con la complicidad de un medio de mierda como Ñ. Tienen ese tupé, con el objetivo de ampliar un negocio que se puede ir a la ruina por falta de lectores. Entonces, suplamos lectores por consumidores. Ese rasgo, que antes estaba reservado a la literatura de autoayuda y a algunos best sellers, está amenazando con tomarlo todo.

IV
¿Qué le pasó a Martínez? “Acerca de Roderer” es un libro genial. “Infierno grande” es uno de mis cuentos preferidos de la literatura MUNDIAL. Sin embargo, empezó a decaer con “La mujer del maestro”, y se terminó de aplastar en el Premio Planeta. Su novela del premio está escrita más desprolijamente que la respuesta a Tabarosky en PG12. Parece “traducida” al español. Parece que Martínez hubiera “estudiado” cómo escribir un best seller a lo Sydney Shelldon. Martínez es uno de los tipos más inteligentes que conozco… ¿por qué escribió ese papelón aburrido contra la literatura de izquierda? La respuesta que se me ocurre es que se cansó de esperar, que decidió vender, que sintió la presión de una editorial y de un agente que le pedían cosas. ¿Qué cosas? Que la prosa sea muy despojada, castellanizada (o sea, con nada de argentinismos, ni localeadas idiomáticas) para que sea fácil de traducir a otros idiomas; que el texto no sea ni demasiado corto ni demasiado largo, para que tenga un precio de venta razonable y que la gente no se sienta forreada al comprar el producto, ni resulte demasiado cara la traducción; que la estructura sea de best seller. ¿Por qué lo sé? Porque tuve agente. Y el agente pide, marca, sugiere, imbécilmente, cómo escribir. Por eso lo dejé.

V
Esta Holliwoodización de la literatura se engancha en el orden de qué quieren comprar desde afuera: somos baratos, somos interesantes. Ellos son ricos, nosotros pobres. Y no producen una puta cosa literaria que valga la pena (al menos en España). Nombro a Holliwood porque sus películas salen de un esquema rigidísimo. Nada que no se adapte a ese esquema fabril de narración -producción será contemplado. El error está en pensar que Holliwood es el único cine que existe. Y hay miles.

VI
Alfaguara está interesada en que yo venda. Me lo dicen. Pero no está interesada en gastar para que yo venda. Por El amor enfermo me pagaron 3000 pesos; por Marvin, 1000; por Auschwitz, 0. Tobogán comercial. Por el amor enfermo hicieron un aviso a pie de página en Clarín; por Marvin repartieron un montón de libros en la prensa; por Auschwitz no hicieron casi nada. Tobogán de prensa. Y ojo: estoy hablando de una empresa HONESTÍSIMA, que hace bien las cuentas y paga correctamente el diez por ciento del precio de tapa. Y negocia los contratos, me trata bien, y hacen libros que son objetos hermosos. Pero no saben vender libros. Ni aceptan críticas al respecto.
Por ejemplo: por el juicio a Planeta me nombraron mil veces en los medios, no siempre bien. Pero lo que siempre pasó fue que nombraban a un Nielsen desconocido, sin historia, que para algunos era un ídolo y para otros, un idiota o un loco. Se sabía, en la mayoría de las veces, que yo era un escritor. Y, en algunas pocas, que escribí El amor enfermo. Vengo insistiendo desde hace meses para que mi editorial saque la segunda edición, arguyendo que jamás han tenido tanta publicidad gratis de un libro. Mi librero amigo del Jumbo Palermo me lo dijo: la gente lo lee en los diarios y lo pide; no puedo vender El amor enfermo porque no hay. No conseguí que la editorial hiciera nada. También insistí en que hicieran un aviso diciendo Nielsen, ese desconocido, es autor nuestro e hizo todos estos libros. Una foto mía, las tapitas, mi nombre. Pero no lo hacen. Porque un aviso así saldría más de lo que pagaron por los tres libros. Si publican ese aviso no llegan al BALANCE CERO, única obligación de la casa local para con la casa madre, en Motherland, Spain.

V
¿Vieron lo que son las frases de las publicidades de los libros para hacer que la gente los compre? Tomen cualquier aviso de contratapa de Ñ. “Un libro original e intenso”. ¿De cuál están hablando: del de Chernov o del de Sontag? Los libros no son chorizos. Creo que ni los chorizos se venderían así. Si yo aplicara las políticas de mercado de Alf para publicitar mi propio estudio de arquitectura, habría FUNDIDO hace años.

VI
Y ahora viene Planeta, que es mucho peor. Planeta engaña, porque tiene una política hipersalvaje, donde no importa nada. No es ético. Eligen a un escritor que les debe plata, Piglia, y lo hacen ganar un concurso con un libro ya contratado, para que el libro venda. Lo convierten en un autor que vende millones. Hacen la peli. Cobran. Pero estafan a los otros participantes del concurso, descaradamente. Y les importa una mierda convertir a un gran autor en carne picada, mientras les dé platita.
¿Hay que hacer un fraude para vender un libro?


VII
El accionar de una editorial es:
1- Te piden un libro para traducir, para publicar, etc. O uno lo ofrece y te dicen que se los mandes.
2- Lo reciben y te dicen: “Publicar es muy difícil”; o, peor aún: “Vos sabés que publicar es muy difícil”. Esta respuesta es inmediata.
3- Lo dan a leer.
4- A lo sumo, lo publican. Publicar, así, es un favor que te hacen.
Mi amigo Luis Campos, videasta, expone en la Fundación Telefónica. ¿Saben cómo? Pagándose absolutamente TODO. Pero los créditos se los lleva la Fundación Telefónica.
No es una Fundación “sin fines de lucro”, es “sin fines de gasto”.


FUNERAL
Las editoriales grandes pagan poco adelanto y algunas, no es el caso de Alfaguara, son imposibles de cobrar, más que el adelanto que uno les saque. Eso me pasó con La flor azteca. En Planeta no me pagaron nada, y jamás cobré nada. Digno de otro juicio. Las editoriales grandes después se quejan cuando tienen que darle un adelanto de 100.000 dólares a la escritora chilena que más vende, porque notan que es una desmesura y pueden no recuperarlo. Pero… ¿lo pensaron antes? Si yo hoy estoy muerto y te pido diez lucas, o cinco, ¿es tan problemático dármelas? Alguien te hará las cuentas para demostrarte que son imposibles de recuperar. Pero esta imposibilidad se debe a que no hacen el esfuerzo que corresponde. Si cuando yo pedí diez, me dieron uno, el día de mañana, cuando yo les pueda dar cincuenta a ellos, pediré cien. Hoy me cagás, mañana te cago. ¿Hay modo de tener un socio así? El romance entre editor escritor no dura nada, o está lleno de hipocresía. Más que boda, da funeral.

8 comentarios:

  1. Hola, Gustavo. Ante todo felicitaciones por el blog. Tengo dos libros terminados y otros dos en proceso, se los llevé a Simourg, en ese momento estaba haciendo un taller con Laiseca y esta editorial tiene varios títulos del maestro; el titular me llamó y nos encontramos, me dijo que el material le parecía bueno y le interesaba editarlo, que me costaría $2500. No me enojé, me lo esperaba, lo entiendo, pero como ya tengo bastante con hacerme de abajo como músico no tengo ningún entusiasmo por repetir la experiencia como escritor, así que los libros están a la espera de que me sobren un par de lucas para editarlos. En fin, ya llegará el día en que los estibadores del puerto deban pagar para descargar un barco porque "les conviene" y encima tengan un jefe que les diga "deberías apilar esas cajas así uy asá". Con suerte una revista especializada en estibadores sacará una nota sobre ellos diciendo "la nueva promesa de la carga y la descarga" y alguien los reconocerá por el puerto "vos no sos el de la dársena sur? leí un artículo sobre el último cargamento que apilaste, la estás levantando con pala eh?". Saludos, Rodrigo Guerra.

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  2. Bienvenido, Nielsen. Muy bueno su último post, y gracias por hacerme sentir que ya no soy el último en desembarcar en estas tierras. Llegó Nielsen: ahora soy el anteúltimo.
    abrazo desde
    tomashotel.blogspot.com

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  3. Escuela de paracaidismo, otro buen título para un blog.

    Gustavo no dudo que sea así, más aún lo confirmo: escribir es un juego que se juega únicamente por vocación porque caso contrario no se entiende. Pensemos ¿de cuántos escritores argentinos podemos decir que hacieron plata con sus libros? Guarda, la suficiente plata como para vivir de sus libros, me refiero. No de un anticipo ni de un sueldo como colaborador en algún medio o en alguna editorial.

    Exageremos, digamos que son diez.

    Las editoriales no invierten un mango porque están ocupadas en subsistir, sea porque la casa central en Barcelona las cierra en caso de no empatar o sea porque no llegan a juntar la guita ni siquiera para pagar la imprenta y los sueldos. Está bárbaro, es entendible.

    Ahora en este contexto, la sola existencia de agentes literarios en Argentina ya no se entiende. ¿Qué hace un agente literario? Trafica sus contactos contactos con el mundo editorial ¿Por qué lo hace? Por dinero. ¿Cuál dinero? No se sabe. ¿De qué viven? No se entiende.

    ¿Viste cuando los futbolistas dicen que al final hay mucha gente en el fútbol que se lleva más plata que los jugadores? Bueno, por lo menos ustedes se llevan alguna, habría que contestarles.

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  4. Un poco largo su post.
    Mientras lo leía me ha dado ganas de ir al baño (2veces) y a comer algo (1vez).
    Pero tiene razón.
    Lamentablemente es así, y no solamente el mundo editorial, también el mundo del cine y del arte en general. Siempre que se mueva pasta, claro.
    Ajo y agua.

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  5. Desolador su post. Aún más sabiendo que ud. publicó ya 6, y yo lucho por publicar el primero. Esto es un negocio, por supuesto, y en las condiciones más difíciles: la ausencia de lectores. Pero el tema está en "la calentura".Un editor, un mecenas, una barra de amigos, que se caliente por publicarlo. Fuentes "calentándose" con Donoso; Porrúa "calentándose" con Gabo. Victoria "calentándose" con varios (y algunos, excelentes). Esa frialdad de lector, esa muerte térmica (que nosotros mismos propiciamos, creo intuir), es el mayor obstáculo de esta época.

    Saludos.-

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  6. Habría que ver cuántos de los escritores que se quejan de la falta de lectores, compran los libros de sus colegas?

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  7. Sentí la necesidad de desarrollar un poco más mi comentario anterior, en mi blog. A quién le interese, que pase nomás.
    Gracias.

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  8. Es una pena, admirado estafado, que me hayan roto una maravillosa sátira que saqué intitulada "Premio Nobel para Ricardo Piglia", sòlo queda mi actual blogg, levemente burlón hacia el mecenas Guillermo Piro. Le quería dar la bienvenida y manifestar mi solidaridad. Se agradece que nos destruya ilusiones desde adentro, para ahorrarnos esfuerzos inútiles. Y por supesto también, se agradece su desternillante humor.

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