Esta emisión especial del Diario De Un Monumento (DDUM) está dedicada al blog y al feis. Las redes sociales nos sirvieron increíblemente en la recolección de los objetos para incrustar en el hormigón. La verdad verdadera es que, al principio de todo, supusimos que íbamos a tener que comprar cada objeto que no pudiéramos aportar personalmente. Yo puse una compu vieja de escritorio que solamente usaba para escuchar música, mi laptop en la que escribí y edité el libro y video (respectivamente) de Marvin -ya no andaba bien-. Un traje que no me entraba pero estaba bastante nuevo (engordé sin esperanza de recuperar mi silueta de los 20 años); vajilla, lápices, una radio, un celu, unos libros, discos, VHS y casets. Mi Barbi. Mi mochila. Mi bolso. Una almohada. Una malla.Y pará de contar.
Sebas también aportó algunas cosas; Bárbara Kaplán otro tanto. A lo sumo, 40 objetos en total. Por suerte apareció Wolpo de la mano de Dafne Narváez y, desde su ONG, sumaron unos quinientos objetos más. Pero necesitábamos mil, entre los que probamos, rompimos, ajustamos, colamos.
Nos tocó un tiempo de redes. La gente se copó y participó. Y la lista de donantes que tenemos es extensa. Salvo una o dos personas que intentaron pasar gato por liebre, todos los demás que se acercaron estaban llenos de ideas y generosidad. Vamos a publicar esa lista en estos días, para que se lean y se conozcan. Los queremos.
También queremos comunicarles en este post homenaje número 100 que acabamos de terminar con la recolección de los objetos. Estamos felices, con el monumento de hormigón realizado a medias, en su mitad difícil. Y muy pocos moldes por hacer. Queda lo menos jevi.
Gracias, gracias, gracias.
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