"Al contemplar la obra de este arquitecto veneciano, es imposible no sentir un aura musical en sus construcciones. Las fachadas de sus villas sacan provecho de los rompimientos de composición manierista y se presentan ante el espectador como si fueran un pentagrama. La villa Foscari –también conocida como la Malcontenta– es el canto de un coro de columnas, ventanas y escalinatas. La villa Rotonda recuerda el antiguo ritual romano con el que se tomaba posesión de un territorio y se fundaba una ciudad. Se definía un centro a partir de la intercepción de dos líneas trazadas en el aire. Así, el territorio circundante quedaba dividido en cuatro cuadrantes o templums. Esto se ve reflejado en este círculo, que en planta se ve contenido por cuatro cuadrantes. Su fachada reconcilia sus espacios interiores en el abrazo infinito de cuatro fachadas armónicas y similares. En contraparte, la villa Emo es una lucha por atrapar el horizonte. La humanidad ve reflejada en esta casa con potreros su lucha constante –muchas veces equívoca– de conquista y sometimiento de la naturaleza."
¡Grande John, recordando al maestro italiano desde Ecuador!