Mostrando las entradas con la etiqueta REPORTAJE. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta REPORTAJE. Mostrar todas las entradas

19.3.24

ESCRIBIR ES UN CHOCOLATÍN / REPORTAJE EN INFOBAE, POR GABRIELA MAYER


  1.    ¿Te sucedió alguna vez de sufrir el síndrome de la hoja en blanco o de pasar varios años sin poder escribir? En ese caso, ¿podrías contar cómo lo viviste?

 No soy de los autores que tienen ese problema. Suelo tomar infinidad de notas, y no por evitar enfrentarme al papel en blanco: soy una especie de monstruo creativo. Hay en mis cuadernos más proyectos de los que -tal vez- pueda concretar. Con la arquitectura me pasa igual, me volví una máquina de tirar ideas. Me canso solamente al decirlo.

 2.    ¿Dirías que el miedo más común de los escritores es la hoja en blanco o es más bien un mito?

Creo que es un mito. ¿Para qué forzarte a escribir cuando no tenés nada para decir? Escribir como ejercicio sirve solamente como eso, una ejercitación para no dormirse. No suele haber nada digno de publicación, ahí. Ese era un tema recurrente en nuestras charlas con Fogwill, que a veces se sentía presionado porque pasaba largos períodos sin producir textos nuevos. Cuando sacó “Los Pichy-ciegos” estaba re contento. Amargado por la guerra de mierda, pero entusiasmado por la aparición de su libro. Algunos años después me puso una dedicatoria preciosa en la edición de Interzona. Publico la foto, que me enorgullece, aunque diga una barbaridad que debiera avergonzarme. Si entienden el concepto, esa dedicatoria pasa a ser una belleza.



3.    Si te sucedió no poder escribir, ¿cuál es la mejor manera de lidiar con la angustia que provoca? ¿Cómo lo resolvés/resolviste? /// Si no te sucedió, ¿qué harías en caso que un día sientas que no podés escribir porque no llega la inspiración?

Mi consejo es bajarse la aplicación de cualquier grabador al teléfono y salir a la calle. Ese es el lugar de las ideas. La gente que camina va dejando sus “restos diurnos” de conversaciones, volatilizados por el aire. Lo único que tenemos que hacer es tomar nota. La inspiración no existe. La vez anterior que me pidieron que hablara de una hoja en blanco fue para La Balandra, a pesar de que les dije: chicas, no les voy a servir, soy una especie de vampiro de los decires de los demás, vivo parando la oreja donde voy. Y grabo. Y después paso las grabaciones a mis cuadernos Rivadavia de hojas blancas. Cada nota de mis colecciones es el germen de algo para contar, para pegar en alguna parte, para usar de herramienta literaria. En la próxima respuesta -que ya estoy espiando de reojo-, voy a copiar literalmente el textito que recuerdo haber redactado para aquella revista; me parece que sé dónde está guardado.

4.    ¿Qué consejos le darías a alguien que siente un bloqueo en su escritura creativa?

Copio para ustedes (lo encontré en este link: https://milanesaconpapas.blogspot.com/2018/11/la-balandra-el-bloqueo-literario-no.html)



 5.    ¿Cómo es tu rutina de escritura, si la tenés? ¿Te sentás de manera regular o lo hacés solo en el momento que te inspirás?

 Cuando las notas de los cuadernos empiezan a crecer, paso a carpetas etiquetadas con el nombre del proyecto. Si son cuentos, los escribo directamente (en ocasiones se trata simplemente de pasar notas y unirlas con textuales, siempre suelo tener el principio y el final casi terminados). Pero si se trata de novelas, empiezo a coleccionar más datos, montañas de datos, en hojas número tres rayadas, de la misma marca que los cuadernos. Muy escolar, mi misión. A veces junto más de una carpeta, seiscientas o setecientas notas para una novela de trescientas páginas. Tardo años, pero la voy tallando. Cuando las notas se empiezan a repetir, decido que es hora de retirarme a escribir el mamotreto (jajá). Ahí me busco un lugar apartado, sin teléfono pero con paisaje. Antes me prestaban una casa frente al mar en La Pedrera, Uruguay. Allí escribí El amor enfermo, La otra playa y El corazón de Doli. Ahora alquilo un lugar en las sierras de Córdoba, donde acabo de terminar una novela de viajes en el tiempo.

Repito: la inspiración no existe, es pura concentración.

 6.    ¿Pensás que un autor o autora debería siempre estar escribiendo o no necesariamente, dedicando periodos a la lectura, por ejemplo?

 Fogwill contestó a tu pregunta en la dedicatoria que me hizo en 2016.

Hay que escribir todo lo que uno quiera, pero publicar solamente lo que a uno le gustaría leer. La lectura es mucho más importante que la escritura. Los escritores deberíamos tener más respeto por el lector común, evitando las urgencias de los agentes, editoriales, prensa, y los propios prejuicios sobre qué pasará si no publico más. Te la respondo fácil: si no publicás, nadie se va a dar cuenta. El medio está sobrevaluado.

 7.    ¿Un autor o autora necesita publicar de manera sistemática para legitimarse como tal o puede pasar largos periodos sin publicar? ¿En tu caso, publicás en general a medida que vas escribiendo?

 Soy un autor que no publica. A pesar de haber sacado libros en Alfaguara y en Planeta, un día me cansé de las esperas y los manoseos y decidí no darle más bola a nadie. Fue aburrimiento de un mercado raro, sonso, que jamás pude entender. Pasaron doce años y me vino a rescatar mi buen amigo Pablo -el Corto- Alessandrini, de Aurelia Rivera. Me pidió algo para publicar y le di el libro de cuentos de fantasmas que vos tenés, “fff”. Lo editamos y lo puso en la calle. Eso es todo. Tengo una novela inédita, otro libro de cuentos y estoy escribiendo una nouvelle bastante compleja, con realidad cuántica. Como ves, hago lo que digo. Me gusta escribir, me enferma publicar y todo lo que viene después. Reportajes en diarios que jamás compraré, en tele que jamás veré, en radio que jamás escucharé. Es bien complicado para mí, ser yo (jajá). Pero lo voy logrando. Y nunca sentí que escribir fuera un verdadero trabajo. Más bien es una vacación, una alegría, un chocolatín.

18.3.24

LA PÁGINA EN BLANCO / GABRIELA MAYER

 "¿Cómo atravesar el terreno –a veces pantanoso e incierto, otras gratificante– de la escritura? ¿Y de qué manera manejar la ansiedad que genera no poder escribir? Inés Fernández Moreno, Guillermo Martínez y Gustavo Nielsen comentan sus experiencias a Infobae Cultura, mientras evocan consejos de Ernest Hemingway y Abelardo Castillo y una dedicatoria de Rodolfo Fogwill."

En Infobae.

8.11.22

MI MATADERO CINCO, MALVINAS / EL ESCRIBIENTE

 "El objetivo de la nota es que ese chico siga cumpliendo años. Mientras yo siga vivo, él también."

¡Gracias, Bernabé Tolosa"

15.11.21

CONTESTÉ EL CUESTIONARIO SOBRE LITERATURA DE TERROR / LOS ASESINOS TÍMIDOS

 A-Se suele menospreciar a la literatura de terror, se la toma como una literatura menor, de segundo orden. Ante todo, ¿se considera autor de género? ¿Y qué opina al respecto de ese menosprecio?

 La literatura es el lugar de mi vida donde guardo todos mis miedos. Así que para mí no es algo menor. Que sea de género no logra menospreciarla. Soy amigo de todo tipo de monstruos y de muchos fantasmas.

El problema principal es que de tanto ver películas y leer libros de terror ya no me causan el mismo efecto que cuando era chico. El efecto se gasta y uno se pone condescendiente, le empezás a perdonar todo porque disfrutás igual haciendo tu viaje a la niñez. Y empezás a ser Clase B, y empezás a coleccionar, a soñar, a ejercer la Clase B. Entonces te convertís en un personaje extraño: el amigo de Alien. Por suerte hay muchos de los nuestros en el mundo, somos un clan (nerd).

De la literatura de terror específicamente me gustan los clásicos, aunque ya no me incomoden. De Poe me quedo con la etérea Ligeia, de Lovecraft con El color que cayó del cielo. También me gustan Stephen King, Neil Gaiman, Richard Matheson y Michael McDowell, en ese orden. Nuestra dama gótica Mariana Enriquez de la Argentina. Y todo el trabajo que hacen los hermanos Marcos con Muerde Muertos.

 

 B-¿Qué autores o artistas fueron y son sus influencias para su escritura? ¿Qué libros le dieron realmente miedo? ¿Por qué?

 Horacio Quiroga especialmente. También Ray Bradbury. Me gustan más los que no quieren dar terror, pero igual lo logran por la truculencia de lo que narran. Hago lista de mis cuentos favoritos:

 La gallina degollada, El hijo, El almohadón de plumas; Quiroga

El espectáculo comienza cuando usted llega, Roland Topor    

Dos cuentos pánicos, Fernando Arrabal

Los gemelos, Luis Couperus

El vestido blanco, Felisberto Hernández

La pata de mono, de W. W. Jacobs.

La promesa, Hoichi, el desorejado; Lafcadio Hearn

El prestidigitador, Bonifacio Lastra

El siguiente en la fila, El emisario, La tercera expedición; Ray Bradbury

El evangelio según Marcos, Jorge Luis Borges

Pedro el congelado, Wilhelm Busch

En las cataratas, Harry Harrison

Más oscuro que tu luz, Marcelo Luján

Atraso justificado, Hernán Rivera Letelier

 Las dos mejores antologías del género son: 45 CUENTOS SINIESTROS, que reunieron Elvio Gandolfo y Samuel Wolpin para Ediciones De la flor, y la que hizo Rodolfo Walsh para Hachette: Antología del cuento extraño.

 El mejor cuento de fantasmas argentino no asusta, pero es maravilloso: Flores, de Jorge Accame.

 

C-¿Qué elementos considera que debe tener en cuenta un escritor de género de terror hoy en día? ¿Considera que el género debe renovarse, ve algún tipo de cambio a futuro?

 El género se renueva todo el tiempo. En los 60 estuvo muy vinculado a lo sexual, en los 70 a las drogas. Cuando empezaron los casos de HIV el terror adaptó sus vampiros al miedo a la sangre infectada. A principios del 2000 se hablaba de la virtualidad y las paradojas de la tecnología. Hoy el terror está inclinado hacia el lado de las injusticias sociales.

El verdadero terror del futuro es el avance de la derecha.

5.11.21

ENCUESTA A LA LITERATURA ARGENTINA CONTEMPORÁNEA / CEAL, LA AGENDA REVISTA

La Agenda Revista repitió la poderosa encuesta a escritores contemporáneos del CEAL de los años 60 y 70, con el propósito de ponerse al día con los autores locales y continuar con la marca iniciada por Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo. Los resultados de la anterior fueron publicados por la revista Capítulo, Historia de la literatura argentina, volumen 6. Los de este nuevo encargo están viendo a la luz en La Agenda Revista, un gran medio de Buenos Aires del que tengo el honor, además, de ser redactor. 

En la anterior responden Sábato, Borges, Castillo, Moyano, Heker, Rabanal, Guido, Di Benedetto, Gorodischer, Cossa, Lynch, Piglia, Asís, Ocampo, Mercader, Gusmán, Cortázar, Bioy Casares, Viñas, Halac, entre otros. En la nueva estoy junto a Martínez, Gandolfo, Cabezón Cámara, Mattoni, Pauls. Olguín, Piñeiro, Piro, Ramos, Rejman, Schweblin, Shua y muchos otros. Van cuatro emisiones, les va a gustar comparar las respuestas. Un lujo, para mí, compartir sitio con amigos. Gracias.

Acá.

2.11.21

YO

 La literatura es el lugar donde escondo mis miedos.

27.10.21

REPORTAJE BECULT / YO

1-En una entrevista dijiste textualmente: “Escribo como un animal”. Tienes más de 10 libros y muchos premios. ¿Cómo escribe el animal Nielsen?

Mi actividad de escritor está atada únicamente al deseo, lo que me provoca una gran felicidad. Manipular lectores a distancia, a través de la prosa, hacerlos llorar o reír cuando a mí se me antoja, es una victoria. Soy el cusquito que le chupa la mano al dueño mientras piensa “vas a ver cómo, por esta boludez, me das de comer la comida que quiero”.

 

2-Esta es también una frase tuya:“¡Nunca una novela del yo! ¡Nunca una de puro lenguaje! La verdad es que odio las novelas que te cuentan lo que el escritor sufrió cuando su mujercita lo dejó. Odio las que son pura paja, con argumentos minimalistas o sin argumento, por el propio placer de combinar palabras. Sigo pensando, como Julio Verne o Conrad, que la ficción debe proveer aventura.”

Simplemente me cansan esos libros que son como desahogos personales. La vida de un escritor generalmente es un bodrio. Salvo que viaje en el tiempo, se enamore de un astronauta, pelee contra tiburones o levite sobre el fuego. Inclusive me parecen bodrios los libros donde se cuenta cómo el escritor salió del closet o se puso tetas o huevos. Que disfruten y ya, ¿o se operaron para contarlo? Los bodrios de esta época de corrección política me parecen más bodrios que nunca. Consejo a jóvenes escritores: cuando escriban traten de ser héroes por encima de sus sexualidades y gustos personales que no le importan a nadie más que a ustedes y a sus parejas.

 

3-Puesto a elegir ¿Cuento o novela?

Cuento.

 

4-¿Puedes elegir uno de tus libros como favorito? ¿Cuál sería?

El amor enfermo.

 

5- Dime lo primero que se te ocurra:

-Playa quemada – ya hay vastas cenizas de esa playa.

-La flor azteca – me sirvió para conocer a varios prestidigitadores del ambiente.

- Saravia el personaje de El amor enfermo – saravá, mi querido amigo.

- Berto comparte una noche con Rosana Auschwitz, después de conocerla en un baile del Club Israelita, y descubre que ella guardó su semen en el congelador de la heladera. – Rosana es una mujer precavida.

 

6-¿Cómo eliges los nombres de tus novelas y de los personajes?

Nuevo personaje, la hija de un asesino peruano que se apellida Naque: Alma. No sé si escribirlo o dejarlo pasar por bobada. Todo el tiempo el mismo asunto.

 

7- ¿Un personaje sin empatías es descartable?

No debería existir.

 

8-¿Toda novela tiene que tener sexo?

-       ¡No! -gritó Nil.

 

9- Me interesa la moral a condición de que no haya sermones, dijo Patricia Highsmith que tengo entendido es una de tus escritoras preferidas. ¿Para ti que es la moral? Estoy pensando en “Auschwitz”, uno de tus libros más fuerte, oscuro, difícil de leer y difícil de dejar de leer y en Berto, ese personaje que condesa casi todos los males humanos.

Cuando tradujeron “Auschwitz” al polaco el editor me mandó una sugerencia para la reescritura del capítulo en el que Berto se garcha al pibe que tiene de rehén en su pieza. El editor fue muy claro: en Polonia están muy mal vistas las violaciones a niños. Le contesté que, salvo en el Vaticano y en todas las sucursales católicas del planeta Tierra, el tema del sexo con menores siempre está mal visto. Y me negué a que cortara algún párrafo, me parecía una idiotez. Le aposté un vodka Búfalo si encontraba algún buen gesto hacia el prójimo en Berto, esa caricatura del odio. Argumentó que dejar ese texto podía influir en las críticas, y hasta podían prohibir el libro. A mí no me importó: había cobrado una suma por toda la edición y ellos lo habían leído antes, qué tanta culpa a posteriori. Les prohibí terminantemente que lo cortaran: si querían podían no publicarlo como decisión unilateral que yo no iba a apelar. Pero la guita no se las iba a devolver. Al final lo editaron y me mandaron mis diez ejemplares a casa. A simple vista parece que no hubieran tocado nada (conté la misma cantidad de frases). ¿Alguien del público sabe leer polaco?

 

10-Los premios, los concursos y tú, tienen una historia de amor y odio. Digo, has ganado varios Premios, reconocidos e importantes, entre ellos el Clarín de Novela y llevaste a la justicia un fallo del Premio Planeta ¿Eres valiente? ¿Te preocupa lo que dicen de ti?

Soy valiente, claro. Y me veo así con orgullo. Pero también me siento humilde -pocas cosas de las que hice como arquitecto o como escritor me resultan realmente importantes o bellas- por lo que jamás me verás escribir “Soy valiente, claro”.

 

12-¿Qué escribes ahora?

Sigo perfeccionando mi libro de cuentos de fantasmas. Se lo dedico a Alejandro Sapognikoff, fino fantasma favorito.

 

13-¿Qué piensas del lenguaje inclusivo?

Lo veo como moda. Tal vez un poco más simpática que otras, porque no se trata de algo comercial sino existencial, aunque a la hora de los postres sea igual de inútil. Hay reivindicaciones de género fundamentales: la del lenguaje es un poco sonsa.

 

14-¿Todo tiempo pasado fue mejor?

El pasado, en un mundo sin memoria, no sirve prácticamente para nada. El futuro siempre es incierto. Solamente queda disfrutar del presente. Empezando… ¡ya!

En Revista BeCult 

6.9.21

CUESTIONARIO HDS COMPLETO / 21 PREGUNTAS PARA EL SIGLO 21

     1.     Si pudieses decirle una cosa a Borges, ¿qué le dirías?

Sos vos, sos Borges.

 

2.     ¿Quién es el número dos de la literatura argentina?

Adolfo Bioy Casares.

 

3.     Es la noche en que Romeo y Julieta planean escaparse juntos, ¿qué les dirías?

Lean el libro antes.

 

4.     Te nombran presidente de los escritores del mundo, ¿cuál es tu primera medida?

Quitar del sistema a los agentes literarios.

 

5.     ¿Cuál pensás que es el rol del escritor en ésta época? ¿hay una misión, cumple una función? ¿cómo es tu caso?

La misión de un escritor, en todas las épocas, es escribir. Todos los otros roles que nos adjudican, sean políticos, informativos o anticipadores de la realidad nos quedan siempre grandes y hacen que escribamos menos o peor.

 

6.     Si no fueses escritor, ¿de qué otro modo fracasarías?

En arquitectura es muy lindo fracasar. También me gustaría fracasar como cineasta, pero no creo que lo vaya a intentar.

 

7.     Recomendanos un libro, una película, una canción, una bebida.

Madame Bovary, Dersu Uzala, My favorite things, Daniela (Jack Daniel’s sin hielo). 

 

8.     Si pudieses elegir un super poder, ¿cuál sería y qué harías con él?

Viajar en el tiempo. Lo utilizaría para tomar decisiones y ganar a las carreras a futuro, y para conocer a mis ídolos en el pasado.

 

9.     ¿Recordás tu primera fascinación por la literatura? ¿Cuándo empezó tu necesidad o tu deseo de escribir? Queremos tu historia de origen.

Había leído para el colegio los “Cuentos de la selva” de Horacio Quiroga. Inaugurando un modo de hacer las cosas que me sigue hasta hoy, busqué en la solapa los otros libros escritos por ese hombre de barba y los pedí para mi cumpleaños de ocho. Continué por los cuentos con referencias animales: “El almohadón de plumas” y “La gallina degollada”.  El libro se me caía de las manos en los finales. Me aterraba que mi hermana Fer, que en aquella época era un angelito, me hubiera regalado esos horrores.

Quise lograr en otros el mismo efecto. Cada vez que escribo lo estoy volviendo a intentar.  

 

10.  Si tuvieses que elegir uno, ¿cuál sería tu apocalipsis favorito?

Asteroide destrozando la Tierra.

 

11.  Estás muerto, pero te es permitido volver espectralmente a algún punto de tu vida y decirle algo a alguien: ¿a qué momento volvés y qué dirías a quién?

Volvería al momento en el que me echaron de una escuela católica de Morón a decirle a ese adolescente indefenso que no se preocupe, que está haciendo lo que hay que hacer. Que los hijos de puta son esos imbéciles de sotana que se las dan de profesores.

 

12.  ¿Por qué escribís? ¿Para qué? ¿Para quién?

Escribo porque se me ocurren historias y modos para contarlas. Lo hago desde los once o doce años, junto con dibujar son las dos actividades que más me acompañaron. Creo que son las únicas dos que me sacan de la realidad y no tienen la forma de pastillas.

Adoro escribir, me causa muchísima felicidad.

 

13.  ¿Qué es un fantasma para vos? Si fueses a devenir en un monstruo, ¿cuál y por qué?

Me encantan los monstruos clase B, del pasado. Pero odiaría ser un fantasma. Los fantasmas, para mí, representan la culpa. Aparecen para que les podamos decir lo que no pudimos decirles en vida, o pedirles perdón, o asustarnos porque hicimos algo mal. Nunca siento culpa por nada, soy un fiasco psicológico.

 

14.  ¿Cómo te ves en diez años?

Me imagino que me terminaré construyendo un rincón en un lugar apartado del mundo para seguir escribiendo. No me veo manteniendo el estudio de arquitecto por mucho más tiempo. Tampoco creo que incorpore ninguna actividad nueva. Fiaca pura. Me gusta viajar, cocinar, comer, coger, dibujar, leer y escribir. Y muy poco más. Jugar al pimpón podría ser otra. Mirar pelis también, aunque cada vez cuenta menos porque pocas películas bajan de las dos horas –hay una falta de síntesis audiovisual que embola- y no soporto las series.

Me imagino en el futuro como una versión condensada del disfrutador que soy ahora. 

 

15.  ¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Dostoievski, Kafka, Nabokov, Hornby, O´Connor, Gandolfo, Castillo, Bradbury, Defoe, Saer, Onetti, Borges, Olds, Marechal, Highsmith, Cortázar, Kipling, Kohan, Orwell, Roth, Irving, Camus, Vonnegut, Quiroga, McCullers, Salgari, Donoso, London, Dick, Uhart, Salinger, Fogwill, Bolaño.

                       

16.  ¿Qué es la mentira para vos? ¿Es posible no ejercerla? ¿Es humana o es culpa del lenguaje? ¿Existe la mentira estética? ¿Toda mentira es vil?

Un escritor es un mentiroso profesional. ¿Para qué decir la verdad si siempre hay una  mentira mejor al alcance de la historia? En ficción, esa debería ser la primera regla. Cuando leo novelas o cuentos solamente quiero que me mientan bien.

 

17.  Estás agonizando y la única persona que está cerca es tu editor: con tu último aliento, qué es lo último que le dirías. (puede ser un reproche)

Jamás hay un editor cerca cuando uno lo necesita.

 

18.  Si a punta de pistola tuvieses que narrar tu historia sentimental, en tercera persona y en dos líneas, ¿qué dirías?

Siempre estuvo con mujeres inteligentes y hermosas. La pasa bárbaro; una vida de fiesta. ¡Continúa así, Nil!

 

19.  Forma y contenido. ¿qué te es más arduo? ¿qué te interesa más y por qué?

La balanza equilibrada: si me das forma hueca, es un electrodoméstico que no funciona, pura carcasa. Y los contenidos… ¿de qué manera me los vas a ofrecer?

 

20.  ¿Le encontraste algún sentido a las cosas? ¿Sabés por qué te levantás cada mañana? Contanos, ¿cómo hacés y por qué?

Este es un secreto personal. Las veces que lo dije me salieron con “¡vos porque no tenés hijos!”, así que no lo digo más. Odio que me digan esa estupidez: elegí no tenerlos. La vida en general está sobrevaluada.

 

21.  ¿Recordás la última vez que viste o sentiste algo por primera vez?

Cada vez que me conmuevo con una obra de arte recreo la primera vez que leí a Horacio Quiroga en ese sillón, en Castelar, bajo la luz de una lámpara de pie. No concibo un arte que cuente sin conmover, ya sea escritura o cine.  Mis cineastas preferidos son Tarkovsky, Trier, Martel, Haneke, Varda, los Dardenne. Quiero que el arte me destroce como el asteroide. Y siento una profunda envidia por aquellos que todavía no leyeron “Oración por Owen”, la trilogía americana de Roth, “Esbjerg en la costa”, “El amigo americano” o “El hombre que ríe”, y por los que aun no vieron “Stalker”, “La felicidad” o “Los idiotas”: me encantaría volver a ser virgen en estas experiencias y sentir ese sacudón emocional.

  

Dejanos una canción que ames para que los lectores lean tus respuestas escuchándola.

La que uso de fondo para corregir textos: las Variaciones Goldberg, Bach, en la versión del pianista Chen Pi-hsien. Gracias por todo.

13.8.21

GUSTAVO NIELSEN / ENCUESTA A LA LITERATURA ARGENTINA

 ¿Cómo comenzó a escribir? ¿Cómo se publicó su primer libro ¿Cuál fue el clima intelectual de su casa y de su infancia? ¿Se apoyó o se desalentó su inclinación literaria?

Empecé a escribir para imitar a Horacio Quiroga. Había quedado impresionado por la lectura de “Cuentos de amor, de locura y de muerte”. Lo leí inmediatamente después de “Cuentos de la selva”. Los títulos parecían continuar con el tema de los animalitos: “La gallina degollada”, “El almohadón de plumas”. El libro produjo en mí una explosión mental. Recuerdo que se me caía de las manos, del miedo que me dio. Me lo había regalado mi hermana Fer para mi cumpleaños de siete. Yo se lo pedí inaugurando una costumbre que conservo hasta hoy, la de buscar todos los libros en la solapa de un autor que me interesa.

Publiqué “Playa quemada” a los veinticinco años. Mis cuentos venían de ganar algunos concursos: la Bienal de Arte Joven, el del Concejo Deliberante. Habían salido en diarios y revistas. Me habían invitado a un congreso de nuevos escritores en Málaga. Castillo y Fogwill mencionaban mi apellido en reportajes. Entonces  Juan Martini me llamó desde Alfaguara, cuando las oficinas estaban en Pompeya. Tamara Kamenszain, a quien no conocía -a los veinte leía cuentos, novelas e historietas, no poesía-, me ayudó con la edición a pedido de Juan. A mí solamente me preocupaba que me dejaran dibujar la tapa.

Mi casa era de clase media de Morón: apoyaron mi inclinación literaria sin saber muy bien por qué. Mi madre Josefina había escrito poemas en el secundario y leía bastante. Estuvo orgullosa de mis logros hasta el último día.

¿Cómo trabaja? ¿Hace planes, esquemas? ¿Lee a otros autores en los periodos en los que está trabajando en una obra propia? ¿Cuándo y cómo corrige? ¿Lee alguien sus textos antes de que ingresen en el proceso de publicación? ¿Escribe de manera regular o por épocas?

Hago planos, además de planes. Mi escritura es esencialmente visual. La empiezo dibujando; después la escribo a mano con lapicera, sobre hojas rayadas de papel Rivadavia escolar. Previamente  tomé cientos de notas, llené cuadernos enteros de la misma marca, de hojas blancas y tapas duras, amarillas, barnizadas.

Me lleva mucho tiempo planear una novela. Cuando finalmente me pongo a escribirla ya sé todo o casi todo lo que va a pasar, y el acto de escritura es placentero y feliz. Suelo mudarme a un lugar lindo para hacerlo, con playas o montañas. Lo vivo como una fiesta. Después de ese primer manuscrito en el que incluí todo lo que sé sobre los personajes y las acciones, toca otro período largo de traducirlo en limpio y desmalezar.

Tardo entre uno y dos meses en escribir una novela. La preparación y la corrección me llevan años.

Tengo dos lectores fieles que siempre me salvan de los papelones: Julio Acosta y Jorge Accame. Toda vez que salí con una escritora me tocó intercambiar, dar y recibir retoques textuales varios. He tenido correctoras muy buenas: Mori Ponsowy está entre las mejores que recuerdo.

 ¿Con qué interés lee lo que la crítica dice sobre sus obras? ¿Cuáles son las modalidades críticas a las que usted escucha con mayor interés? ¿Cuáles son los medios que las difunden? ¿Qué relación se establece (si es que se establece alguna) entre consagración crítica, éxito de público y calidad literaria?

Guardo todos los recortes en carpetas y los voy escaneando y subiendo a mi blog (https://milanesaconpapas.blogspot.com), sin importarme si la crítica es buena o mala. No lo hago para aprender, ni las escucho; solamente las colecciono. En realidad me importan muy poco. Creo que no llego a tener ninguno de los tres indicadores que usted menciona: ni calidad literaria, ni éxito de público, ni consagración crítica. Escribo porque lo necesito y de vez en vez y por pura insistencia consigo un párrafo interesante, o cuento alguna historia engañosa, o logro figurar en algún premio. Pero nunca trabajé para ser escritor: ni siquiera tengo agente literario. Cuando lo tuve me sentí oprimido y en deuda. No escribo para tener culpa, sino para tener felicidad.

La escritura, para mí, más que un trabajo es una vacación.

¿En relación con qué autores argentinos o extranjeros piensa usted su propia obra? ¿Cuáles fueron los autores o libros que lo impactaron de los últimos diez años?

Soy amigo de buenos escritores: Guillermo Martínez, Patricia Suárez, Elvio Gandolfo, Alejandra Kamiya, Miguel Vitagliano, María Teresa Andruetto, Marcelo Caruso, Alejandro Agresti, Claudia Piñeiro, Ana María Shua, Elsa Drucaroff, Alejandro Horowicz,  los ya nombrados Accame y Acosta y siguen las firmas. Puedo ir a cenar o a jugar al pimpón con algunos de ellos, con otros he compartido viajes y experiencias de aprendizaje. Me pasaba también con Leopoldo Brizuela, a quien conocí a los 13 años. Pero nunca los asocié a un canon o a una moda para compartir la literatura. Cada uno hace su camino: algunos están muy preocupados por su carrera literaria, e invitan a sus editores y agentes a sus cumpleaños. Otros brillan en la educación. Y otros son cazadores solitarios como yo.

Carlos Busqued  es el autor argentino más serio que vi surgir en los últimos diez años. Lamentablemente nos dejó durante la pandemia. Uno que creció de modo exponencial es Martín Kohan: sus últimas novelas son extraordinarias, de la mejor ficción que se ha escrito en este país. Un libro argentino que vi aparecer con mucha alegría fue “Cometierra”, de Dolores Reyes.                                     

En el plano internacional me sorprendieron los cuentos de David James Poissant y los de Sara Mesa.

¿Vive usted de la literatura? ¿Qué otras actividades realiza o ha realizado?

No vivo de regalías, pero tengo el Premio Municipal de Literatura, que ayuda mucho. Y en algunos momentos de mi vida di talleres, fui becado o escribí notas, por lo que sería injusto decir que la literatura no aportó dinero a mi alcancía. Aunque soy arquitecto: los ingresos más importantes, con los que me he comprado una casa, vinieron por el lado profesional. Tengo el orgullo de formar parte del colectivo Galpón Estudio (http://galponestudio.blogspot.com), junto a varios amigos arquitectos y diseñadores.

10.8.21

CLASIFICACIÓN SEGÚN ESTRUCTURAS POSIBLES / CLÍNICA DE CUENTOS DEL GALPÓN ESTUDIO

 - El cuento flecha: que marcha hacia el último párrafo como único objetivo. Es el más ortodoxo, el clásico. Lo hicieron Cheever, Onetti, Boccacio, Rulfo, Kipling, Jacobs, Heker... Hay cantidad de ejemplos: “El nadador”, “Esbjerg, en la costa”, “Alibech, o la nueva conversa”, “No oyes ladrar los perros”, “El cuento más hermoso del mundo”, “La pata de mono”, “La fiesta ajena”.

 - El cuento discursivo: muy de los 70’, la primera persona a full, con todo su pintoresquismo a cuestas. Es teatral. Figuran aquí varios de Cortázar y Castillo. Puedo nombrar “Torito” y “Conejo”.

 - El cuento de las dos etapas: en la primera sucede algo que para la segunda etapa cambia, aunque los protagonistas y los lectores esperan a que vuelva a pasar lo mismo que antes. Todo el suspenso está puesto ahí. Gandolfo es un maestro de este esquema: “No es una línea recta” es uno de sus mejores ejemplos. Yo mismo lo intenté con “Marvin”.

 - El cuento cíclico: llega al final y vuelve a empezar. Ocurre en “Continuidad de los parques” de Cortázar (una especie de metalepsis), y en algunos extraños cuentos de Levrero. “Las ruinas circulares” de Borges es también un poco así. Encuentro que “Letino”, de Caruso, con su inquietante paradoja temporal, es muy cercano a esta clasificación.

 - El cuento collagista: con situaciones armadas con diálogos o pequeños acontecimientos aparentemente inconexos o de registro variado que van manipulando la trama como si fuera un rompecabezas. Se ve en los cuentos en tercera omnisciente de Mark Haddon, donde las mentes de los personajes definen el rompecabezas. “El hundimiento del muelle”, por ejemplo. Y en “El vestido blanco”, de Felisberto Hernández, donde episodios distanciados construyen lo siniestro. Felisberto lo hace muchas veces.

 - El cuento iceberg: lo que oculta es lo que le otorga validez. El autor de la teoría es Hemingway. “Los asesinos”.

 - El cuento ruedita de hámster, que desarrolla su propia energía en las vueltas que le va dando al mismo asunto. Es un cuento escarbador, minimalista. Sucede con Munro y Berlin. Recuerdo dos de sus maravillas: “Dimensiones” y “Silencio”.

 - El cuento con final existencialista: va contando una historia y con una sola frase de cierre  resignifica el texto completo para la vida del personaje. “Desde ahora mi suerte debería cambiar” podría ser esa frase final. Es muy Carver. Dos de sus ejemplos: “Gordo” y “Catedral”.

 - El cuento con explicación: un poco pasado de moda, pero bien siglo XIX, sobre todo en lo relativo a fantasmas o policiales. Quiroga en “El almohadón de plumas” o “El hijo”. También lo leímos en Poe.

 - El cuento con historias que actúan en paralelo, intercaladas. Al final casi siempre se juntan o se pasan rozando. Lo hace Flannery O´Connor en “Un hombre bueno es difícil de encontrar”.

 - El cuento mantra: va repitiendo un patrón para provocar un efecto hipnótico o remarcar el paso del tiempo.  Recurso poético. “Hoy temprano”, de Mairal. "Los días de pesca", de Ani Shua. Hebe Uhart tiene varios ejemplos.

 - El cuento precipicio: de final abrupto. “Teddy”, de Salinger. “Un día perfecto para el pez banana” es un iceberg con precipicio incluido.  

 - El cuento mamushka: historias adentro de historias. Un modo de contar al que nos acostumbraron Borges y Bioy. Y Lovecraft.

 - Y además, y fuera de catálogo, están los microcuentos. La maestra en el tema es Shua. Mis preferidos son los de “La sueñera”.

9.8.21

CUESTIONARIO "POR EL CAMINO DE PUÁN" / REVISTA DE FILOSOFÍA Y LETRAS

     ·   Algunas obras de tu narrativa son consideradas de género fantástico, ¿te sentís cómodo con esta categorización? 

Me siento orgulloso. 

·   ¿Pensás la historia y los procedimientos en términos de género?

No. Es mi modo natural de mirar, de leer, de contar; una acumulación de gustos personales. Me aburre mucho la literatura del yo, ese tipo que se divorcia y escribe un libro con su experiencia como si fuera extraordinaria. Hay miles ahora. Yo soy clase B. 

·   Cuando escribís un cuento, ¿hacés un uso diferente de los elementos fantásticos respecto de cuando escribís una novela?

El fantástico ideal funciona cuando los personajes de la ficción –sea cuento o novela, no importa- pasan por alto el elemento surrealista. Y no se alteran, y pueden vivir con “eso” sin asombro. Cuando lo fantástico se mezcla imperceptiblemente con la realidad logra meter más miedo. 

·   Teniendo en cuenta que en tu segunda profesión: la arquitectura, uno de los elementos más importantes es la estructura, ¿considerás que en la literatura la estructura es importante?, ¿qué estructuras narrativas de los géneros literarios te parecen atractivas?

             Durante varios años estudiamos en un pequeño taller que dicté sobre cuento si podíamos aislar estructuras posibles, y llegamos a trece más un bonus track. Las nombro en una columna aparte, aún a riesgo de equivocarme. Se aceptan sugerencias estructurales para corregir y/o completar la lista.

¡Gracias Laura Bustamante!

11.1.21

CUESTIONARIO HOJAS DEL SUR 20 / DEBRET VIANA






"6. Si no fueses escritor, ¿de qué otro modo fracasarías?

En arquitectura es muy lindo fracasar. También me gustaría fracasar como cineasta, pero no creo que lo vaya a intentar"

Todo el reportaje por acá.

24.12.13

NIL EN NOS

"Cada vez se proyectan más cosas para adelante… ¡Y lo mejor que tiene es que son todas cosas buenísimas! No hay ni una cosa que diga “uy, qué plomazo”, ya no quiero eso, quiero hacer solamente las cosas buenísimas. Hace como cinco años que decidí que no quería más clientes y dije “quiero trabajar con objetos más grandes, quiero trabajar con luz, quiero hacer espacio público”… y estoy haciéndolo, o sea esas cosas que te proponés y te van pasando, está bueno. Entonces no me puedo quejar, pero sí tengo un problema con los tiempos, cada vez más." ¡Gracias Florencia!

6.12.13

CON CARA DE ENOJADO / DIARIO Z

¿Y cuándo tus alumnos se enteran de que sos un escritor? Pasa algo raro, la gente de la Facultad me reconoce más por las entrevistas que por los libros, me paran para felicitarme por las notas en los diarios pero la mayoría no me lee. Por eso creo que hay que enseñar que la lectura es difícil, porque si a un pibe le decís que es fácil y el pibe abre un libro y le resulta aburrido le estuviste mintiendo. Las políticas de promoción que pregonan la lectura como algo fácil están equivocadas. ¡Gracias Juliàn!

28.6.13

UN REBELDE EN EL TELÉGRAFO DE ECUADOR

Pero ¿quién es Gustavo Nielsen? —le pregunta El Telégrafo a este escritor de 50 años que lleva adelante desde hace tiempo el blog Milanesa con papas.
Nielsen se toma un segundo y se refugia en su “locura”:
“No puedo andar revelando mi identidad secreta a cualquiera. La arquitecta María Silvia López Coda, del colectivo Metaphorarq, me regaló hace un año un saco italiano que heredó de su padre. No solo me queda una pinturita (en argot local, muy lindo), sino que me lo pongo y mi alma crece y se fortalece. Soy indestructible con ese saco puesto, un superhéroe. En la intimidad, llamo a ese saco, capa."
¡Gracias Marcelo Izquierdo!

11.4.13

ENTREVISTA CAPOTIANA / TONI MONTESINOS

"En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él el escritor estadounidense se entrevistaba a sí mismo con especial astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Gustavo Nielsen."

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2013/04/entrevista-capotiana-gustavo-nielsen.html

18.3.13

TRES GOLPES / REPORTAJE A LEOPOLDO BRIZUELA


“En Centroamérica ya no hay librerías fuera de los shoppings (malls). En uno de esos shoppings centroamericanos firmé ejemplares al fondo del local de una librería. De pronto le llega el turno a una mucama (empleada doméstica) de uniforme; con delantalito de puntillas y cofia.
"Me puede firmar el libro", me dice.
"¿Cómo no? ¿Cómo te llamas"
"No, no es para mí. Es para mi patrona", dice, señalando hacia afuera.
Y veo, al frente del local, una señora rubia y delgada de anteojos negros que se hace la desentendida, cargada de bolsas, flanqueada por dos niñas iguales, de anteojos negros y bolsas, todas mirando los carteles de las marcas de otros locales.
Pasado el raro trance, lo publico en Facebook y claro, todos los "amigos" virtuales, me preguntan, escandalizados: "¿pero vos se lo firmaste?" Y hasta proclaman dedicatorias más o menos contestatarias, más o menos ofensivas, que ellos, claro, hubieran puesto.
Yo, para levantar un poco mi propia imagen, pienso mentir: No lo hice porque a la mucama podía costarle el trabajo.
Pero la verdad es que me excedió la situación y obedecí.
Sabiendo que la señora no lo iba a leer. Que la mucama y yo éramos dos cosas más del gran shopping del mundo. Y que pensar no era lo que el gran Dios Mall había pensado para nosotros.”


En Matavilela