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19.4.18
30.3.18
LE HICE UNA PREGUNTA A LUCRECIA MARTEL
G: ¿Qué fue lo que te enganchó de Zama para
decidirte a filmarla?
L: Estoy desarrollando una teoría. ¿Qué hace
que una cosa que uno lee entre todas las palabras que fueron impresas en el
mundo desde Gutemberg hasta esta parte, te ponga en tal estado que tomes la
decisión tan estúpida de querer hacer una película? ¿Qué hace la literatura?
Uno se entrega al libro y dice: “Zama es una obra maestra”. Por supuesto, yo
había escuchado que no hay que hacer una película de una obra maestra. Pero
cuando empecé a leerla entré en un estado de euforia, en un desarreglo físico y
mental tan grande que solamente se me ocurrió que quería hacer la película.
Ahora, el problema es que estamos en el
imperio tonto del argumento. Si el mundo de la narrativa es el mar, el
argumento es la espuma. Es casi nada y está en la orilla...
Una novela te obliga a un ritmo, a un
recorrido, a aceptar un tono. Y por adentro te empiezan a aparecer voces. Hay
que tratar de descubrir quién es el que habla adentro tuyo cuando leés. Si es
tu voz o la de un amigo, o la de un familiar. Quién es el que aparece en tu
silencio. Esa voz es un enorme trastorno.
Simplemente pasó que leí la novela. Más allá
del contenido, sentí que podía reproducir el efecto que la novela hizo en mí.
No la novela en sí, sino ese efecto. Y llevarlo al lenguaje audiovisual.
28.3.18
ESTUVE EN EL FICCI 58 / LA AGENDA
“En la escuela de cine donde voy están todos locos con las series. Hay gente de publicidad que me ha llamado para producir “contenidos”. ¿Qué es contenido?, les digo. No saben. Es algo que se parece bastante a otra cosa que ya está hecha y que se parece bastante a las series. Veo a un montón de gente talentosa en Argentina tratando de encontrar alguna forma de filmar series de narcos, por ejemplo. Veo a gente joven, que siempre fue la más disruptiva, la que más chance tiene de meterse en líos, enamorados de las series, viendo cómo se les ocurre otro Black Mirror…
No creo que algo interesante pueda surgir de esa concepción. El cine documental, el experimental, habían llegado a unas complejidades culturales y narrativas increíbles. Ahora estamos yendo para atrás. Y no hablo de algunas obras muy bien contadas, como Twin Peaks. A David Lynch lo tienen en la jaula de los locos y le dejan hacer lo que quiera, pero no es la norma.
Las series están para resolverle la vida sexual a un montón de parejas. Creo que el gran propósito de las series ha sido salvar a la familia moderna. Conozco mucha gente que se debería haber separado y siguen juntos gracias a Netflix.”
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