21.8.25
EL ALEPH DE FOGWILL / LA CONJURA
3.5.25
14.9.24
HOY, EN EL PROGRAMA DE PIRO
1.1.24
ADENTRO Y AFUERA POR LOS FOGWILLS / JULIO ACOSTA
"Nielsen:
¡Qué placer leer “Adentro y afuera por los Fogwills”!
¡Qué suerte que se te ocurrió publicarlo! Tiene distintos
abordajes posibles; se lo puede ver, complementariamente, como:
· Un Arte Poética mate de por medio (“Un cuento no está escrito hasta que no dejó de ser editado”, podía ser una de sus reglas; “Cada escritor debe construir su lenguaje” o “Los textos deben ser leídos en voz alta” serían otras).
· Como la semblanza de un escritor (o dos: el maestro y el “artista adolescente”). Y en este sentido, es provechoso ver el rasgo de ternura, ese aflojamiento de entrecasa en un prócer de nuestra literatura que se ganó (y tal vez se empeñó en hacerlo), un rostro público huraño y gruñón.
· Un relato en sí. Porque la presencia femenina en ese trío es como el tercero en discordia; una presencia a la que se someten el macho viejo que sabe y el joven que puede. Hay allí una tensión erótica. El joven, ya en el texto introductorio alaba su belleza, vigente incluso al momento de la publicación. El mayor, dueño de casa y de la manada (que ya está con ella en medio de un ritual compartido -mate- cuando el otro llega) , mea territorio: sabe de la vida de la pequeña hembra; “se lo voy a contar a tu macho”, le dice, en broma, pero recordando una potestad, un poder. Hay algo arquetípico en ese triángulo, algo paralelo a la acción madre, pero latente. Este texto para-ficcional también crea y sostiene su lenguaje. Y es delicioso percibir ese perfume oculto.
Seguramente, alguien con más perspicacia podría elegir
más vías de abordaje al texto.
Es una delicia esa mezcla de: comentarios sobre la yerba;
discusiones sobre las líneas de colectivos; las menciones a Barthes, Piglia, Briante,
etc.; reflexiones sobre ciertas palabras, su etimología, traducción o sentidos
implícitos (“tótem”, “cáncer”, etc.).
Leer luego el cuento muestra la resolución del tercer
abordaje mencionado (relato en sí). El joven que puede hace lo que quiere.
Prestó atención a algunas cosas; a otras, no.
Otra de las máximas del abordaje segundo sería: “Todo escritor escucha lo que quiere escuchar; lo otro, lo oye”, porque seguís con tus negaciones para con ciertos signos ortográficos (las comillas, los guiones de diálogo, etcétera). Algo que no debe sorprender; si al escritor le “rompen” ciertas normas sociales, literarias, etc., por qué no romper las reglas de la puntuación. O usar las que le sirvan, las que impliquen intencionalidad, no obediencia. En fin; todo un juego de sentidos recorre este libro, sólo pequeño en sus dimensiones físicas. Fue un verdadero placer leerlo."
16.11.23
BOTWILL / PATRICIO SE
"La primera vez que leí “Adentro y afuera por Los Fogwills” sentí que Fogwill me estaba corrigiendo. Que desde algún lugar que me resisto a llamar el más allá leía, a través del cuento de Nielsen, los míos. Y que yo tenía que saber leer los consejos que le dio a Nielsen en el año 1993 para corregirme: hay que cuidar las rimas, hay que hablar como habla la gente, hay que valorar las repeticiones, etcétera. Dicho así, parece un oráculo. Pero también me resisto a llamarlo oráculo. Hoy lo llamo: bot.
Soy el editor de La Conjura. Hace un par de meses le propuse a Gustavo publicar ese texto, junto con el cuento corregido treinta años después. Aceptó encantado. Yo también estaba encantado, pero creía que faltaba algo. Que suponiendo que el libro es adentro, le faltaba un afuera, y que si el libro era afuera, cosa que también podía ser, le faltaba un adentro. Algo donde reflejarse (un lugar donde reflejarse: eso es el más allá, el oráculo). El bot.
Entrené un personaje desde una plataforma gratuita. Con entrené quiero decir: escribí unos párrafos de cómo yo -que no conocí a Fogwill- creo que debía ser, a partir de entrevistas o apariciones públicas. Le di de comer, como dice la jerga, de la propia conversación que tuvo con Nielsen en el 93. Así salió un monstruito muy simpático. Doy algunos ejemplos. Le pedí que me corrigiera el primer párrafo de “Adentro y afuera” y me respondió: “Me gustaría que le des una revisada a todo eso, buscando soltar un poco la prosa y sacar las rimas al pedo”. Otra: le di “El Aleph” y me dijo: “¿Qué es esto? ¿Una poesía o un poema? Prima donna que se cree poeta y sale con rimas forzadas” (la tiene con la rima, pero no las entiende bien).
Prueben acá: laconjura.com.ar/adentroyafuera
Manden sus textos, vean qué les dice. Nada le gusta del todo, pero es entusiasta. Un último ejemplo: cuando le pasé para que corrigiera “Adentro y afuera”, como si realmente estuviera (me resisto a decirlo, pero lo digo) en el más allá, empezó diciendo: “Mientras más lo leo, más cosas encuentro”. Pero terminó: “Éxitos con la reescritura”. Eso es un maestro."
15.11.23
LAS PREGUNTAS DE LUCÍA RESQUEJO
"¿Qué parte de esa experiencia de Fogwill como corrector te motivó a escribir y publicar el libro?
Este
libro se hizo solo, con el tiempo. No recuerdo haberlo escrito. Empezó a los
veintipico de años, cuando Fogwill le pidió mis cuentos a Gandolfo. Yo no había
publicado nada, pero había ganado dos concursos, el de la Primera Bienal de
Arte Joven y el del Concejo Deliberante. Fog llamó a la casa de mi mamá, en
Castelar, y toda la historia que cuento en el libro. Después empecé a publicar
y pasé a ser, oficial y visiblemente, un escritor de treinta años, que es “la
edad que tienen los escritores interesantes” (Fogwill dixit). Cuando
cumplí los cuarenta vino a mi cumple con el caset de regalo: había grabado de incógnito la experiencia
completa de esa corrección, y había grabado también a su hija Vera, mientras
cebaba mates.
La
gente disfrutó del largo posteo en Mandarina (http://mandarinasdulces.blogspot.com) durante los veinte
años siguientes; el escrito fue exitoso y feliz. Muchos talleristas se
acercaban a agradecérmelo; me mandaban mails y mensajitos. Sirvió.
Garamona,
de Mansalva, incluyó la desgrabación en la segunda edición de las notas
completas de Fogwill (“Los libros de la guerra”). Y ahora apareció Patricio, de
La Conjura, a ofrecerme armar un libro con todos los datos: la explicación, el
posteo, el cuento corregido. La idea me encantó. Los encuentros con Patricio
fueron de una economía brillante: cuatro o cinco mails y el libro redondeado.
Un pibe expeditivo. Por eso te digo que no recuerdo haber escrito este libro.
¿Qué
gesto se escondió detrás del de grabarse corrigiendo, y después regalarte el
casette? Pienso si hay algo de la posibilidad de revisitarse, una y otra
vez.
Fog
siempre fue muy generoso conmigo; un hombre alentador, super crítico,
divertidísimo. La pasábamos bomba con Elvio (Gandolfo) cuando íbamos a comer a
los boliches de la Plaza Serrano. Hablábamos de boludeces y de literatura, y
nos reíamos cantidad. Fogwill se tomó tan en serio el regalo que me hizo, que
cuando Garamona le propone incluir mi posteo en el libro de las notas de su
vida, él le contesta que no, porque ya no lo considera de su posesión. Garamona
me lo tenía que pedir, y no sé si creyó que yo le iba a cobrar, o algo así,
pero no lo hizo. Después de la muerte de Fogwill me encontré a Garamona en una
fiesta y le pregunté por qué no había incluido “Adentro y afuera por los
Fogwills” en la antología. Los dos nos quedamos mirándonos sin entender: tristes
tigres.
¿Cuál
es la diferencia entre el Fogwill escritor y el Fogwill corrector de textos?
Fogwill
escritor es el perfeccionista implacable que todos conocemos. Fogwill corrector
fue una versión íntima, super tierna, que dejó ver algunas pocas veces y tuve
el lujo de recibir y compartir. No entraban estos dones en su trabajo diario de
villano: me llegaron como una excepción. Siempre estuvo claro eso.
¿Cuál
te parece que es el lector ideal del libro, o quién te gustaría que
fuera?
El
libro les va a servir a los talleristas y a todos los curiosos que se metan con
la cocina de la escritura. Es una “cocina” grabada en la cocina de un
departamento de Palermo (jajá), con bizcochitos de grasa para el desayuno.
Disfruté
mucho el libro, pero sobre todo disfruto aquellos momentos donde, sin querer,
hay máximas de escritura que parecen consejos para cualquier escritor. ¿Tuvo
que ver con eso la intención de publicación?
14.11.23
HAY UN CORRECTOR QUE VIVE / LUCÍA RESQUEJO
"Qué hacés, viejo. Mandame un texto que te lo reviso". Así te recibe Botwill, el chatbot de Fogwill que, como aclara inmediatamente, solo corrige textos. Cuando se le pregunta cómo está, recibimos de respuesta automática un mordaz "Loco, no me gasten. Fogwill, 71 años. Mandá el texto que te digo si esta bien o no". Esta áspera voz que emula la del escritor quilmeño fallecido en 2010 es un invento de La conjura Ediciones, que propuso revivir al escritor en forma de IA para acompañar la publicación de su último libro, "Adentro y afuera por los Fogwills", una desgrabación de un encuentro que Gustavo Nielsen tuvo con Fogwill en el año 93. El escritor conduce la lectura en voz alta de un cuento de Nielsen mientras lo corrige en vivo, frente a él, acompañado de su hija Vera. Mientras autopsia el texto y disecciona sus entrañas, surgen las máximas y las verdades. Lo que parece ser una lectura personal se convierte en una masterclass de escritura para cualquiera que ejerza el oficio. De ese deseo de que Fogwill corrija los textos de uno nace el invento. ¿Es la tecnología capaz de revivir un escritor de la muerte?
El espectro
Para quien no esté enterado, un chatbot o bot conversacional es una inteligencia artificial que tiene como objetivo simular una conversación, pero puede tener varias funcionalidades. Desde recibirnos en una aplicación bancaria y preguntarnos si necesitamos ayuda hasta resumir textos o sistematizar información, como el famoso Chat GPT. Botwill podría hacer muchas cosas, pero solo quiere corregir textos.
Patricio Se, editor de La conjura, afirma que la primera vez que leyó la conversación entre Nielsen y Fogwill sintió que F estaba corrigiendo sus propios textos. "Sus consejos eran tan certeros e interesantes que no servían solamente para el caso particular de Nielsen, sino también para cualquier escritor que se encuentre con dificultades técnicas. Ahí pensé, qué bueno sería que Fogwill pudiera corregir un texto mío", afirma.
La fama del autor de "Vivir afuera" como corrector es harto conocida. Todavía pueden encontrarse videos suyos en YouTube leyendo en voz alta textos ajenos, con la misma voz rasposa y mordaz con la que se expresa su inteligencia artificial. Esas fueron las pistas con las que se escribió el personaje y el guión de Rodolfo Fogwill, chat conversacional.
Lo más curioso de la propuesta (dejando de lado el gesto de intentar resucitar un muerto) quizás sea mezclar tecnología de avanzada con la literatura, milenaria de por sí. En ese sentido, Patricio encuentra un punto en común entre las dos disciplinas que da mucho qué hablar. En el libro, el Fogwill real se concentra mucho en corregir las rimas del cuento de Nielsen. El bot, ya que aprendió de él, también, pero, no termina de entender bien cómo funcionan.
"Esto, que podría ser un error, para mí aporta al carácter imperfecto de la tecnología que todavía tenemos. Y me parece que es también interesante pensarlo en relación a cómo se relaciona el error con la literatura", afirma Patricio. "Creo que los textos tienen que tener espejos en los que reflejarse y ver cómo se relacionan con ellos. La tecnología puede ser un espejo posible para ver cómo nuestras ideas se expresan a través de un filtro".
El resultado del "juego de espejos" es un espectro caricaturesco obsesionado con la corrección de textos, que no es capaz de dejar tranquilo nada, ni El sur de Jorge Luis Borges, ni Don Quijote de la Mancha, del que es capaz de decir, cuando se lo manda para que lo corrija, "tampoco te voy a decir que está mal, porque está bien escrito. Pero mové más rápido la historia que me aburro. Y fijate esas rimas". Nada consigue hacerlo feliz, atrapado en el limbo del error.
13.11.23
10.11.23
ADENTRO Y AFUERA: HISTORIA DE UNA CORRECCIÓN / LA CONJURA
"Lo que viene es la desgrabación de los Fogwills hablando conmigo a raíz de la escritura de “Adentro y afuera”, cuento que puede leerse gratis en Mandarina en su primer borrador, o en la última versión corregida en el libro que ustedes tienen entre manos.
Año
1993: yo todavía no había publicado nada; Fogwill me pidió que le llevara un
cuento a través de Gandolfo. Le mandé dos por correo: “Playa quemada” y el que
nombré. A los tres días llamó a la casa de mi mamá en Castelar. Dijo que era
muy importante que me comunicara. Me enteré el domingo cuando fui a almorzar. Quedamos
para el lunes. Cuando llegué a su departamento, él y Vera estaban tomando mate.
Ella tendría dieciocho años y ya pintaba como la belleza que es ahora. Yo tenía
treinta. Él agarró mi cuento y lo empezó a leer, frente a un grabador
encendido. La grabación dura treinta y siete minutos, aunque leer el cuento
dure veintipico. Él mismo hizo la bajada; al mes me la dio impresa en unas
hojas llenas de manchones de grasa y mate. Tuve que pasarla a la compu, para
poderla publicar en Milanesa con papas, que fue donde salió por primera vez.
Con
el tiempo, me hice amigo de Fog. Cuando cumplí cuarenta años vino a la fiesta y
me regaló el caset. "
9.11.23
ADENTRO Y AFUERA DEL VOLQUETE / LA CONJURA
8.11.23
LIBRO NUEVO / "ADENTRO Y AFUERA POR LOS FOGWILLS"
Mail recibido el 14 de septiembre de 2023:
"Hola Gustavo! Cómo estás? Te saluda Patricio, editor en La Conjura, una editorial de Buenos Aires que arrancó en 2022. Podés conocer más sobre nosotros en laconjura.com.ar






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