“Hubo una vez un gato de Siam que pretendía ser un león y que chapurreaba el cebraico.
Este idioma es relinchado por la raza de caballos africanos
a rayas.
He aquí lo que sucede: una cebra inocente está caminando por
la jungla y por el otro lado se aproxima el gatito; ambos se encuentran.
“¡Hola! -dice el gato siamés en cebraico pronunciado a la
perfección-. Realmente es un lindo día, ¿no? ¡El sol brilla, los pájaros cantan,
el mundo es hoy un hermoso lugar para vivir!”
La cebra se asombra tanto de escuchar a un gato siamés que
habla como una cebra, que queda en condiciones de ser maniatado.
De modo que el gatito rápidamente la ata, la asesina y
arrastra los despojos mejores a su guarida.
El gato cazó cabras con éxito durante muchos meses de esta
manera, saboreando filet mignon de cebra cada noche, y con los mejores cueros
se hizo corbatas de moño y cinturones anchos, a la moda de los decadentes príncipes
de la Antigua Corte de Siam.
Empezó a vanagloriarse ante sus amigos de ser un león y como
prueba les ofrecía el hecho de que cazaba cebras.
Los delicados hocicos de las cebras les advirtieron que en
realidad no había león alguno en las cercanías. Las muertes de cebras
provocaron que muchas de estas soslayaran la región, Supersticiosas,
resolvieron que la selva estaba hechizada por el espíritu de un león.
Un día, la cebra cuentista deambulaba por ahí, y en su mente
se cruzaban argumentos de historias para divertir a las otras cebras, cuando
repentinamente sus ojos se iluminaron y exclamó: “¡Eso es! ¡Contaré la historia
de un gato siamés que aprende a hablar en nuestro idioma! ¡Qué historia! ¡Esto
las hará reír!”
En ese preciso momento apareció ante ella el gato siamés y
le dijo: “¡Hola! ¡Qué lindo día es hoy! ¿No es cierto?”
La cebra cuentista no quedó en condiciones de ser atrapada
al escuchar un gato que hablaba su idioma, porque había estado pensando
justamente en eso.
Miró fijamente al gato y, sin saber por qué, hubo algo en su
aspecto que no le gustó, de modo que le dio una coz y lo mató.
Tal es la función del cuentista.”

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