nuestro álbum de matrimonio,
dice en la tapa.
miro a través.
ellos duraron diez años.
fueron jóvenes.
ahora yo duermo en la cama de ella.
él la llama.
"quiero mi taladro.
tenelo listo. paso a buscar
a los chicos a las diez".
cuando llega
espera en la puerta.
sus chicos se van con él.
ella vuelve a la cama
y estiro una pierna poniéndola
contra la suya.
yo también fui joven una vez.
las relaciones humanas simplemente
no duran.
creo que volveré a las mujeres
de mi vida.
aunque parezca que no existen.
"¿agarró su taladro?", pregunto.
"sí, agarró su taladro".
me pregunto también si yo alguna vez tendré
que volver por mis pantalones cortos y
mi álbum del colegio.
supongo que lo haré.
29.6.07
28.6.07
SALIÓ SUMMA+ 87
Y se presentará hoy a la noche, junto a la Guía Weber 2007.Gracias a los chicos de la revista por invitarme a estas reuniones en las que siempre hay tragos, comida, buena música, arte, regalitos y excepcional compañía. Y gracias también por las revistas que cada vez obsequian sin pedir nada a cambio. Recibidos el número 83 (foto), el 86 y el último de Summa+, más los dos números gorditos de Barzón. Son super amables.
TENEMOS QUE COMUNICARNOS / CHARLES BUKOWSKI
"era un hombre muy sensible", me dijo ella.
"después de romper con Andrea, guardaba sus bombachas
debajo de la almohada
y cada noche las besaba y lloraba".
¡mirate un poco, querés! ¡esa expresión en tu cara!
no te está gustando lo que te digo ¿querés saber por qué?
porque tenés miedo, hay que ser muy hombre para
admitir los sentimientos.
te veo mirando a las chicas bajar de sus
autos. esperando a que se les suba un poco el vestido
así podés verles las piernas.
sos un pendejo, ¡un mirón!
y peor, solamente te gusta pensar en el sexo,
en realidad no querés hacerlo, es solamente trabajo
para vos, que te la pasás imaginando.
¡ni siquiera te gusta pellizcarme las tetas!
y no te gusta ver a una mujer haciendo sus necesidades
en el baño,
¿hay algo de malo con las funciones biológicas?
¿vos no cagás, ni meás?
¡dios mío, mis hermanas me lo habían advertido!
me dijeron cómo eras.
yo no les creí, carajo, ¡parecías un ser humano!
todos tus libros, miles de poemas, ¿y qué es lo que
aprendiste?
¡tenés miedo de mirar la concha de una mujer!
¡lo único que hacés es chupar!
¿creés que hacen falta huevos para chupar?
yo te di cinco años de mi vida, ¿y qué me hacés?
¡ni siquiera discutís las cosas conmigo!
sos bastante encantador en una fiesta, sí,
si estás de buen humor
de veras podés hablar sobre toda tu mierda
pero mirate ahora, ni un sonido sale de vos,
¡te sentás ahí en tu silla y te mandás un trago
atrás del otro!
bueno, ya tuve suficiente, me voy a conseguir a alguien
de verdad, alguien que pueda discutir las cosas conmigo,
alguien que pueda decir, bueno, mirá Paula,
entiendo que tenemos algunos problemas y quizás si hablamos
un poco podamos entendernos mejor
y hacer que las cosas funcionen.
¡pero vos no, mirate! ¿por qué no decís algo?
¿qué hay de malo con la concha de una mujer?
mamá abandonó a papá porque él era como vos,
todo lo que hacía era chupar y jugar a los caballos.
bueno, casi se volvió loco después de que ella lo dejó.
le rogó, le rogó y le rogó para que volviera.
incluso fingió que se estaba muriendo de cáncer
sólo para conseguir que ella viniera a verlo.
pero no la pudo engañar-ella fue y se consiguió un hombre decente,
está con él ahora, vos lo conocés: Lance, pero no,
no te gusta Lance, ¿no es cierto?
usa corbata y está entero...
bueno, a él tampoco le gustás. mamá lo ama.
¿qué sabés vos del amor?
para vos amor es una mala palabra.
¡ni siquiera te gustan las cosas!
no te gusta tu país, no te gusta el cine, no te gusta
bailar, no te gusta manejar,
no te gustan los chicos, no mirás a la gente,
todo lo que hacés es sentarte en una silla a chupar
y fabular sistemas para ganarle a los caballos,
y si hay algo más tonto y estúpido que los caballos
decime qué es.
todo lo que sabés hacer es levantarte enfermo
cada mañana, no salís de tu cama hasta el mediodía,
chupás whisky, chupás scotch, chupás cerveza, chupás vino,
chupás vodka, chupás gin,
¿y eso qué significa?
tu salud se pone cada vez peor, tu pulgar izquierdo
está muerto, tu hígado fue, tenés presión alta,
hemorroides, úlcera,
y dios sabe qué más, y cuando trato de hablarte
no te hacés cargo, te encanutás en tu casa y descolgás
el teléfono y ponés tus discos de clásica y chupás
hasta que te quedás dormido y entonces te despertás
enfermo al mediodía y me llamás, me decís que te estás
muriendo, que estás triste y querés verme,
entonces yo voy y estás tan apenado que ni siquiera
parecés un ser humano.
oh, podés ser encantador cuando estás enfermo y
en problemas, sos gracioso, me hacés reír,
me ganás una y otra vez...
¡pero mirate ahora! lo único que querés es un trago más
y después otro y no me vas a hablar, sólo seguís
encendiendo cigarritos y mirando a cualquier parte de la
habitación...
¿no querés trabajar para que nuestra relación mejore?
decime, ¿por qué le tenés miedo a la concha de una mujer?
"después de romper con Andrea, guardaba sus bombachas
debajo de la almohada
y cada noche las besaba y lloraba".
¡mirate un poco, querés! ¡esa expresión en tu cara!
no te está gustando lo que te digo ¿querés saber por qué?
porque tenés miedo, hay que ser muy hombre para
admitir los sentimientos.
te veo mirando a las chicas bajar de sus
autos. esperando a que se les suba un poco el vestido
así podés verles las piernas.
sos un pendejo, ¡un mirón!
y peor, solamente te gusta pensar en el sexo,
en realidad no querés hacerlo, es solamente trabajo
para vos, que te la pasás imaginando.
¡ni siquiera te gusta pellizcarme las tetas!
y no te gusta ver a una mujer haciendo sus necesidades
en el baño,
¿hay algo de malo con las funciones biológicas?
¿vos no cagás, ni meás?
¡dios mío, mis hermanas me lo habían advertido!
me dijeron cómo eras.
yo no les creí, carajo, ¡parecías un ser humano!
todos tus libros, miles de poemas, ¿y qué es lo que
aprendiste?
¡tenés miedo de mirar la concha de una mujer!
¡lo único que hacés es chupar!
¿creés que hacen falta huevos para chupar?
yo te di cinco años de mi vida, ¿y qué me hacés?
¡ni siquiera discutís las cosas conmigo!
sos bastante encantador en una fiesta, sí,
si estás de buen humor
de veras podés hablar sobre toda tu mierda
pero mirate ahora, ni un sonido sale de vos,
¡te sentás ahí en tu silla y te mandás un trago
atrás del otro!
bueno, ya tuve suficiente, me voy a conseguir a alguien
de verdad, alguien que pueda discutir las cosas conmigo,
alguien que pueda decir, bueno, mirá Paula,
entiendo que tenemos algunos problemas y quizás si hablamos
un poco podamos entendernos mejor
y hacer que las cosas funcionen.
¡pero vos no, mirate! ¿por qué no decís algo?
¿qué hay de malo con la concha de una mujer?
mamá abandonó a papá porque él era como vos,
todo lo que hacía era chupar y jugar a los caballos.
bueno, casi se volvió loco después de que ella lo dejó.
le rogó, le rogó y le rogó para que volviera.
incluso fingió que se estaba muriendo de cáncer
sólo para conseguir que ella viniera a verlo.
pero no la pudo engañar-ella fue y se consiguió un hombre decente,
está con él ahora, vos lo conocés: Lance, pero no,
no te gusta Lance, ¿no es cierto?
usa corbata y está entero...
bueno, a él tampoco le gustás. mamá lo ama.
¿qué sabés vos del amor?
para vos amor es una mala palabra.
¡ni siquiera te gustan las cosas!
no te gusta tu país, no te gusta el cine, no te gusta
bailar, no te gusta manejar,
no te gustan los chicos, no mirás a la gente,
todo lo que hacés es sentarte en una silla a chupar
y fabular sistemas para ganarle a los caballos,
y si hay algo más tonto y estúpido que los caballos
decime qué es.
todo lo que sabés hacer es levantarte enfermo
cada mañana, no salís de tu cama hasta el mediodía,
chupás whisky, chupás scotch, chupás cerveza, chupás vino,
chupás vodka, chupás gin,
¿y eso qué significa?
tu salud se pone cada vez peor, tu pulgar izquierdo
está muerto, tu hígado fue, tenés presión alta,
hemorroides, úlcera,
y dios sabe qué más, y cuando trato de hablarte
no te hacés cargo, te encanutás en tu casa y descolgás
el teléfono y ponés tus discos de clásica y chupás
hasta que te quedás dormido y entonces te despertás
enfermo al mediodía y me llamás, me decís que te estás
muriendo, que estás triste y querés verme,
entonces yo voy y estás tan apenado que ni siquiera
parecés un ser humano.
oh, podés ser encantador cuando estás enfermo y
en problemas, sos gracioso, me hacés reír,
me ganás una y otra vez...
¡pero mirate ahora! lo único que querés es un trago más
y después otro y no me vas a hablar, sólo seguís
encendiendo cigarritos y mirando a cualquier parte de la
habitación...
¿no querés trabajar para que nuestra relación mejore?
decime, ¿por qué le tenés miedo a la concha de una mujer?
27.6.07
26.6.07
25.6.07
LO QUE LEÍ EN EL PECHA KUCHA
La llamada había sido hecha desde el geriátrico donde estaba internado mi abuelo Oscar. Vi a mi padre ponerse muy nervioso. Me agarró de una mano y me subió al coche. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que el abuelo se había peleado con otro abuelo. Que le había tirado algo encima. Un mueble. Que mi abuelo había levantado un mueble y se lo había tirado por la cabeza a su propio compañero de pieza. Un ropero de roble. Imposible de mover si no fuera por la puta fuerza danesa que se apoderaba de nosotros a veces, de nosotros los Nilsen. De eso que era como una tormenta desatada, imparable, que empezaba en nuestros corazones, los corazones de los hombres de nuestra familia, y terminaba en la fuerza de los puños cerrados. “¿Y el otro?”, pregunté. Mi padre dijo que a él ya le pasaba muy seguido; lo repitió dos veces. Al final se corrigió. “Demasiado seguido”, dijo. Apretaba el volante de su Dodge como si quisiera dejar estampadas las huellas digitales en el vinilo.
- ¿Y el otro viejo?
Se limpió una lágrima de rabia en el ojo derecho, de esas que le salían a veces. Una gota brillante y opaca a la vez, que no podía ser presagio de nada bueno. “A vos también te va a pasar: es la necesidad que nos llega de romperlo todo”. No me va a pasar, pensé. Nunca iba a tirarle un ropero lleno de cosas a nadie, ni para defenderme, ni para justificar la furia danesa de los Nilsen.
El geriátrico olía a pañales meados. La humedad llenaba los vértices de todas las paredes, cada ángulo era un mapa de moho. Los familiares del otro viejo eran dos hombres y una mujer. Mi padre me apretó los hombros. Sus diez dedos fueron diez marcas claras. Los médicos conversaban con los policías; el dueño del geriátrico puso cara de circunstancia.
Yo me asusté por lo que nos fuera a pasar, por lo que la familia de aquel viejo desdichado pudiera llegar a hacernos en represalia. Sentí desconfianza sobre todo de los parientes hombres; que eran más grandes que mi padre, y eran dos. Un enfermero retiró la camilla tapada y dejó libre el paso hacia la habitación de mi abuelo. La puerta estaba abierta. Él estaba sentado en su cama, clavado en su inútil demencia senil. La desconfianza, que había empezado en mi cabeza, me bajó hacia el estómago como una especie de calor. “¿Por qué hizo eso, don Oscar?”, pensé. Mi padre se llamaba Oscar y yo también, casi me llamo así. Tal vez fuera la descendencia de un nombre lo que provocara esa ira; tal vez yo ya estaba medianamente afuera del proceso, por ese casi llamarme sin terminar de hacerlo. Mi madre se había opuesto, y acabaron poniéndome un segundo nombre más largo y más feo. Tal vez la maldición se fuera con la muerte del último de los oscares.
La más serena era la señora. Tenía los labios pintados por afuera de los límites de la boca. Se lamentaba por la enfermedad terminal de su padre, y frunció el ceño cada vez que dijo “tarde o temprano”. Entonces pronunció la palabra accidente. Dijo: no se preocupe, señor, fue un accidente. El susto me volvió a la cabeza, como un martillazo. Ellos estaban aliviados. Por fin habrían de dejar de pagar la cuenta del hotelucho de mala espina, por fin dejarían de comprar los remedios carísimos, por fin heredarían sus inmuebles y se olvidarían de asistir a un sitio con olor a meada humana. Los hombres asentían como afirmando “también nosotros lo lamentamos mucho, a nuestra forma”.
Mi abuelo sentado, apaciaguado, quieto. La tormenta sin viento. No hay accidentes entre nosotros los Nilsen , señora, somos una especie de asesinos en potencia, lejanos parientes de la furia danesa, un error de la vida. No se confundan ustedes tres. Eso que está sentado allí sobre su cama, con la cabeza inclinada hacia sus piernas y los brazos colgando, no es un viejo común. Lo que lleva por brazos son herramientas peligrosas, de carne y hueso, dos armas en descanso. ¿Por qué, don Oscar?
Esperaba a que hubiera una razón del odio, por más tonta que fuera. Rogaba que no dijera “no sé”, o “así somos”, porque en ese caso iba a ser yo quien con mis once años, con quince, con veinte, con cincuenta, arrancara de sus amures el ropero imposible, y se lo arrojara a su cabeza hasta verla abrirse como un durazno prisco. Para dejar afuera todas sus ideas, derramadas sobre el mosaico del piso junto a la sangre tóxica, heredada.
Tengo las mismas armas que mi abuelo, pero las uso para escribir.
Esta anécdota inaugura mi oficio. La cuento porque si me preguntan qué sentimientos quiero provocar en el lector a la hora de conmover mediante la ficción, elijo, sin lugar a dudas, el miedo y la ternura. La visión a los once años de esos tres desconocidos complacientes ante una muerte injusta me trasmitió el miedo que he necesitado para escribir. La ternura me la dio el hombre muerto.
Hice todos estos libros que se ven en la pantalla, escribí sus historias, dibujé sus tapas y los publiqué. Tengo además otras tres novelas inéditas, más decenas de cuentos, más cientos de dibujos que nunca salieron de mi casa.
Soy Gustavo Nielsen, 44 años, escritor.
- ¿Y el otro viejo?
Se limpió una lágrima de rabia en el ojo derecho, de esas que le salían a veces. Una gota brillante y opaca a la vez, que no podía ser presagio de nada bueno. “A vos también te va a pasar: es la necesidad que nos llega de romperlo todo”. No me va a pasar, pensé. Nunca iba a tirarle un ropero lleno de cosas a nadie, ni para defenderme, ni para justificar la furia danesa de los Nilsen.
El geriátrico olía a pañales meados. La humedad llenaba los vértices de todas las paredes, cada ángulo era un mapa de moho. Los familiares del otro viejo eran dos hombres y una mujer. Mi padre me apretó los hombros. Sus diez dedos fueron diez marcas claras. Los médicos conversaban con los policías; el dueño del geriátrico puso cara de circunstancia.
Yo me asusté por lo que nos fuera a pasar, por lo que la familia de aquel viejo desdichado pudiera llegar a hacernos en represalia. Sentí desconfianza sobre todo de los parientes hombres; que eran más grandes que mi padre, y eran dos. Un enfermero retiró la camilla tapada y dejó libre el paso hacia la habitación de mi abuelo. La puerta estaba abierta. Él estaba sentado en su cama, clavado en su inútil demencia senil. La desconfianza, que había empezado en mi cabeza, me bajó hacia el estómago como una especie de calor. “¿Por qué hizo eso, don Oscar?”, pensé. Mi padre se llamaba Oscar y yo también, casi me llamo así. Tal vez fuera la descendencia de un nombre lo que provocara esa ira; tal vez yo ya estaba medianamente afuera del proceso, por ese casi llamarme sin terminar de hacerlo. Mi madre se había opuesto, y acabaron poniéndome un segundo nombre más largo y más feo. Tal vez la maldición se fuera con la muerte del último de los oscares.
La más serena era la señora. Tenía los labios pintados por afuera de los límites de la boca. Se lamentaba por la enfermedad terminal de su padre, y frunció el ceño cada vez que dijo “tarde o temprano”. Entonces pronunció la palabra accidente. Dijo: no se preocupe, señor, fue un accidente. El susto me volvió a la cabeza, como un martillazo. Ellos estaban aliviados. Por fin habrían de dejar de pagar la cuenta del hotelucho de mala espina, por fin dejarían de comprar los remedios carísimos, por fin heredarían sus inmuebles y se olvidarían de asistir a un sitio con olor a meada humana. Los hombres asentían como afirmando “también nosotros lo lamentamos mucho, a nuestra forma”.
Mi abuelo sentado, apaciaguado, quieto. La tormenta sin viento. No hay accidentes entre nosotros los Nilsen , señora, somos una especie de asesinos en potencia, lejanos parientes de la furia danesa, un error de la vida. No se confundan ustedes tres. Eso que está sentado allí sobre su cama, con la cabeza inclinada hacia sus piernas y los brazos colgando, no es un viejo común. Lo que lleva por brazos son herramientas peligrosas, de carne y hueso, dos armas en descanso. ¿Por qué, don Oscar?
Esperaba a que hubiera una razón del odio, por más tonta que fuera. Rogaba que no dijera “no sé”, o “así somos”, porque en ese caso iba a ser yo quien con mis once años, con quince, con veinte, con cincuenta, arrancara de sus amures el ropero imposible, y se lo arrojara a su cabeza hasta verla abrirse como un durazno prisco. Para dejar afuera todas sus ideas, derramadas sobre el mosaico del piso junto a la sangre tóxica, heredada.
Tengo las mismas armas que mi abuelo, pero las uso para escribir.
Esta anécdota inaugura mi oficio. La cuento porque si me preguntan qué sentimientos quiero provocar en el lector a la hora de conmover mediante la ficción, elijo, sin lugar a dudas, el miedo y la ternura. La visión a los once años de esos tres desconocidos complacientes ante una muerte injusta me trasmitió el miedo que he necesitado para escribir. La ternura me la dio el hombre muerto.
Hice todos estos libros que se ven en la pantalla, escribí sus historias, dibujé sus tapas y los publiqué. Tengo además otras tres novelas inéditas, más decenas de cuentos, más cientos de dibujos que nunca salieron de mi casa.
Soy Gustavo Nielsen, 44 años, escritor.
22.6.07
21.6.07
20.6.07
CLAVES PARA ENTENDER EL PLANETARIO / ARQ. ENRIQUE JAN
El planetario y su concepción fueron una combinación de un proceso interno propio de síntesis y la sensación de estar participando como brazo ejecutor de una fuerza expresiva que trascendía mi persona.
Una revista bimensual, Planeta, que había empezado a publicarse aproximadamente en 1964, tuvo gran influencia en la ampliación de mis horizontes cognitivos y en la forma de ver las cosas que me rodeaban. Coincidió esta época con cierto interés por lo oriental, especialmente la capacidad sintética de su arte y de su idioma escrito, los ideogramas. "La información está ahí, para el que sabe interpretarla".
El planetario es un "ideograma" arquitectónico.
Una revista bimensual, Planeta, que había empezado a publicarse aproximadamente en 1964, tuvo gran influencia en la ampliación de mis horizontes cognitivos y en la forma de ver las cosas que me rodeaban. Coincidió esta época con cierto interés por lo oriental, especialmente la capacidad sintética de su arte y de su idioma escrito, los ideogramas. "La información está ahí, para el que sabe interpretarla".
El planetario es un "ideograma" arquitectónico.
El visitante que llega se aproxima al edificio por una calzada construida con triángulos, que hace la vez de puente entre el afuera y el adentro del edificio. El triángulo es la primera figura geométrica elemental capaz de encerrar un contenido en dos dimensiones; dos líneas no bastan para contener, tan sólo delimitan, una tercera línea define la frontera entre adentro y afuera. Así se presenta este concepto al transeúnte, en el plano de las dos dimensiones de la calzada.
Al cruzar el puente el triángulo, como elemento constructivo, salta del plano al espacio tridimensional formando dos tetraedros invertidos, uno apoya su base en la tierra y eleva su cúspide al cielo y el otro baja del cielo hacia la tierra, interpenetrando al anterior.
La dialéctica de oposición complementaria se rompe cuando "uno" y "uno" no son dos sino tres, ahí comienza la creación. De la relación dinámica entre dos surge el tres, dos líneas paralelas no se intersectan, y la repetición de este mecanismo no construye, separa. En cambio, cuando dos líneas se intersectan, la repetición del proceso crea el triángulo y ya comienza a surgir la evolución en la estructura que se perfila.
De la misma forma que la capacidad de "contener" surge en las dos dimensiones con la operación de intersección de tres líneas; en las tres dimensiones, utilizando cuatro triángulos elementales, vuelve a surgir la capacidad de contención: el tetraedro, que además es la imagen qúimica de la molécula de carbono, elemento sobre el que se construye la química de "lo vivo", lo que evoluciona.
El objetivo del edificio es albergar en su interior al "planetario" propiamente dicho, este es un instrumento que proyecta un cielo virtual sobre una bóveda semiesférica, y permite simular el avance o el retroceso del tiempo para llevar la representación de la bóveda celeste al momento escogido.
La dialéctica de oposición complementaria se rompe cuando "uno" y "uno" no son dos sino tres, ahí comienza la creación. De la relación dinámica entre dos surge el tres, dos líneas paralelas no se intersectan, y la repetición de este mecanismo no construye, separa. En cambio, cuando dos líneas se intersectan, la repetición del proceso crea el triángulo y ya comienza a surgir la evolución en la estructura que se perfila.
De la misma forma que la capacidad de "contener" surge en las dos dimensiones con la operación de intersección de tres líneas; en las tres dimensiones, utilizando cuatro triángulos elementales, vuelve a surgir la capacidad de contención: el tetraedro, que además es la imagen qúimica de la molécula de carbono, elemento sobre el que se construye la química de "lo vivo", lo que evoluciona.
El objetivo del edificio es albergar en su interior al "planetario" propiamente dicho, este es un instrumento que proyecta un cielo virtual sobre una bóveda semiesférica, y permite simular el avance o el retroceso del tiempo para llevar la representación de la bóveda celeste al momento escogido.
Retomando el "ideograma" arquitectónico veremos: la naturaleza del tiempo es circular, se percibe en los cambios de estaciones que siempre regresan, en los ciclos de nacimiento, duración y muerte de lo vivo. La percepción del tiempo está asociada a un aspecto más elevado que nos permite ver en extensión y, luego de hacer un recorrido circular, volver a reconocer los mismos lugares a pesar del trayecto recorrido. Esto marca los años, los siglos, los eones, cómo volvemos año tras año al límite arbitrario del 31 de diciembre en el que un año es viejo y el que sigue es año nuevo. La galería circular que rodea al planetario y que está sobreelevada busca transmitir esta idea.
El ser humano, como cúspide de la evolución conocida está también ahí: el eje central del planetario es un ascensor hidráulico que une y conecta lo más profundo con lo mas elevado, al igual que la columna vertebral del ser humano une el sacro (un hueso triangular curiosamente llamado "sagrado") y la bóveda craneal, en cuyo interior tienen lugar las representaciones virtuales del mundo perceptivo que nos rodea.
Una vez me contactaron unos masones intrigados acerca de si pertenecía a alguna de sus corrientes, ya que ellos habían llegado a percibir una parte de esta simbología en el edificio. Yo no era masón, simplemente creía que un edificio público debía expresar a quien supiera leerlo las ideas que había detrás de la función que cumpliría.
El ser humano, como cúspide de la evolución conocida está también ahí: el eje central del planetario es un ascensor hidráulico que une y conecta lo más profundo con lo mas elevado, al igual que la columna vertebral del ser humano une el sacro (un hueso triangular curiosamente llamado "sagrado") y la bóveda craneal, en cuyo interior tienen lugar las representaciones virtuales del mundo perceptivo que nos rodea.
Una vez me contactaron unos masones intrigados acerca de si pertenecía a alguna de sus corrientes, ya que ellos habían llegado a percibir una parte de esta simbología en el edificio. Yo no era masón, simplemente creía que un edificio público debía expresar a quien supiera leerlo las ideas que había detrás de la función que cumpliría.
19.6.07
CAMBIO DE MAILS / 28 DE MARZO DE 2007
1 - De Beatriz Cordon de Jan a Gus Nielsen:
Arquitecto Nielsen, como usted tiene la edad de uno de mis hijos, supongo que no conocerá la esencia del pensamiento de mi esposo el arquitecto Jan, aquí le mando una de sus expresiones que él le brindara a sus hijos. Pronto se cumplirá el 40 aiversario de la inauguración del Planetario y sé que se está pensando hacer un homenaje al arquitecto Jan y su obra, así que seguramente si usted concurre al mismo, podremos conocernos. Atte. Beatriz Jan.
2 - De Gus Nielsen a Beatriz Cordon de Jan:
Qué bueno habría sido leer esto antes... Hubiera hecho la nota de otra manera. Publicaré esas expresiones en mi blog más adelante, de todas formas, y se lo haré saber para que lo vea. Le agradezco muchísimo que me haya escrito; quise contactarme con ustedes pero no los encontré en Internet, y en el Planetario me avisaron del fallecimiento de su esposo. ¿Cuál es la fecha exacta de esos 40 años? Mi nota es simplemente una humilde ficción, con información real y una anécdota mentida para darle color... Me interesa que la gente conozca mi edificio preferido de Buenos Aires, a toda costa. Le mando un cordial beso, esperando que nos conozcamos algún día. Gus.
3 - De Beatriz Cordon de Jan a Gus Nielsen:
Querido gus, y permíteme que te llame así, creo que será un placer conocerte, lo mismo para mis hijos, que admiran tanto la obra de su padre, y tendré mucho gusto en contarte anécdotas de su vida. Era un hombre muy especial, con ideas de avanzada. Este año cumpliría 87 años.
Supongo que sí habia mucho de fantasía en tu nota, pero algunas realidades también.
La fecha que me pides, o sea la inauguración oficial, fue el 13 de junio de 1967. Un abrazote,
Beatriz
Arquitecto Nielsen, como usted tiene la edad de uno de mis hijos, supongo que no conocerá la esencia del pensamiento de mi esposo el arquitecto Jan, aquí le mando una de sus expresiones que él le brindara a sus hijos. Pronto se cumplirá el 40 aiversario de la inauguración del Planetario y sé que se está pensando hacer un homenaje al arquitecto Jan y su obra, así que seguramente si usted concurre al mismo, podremos conocernos. Atte. Beatriz Jan.
2 - De Gus Nielsen a Beatriz Cordon de Jan:
Qué bueno habría sido leer esto antes... Hubiera hecho la nota de otra manera. Publicaré esas expresiones en mi blog más adelante, de todas formas, y se lo haré saber para que lo vea. Le agradezco muchísimo que me haya escrito; quise contactarme con ustedes pero no los encontré en Internet, y en el Planetario me avisaron del fallecimiento de su esposo. ¿Cuál es la fecha exacta de esos 40 años? Mi nota es simplemente una humilde ficción, con información real y una anécdota mentida para darle color... Me interesa que la gente conozca mi edificio preferido de Buenos Aires, a toda costa. Le mando un cordial beso, esperando que nos conozcamos algún día. Gus.
3 - De Beatriz Cordon de Jan a Gus Nielsen:
Querido gus, y permíteme que te llame así, creo que será un placer conocerte, lo mismo para mis hijos, que admiran tanto la obra de su padre, y tendré mucho gusto en contarte anécdotas de su vida. Era un hombre muy especial, con ideas de avanzada. Este año cumpliría 87 años.
Supongo que sí habia mucho de fantasía en tu nota, pero algunas realidades también.
La fecha que me pides, o sea la inauguración oficial, fue el 13 de junio de 1967. Un abrazote,
Beatriz
18.6.07
16.6.07
NUEVA LITERATURA ARGENTINA III / ELSA DRUCAROFF
La primera: un éxito; la segunda: un gran éxito... ¡Vamos por la tercera!
El domingo 17 de junio, a las 21 hs, en el Club Mantis, Pringles 753 (y Roberto Núñez;
ojo, no se pasen de largo que es justito en la ochava). Leen: Fernanda García Curten, Pedro Mairal, Alejandro Parisi y Alejandra Zina. Más un bonus track latinoamericano intergeneracional: la actriz y dramaturga dominicana María Isabel Bosch lee un cuento de su abuelo, el gran escritor dominicano Juan Bosch.
Coordina: Elsa Druky Drucaroff. Como siempre, tragos y literatura a buen precio.
Esta vez, además: un guiso invernal baratísimo para quedarnos a cenar. Entrada gratuita.
El domingo 17 de junio, a las 21 hs, en el Club Mantis, Pringles 753 (y Roberto Núñez;
ojo, no se pasen de largo que es justito en la ochava). Leen: Fernanda García Curten, Pedro Mairal, Alejandro Parisi y Alejandra Zina. Más un bonus track latinoamericano intergeneracional: la actriz y dramaturga dominicana María Isabel Bosch lee un cuento de su abuelo, el gran escritor dominicano Juan Bosch.
Coordina: Elsa Druky Drucaroff. Como siempre, tragos y literatura a buen precio.
Esta vez, además: un guiso invernal baratísimo para quedarnos a cenar. Entrada gratuita.
15.6.07
14.6.07
13.6.07
JULIO ACOSTA / TODOS
En la mesa un lugar todos tendremos.
Tal vez haya errado el viejo Dante,
en el fondo no en la forma que venero,
y no haya ningún círculo impiadoso
sino los prados que el musulmán soñara.
Quizás Lutero haya estado en lo cierto
al sostener que la piedad divina
doblaría el más atroz de los errores.
Entonces entraremos allí todos.
Habrá un Marx con aritos y magnolia
y aquellos que ofendimos para darnos la mano.
Funámbulos actores y címbalos bien tensos,
el buen ladrón, el malo, Onán, la prostituta,
y un aroma infantil de fiesta y de inocencia.
Habrá gozo de culpas ya aliviado
pues el justo, el obrero, tendrán por fin su premio.
Conoceré el sabor del pan en paz partido
y el agua será clara como lo fue al principio.
Nos aceptaremos limpios ya en el espejo
cantarán nuestros rostros en una clara senda
humana universal igualadora
y al fin ha de bailar el dios de Nietzsche
bajo un árbol de frutos permitidos
su danza tanto tiempo demorada.
Tal vez haya errado el viejo Dante,
en el fondo no en la forma que venero,
y no haya ningún círculo impiadoso
sino los prados que el musulmán soñara.
Quizás Lutero haya estado en lo cierto
al sostener que la piedad divina
doblaría el más atroz de los errores.
Entonces entraremos allí todos.
Habrá un Marx con aritos y magnolia
y aquellos que ofendimos para darnos la mano.
Funámbulos actores y címbalos bien tensos,
el buen ladrón, el malo, Onán, la prostituta,
y un aroma infantil de fiesta y de inocencia.
Habrá gozo de culpas ya aliviado
pues el justo, el obrero, tendrán por fin su premio.
Conoceré el sabor del pan en paz partido
y el agua será clara como lo fue al principio.
Nos aceptaremos limpios ya en el espejo
cantarán nuestros rostros en una clara senda
humana universal igualadora
y al fin ha de bailar el dios de Nietzsche
bajo un árbol de frutos permitidos
su danza tanto tiempo demorada.
12.6.07
REMEMBER PECHA KUCHA / VOLUMEN 5

Tonight 8pm. Recuerden: recito séptimo en el Konex. Con tragos, diapos gigantes y alguna que otra odalisca borracha.
Y siga el baile. Todo por 20 pesitos.
11.6.07
UN NUEVO AMIGO DE SEIS KILOS
Por este medio de Internex. Las explicaciones, allá. Gracias por la crítica, man.
7.6.07
CUENTOS BREVES Y CHOCOLATE / FEDRO
Gustavo Nielsen
Celina Briceño Lecuona
Laura Coton
Pablo Melicchio
Así está anunciado por Fedro: están invitados al primer encuentro de lectura de microrelatos acompañados por una deliciosa taza de chocolate caliente. Oh... lamento no poder ir a leer! Un viaje por trabajo de último momento me hará faltar... Igualmente, la cita se ve jugosa. Es el sábado 9 de Junio a las 17:00 horas en Librería Fedro de San Telmo ( Carlos Calvo 578). El ciclo está coordinado por la revista Los Asesinos Tímidos. La entrada es libre y gratuita. Perdón a Los asesinos (gran revista), a los amigos de Fedro y a Patricia y compañía por faltar... ¡cuando todo ya está anunciado!. Pero el trabajo es el trabajo, chicos. Igualmente la van a pasar fenómeno: el que se la pierde soy yo.
6.6.07
5.6.07
LOS ROSTROS DE LOS OTROS / MARCO MARTOS
Afuera están los rostros de los otros,
la lluvia que resbala en las aceras,
la vida que transcurre de a de veras,
muchachas que cabalgan en los potros.
Adentro este universo tan cerrado,
con reglas que parecen inmutables,
damas, reyes, peones tan amables,
furiosos en su ataque endemoniado.
Lo de afuera me atrae y me conmueve,
me hace temblar con alegría cierta,
aunque el dolor parece ser su oferta
más verdadera, lo único que mueve
eso desconocido que se ofrece.
Elijo el ajedrez, sueño que mece.
la lluvia que resbala en las aceras,
la vida que transcurre de a de veras,
muchachas que cabalgan en los potros.
Adentro este universo tan cerrado,
con reglas que parecen inmutables,
damas, reyes, peones tan amables,
furiosos en su ataque endemoniado.
Lo de afuera me atrae y me conmueve,
me hace temblar con alegría cierta,
aunque el dolor parece ser su oferta
más verdadera, lo único que mueve
eso desconocido que se ofrece.
Elijo el ajedrez, sueño que mece.
DIATRIBA / MARCO MARTOS
El ajedrez no sirve para nada
pues dilapida el tiempo de la gente,
se apodera del niño y de su mente
y de la mariposa enamorada.
Alienta al solitario desvarío,
anuncia el devaneo del ocioso,
reproduce jugadas del famoso
jugador que ya muere como impío
de la iglesia execrable de los jaques,
estúpidos alfiles miriñaques,
peones miserables ya muriendo,
sólo un rey al final por fin venciendo
y todo lo demás tan acabado,
no valía la pena lo empezado.
pues dilapida el tiempo de la gente,
se apodera del niño y de su mente
y de la mariposa enamorada.
Alienta al solitario desvarío,
anuncia el devaneo del ocioso,
reproduce jugadas del famoso
jugador que ya muere como impío
de la iglesia execrable de los jaques,
estúpidos alfiles miriñaques,
peones miserables ya muriendo,
sólo un rey al final por fin venciendo
y todo lo demás tan acabado,
no valía la pena lo empezado.
4.6.07
PECHA KUCHA VOLUMEN 5

Tal como lo anticipamos hace dos meses, un servidor estará como invitado en el próximo Pecha Kucha. Es un honor. Este volumen 5 contará con la presencia de los Geniales DOMA, con el interesantísimo músico digital Jorge Haro, con el archiconocido arquitecto rosarino Iglesias y los k-pos Dieguez & Fridman, que se están ganando todos los concursos de arquitectura habidos y (paren, chicos) por haber. También estarán Mariano Toledo (indumentaria), 366 (danza), Florencia Kohan (diseño gráfico), 791 (cine), Radames (publicidad), Greenpeace (ong) y Eduardo Torres (fotografía). Todavía falta una semana, les avisaré, como siempre, sobre el pucho (digo: sobre el pecha). Para los que quieran ir agendando, será en el Centro Cultural Konex, el 12 de junio a las 19:30 hs. Por la compra de entradas adelantadas (ojo que se llena) y para saber qué más pasa pueden consultar en la página linkeada. También pueden dejar sus comentarios, buenos o malos, son bienvenidos (¡gran oportunidad para desquitarse de que la Mila no tenga correo!).
Yo voy a hablar de literatura. Veinte imágenes de veinte segundos de duración cada una, y chau pichi (digo: y ¡pecha kucha!).
1.6.07
(DES)ENCUENTROS / GALAIN - RODRÍGUEZ


Me encantan estos afichitos clase B que me manda el estudio de arquitectura Adamo Faiden. El del pollo de dos cabezas ya pasó. Queda la tortu, que es hoy a las 19:00 en la Sociedad Central de Arquitectos, Montevideo 938. Mónica Galain y Florencia Rodríguez, arquitectas. Como dice en el poster: "Dos estudios distintos pero de la misma generación; dos nacionalidades distintas pero de un mismo universo cultural; dos miradas diferentes sobre la arquitectura pero contenidas en un mismo espacio: SCA".
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