viernes, julio 31, 2009
jueves, julio 30, 2009
miércoles, julio 29, 2009
PABLO SZTULWARK / MEMORIAS DE UNA CIUDAD
Si la ciudad antigua está hecha de relevancias (monumentos, edificios históricos, avenidas axiales, etc), la urbe moderna se compone de otra estirpe: la esquina donde me encontré con mi mujer por primera vez, la plaza que recorrí miles de veces camino a la escuela, la calle que me recuerda los encuentros con el amigo que ya no está. Pero también tiene marcas colectivas: los escraches en la puerta de la casa de Videla o las pintadas de la JP durante la proscripción del peronismo. Ni esa esquina, ni esa plaza, ni esa calle, tampoco el escrache o la pintada se dejan tomar por la ciudad planificada. Tal vez ninguno de estos lugares sea relevante para la ciudad monumental, pero lo decisivo aquí es que la potencia de un acontecimiento subjetivo convierte el sentido de un espacio y un tiempo. Como hay una memoria urbana que no resulta de la planificación estatal, hay recorridos que construyen marcas comunes, aunque no formen parte de ninguna intervención monumental. Sin embargo, esa memoria y esos recorridos jamás planificados instituyen, una y otra vez, vidas urbanas.
martes, julio 28, 2009
CONSTRUCCIÓN DE UN CREYENTE / PABLO SZTULWARK
lunes, julio 27, 2009
UN PORTEÑO LEYENDO A CORDOBESES / LA VOZ DEL INTERIOR
Esta es una verdad de pescador.
Tiré mi mediomundo en el río cordobés y pesqué dos nuevos libros que ahora voy a cocinar para ustedes. A la vasca, a la romana. A la porteña, bah.
Uno es de carne joven, las mojarras de la literatura. El otro reúne un cardumen de jovatos como yo –tacuaremberos-, pero que viven en La Docta.
La antología de los jóvenes cordobeses se titula “Es lo que hay”, de editorial Babel. La otra es “Cuarto Oscuro”, de editorial Raíz de dos.
La selección y el prólogo de “Es lo que hay” fue hecha por la escritora Lilia Lardone. Los cuentos son variados, las temáticas interesantes y la juntada es impecable: son pibes entre veinte y treinta años que YA son escritores. Hay algunos más originales y otros más ortodoxos, pero TODOS son escritores.
Entre los más jugados están Taborda Varela, con un cuento de tinte sociológico –“Arroces como balas”- y Javier Martínez Ramacciotti, que se mete en “Zombie” con una relación amorosa y le agrega un plus literario interesante. Entre los tradicionalistas está Luciano Lamberti, que cursa una especie de existencialismo beat en “El asesino de chanchos”; lo sigue Pablo Natale con “Disfruta de la felicidad eterna”, un cuento melancólico y peligroso (o peligroso por lo melancólico); Emanuel Rodríguez y la suave ternura de sus “Margaritas”; Federico Falco y la psicología mal entendida en “Un camino amarillo”; David Voloj y un intento acertado de pornografía tabú en “La culpa es de los padres”. Los puntos más altos, a mi juicio: el cuentazo de Pablo Giordano sobre culpas y cosas no dichas en la infancia, “Dos siluetas en Simulcop”; el parco y carveriano “San Rafael”, de Javier Quintá y el maravilloso “Ocio”, de Hugo Rabbia (una especie de pichón de Cortázar asesinando a su maestro de música; impecable). Cabe agregar que solamente conocía de antes a tres de los escritores, por estas cosas de los blogs: a Giordano, a Diego Bermani (que viene con el cuento de un cerdo con gustos exquisitos) y a Falco. Ya sabía que ellos eran buenos. Los demás fueron una gratísima sorpresa. La tapa y contratapa del libro fue ilustrada por Crist.
El otro libro está prologado por el Gran Carlos Gazzera, que nos invita a leer a sus amigos en clave lúdica: todos hablando sobre un mismo tema, las elecciones. Todos los que aquí escriben pasan los cuarenta años; la prosa es más equilibrada y con menos excesos. Estos escritores son los maestros de taller, los empleadores en los periódicos, los jueces en concursos de los del otro libro. Y aquí vuelvo a opinar, porque leí: la antología tiene un nivel homogéneo, pero me gustaron más cuatro de los once cuentos que allí salen. El que abre el libro, “Gusanos”, de Jorge Londero e “Indigestión”, de José Playo, por la locura que le agregaron al tema comicios; son muy graciosos. “Los ojos del ciego”, de Jorge Cuadrado (un autor del que me gustaría leer más cosas) y “Padrón”, de Carlos Presman, la fuerza de un gran final. Cuatro joyitas en una pila de piedras preciosas.
Son dos libros que atrapan como una red de pesca. Hacen un corte zonal y temporal: aquí y ahora. Dos generaciones actuando y escribiendo en Córdoba, Argentina. Dos libros para comprar, leer, guardar. Los votos que hice y hago son simplemente porque uno vota siempre, porque me gustaron más unos cuentos que otros, o simplemente porque sí. Perque me piache, como decía el Papa en el chiste de las tetas. O porque fui llamado a votar por la seducción intrínseca de sus letras, y no como exige el Doctor Juan Ramón Garrido Pérez en la página 83 de “Cuarto Oscuro”, arengando a su tropa de restorán:
- ¡Vótenme a mí, soy el único que mastica y traga la fruta del clericó!
sábado, julio 25, 2009
viernes, julio 24, 2009
jueves, julio 23, 2009
miércoles, julio 22, 2009
martes, julio 21, 2009
lunes, julio 20, 2009
sábado, julio 18, 2009
viernes, julio 17, 2009
INTELIGENCIA, MALDAD Y COMPASIÓN / BABELIA
GRAN BESOTE PARA VOS.
PECES EN EL CCEBA / MARSIGLIA NIELSEN
También, como habrán visto en las entradas milanésicas de los sábados, estamos exponiendo con el fotógrafo Ricardo Palmadessa en el último piso del MARQ, el museo de la SCA, en Avenida del Libertador 999, esquina Callao. "PING-PONG", la primera aventura de las JUSTAS DEPORTIVAS DE LA IMAGEN Y LA PALABRA que curan Pablo Suárez y Andrea Paladín. El Museo es la torre tanque de agua de ladrillo visto. Abre a la tarde, después de las 14 hs, de martes a domingo. Vamos a estar, como mínimo, hasta fin de mes, y puede que más. También habrá algo para ver por aquí próximamente.
No hago casi nunca muestras, pero cuando hago voy con doblete.
jueves, julio 16, 2009
miércoles, julio 15, 2009
EL DETALLE DE UNA MUCHEDUMBRE / RADAR
Sin embargo, cualquiera que haya manejado alguna vez una cámara para fotografiar un edificio o un volumen de porte considerable sabe lo difícil que es meterlo en caja sin las deformaciones propias de la óptica. Estimo que las fotos de los Becher se terminaban de lograr en el laboratorio y la mayoría de las veces eran producto de un sabio montaje. Es muy difícil dar siempre con la distancia al objeto necesaria para que entre sin combarse. Esto lo saben hacer solamente los fotógrafos de edificios. Al que mejor le sale de la Argentina es a Alejandro Leveratto, un capo.
En 1976 los Becher decidieron fundar una cátedra en la universidad alemana. De allí salió la Escuela de Düsseldorf, especializada en fotografía de cosas quietas y enormes. Cinco de sus alumnos, tal vez los más interesantes, están exponiendo hoy en la Fundación Proa en una muestra maravillosa. Andreas Gursky, Cándida Höfer, Axel Hütte, Thomas Ruff y Thomas Struth. Todos han aprendido de sus maestros a ser buenos Leverattos, a documentar grandes objetos quietos. Todos han aprendido a ubicar sus objetivos en el mismo sitio, a enfocar silencios monumentales de modo magistral. Todos excluyen al ser humano del asunto y las escalas de lo fotografiado pasan a ser de otro planeta al no tener detalles con qué comparar alturas e interiores. A lo sumo han transgredido las enseñanzas de sus maestros en el tamaño de las copias, en el agregado de color a las tomas y en el abandono técnico de lo analógico por lo digital, casi un requerimiento de la época actual.
Todos menos Gursky, el rebelde.
(Sigue en Radar. )
martes, julio 14, 2009
lunes, julio 13, 2009
EL TRABAJO FUERA DE LA CASA
Históricamente, estas cosas nos vienen de la Edad Media, en la que la gente trabajaba en el lugar que comía y dormía, y salía únicamente a vender sus productos en las ferias. Con la era industrial apareció la necesidad de los grandes espacios para contener a montones de trabajadores, y finalmente el Movimiento Moderno adornó esa necesidad con teoría: la ciudad estaría severamente dividida en lugares para trabajar, para dormir, para divertirse. ¡Y guay de que se mezclaran los espacios! El único ejemplo acabado de este modelo es Brasilia, y subsiste porque a sus habitantes no les preocupó superponer actividades posmodernas y sacar el jugo a lugares muertos. Tal vez lo único bueno de la posmodernidad en arquitectura y urbanismo haya sido esa renegociación de los espacios con horas muertas de la era industrial y el Moderno: armar talleres nocturnos en las escuelas, aprovechar oficinas con dobles turnos, volver a trabajar desde tu casa: un "no" rotundo a las ciudades dormitorio, o a los centros urbanos que quedan absolutamente vacíos después del éxodo de las 6 de la tarde.
Dice Edward Hall en La dimensión oculta, un libro que era muy común en los años 70 y ahora se perdió en la nebulosa de los olvidos literarios: "El hecho de que pocos hombres de negocios tengan su despacho en su casa no puede explicarse sólo sobre la base de lo convencional y de la inquietud de la dirección suprema cuando los jefes no están visibles. He observado que muchas personas tienen dos o más personalidades, una para los negocios y otra para el hogar, por ejemplo. La separación entre despacho y hogar en esos casos contribuye a impedir que esas dos personalidades, a menudo incompatibles, choquen en forma violenta y hasta puede servir para estabilizar una versión idealizada de cada una, conforme con la imagen proyectada por la arquitectura y por el ambiente". ¿Entonces Le Corbusier tenía razón? La idea de un Dr. Jekyll & Mr. Hyde parece de fábula, pero al mismo tiempo si lo pensamos un poco, los interiores del trabajar siempre han sido distintos a los del habitar. Como si el trabajo fuera una manera menos comprometida de la vida.
(Continúa en LVI, traducido al cordobés.)
sábado, julio 11, 2009
viernes, julio 10, 2009
jueves, julio 09, 2009
miércoles, julio 08, 2009
martes, julio 07, 2009
CENOTAFIO LAS HERAS / DICTAMEN DEL JURADO
Buena idea poética, bien resuelta con la presencia de los treinta y dos bancos insertos en el paisaje, piezas repetitivas utilizadas de diferentes modos y posiciones. Desde la calle se visualiza una totalidad, lo que le da carácter a la propuesta.
Se criticó no definir senderos de acceso para los visitantes.
Arq. Clorindo Testa, Arq. Juan Fontana, Arq. María Isabel de Larrañaga, Arq. Estela Iglesias Viarenghi.
lunes, julio 06, 2009
sábado, julio 04, 2009
viernes, julio 03, 2009
jueves, julio 02, 2009
miércoles, julio 01, 2009
CENOTAFIO LAS HERAS / MEMORIA
Sobre el parque se diseminan 32 piezas de hormigón armado que funcionan como sillas. Cada silla representa a un compañero ausente, con su nombre y apellido, el lugar y la fecha de su deceso. Cada silla tiene un nombre, un sitio, un día del pasado y una luz propia. Cada silla tiene tres posiciones posibles y tres modos distintos de insertarse en la barranca.
Las sillas tienen escala peatonal y están para que los paseantes puedan ocupar los lugares de los desaparecidos, esos vacíos. Están para que uno pueda sentarse en el lugar del otro, sabiendo o no sabiendo lo que pasó. Alguien nuevo toma el lugar de los mártires que murieron para que la democracia persista. Si uno conoce la historia, el acto de sentarse será una compañía, un homenaje. Si uno no la conoce servirá como mecanismo posible de activación de la curiosidad.
Treinta y dos sillas que hacen presente 32 ausencias.
Las sillas vacías son un cuadro de De Chirico, existencialista y melancólico. Las sillas ocupadas en su totalidad dan la dimensión real del tamaño de la masacre.
Por un hueco del espeso follaje ubicado sobre la avenida Las Heras sobresale una placa de hormigón armado a escala de las copas de los árboles, en el que figura la frase democrática de Valle.
La iluminación de este monolito de gran altura apunta a reforzar la lectura del texto.
















































