Playa quemada

La flor azteca

Los monstruos del Riachuelo

El amor enfermo

Marvin

Auschwitz

Adiós, Bob

Playa quemada

La fe ciega

Auschwitz


lunes, junio 30, 2008

COPLAS A LA MUERTE DE MI PADRE / JORGE MANRIQUE

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Pues que vemos lo presente
como en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


viernes, junio 27, 2008

¡SACO UN NUEVO LIBRO DE CUENTOS!


Por la editorial Páginas de Espuma ,
de mi amigo Juan Casamayor.

Sale acá y en España.

Este es el primer boceto de tapa. ¿Qué tul?


jueves, junio 26, 2008

ROMA / ARBOLITOS



miércoles, junio 25, 2008

LOS ZAPATICOS DE ROSA / JOSÉ MARTÍ

Hay sol bueno y mar de espuma,
y arena fina, y Pilar
quiere salir a estrenar
su sombrerito de pluma.

- "¡Vaya la niña divina!"
dice el padre, y le da un beso.
"Vaya mi pájaro preso
a buscarme arena fina."

- "Yo voy con mi niña hermosa",
le dijo la madre buena.
"¡No te manches en la arena
los zapaticos de rosa!"

Fueron las dos al jardín
por la calle del laurel,
la madre cogió un clavel
y Pilar cogió un jazmín.

Ella va de todo juego,
con aro, y balde y paleta;
el balde es color violeta;
el aro es color de fuego.

Vienen a verlas pasar,
nadie quiere verlas ir,
la madre se echa a reír
y un viejo se echa a llorar.

El aire fresco despeina
a Pilar, que viene y va
muy oronda: - "¡Dí, mamá!
¿Tú sabes qué cosa es reina?"

Y por si vuelven de noche
de la orilla de la mar,
para la madre y Pilar
manda luego el padre el coche.

Está la playa muy linda;
todo el mundo está en la playa;
lleva espejuelos el aya
de la francesa Florinda.

Está Alberto, el militar
que salió en la procesión
con tricornio y con bastón,
echando un bote a la mar.

¡Y qué mala Magdalena,
con tantas cintas y lazos,
a la muñeca sin brazos
enterrándola en la arena!

Conversan allá en las sillas,
sentadas con los señores,
las señoras, como flores,
debajo de las sombrillas.

Pero está con estos modos
tan serios, muy triste el mar;
lo alegre es allá, al doblar,
en la barranca de todos.

Dicen que suenan las olas
mejor allá en la barranca,
y que la arena es muy blanca
donde están las niñas solas.

Pilar corre a su mamá:
-"¡Mamá, yo voy a ser buena;
déjame ir sola a la arena;
allá, tú me ves, allá!"

-"Esta niña caprichosa!
No hay tarde que no me enojes;
anda, pero no te mojes
los zapaticos de rosa."

Le llega a los pies la espuma,
gritan alegres las dos;
y se va, diciendo adiós,
la del sombrero de pluma.

¡Se va allá, donde ¡muy lejos!
las aguas son más salobres,
donde se sientan los pobres,
donde se sientan los viejos!

Sen fue la niña a jugar,
la espuma blanca bajó,
y pasó el tiempo, y pasó
un águila por el mar.

Y cuando el sol se ponía
detrás de un monte dorado,
un sombrerito callado
por las arenas venía.

Trabaja mucho, trabaja,
para andar: ¿qué es lo que tiene
Pilar que anda así, que viene
con la cabecita baja?

Bien sabe la madre hermosa
por qué le cuesta el andar:
- "¿Y los zapatos, Pilar,
los zapaticos de rosa?"

"¡Ah, loca! ¿en dónde estarán?
¡Dí dónde, Pilar!" -"Señora",
dice una mujer que llora:
"¡Están conmigo, aquí están!"

"Yo tengo una niña enferma
que llora en el cuarto oscuro
y la traigo al aire puro,
a ver el sol, y a que duerma.

"Anoche soñó, soñó
con el cielo, y oyó un canto,
me dio miedo, me dio espanto,
y la traje, y se durmió.

"Con sus dos brazos menudos
estaba como abrazando;
y yo mirando, mirando
sus piececitos desnudos.

"Me llegó al cuerpo la espuma,
alcé los ojos y vi
esta niña frente a mí
con su sombrero de pluma.

- "Se parece a los retratos
tu niña! -dijo: -¿Es de cera?
¿Quiere jugar? ¡si quisiera!
¿Y por qué está sin zapatos?"

"Mira, ¡la mano le abrasa,
y tiene los pies tan fríos!
¡Oh, toma, toma los míos,
yo tengo más en mi casa!

"No sé bien, señora hermosa,
lo que sucedió después;
¡le vi a mi hijita en los pies
los zapaticos de rosa!"

Se vio sacar los pañuelos
a una rusa y a una inglesa;
el aya de la francesa
se quitó los espejuelos.

Abrió la madre los brazos,
se echó a Pilar en su pecho,
y sacó el traje deshecho,
sin adornos y sin lazos.

Todo lo quiere saber
de la enferma la señora:
¡No quiere saber que llora
de pobreza una mujer!

- "¡Sí, Pilar, dáselo! ¡y eso
también! ¡tu manta! ¡tu anillo!"
Y ella le dio su bolsillo,
le dio el clavel, le dio un beso.

Vuelven calladas de noche
a su casa del jardín;
y Pilar va en el cojín
de la derecha del coche.

Y dice una mariposa
que vio desde su rosal
guardados en un cristal
los zapaticos de rosa.


martes, junio 24, 2008

A LOS NIÑOS QUE LEAN "LA EDAD DE ORO" / JOSÉ MARTÍ


"Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante. El niño nace para caballero y la niña nace para madre. Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con qué entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. Les vamos a decir todo lo que quieran saber, y de modo que lo entiendan bien, con palabras claras y con láminas finas. Les vamos a decir cómo está hecho el mundo. Les vamos a contar todo lo que han hecho los hombres hasta ahora.


Para eso se publica La Edad de Oro: para que los niños americanos sepan cómo se vivía antes y se vive hoy, en América y en las demás tierras; y cómo se hacen tantas cosas de cristal y de hierro, y las máquinas de vapor, y los puentes colgantes, y la luz eléctrica; para que cuando el niño vea una piedra de color sepa por qué tiene colores la piedra, y qué quiere decir cada color; para que el niño conozca los libros famosos donde se cuentan las batallas y las religiones de los pueblos antiguos. Les hablaremos de todo lo que se hace en los talleres, donde suceden cosas más raras e interesantes que en los cuentos de magia, y son magia de verdad, más linda que la otra; y les diremos lo que se sabe del cielo y de lo hondo del mar y de la tierra; y les contaremos cuentos de risa y novelas de niños, para cuando hayan estudiado mucho, o jugado mucho, y quieran descansar. Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón.


Cuando un niños quiera saber algo que no esté en La Edad de Oro, escríbanos como si nos hubiera conocido siempre, que nosotros le contestaremos. No importa que la carta venga con faltas de ortografía. Y si la carta llega a estar bien escrita, la publicaremos con la firma al pie, para que se sepa que es niño que vale. Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían. Por eso La Edad de Oro va a tener cada seis meses una competencia, y el niño que mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo, recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de La Edad de Oro en que se publique su composición, que será de cosas de su edad, para que puedan escribirla bien porque para escribir bien de una cosa hay que saber de ella mucho. Así queremos que sean los niños de América: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros.


Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quién hablar, porque las mujeres de la casa no sepan contarle más que de diversiones y de modas. Pero hay cosas muy delicadas y tiernas que las niñas entienden mejor, y para ellas las escribiremos del modo que les gusten; porque La Edad de Oro tiene su mago en la casa, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan corriendo por entre las flores. Les diremos cosas así como para que las leyesen los colibríes si supieran leer. Y les diremos cómo se hace una hebra de hilo, cómo nace una violeta, cómo se fabrica una aguja, cómo tejen las viejecitas de Italia los encajes. Las niñas también pueden escribirnos sus cartas, y preguntarnos cuanto quieran saber, y mandarnos sus composiciones para la competencia de cada seis meses. ¡De seguro que van a ganar las niñas!


Lo que queremos es que los niños sean felices, como los hermanitos de nuestro grabado; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: ¡Este hombre de La Edad de Oro fue mi amigo!"


lunes, junio 23, 2008

LEER A CASTILLO SIEMPRE ES UN LUJO, AUNQUE EL PERIODISTA SE HAGA EL BANANA

Abelardo preguntado por Braceli. En ADN.


viernes, junio 20, 2008

CONCIERTO DE CANTO Y PIANO / PABLO FOLADORI Y CARLOS KOFFMAN

Interpretarán: Die Schöene Müllerin (La bella molinera).Música: Franz Schubert (1797-1828).Poesía: Wilheim Müller (1794-1827).

Es en el Salón Principal del Palacio Noel, Suipacha 1422, mañana a las 19 horas.
Entrada general: $1. Como la capacidad de la sala es de 120 personas, conviene llegar temprano.- No se realizan reservas.

Programa: Lieder (canciones); 1 Das Wandern (El camino), 2 Wohin? (¿A dónde?), 3 Halt! (¡Alto!), 4 Danksagung an den Bach (Agradecimiento al arroyo), 5 Am Feierabend (Después del trabajo), 6 Der Neugierige (El curioso), 7 Ungeduld (Impaciencia), 8 Morgengruss (Saludo matinal), 9 Des Müllers Blumen (Las flores del molinero), 10 Tränenregen (Lluvia de lágrimas), 11 Mein! (Mía!), 12 Pause (Pausa), 13 Mit dem Grünen Lautenbande (Con la cinta verde del laúd), 14 Der Jäger (El Cazador), 15 Eifersucht und Stolz (Celos y orgullo), 16 Die liebe Farbe (El color amado), 17 Die böse Farbe (El color odiado), 18 Trockne Blumen (Flores marchitas), 19 Der Müller und der Bach (El molinero y el arroyo) y 20 Des Baches Wiegenlied (Canción de cuna del arroyo).


jueves, junio 19, 2008

EL CAMPO EN VICENZA








miércoles, junio 18, 2008

TRES CONCURSOS DE ARQUITECTURA Y UNO DE LITERATURA

Dos de los de arquitectura son para el área Sur de la ciudad. El Parque lineal (que llegará hasta la esquina de mi nueva casa en Barracas) y el Parque Cívico, lugar al que se trasladarán los edificios oficiales de Buenos Aires. El tercero de arquitectura es de ideas para el Bicentenario. Tienen muy buenos premios. La info en el sitio de la SCA: http://www.socearq.org/

El de literatura también tiene que ver con el sur, pero del país. Se llama Letra Sur. Lo organiza la librería/editorial El Ateneo y el grupo de medios Jornada de Chubut. El jurado es Claudia Piñeiro, Martín Kohan y Juan Sasturain. Las bases están en: http://www.premioletrasur.com.ar/


martes, junio 17, 2008

SIN PIEL



lunes, junio 16, 2008

SQUONK !!

Taliano indica: "La petisita se llamaba Hebe y le decíamos Hebilla".

Alberto me dice: "sos un tierno".

Se agradece.


SQUONK




Squonk es un pájaro imposible de cazar inventado por Borges. Cuando los cazadores atrapan un Squonk, el animal simplemente se disuelve en lágrimas. El final del cuento dice algo así como que abren la bolsa y el fondo está mojado. Si encuentro el libro de los seres imaginarios, ahora que estoy reordenando mi biblioteca, lo postearé. Es muy bonito.


Lo elegimos por título para una revista de historietas que hicimos con unos chicos en el primer año de democracia. Digamos: algunos eran chicos, otros teníamos más de veinte. Entre ellos estaban Pancho Sastre, ahora Alberto, y Gardel Machi, que hoy hacen el divertido blog "socieDADAnónima", que se encuentra en mi lista. De la misma edad era Palmieri, alias Palmi, que hoy trabaja como redactor publicitario y ha escrito algún libro acerca del tema. Supo tener un dúo que se llamaba Souto-Palmieri y era un cago de risa. Me acuerdo del estribillo de uno de los hits: "yo no quiero ser scout/no me gusta, no soporto/me conformo con ser boy/y no usar pantalón corto". También había una pareja de dibujante y guionista - Charli Masci y Cármen- que hoy viven en Madriz y tienen una hijita muy mona. Ahora son diseñadores gráficos y tienen el blog de la trattoría, también en mi lista. Pancho y Gardel se fueron para Motherland, España, el mismo año que ellos. Había una chica punk que era super aguda llamada Liliana, supe que después tuvo algunos problemas y que al fin es feliz. Otra historietista petisa, muy bonita, y de la que no puedo acordarme el nombre, se fue a vivir a Israel . Y Alejandro Taliano, que se acaba de comunicar conmigo porque me encontró en Facebook. Y Morbo, el autor del dibujo de Batman gordo, al que también le pasó lo mismo.


De los más jóvenes, trabajaba con nosotros Axel Kutchetwatsky, el que ahora dirige La Cosa (entre otras cosas alucinantes que hace). En el momento de Squonk tenía... ¡12 años! Trabajo infantil no siempre es delito. Había otro genio total de doce o trece: Biko, del que aún atesoro varios dibujos firmados y espero que algún día se comunique conmigo o con alguien... Y Hazel...


Extraño esa época de comer fideos sentados en el suelo, y de tantas otras cosas. Habíamos hecho antes "El cerdo Pancho", y antes ellos venían de editar "El agujero negro". Todas de comics ander. Fotocopias y malas impresiones engrampadas en casa, vendidas por nosotros a nuestros amigos y a cualquiera que apareciera con dos australes. Los lectores prontamente se convertían en actores y se venían a comer a la redacción de Carranza. Una época divina. Jugábamos al diccionario y salíamos en patota a ver películas bizarras en cine clubes que se caían a pedazos.


Tanto "El agujero negro" como "El cerdo Pancho" no pasaron del número uno. Por eso Squonk empezó a salir por el número cuatro. El cinco, el último al que llegamos, tuvo una contratapa en la que se promocionaban los tres primeros Squonks inexistentes, con historietas inéditas de Moebius y Pratt. Era un buen chiste: si los lectores compraban esos números, completaban la colección. Dibujamos una tapa cada uno, Pancho, Gardel y yo, llorando de la risa, una tarde perdida en Lanús.


Dos meses después de saberse que Squonk no salía más por problemas económicos, nos hicieron una crítica en Fierro. El cronista afirmaba que habíamos crecido considerablemente en los últimos dos números. Y criticaba por encimita el snobismo de los tres primeros. Nadie supo nunca dónde los había leído. En qué universo paralelo de historietas. El día de hoy, si aún los tiene, se los compro. Me muero por leerlos.


"Salva al que llora", es el lema de Alphaville, la película de Godart que dieron en la SCA el miércoles pasado. La primera vez que la vi me aburrió; ahora salí emocionado. Squonk se nos disolvió en lágrimas en el medio, debe ser por eso.


viernes, junio 13, 2008

GRACIAS

A los que me felicitaron por el día del escritor. Sirva este medio para saludar a todos mis colegas con felicidad, desde los conocidos que venden mucho hasta los que todavía estén inéditos. Recuerden que ser escritor quizás no sea otra cosa que sentirse escritor.

Gracias también a Alfaguara por su gentil regalito. Será aprovechado con placer (es una preciosa libreta de Papelera Palermo). ¡A escribir!


CONSTRUCCIONES IMPOSIBLES PARA NIÑOS / VICENTE MEAVILLA SEGUÍ







jueves, junio 12, 2008

GLOSA / TOMATIS

En uno que se moría
mi propia muerte no vi,
pero en fiebre y geometría
se me fue pasando el día
y ahora me velan a mí.


miércoles, junio 11, 2008

CINE Y CIUDAD / SCA



martes, junio 10, 2008

DECÁLOGO DEL NOVELISTA PERFECTO / ELMORE LEONARD

1. Nunca empieces un libro hablando del clima.
Si sólo te sirve para crear atmósfera y no es una reacción del personaje al clima, no debes usarlo demasiado. El lector buscará las reacciones del personaje. Hay algunas excepciones, claro. Si te llamas Barry Lopez y conoces más maneras de describir el hielo y la nieve que un esquimal, puedes hablar del clima tanto como te dé la gana.

2. Evita los prólogos.
Pueden resultar molestos, especialmente un prólogo después de una introducción que viene antes de la dedicatoria. Pero en no ficción son muy habituales. En una novela, el prólogo cuenta los antecedentes de la historia, pero no hace falta contarlos al principio, puedes ponerlos donde quieras. Siempre hay excepciones, claro. Dulce jueves, de John Steinbeck, tiene prólogo, pero me parece bien, porque es un personaje del libro que deja claras las reglas, que nos explica cómo le gusta que le cuenten las cosas. Lo que hizo Steinbeck en Dulce jueves fue titular los capítulos a modo de indicación, aunque algo oscura, acerca de lo que tratan. Hay dos capítulos que llega a titularlos “Hooptedoodle” (palabrería), en los que avisa al lector: “Aquí haré vuelos espectaculares con mi escritura y no se entremezclará con la historia. Sáltatelos si quieres”. Dulce jueves se publicó en 1954, cuando yo empezaba a publicar, y nunca olvidaré el prólogo. ¿Si leí los capítulos “Hooptedoodle”? Cada palabra.

3. No uses más que “dijo” en el diálogo.
La frase, en el diálogo, pertenece al personaje. El verbo viene a ser el escritor husmeando donde no debería. El verbo “decir” es bastante menos intruso que “gruñir”, “exclamar”, “preguntar”, “interrogar”... Cierta vez leí un “ella aseveró” al final de una frase de un personaje de Mary McCarthy y tuve que parar de leer para buscarlo en el diccionario.

4. Nunca uses un adverbio para modificar el verbo “decir”.
... amonestó severamente. Usar un adverbio de esta manera (o de casi cualquier manera) es un pecado mortal. El escritor se expone a interrumpir el ritmo de intercambio cuando usa este tipo de palabras. Un personaje cuenta en uno de mis libros cómo solía escribir sus romances históricos “llenos de violaciones y adverbios”.

5. Controla los signos de exclamación.
Se permiten alrededor de dos o tres exclamaciones por cada 100 mil palabras en prosa. Si tienes el don de Tom Wolfe con ellos, puedes usarlos profusamente.

6. Nunca uses frases como “de repente” o “de pronto”.
Esta regla no requiere ninguna explicación. Me he dado cuenta de que los escritores que usan exclamaciones como “de repente” suelen tener menos control sobre sus signos de exclamación.

7. Usa términos dialectales muy de vez en cuando.
Si empiezas a llenar la página con un diálogo ininteligible, no podrás parar. Un buen ejemplo sería Annie Proulx, que es capaz de captar muy bien el sabor del habla de Wyoming.

8. Evita las descripciones demasiado detalladas de los personajes.
Steinbeck lo hacía. Pero en el cuento Colinas como elefantes blancos”, Hemingway, por ejemplo, usa una única descripción para el personaje de la mujer que acompaña al americano: “Se quitó el sombrero y lo dejó sobre la mesa”. Es la única referencia física en la historia, pero aún y así vemos a la pareja y sabemos de ellos por su tono de voz... sin adverbios que los acompañen.

9. No entres en demasiados detalles al describir lugares y cosas.
Si no eres Margaret Atwood, que pinta escenas con el lenguaje o no puedes describir el paisaje como lo hace Jim Harrison, no lo hagas. Incluso si estás dotado para las descripciones, ten en cuenta que el meollo de la historia debe ser la acción, no la descripción.

10. Trata de eliminar todo aquello que el lector tiende a saltarse.
Esta regla se me ocurrió en 1983. Piensa en lo que te saltas cuando lees una novela: largos párrafos de prosa con demasiadas palabras. ¿Qué está haciendo el escritor? Hablar del tiempo, o ha entrado en la mente del personaje y el lector o bien sabe qué es lo que piensa el personaje, o bien no le importa. Me apuesto lo que sea a que no te saltas el diálogo. Mi regla más importante es una que las engloba a las diez. Si suena como lenguaje escrito, lo vuelvo a escribir. Si la gramática se inmiscuye en la historia, la abandono. No puedo permitir que lo que aprendí en clase de redacción altere el sonido y el ritmo de la narración. Es mi intento de permanecer invisible, no distraer al lector de lo que es escritura obvia (Joseph Conrad habló una vez de las palabras que se inmiscuyen en lo que quieres contar). Si escribo una escena, siempre desde el punto de vista de un personaje (el que me da la mejor visión de la vida en esa escena en particular), puedo concentrarme en las voces de los personajes contando quiénes son y cómo se sienten, qué ven y qué sucede. Así es como desaparezco de la escena.

(Gracias a Guillermo -Wimbledon- Piro).


lunes, junio 09, 2008

UN CONCURSO SOLIDARIO CON BUENOS JURADOS


Doble click y se lee.


viernes, junio 06, 2008

MUNICH / HOMBRE DE LAS CERVEZAS




jueves, junio 05, 2008

CUENTO CAMPESTRE / NOÉ JITRIK

En diciembre de 1977, durante un exilio en México que amenazaba con prolongarse indefinidamente, decidimos, para neutralizar sus rigores, la familia entera, buscar el mítico Mar Caribe, en Yucatán. En una de sus fastuosas playas unas personas que tomaban sol y se metían en el mar nos parecían conocidas, pero no porque las conociéramos, sino por el modo de moverse y ciertos tonos de voz, muy delatores. Eran argentinos, como nosotros, no me atrevo a decir "compatriotas" a causa del aspecto del que parecía ser el jefe de la tribu, un cuarentón de bigote perfecto y de cabellera negra, brillante, sin un pelo en desacuerdo. Tal vez por un prejuicio frené mi impulso a presentarme y hacer la pregunta ritual de recíproco reconocimiento porque el hombre me parecía conocido por su tipo, vi gente así a millares en la Argentina: "militar" pensé, "de vacaciones en el Caribe". No parecía haber huido de la dictadura, más bien se me ocurrió, sentí, que formaba parte de ella y, por lo tanto, que pertenecíamos a mundos bien diferentes, yo sin poder volver, él pudiendo salir y volver cuando quisiera, pertrechado, por añadidura, con los "déme dos", tan simpáticos de la época. Con cierto patetismo, lo reconozco, pensé que la Argentina no era un país sino dos, yo debía pertenecer a uno y ese señor –a lo mejor era inocente y mis cavilaciones eran puros ejercicios paranoicos– a otro, muy diferente.

Durante años esa imagen se quedó dormida pero en las últimas semanas, cuando empezó el conflicto con el campo, ofendidos sus voceros y simbólicos y reales representantes con el atentado a sus intereses que implicaban las retenciones, despertó con bastante fuerza. Me crucé en la calle Rodríguez Peña al 1200 con una señora de porte distinguido que caminaba sola y que parecía poseída por una furia muy grande; golpeaba una cacerola con bastante fuerza y me pareció que le caían las lágrimas; conmovido, le pregunté qué le pasaba y simplemente me dijo que "esa cosa de las retenciones es intolerable, este gobierno es intolerable, esa mujer es intolerable". Al verla y escucharla volví a pensar en los dos países y me pregunté cuál era el mío, dónde estaba el de ella. No le discutí pero no, realmente, por cobardía: la metafísica de la división me pareció más importante lo que no impidió que me estremeciera: ¿correría peligro no mi vida sino el sentido de mi existencia en este lugar, tan querido por otra parte por mí?

Pensé, sin ningún rigor, en lo que podía definir a cada uno de esos países; creo que no es una cuestión de clase: yo estoy más cerca de pertenecer a la clase de aquel hombre y de esa señora pero ellos no están en mi país ni yo en el de ellos; no es una cuestión de educación porque ellos la han tenido y la tienen, viajan –como yo—, compran libros en la Feria y cuadros en arteBA, van al Colón, como yo cuando puedo, muchos son profesionales, como yo, y seguramente se manejan de acuerdo a valores que, vistos de cerca, no son demasiado diferentes de los que caracterizan a integrantes de mi país; tampoco es cuestión de religión, porque muchos miembros de mi país creen y muchos del otro no lo hacen y menos aún de partidos políticos, sobre todo cuando pertenecer a uno de ellos es, más que un desesperado acto de fe, como pudo ser en otro tiempo, un hábil oportunismo o una desdicha cuando alguien que dentro de un partido está no obstante en mi país, se pasa al otro. Es complicado definirlos: sólo se me ocurre, tímidamente, que tal vez sea una cuestión de memoria y de discurso y de exigencia intelectual. ¿Suena presuntuoso?

Digamos que en mi país la crítica es una cualidad espiritual, a veces un arma, una aspiración a la subjetividad, en el de ellos lo es la furia, la opinión, el credo, la repugnancia, el individualismo, el sentimiento emocional de la propiedad, si tengo compro y si puedo pagármelo, y puedo, lo tengo. Y si en mi país tal cualidad espiritual se atreve a la duda y se deja llevar por un impulso al convencimiento en el de ellos sus cualidades los llevan a un tajante "así es" que les permite confirmarse en cada afirmación que, aunque no tenga consistencia, profieren. No se entra en el país de ellos y a veces, en el nuestro, se los deja entrar, nos conmueve el ser humano oculto en la señora de la cacerola y si ella lo deja salir pues hasta nos parece un triunfo de nuestra parte su ingreso en el nuestro.

¿Nosotros somos intelectuales y ellos no lo son? ¿A nosotros la dictadura nos ofende y a ellos les da seguridad? ¿A ellos el dinero les es debido y a nosotros tenerlo nos es reprochado, sobre todo por nosotros mismos? ¿Ellos se sienten libres de culpas y nosotros las perseguimos con amor y deleite?

El planteo es complicado, pero me parece que sus términos no pueden ser negados. Y me parece también que el conflicto campestre lo pone en evidencia. Y, a propósito, como yo también soy del campo, pues nací en pleno campo, en un lugar que había sido propiedad de los indios pampas, el conflicto me evoca ciertas imágenes, tristísimas por cierto. La cosa es así: mi padre tenía un negocio de ramos generales que, antes de que yo naciera, iba bastante bien; los chacareros, no tal vez los pocos estancieros de la zona, compraban, firmaban pagarés que levantaban en término, después de la venta de las cosechas que, antes de la gran crisis agraria de fines de los veinte, eran abundantes, ríos de oro los granos de trigo, pesadas bolsas el maíz. Cuando, hacia fines de los veinte, sobrevino dicha crisis y proliferaban los suicidas en los Estados Unidos, todo se pudrió, muchos chacareros perdieron sus campos, lógicamente no podían levantar los pagarés y, como coletazo, mi padre se arruinó porque, contrariamente a lo que hicieron los bancos con las hipotecas, no tuvo corazón para ejecutarlos. Que yo recuerde, los grandes acopiadores, Bunge y Born, Dreyfus y acaso alguno más, no vinieron a socorrer a los campesinos que iniciaron, a veces junto con los pequeños comerciantes, como éramos nosotros, y los peones, la migración a las grandes ciudades, con la esperanza de sobrevivir: en el campo no se podía. Toda esa gente, lo pienso ahora, era parte de lo que llamo "mi país". Los exportadores deben haber sufrido también la crisis, pero no tanto: siguieron adelante y si antes se habían enriquecido asombrosamente, al mismo tiempo que los grandes propietarios, ahora lo debían hacer más prudentemente, tal vez no ganar tanto pero nunca perder, desensillar hasta que aclare. Desde luego que para desensillar hay que tener caballo y nosotros nos quedamos de a pie. Toda esa gente, lo pienso ahora, en su momento no se me ocurrió pensarlo, forma parte de lo que llamo, el "otro" país. El Estado, entre tanto, en el mejor de los casos impotente pero en el peor ocupado por los grandes propietarios, no debía romperse demasiado la cabeza para hacer que los chacareros siguieran en posesión de sus campos puesto que la desposesión debía implicar que los más grandes se agrandaran, creo que eso se llama latifundios. ¿Será por eso que se suicidó un hombre llamado Lisandro de la Torre?

La guerra europea y el hambre que no podía faltar en la mesa de los contendientes robustecieron a quienes habían aguantado. Volvió la prosperidad y seguramente hubo muchas otras crisis de entonces a ahora. El concepto, sin embargo, siguió siendo el mismo: por ahí no ganar tanto pero nunca perder. Así fue cuando el peronismo en el poder metió la mano en las rentas agrarias y en las exportaciones: los resucitados campestres –propietarios, ganaderos, cerealeros, exportadores– negociaron, no perdieron, ganaron menos, pero no por eso se animaron a enfrentarse con un gobierno fuerte, en suma, negociaron aunque por momentos especularon y en vez de que pudiéramos comer el níveo pan de nuestras costumbres debimos comer durante algunos meses, no muchos, un sólido pan oscuro que no era de centeno.

¿En qué consiste la memoria y para qué ayuda recordar? Sé que no puede ser para juzgar, tal vez sí, modestamente, para comparar: durante la crisis de los veinte la miseria, la verdadera, recorría los campos; después del 2002, el campo empezó a reponerse, la producción aumentó, las exportaciones permitieron llenar las arcas del Banco Central y los pueblos del interior mejoraron notablemente su nivel de vida. Obviamente, quienes cuidaban de sus propiedades, pequeñas sobre todo, debían seguir levantándose temprano, pero da la impresión de que ese sacrificio daba sus frutos. Parece simple pero uno no puede dejar de pensar o sentir que esta vez la mano del Estado no es represora ni impide que se siga ganando lo que se estaba ganando hasta dos meses atrás. ¿Por qué, entonces, sorprendentemente, brota con fuerza un tipo de encono que no tendría los motivos que deberían haber llevado a medidas radicales a los chacareros del '30 y, entre ellos, a mi padre? Hasta el '30 eran los anarquistas los que, porque protestaban, eran molidos a palos; ahora, se tiran camiones de alimentos a las rutas, nadie lo impide, y quienes lo hacen hablan de diálogo: ¡vaya diálogo! No lo entiendo. ¿Será que, en efecto, hay dos países y que aquél al que pertenezco hace tan mal las cosas por sólo existir que el otro se tira con todo, hasta el triunfo total, hasta lo que en otros lugares se llamó la "solución final"?


PAISAJES URBANOS / LUCIANA LEVINTON


La curadora es amiga de la casa: Romina Massarino. Confiamos en ella. Y la verdad que esta pintura se ve buenísima.
Todo pasará entre el 28 de mayo y el 22 de junio en la Sala Espacio Borges del Centro Cultural Jorge Luis Borges.

La inauguracion es hoy a las19 hs.

http://www.lucianalevinton.com/ /lucianalevinton@gmail.com


miércoles, junio 04, 2008

MUNICH




martes, junio 03, 2008

DESPUÉS DE UN LARGO VIAJE / FABIÁN CASAS

Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.
Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de largo viaje
me meto adentro.
Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.


lunes, junio 02, 2008

HACE ALGÚN TIEMPO / FABIÁN CASAS

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.

Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.


ROBADOS DEL BLOG DE PATRICIA SUÁREZ

Los dos poemas de Fabían Casas que saldrán esta semana. Es que me gustaron tanto, tanto, que los quiero tener acá conmigo en la Milanesa. Son geniales. No es la primera vez que me llevo algo del discreto encanto. Antes fueron otros dos poemas de ella, y algun cotillón.
El de Patricia es un blog exquisito: vayan por ahí. Io paso siempre.

Gustavo Nielsen nació en Buenos Aires, en 1962. Es arquitecto y escritor. Ha publicado “Playa quemada” (cuentos, Alfaguara), “La flor azteca” (novela, Planeta), “El amor enfermo” (novela, Alfaguara), “Marvin”, (cuentos, Alfaguara), "Auschwitz" (novela, Alfaguara), “Adiós, Bob” (cuentos, Klizkowsky Publisher) , “Playa quemada” (cuentos, Interzona) y “La fe ciega” (cuentos, Páginas de Espuma, Madrid).

gesnil@gmail.com

INSTITUTO GRIERSON / DETALLES ESTUDIOS MORGUE
INSTITUTO GRIERSON / ESTUDIOS MORGUE 2
INSTITUTO GRIERSON / ESTUDIOS MORGUE 1
ADIÓS APACHE A GABRIEL
ADIÓS A LA VOZ DEL INTERIOR
TAMARA KAMENSZAIN / CUANDO ME VEAS POR PRIMERA VEZ...
ROBOT Y MONSTRUO
SOBRE HAT, EN RADAR / BUELA, GANDOLFO, PEÑA
CONSEJOS AL PERIODISTA INCIPIENTE / HOMERO ALSINA ...
UN JARDINERO FRANCÉS EN BUENOS AIRES / RADAR

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